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Las buenas banquetas lucen cuatro patas

Seguiremos un poco más en busca de nuestro Tesoro Toponímico. No junto a Indiana Jones, sino de la mano del pirineísta Pierre Sallenave. El firmante de un texto para mí esencial: “Résultats d’une enquête toponymique dans la vallée d’Ossau”, artículo publicado en el número 136 de Pyrénées (1983). Una suerte de hijo póstumo del muy anterior texto para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Zaragoza editado en 1949: Premiers résultats d’une enquête toponymique dans la vallée d’Ossau, Actas de la Primera Reunión de Toponimia Pirenaica, Jaca, agosto de 1948. Le perdonaremos, yo al menos, que el hombre naciera en la vertiente norte del Pirineo. El muy gabacho.

Este artículo es notablemente denso. Me estoy saltando alguna de sus consideraciones importantes, como, por ejemplo, la recomendación de surtir los mapas a escala 1:20.000 con una densidad de cinco a seis topónimos por kilómetro cuadrado, compatible con la claridad deseable en el dibujo del pliego. Que, en las zonas altas del Pirineo, debiera ser de diez denominaciones por kilómetro cuadrado. Y, en los lugares habitados del valle, manejarse con cartas a 1:5.000 para evitar su emborronamiento ante la lógica proliferación de nombres. Pero mejor paso ya, sin otro comentario, a mostrar las cuatro patas de la banqueta toponímica montañesa, según el desaparecido Pierre Sallenave:

“Uno: archivos.
”Si las colecciones privadas son raras y tienen escasa importancia, los Archivos del Departamento de los Basses-Pyrénées [hoy, Pyrénées-Atlantiques], conservados en el Parlamento de Navarra, en Pau, constituyen el más preciado relicario de las formas toponímicas ancestrales. Citemos, en particular, los Títulos de Ossau, el Libro Rojo de los Fueros, los Cartularios y Censos, los Títulos del Hospital de Gabas, de los Ayuntamientos de Laruns, de Louvie-Soubiron y de Buzy. El archivero Paul Raymond catalogó y publicó gran parte de estos, y gracias a su erudición tenemos una obra fundamental publicada en 1863, el Dictionnaire Topographique des Basses-Pyrénées […]. El Diccionario de Raymond da alrededor de doscientos ochenta nombres de pueblos, aldeas, feudos, cursos de agua, lagos, bosques, cimas, collados, pastos, etcétera, para la región osalesa en la que se realiza nuestra encuesta.

”Dos: mapas.
”El primero por fecha que se presenta con un valor real debido a su nomenclatura es la Carte Générale des Monts-Pyrénées de [el ingeniero] Roussel, publicada en 1720. Fue reeditada, hace una treintena de años, junto a su comentario: la Légende des Ports et Passages des Pyrénées, por La Blottière y Roussel. La Carte de France de [César-François] Cassini todavía es más rica en denominaciones. Apareció sobre 1780, si bien el valle de Ossau fue estudiado desde 1771 por ese ingeniero [François] Flamichon a quien confiaron los trabajos topográficos en este sector. Realizada a escala de 1:86.400, debido a sus dimensiones y a la densidad de su nomenclatura está muy próxima a la futura Carte du Dépôt de Guerre [o del Estado Mayor]. En ese periodo revuelto que seguiría a su publicación señalaremos simplemente los trabajos, interrumpidos por los sucesos internacionales, de la Comisión de Delimitación de la frontera francoespañola. Las dos grandes figuras que dominan dicha obra son [Vicente de] Heredia y [Reinhard] Junker, y a través de ellos nos fueron reveladas algunas denominaciones interesantes. Pero es preciso llegar incontestablemente a la aparición del Catastro para ver cómo la información cartográfica adquiría mayor amplitud en su calidad, y también mayor precisión en la ubicación exacta de los lugares que citaba. Prescrito por una ley del 15 de septiembre de 1807, el Catastro de nuestras regiones fue terminado durante la Restauración [a partir de 1814]. Su nomenclatura es siempre rica en las zonas habitadas o cultivadas de cada municipio. Realizado por un personal que, en primer lugar, atendía a su empleo fiscal, con frecuencia extraño a la región e ignorante del idioma local, presenta unas ortografías con un valor poco homogéneo, e incluso cacofonías lamentables. No por ello deja de ser un útil de trabajo indispensable para nuestras búsquedas como, por otra parte, esta otra magnífica realización: el mapa a 1:80.000 llamado del Estado Mayor. Éste, cuya triangulación geodésica data de los años 1825, 1826 y 1827, fue alzado en 1851 para el fragmento del valle de Ossau, y aparecería, en lo que concierne a la hoja de Luz, en 1862. Las calcas de las minutas a 1:40.000, que debemos al coronel [Léon] Maury el haberlas consultado, tienen una mayor densidad topográfica que el mismo mapa, proporcionando así, para la alta montaña, una feliz compensación a las lagunas del Catastro. Esta nomenclatura de la Carte d’État-Major se impuso debido tanto a su carácter oficial como a su divulgación, y fue retomada en su conjunto por los documentos posteriores, tales como la Carte du Service vecinal.

”Tres: obras escritas.
”Al igual que hemos citado los elementos fundamentales de la Cartografía, no podemos dar aquí sino un resumen muy sucinto de este campo de búsquedas, casi ilimitado, que constituyen todas estas páginas, todos estos volúmenes, todas esas revistas en las que el tema de nuestro estudio ha sido abordado o desflorado por alguna pluma experta en las cosas de Ossau. Sería preciso que partiéramos de Plinio [¿Gayo Segundo? ¿Cayo Cecilio?], gracias al cual conocemos los Osquidates Montani, ¡para terminar en compañía de [Robert] Ollivier, en la intimidad del pic du Midi! Recorriendo una obra histórica como la Histoire du Béarn de [Pierre de] Marca, un libro científico como el Essai sur la minéralogie des Monts Pyrénées de [Pierre-Bernard] Palassou, un manuscrito del pastor y botánico [Pierrine] Gastou-Sacaze, incluyendo ciertas canciones populares donde brotan, aquí y allí, nombres tanto conocidos como olvidados, y a veces alguna explicación etimológica de éstos. Pero el apoyo mejor es el proporcionado, sin duda alguna, por los relatos de ascensiones y las guías turísticas. En lo que concierne a los primeros, destacaremos especialmente los relatos que siguieron, después de 1790, a la conquista del pic du Midi d’Ossau, las muy precisas páginas de [Vincent de] Chausenque, las más subjetivas del gran [Henry] Russell, algunos artículos del ingeniero [Adrien] Baysselance, autor de un plano en relieve del Valle Alto y, finalmente, las excelentes monografías consagradas en el Bulletin Pyrénéen a ciertos macizos osaleses. Con las guías, la porción de la toponimia es más sustancial aún. No citaremos sino a la de [Adolphe] Moreau, destinada a los agüistas y veraneantes de Eaux-Bonnes, mencionando igualmente el mérito de las ya citadas guías de JAM [Roger de Bouillé], una de las cuales fija a través de un precioso esquema topográfico la nomenclatura del Alto Ossau, hablando asimismo de la célebre [guía de Adolphe] Joanne, y deteniéndonos un poco más en los últimos manuales de los que disponen los excursionistas de nuestra región. El libro de [Pierre] Soubiron no le consagra sino algunas líneas al valle de Ossau. Por el contrario, [Georges] Ledormeur describe los itinerarios de un centenar de ascensiones o excursiones, acompañados por cinco esquemas muy claros, aunque a escala pequeña. Si se considera que la quinta edición de su Guide des Pyrénées-Centrales incluye quinientas ochenta ascensiones y noventa excursiones, se puede comprender la grandeza del número de topónimos osaleses entre los dos mil doscientos cincuenta nombres mencionados en la obra. El autor da para cada cima las diversas denominaciones o sus diferentes ortografías para un mismo nombre, y menciona la grafía adoptada por la Commission de Toponymie, al menos, en los casos en que dicho organismo ha examinado la cuestión y tomado una decisión, en torno a Gavarnie y Cauterets, por ejemplo, aunque no en lo referente a Ossau. El doctor [Gaston] Boisson aporta una nomenclatura más densa todavía en los dos tomos de su Guide des montagnes des Basses-Pyrénées, que en su mayor parte trata de nuestro valle. Los esquemas topográficos son aquí numerosos y claros, y dado que empleaba un formato poco condensado, el realizador de este importante trabajo dio cancha a sus preocupaciones toponímicas en unas notas interesantes. Finalmente señalaremos que en un fascículo que agrupa los itinerarios del macizo de Eaux-Bonnes, [Jacques] Blanchet cita los nombres que jalonan su marcha, en tanto que [Robert] Ollivier y [Henry] Le Breton nos enseñan que el dominio actual de la escalada, bastante virgen [en 1983], posee ya una nomenclatura muy rica y un carácter muy especial.

”Cuatro: informaciones orales.
”Sin ninguna duda, esta fuente se revela para el investigador como la más fecunda: proporciona la toponimia de la región en sus menores detalles y permite asimismo controlar las informaciones recogidas indirectamente. Ya sea en el curso de una visita realizada a casa de tal erudito, tal notario, tal cura, tal profesor, tal guarda forestal o, por el contrario, debido al azar de algún encuentro en mitad de la montaña con un pastor o cazador, se asiste sorpresivamente, con cierta maravilla, a una verdadera eclosión de nombres hasta ahora desconocidos en un sector que se creía, sin embargo, que estaba por completo trillado. Pero el botín resulta con frecuencia de una calidad variable y de un valor documental desigual. Se choca, en efecto, con una cierta incomprensión de la meta perseguida, si no es con cierta desconfianza inexplicable. Esta dificultad resulta, por lo demás, bien conocida por todos quienes han realizado encuestas en semejantes condiciones. [William Dennis] Elcock habló, en su obra, de la resistencia que halló para poder recoger auténticas formas dialectales de boca de hombres que temían que, si hablaban, hiciesen reír cuando lo supieran allá en Inglaterra. Unas reacciones semejantes a las que he registrado, me llevan a pensar que ciertos nativos, ven en todos esos nombres familiares su propio dominio, o bien que, ante sus ojos, al ciudadano que llega como turista no le interesan sino los nombres en francés; es decir: los que se han convertido en oficiales por el mapa, y que no habría que hacer otro con los nombres calificados como patois [dialectos montañeses]. No obstante, estas dificultades pueden ser superadas si se logra crear un ambiente amistoso y el informador sale de su mutismo. Pero conviene, a partir de ese momento, vencer a un adversario de otro tipo: la tendencia a dar crédito a una información con el pretexto de que emana de un habitante del lugar. No resulta raro constatar el desacuerdo entre dos personajes del mismo sitio, y a veces uno se da cuenta de que la competencia del sujeto interrogado se limita a un sector muy reducido; por ejemplo, para un pastor, al terreno reservado a su rebaño. La elección del informante reviste, pues, la mayor importancia, y para mostrar la complejidad de esta selección necesaria en ciertos casos, citaremos, para terminar, esta advertencia del archivero Jean Passy tras un estudio del dialecto en el Béarn: En ocasiones, he anotado como “sujeto adecuado” a un hombre que había hecho su servicio militar y recorrido mucho el Suroeste [de Francia], e incluso a algún joven con educación que hablaba mucho en francés; y como “sujeto inadecuado” a algún anciano ignorante que nunca había salido de su región, donde habían nacido sus padres”.

Prefiero no añadir nada más. En mi opinión, sobre el resbaladizo terreno de la toponimia de alta montaña, casi todo lo que había que decir lo dejó escrito Pierre Sallenave. Muy válido aún, con las adaptaciones necesarias por cuenta de los casi cuarenta años transcurridos desde su último texto o del cambio de vertiente, claro. Pero no se olvide que la zona sur de su estudio limita con el norte de Tena. Amén de que los archivos municipales de Sallent fueron reducidos a cenizas durante la retirada del Ejército de ocupación napoleónico… No son tontos los sallentinos: para paliar esta pérdida, hace años que trabajan en la selección y copia de los documentos que les atañen conservados en la alcaldía de Laruns. Sí, sí: ¡los gabachos de nuevo!

Aquí dejo los rollos toponímicos. Rogando una vez más, a quien corresponda, que, antes de hacer público nada, reconsidere seriamente si los sistemas operativos empleados son incompletos o si las explicaciones servidas al público resultan cortas. Que no involucren con unas conclusiones poco defendibles a ningún Consejero, pues éste nos representa a todos los aragoneses… Y, si no se sienten con fuerzas para abordar el tremendo trabajo que debería exigir la ordenación de los nombres de nuestros techos, si no quieren reforzarse con becarios voluntariosos y solicitar más tiempo, pues que no toquen nada. Que hagan unas correcciones mínimas y consensuadas con montañeses y montañeros para rectificar los abusos personalistas de finales del siglo XX. Solo eso. Con cuatro retoques, la lista de sus antecesores, Jean Buysé y los suyos, podría seguir en servicio. ¿Alguien se ha molestado en observar con atención el censo completo de pirineístas que, de un modo u otro, participaron en dicho proyecto? Ese sí que fue un listado público, surtido de apellidos que producían mareos por su tremenda calidad. Aunque muchos, con excelente criterio, abandonaran el barco ante la actitud del ex coronel de las Waffen-SS (esto, por desgracia, es literal) que se puso al frente…

Desde luego que sí: animo a los actuales subordinados del Gobierno de Aragón para que sigan recolectando testimonios de montañeses contemporáneos. Es una tarea más que encomiable. Ya sé que, por desgracia, las personas mayores nos van dejando… Pero solo constituyen, como mucho, una de las cuatro patas de nuestra banqueta lingüística. Si se quiere aliñar un guiso con solo este ingrediente, la Comisión Asesora de Toponimia puede terminar en el tenebroso territorio de los iluminados. Y de allí pocas veces se vuelve.

35 Comentarios

  1. Lo siguiente de “la Ley y los Profetas” será enviar su rayo vengador contra las ranas descaradas que no quieran croar sus himnos. Imagino.

    • Makako: temo que así será, que la coacción a través del corte en las subvenciones dará para mucho juego. Verás cómo algunos, tras unas pataditas teatrales en el suelo, aceptan esta lista tan “creativa” alegando que si no lo hacen perderán los doblones… Al menos, hasta las próximas elecciones y sus posibles cambios de “escañadas” y de “arrejuntadas”. Eso, si a los siempre respetables señores que nos administran no les da antes por reclamar el “Espacio Vital Aragonés” y piden la devolución de Ágreda y Tudela, conquistas de Alfonso el Batallador en el siglo XI. O la anexión inmediata de Salou al “Gran Aragón”…

  2. ALBERTO QUE HE VISTO QUE HAS ACERTADO EN TODO POR QUE YA SABIAS ALGO DE LO QUE SE NOS CAIA ENCIMA O NO

    • Luis: no, no te creas, que estaba tan a ciegas como el resto del colectivo montañero… De hecho, he perdido mucho tiempo preguntando por ahí sobre los integrantes de la Comisión de Toponimia. Pero no me digas que no se les veía venir. Por pura prudencia he hablado del riesgo que suponía esperar para ver la lista completa antes de opinar. Y no: aunque siempre me pueden sorprender, me extrañaría mucho que, por ejemplo, la FAM proteste con firmeza (con la boca pequeña no sirve) por ese listado…

  3. QUE SE VEÍA VENIR ALBERTO QUE LA INSENSATEZ ESTABA PREPARADA DESDE MUCHO Y AHORA QUIEREN QUE LOS MONTAÑEROS TRAGUEMOS. ELLOS SON LOS QUE SE RIEN DE NOSOTROS DESDE SUS DESPACHOS Y SUS COMISIONES Y SU TELEVISION.

    • Pues nada, Luis: a ver si se anima el mundillo montañero con estos chistes de baturradas… Y a los humoristas también se les paga. O tú, cuando vas a ver a Marianico el Corto, ¿entras gratis al teatro…?

  4. Bravo chicos. Ahora ya podéis seguir con los dosmiles.

    • Ya lo creo que seguirán, Makako… Aunque seamos durante varios años (hasta que se olvide del todo la comedieta), el hazmerreír de propios y extraños.

  5. Buah, no me extraña que te de la risa, Alberto… ¡Se han hecho la lía un picho! Puntas i pundas, repuntas i repundas, Pico Lebondidier, ¿Tuca d’Aneto/Maladeta de Corones?, Punta de Treserols… Las Tres Sorores o Treserols es el macizo compuesto por los Picos de Monte Perdido, Cilindro y Añisclo… No puede ser la punta de tres montañas a la vez… Y el Parque nacional, ¿pasará a llamarse de Ordesa y Punta de Treserols? Por otro lado, en gascón y en aranés se utiliza tuc para designar una elevación en la cual una de sus vertientes es escarpada… Que alguien me corrija por favor si estoy equivocado, pero siguiendo esta lógica el Posets no puede ser tuca y punta al mismo tiempo…
    También encontramos en el artículo “como puede verse los Picos del Infierno oficialmente tendrán doble denominación” y sin embargo en la lista solo figura la nueva…
    En fin; lo dejo porque, a pesar de que corre sangre aragonesa por mis venas, esto es demasiado para mi cabeza… ¡Mecahis los Moros (del Balaitús)!

    • No, no te esfuerces, Xavi, que no hay por dónde coger esta lista… Desborda por completo el territorio del raciocinio para adentrarse en otro mundo más arcano y tenebroso donde reinan las Artes Adivinatorias, los Pitonisos (recuerda que allí no hay mujeres) y el Abra-cadabra. No queda al alcance de los vulgares mortales: tendremos que resignarnos, porque estamos ante la Ley y los Profetas.

  6. Toma banquetazo Alberto y que conste que lo del pico del gato Felisín era una coña pero es que estos tíos han dejao el Pirineo que no lo reconoce ni la madre que lo parió.

    • Pako: relájate y disfruta del país que nos quieren montar. Que tu espíritu simple aprenda a turbarse con estas grandes emociones que nuestros “padres de la patria (aragonesa)”, en su inmensa sabiduría, nos obsequian…

  7. Alberto te apuestas algo a que pronto estarás en esa comisión como el apóstol catorce aunque no seas mujer. Pero tu sin cobrar un duro.

    • No, Pako; no me apuesto nada contigo, que sería como robarle a un lactante. Salvo que te juegues tú a Felisín. A tu gato, quiero decir…
      Paso al registro serio: hace una veintena de añadas que aireo textos de la crónica pirineísta que aquí se conocían mal, poco o nada. Añadiendo cuanto he podido hallar de la vertiente aragonesa. Me consta lo que importa todo esto a nuestros fundamentalistas. Ahora menos que nunca querrán atender argumentos en favor de las “cuatro patas de la banqueta toponímica”. Ni mis ruegos para que se pongan en contacto con los verdaderos expertos en tresmiles: los Cazafantasmas. Al menos entenderán mi forma de ver el asunto, coincidente con este dicho tan nuestro:
      “¡Hala, maña, que si no me invitaste para encargar a tu hijo, no me invites ahora para el parto!”.

      • Y yo que me temía que trataran de endosarnos mediante la “Lista Soro”, por esta vez, tan solo una decenita-veintenita de sus curiosidades toponímicas. Para ver si iban colando, haciendo gala de cierta inteligencia:

        http://www.barrabes.com/downloads/documento_nomenclatura_3000.pdf

        Ni que decir tiene, espero las explicaciones de esta Comisión Asesora de Toponimia, junto con la identidad de los artífices de su Proyecto Tresmiles. Por si acaso, aguardaré sentado…

  8. ¡Ko!: de Maka-ko a Pa-ko. Me ha parecido entender que eres de Zaragoza y con raíces en Tarragona. ¿De verdad que tienes un gato al que llamas Felisín o es una parábola? No sé si sabes para qué se emplea ese nombre en Aragón. Con todos los respetos para tu gato si se llama así que no es tan grave. Eso no quiere decir que tengas que retirar la candidatura del pico de Felisín sino que la cosa es más divertida. Tiene razón Alberto: ¡Viva la Toponimia!

    • Por favor, Maka-¡ko!: no le expliques a Pa-¡ko! con pelos y señales (nunca mejor dicho) lo que aquí es, en lenguaje coloquial, “el Felisín”…
      Y antes de que se cierren los comentarios (por entrar en el territorio de la anatomía), os dejo otra de mis viejas “croadas” toponímicas sobre el Balaitús, por si alguien le ha cogido gustillo a un tema que, se ve venir, nos dará grandes tardes:

      http://albertomartinez.desnivel.com/blogs/2011/04/29/del-castillo-de-moros-al-menique-del-diablo/

      Tranquis, que ya dejo descansar (más o menos) el tema…

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