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La cumbre que murmura con el trueno

En los Pirineos aragoneses resulta muy fácil hacer la prueba de la rana con cualquier estudio, o lo que sea, de corte toponímico. Solo se precisa buscar el techo del valle de Tena y comprobar si hay moros en la costa. Cuando las huestes de Mahoma comparecen (impresas) por la cota 3.144 metros, estamos ante un texto o mapa politizado, quien sabe si por despiste. En efecto: como se ha escrito ya en no pocas ocasiones, el Castet deus Mourrous (Castillo de los Moros), según los textos del siglo XIX, era la denominación montañesa del luego Cujela-Palas, el hoy conocido sencillamente como pico Palas.

Que nadie había llamado antes pico Moros al Balaitús, hasta el evidente desliz de Lucas Mallada en 1878, queda más que palpable en la ausencia absoluta del topónimo morisco de la crónica pirenaica. Hasta su irrupción de finales del siglo XIX, bien envuelta entre oropeles nacionalistas. Y en contra de la opinión de los sallentinos, hasta donde he podido saber. Porque lo cierto es que si dicha denominación hubiese sido real, los notarios de nuestro deporte bien que la hubieran registrado. Al menos, para que quedase constancia de ella, que tal era el estilo de los grandes pirineístas de antaño.

Hablando de nuestros ancestros… Entre las figuras más brillantes de la exploración de esta cadena, se podría destacar a cierto natural de Nevers que se instaló en Pau hacia 1865. Me refiero a Roger de Bouillé (1819-1906), un enamorado de estas montañas que firmaba sus obras como JAM, un alias compuesto con las iniciales de sus otros nombres de pila: Jean-Amour-Marie. Un gran partidario de charlar con los pirenaicos para conocer las tradiciones y, desde luego, los topónimos de sus tierras.

No me entretendré más con el bio-pic de este montañero, etnólogo, naturalista y dibujante de excepción. Directamente pasaremos a ver cómo presentaba una de las cumbres que más rondó, tanto en persona como en escritos. Desde su trabajo de 1873 sobre Aux Pyrénées: Bat-Laetouse ou Marmuret, estos párrafos destinaba a la cúspide que se alza como un imponente mojón entre los municipios de Arrens y Sallent:

“Existen pocos picos en los Pirineos en los que hayan escrito su nombre con una ortografía más fantasiosa.

”Cassini le llamó Baletouse, sin acento en la e.

”Los oficiales geodésicos que, siendo los primeros, realizaron la ascensión al pico, un punto geodésico de primer orden que serviría para la triangulación de casi todas las cumbres en la vecindad de la frontera, le llamaron Balétous.

”El capitán Saget, hoy general, quien les sucedió en la tarea de la topografía de las quince leguas cuadradas de las montañas que lo rodean, tomó la misma denominación.

”El mapa del Estado Mayor, que es el resumen de sus trabajos, dice: Bat-Laetouse o Marmure, un nombre sin duda debido a los encargados de la estadística de la zona, a quienes se les comunicaba con frecuencia la lista de los nombres antes de imprimirlos.

”Gaston Sacaze, el pastor botánico del valle de Ossau, una de las celebridades de su región, le llama Bat-Litouse, lo que tradujo por valle de las avalanchas.

”El conde Russell y la guía Joanne, que muy a menudo le han citado, dicen: Balaïtous.

”El señor Wallon, a quien debemos el mapa y los croquis publicados de este sector por el Club Alpin (en su Annuaire de 1874), titula su trabajo: Balaïtous o Mur-Muré. Algunas líneas más allá, llega a llamarlo: Bat-Laïtous.

”Yo mismo, hasta ahora, había escrito: Balaïtous.

”¿Por qué? No lo sé, y tampoco soy, quizás, el único en estar en tal situación. Pero ahora que he tenido el honor de entrar en relación directa con esta personalidad, he creído deberle a la alta posición que ocupa en nuestros Pirineos, el profundizar en esta cuestión.

”Fui a instalarme en su región, en Arrens (Hautes-Pyrénées), pues, aunque a vuelo de pájaro parece formar parte de los Basses-Pyrénées [hoy, Pyrénées-Atlantiques], la vertiente de sus aguas en Francia, hace que se establezca su domicilio en este municipio. Al oeste, vierte sus aguas en España a través de los lagos de Arriel: la cima del pico está cortada en dos por la línea de la frontera que desciende por la Barana, Palas, el col de Arrémoulit, etcétera. Se lee sobre el plano [de Arrens]: montaña de Balletous, sin acento sobre la e. Los mapas de los municipios no se ocupan, por lo general, sino de los pastos. La matriz catastral le recorta una l, y lo escribe Baletous.

”Muy perplejo en mitad de todas estas divergencias, me dirigí entonces a los mismos habitantes, a los pastores que viven allí una porción del año con sus rebaños… Ellos dicen: el Bat-Laetouse o Marmuret.

”Es con estas denominaciones con las que me he quedado, dado que nadie parece conocer mejor este pico que quienes habitan sus pastos casi constantemente. Debo confesar también que aquí me sentí atraído por un encanto extraño: no siendo el nombre de todo el mundo, le encontré como un carácter de sinceridad. No fue hasta el de Marmuret que no se presentó como la prueba de su mayorazgo… En efecto: porque, ¿no sería una corrupción, o el origen, de Marmure, de Marboré [¿y de Marmolera?], muy indicado y como con la misma significación…? La m y b se permutan en las lenguas neo latinas. Pero la cima del BatLaetouse, el sitio mismo donde los oficiales geógrafos alzaron la torre [de piedras] y montado su tienda, es de un mármol negro, muy compacto y con fósiles.

”Finalmente, me apoyé en ese mapa del Estado Mayor que, él también, tiene su autoridad. Allí se escribe Marmure, y yo Marmuret: la diferencia es poco apreciable, aunque tenga yo la certeza de haber adoptado la verdadera pronunciación de la gente de la zona.

”En cuanto a la etimología de esos nombres… Me arriesgaré con una, y daré mi opinión a los demás…

”En principio, es indiscutible que Bat, en bearnés, significa vallecillo. Laetouse, según los habitantes de Arrens, quiere decir: lechoso, del color de la leche, y ellos se apoyan para esta interpretación en que la Gave, cuyo nacimiento está en los glaciares al este del Bat-Laetouse, es del color de la leche. En el momento de las grandes lluvias, conserva este aspecto a veces hasta Argelès. ¿Se atribuye este hecho a la presencia de polvo de feldespato que flota en sus aguas…?

”¿En cuanto a Marmuret…? El señor Wallon le da un sentido del todo natural cuando lo escribe Mur-Muré; es decir: el pico casi inaccesible.

”Los habitantes de Arrens, al menos a los que me dirigí, lo entenderían de otro modo. Cuando el trueno ruge, y esto pasa muy a menudo sobre las cimas de las que hablamos, ellos dicen: ¡He aquí al Bat-Laetouse que marmure, o que murmura!

”Doy estas etimologías, con la mía por delante, por si pueden servir de algo. De ellas extraigo únicamente la conclusión de que Bat-Laetouse significa: vallecillo lechoso. El nombre de vallecillo aplicado a un pico no tendría nada de extraordinario: si, para muchos de nosotros, el pico es lo principal, no es sino lo accesorio para los pastores que dan el nombre a los valles y pastos que lo rodean”.

Dos puntualizaciones para finalizar. Como se ha podido comprobar, los pirineístas decimonónicos preguntaban sobre todos los temas imaginables a los nativos. Ni eran tontos, ni prepotentes, ni venían por aquí con ideas preconcebidas. Es más: a las zonas altas se llegaba por entonces bien estudiados. Y, como apuntan todos los indicios, la sombra de la media luna cayó de un modo tan tardío como errado sobre nuestra montaña murmuradora

¿Y la prueba de la rana? Pues, por cuenta de unos fantasmagóricos Moros, parece que ha demostrado la rotunda preñez de algún que otro aficionado a la toponimia. La Lista Soro de tresmiles pasará a la crónica pirenaica como todo un ejemplo de, digamos, despiste histórico.

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Comentario

  1. Muy bueno, muy bueno y muy bueno alberto. Aunque no tienes la impresion de que les haces los deberes gratis a la gente esa de la toponimia

    • Hola, Luis…
      Pues no: no tengo esa impresión en absoluto… A los actuales toponimistas les interesa poco o nada la historia… Bien me consta que una labor muy necesaria como sería la revisión objetiva de la obra de Lucas Mallada, no la realizarán ellos. Parecen creyentes de una “religión” que no admite sino la obediencia en sus credos… De cualquier forma, como verás, durante algún tiempo andaré de ronda por los temas toponímicos: pero no pienso en surtir de datos (que no quieren) a los politizados, sino a los montañeros…
      Más saludos…

  2. Epa, Makako…
    Sí, ya lo vi, pero no quería incidir demasiado en esa dirección, para no soliviantar a nadie… Los testimonios sobre la indiferencia clamorosa que imperaba entre los locales hacia sus “techos” son multitud. Antaño, claro, que no ahora. Cada vez hay más montañeros y montañeses, que suben hasta los tresmiles: los de su municipio y los otros… Yo mismo he subido montes con locales desde los años ochenta, por ejemplo…
    Un comentario sagaz, de todas formas…

  3. Increíble el documento de Roger de Bouillé… Muchísimas gracias por divulgarlo, Alberto… ¡DEROGACIÓN YA DEL PROYECTO TRESMILES!

  4. Pues fijate Alberto que me quedo mas bien con la última frase de Jam: “El nombre de vallecillo aplicado a un pico no tendría nada de extraordinario: si, para muchos de nosotros, el pico es lo principal, no es sino lo accesorio para los pastores que dan el nombre a los valles y pastos que lo rodean”.
    O sea que él también pensaba que a los pastores les interesaban poco los nombres de los tresmiles.

  5. De Bouillé dijo que “existen pocos picos en los Pirineos en los que hayan escrito su nombre con una ortografía más fantasiosa”… Sin duda que ni pasó por su imaginativa cabeza que desde un ente gubernamental aragonés se propiciara algo ni remotamente parecido a la Lista Soro de tresmiles…

    https://www.change.org/p/jos%C3%A9-luis-soro-derogaci%C3%B3n-del-proyecto-tresmiles?utm_medium=email&utm_source=petition_update&utm_campaign=123426&sfmc_tk=QmmgdeApC8LCxcjWYPv8lGprrB%2b8WZuPkG2tIoGnSFLAX%2b900avir9r0Irf%2f4P32&j=123426&sfmc_sub=507968596&l=32_HTML&u=23971602&mid=7259882&jb=3