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Viajes ramondianos al Néouvielle

El último número de la revista Desnivel acaba de publicar un nuevo capítulo de la monografía por piezas dedicada al macizo de la Nieve Vieja. En este caso, con el pasado y presente de dos tresmiles muy especiales: el Turon de Néouvielle y el pico de Trois Conseillers. Dejando que los lectores de dicha publicación descubran sus otros encantos, me centraré en las ascensiones tempranas a la primera de estas cimas del Pirineo francés…

Los tratados de alpinismo destacan a nuestro Turon como la primera montaña pirenaica de más de tres mil metros de cota que recibió visitantes humanos. Que dejaran constancia de su presencia, se entiende. Fue por cuenta de la expedición de Henri Reboul y Jean Vidal en 1788. Pero ninguno de estos eruditos sirvió texto alguno de su primicia. Apenas conocemos, a través del primero, sino detalles como que “las alturas de las montañas que nos resultaban desconocidas se determinaron mediante observaciones realizadas desde esta cima [del Midi de Bigorre] y desde el Bergons y la montaña llamada Néouvielle”. No extraña que a comienzos del siglo XX el historiador Beraldi comentara a propósito de Reboul:

“En resumen: fue un muy gran pirineísta, al cual le faltó para darle más vida a su obra…, un poco de agudeza. ¡O talento para escribir!”.

Por suerte, el siguiente pionero del siglo XVIII que se interesó por el Néouvielle fue un tal Louis Ramond de Carbonnières. El hoy considerado como Padre del Pirineísmo se encontraba en esta cordillera escondido. Junto a su hermana Rosalie, había dejado precipitadamente Paris a primeros de agosto de 1792, tras el fallido golpe de estado de su amigo, el constitucionalista marqués de Lafayette. Instalado en Barèges, nuestro alsaciano se puso enseguida a recolectar especies de plantas. Sin mostrar gran interés por el Monte Perdido, por cierto. Más bien, sintió la llamada de ese macizo que se alzaba justo al sur de la villa termal donde se alojaba… Así, se dedicó a emprender diversos viajes al Néouvielle, mucho antes de los que más tarde protagonizaría en torno a las Tres Sorores.

Dejemos ya los preámbulos para ascender junto al de Carbonnières en busca de la línea de los tres mil metros. Consultando sus poco difundidos Carnets pyrénéens, reeditados por Monhélios en 2014. En ellos, Ramond mostraba su querencia por explorar previamente la montaña que planeaba hollar, a través de unos reconocimientos por el norte de los que serviré tres porciones. Un poco para ser testigos del modo en que se practicaba el montañismo de descubierta durante el Siglo de las Luces.

El debut de Ramond en el Néouvielle se concretó un 27 de octubre de 1792 con un reconocimiento de varias jornadas. Lo realizó desde Barèges, acompañado por Rosalie y el guía Laurens. Veamos sus segmentos más deportivos sin perder de vista sus valiosos aportes toponímicos:

“Llegábamos para ver el valle de Lart. Como se trataba de subir en su totalidad el de Lienz, salimos a las 8:14 h. El de Lienz es un valle singular: desde ningún lugar del recorrido se puede imaginar su profundidad. Lo que se ve en su desembocadura en el valle del Bastan es el lecho ruinoso de un torrente que cae unas toesas [1 toesa, 1’94 metros] desde las alturas y que nace a unas cuantas toesas […]. El laberinto de los vallecillos intermedios desaparece ante las falsas estimas que sugieren unas masas extrañas y gigantescas, en las que tanto de la situación como de la distancia resulta imposible hacerse una idea exacta […].

”En tanto que los esquistos todavía se presentan predominantes por la derecha, todo es ya granito y granito desnudo por la izquierda, con algunos pinos espaciados, repartidos entre sus moles. Las avalanchas terminan esta destrucción, y las rocas ruedan hasta las orillas del torrente. Hacia estas regiones hay una depresión que destaca entre las cimas, que sirve como paso a los osados montañeses para dirigirse hacia Escoubous, al borde occidental de su primer lago. Percibimos a dos cazadores que la atraviesan […]. Apenas se franquea la cresta de ese recinto, uno se encuentra en las orillas de un bello lago que encierran paredes de granito desnudo del diseño más orgulloso. El pico de Néouvielle muestra más allá su cima aplastada y su masa inclinada. A su lado se alza una de las más bellas agujas de los Pirineos, la Campana de La Rens, cuya cima apenas forma con sus costados un ángulo de sesenta grados.

”Este lago lleva el nombre local de Cau de Craba, o culo de cabra [hoy, de la Glère]. Dudo que el más curioso observador de la parte villana a la que aludimos aquí pueda hallar entre esos dos objetos el menor parecido. En el borde de este lago tuvimos que dejar la mula de mi hermana.

”Uno se eleva una grada y, cuando menos se lo espera, aparece un segundo lago, el de Estazou [Mounicot o Coume Escure]. Lo alcanzamos a las 11:15 h, después de tres horas exactas de marcha. Es una cuenca excavada con masas de granito menos aplastadas por el peso de las masas superiores. Un paisaje todavía más severo y una soledad aún más profunda nos hacen olvidar ese primer lago tan desagradable de nombrar al que había perdonado por ser el más destacable de esta región.

”Un poco más arriba y a la izquierda, un tercer lago llamó enseguida nuestra atención. Era el de la Glère [Mourèle]. Aquí la naturaleza salvaje de estos lugares se ha desplegado con toda su magnificencia. Hundido al pie mismo de los flancos con precipicios del Néouvielle, parece ser el último peldaño de la escalera de gradas que habíamos recorrido. En torno a él se alzaban las oscuras pirámides de granito cuyos amasijos formaban toda la masa de estas montañas. Era una garganta de donde salían por un amplio canal las aguas furiosas que en los lagos inferiores debían, sucesivamente, romper su impetuosidad.

”Ese bello lago no lo vimos sino oblicuamente y girando a la derecha para ir a reconocer esa brecha de Pantharas que, desde el fondo del valle de Lart, habíamos visto sobre nuestras cabezas, y alcanzamos prontamente la cresta, desde donde nuestras miradas se zambulleron en las profundidades desoladas que habíamos recorrido.

”Virando a la izquierda y recorriendo los ásperos peldaños de granito que por todas partes formaba en terreno que se pisa, no fue sino con sorpresa que comprobamos que íbamos a alcanzar un cuarto lago […]. Desde aquí se elevaban directamente las rocas erizadas de Néouvielle, rodeadas por la profundas aglomeraciones de nieves eternas que le han dado su nombre. El pico más elevado, truncado en su cumbre e inclinado hacia el noroeste, el que se ve desde la entrada al valle de Lienz, mostraba en toda su crudeza sus flancos, probablemente inaccesibles, y se distinguía de todos sus acólitos por un color más claro, por un tinte grisáceo que parecía indicar en sus rocas que lo componía alguna composición distinta. La fractura parecía siempre granítica, lo mismo que las de los roquedos más marrones que la rodeaban. Allí se distinguían esas uniones piramidales que formaban las cimas superiores, y que no se encontraban en absoluto en las masas que les servían como bases, masas cuya prodigiosa extensión disimulaba la cristalización, quizás tan aplastada en su origen por el peso y el completo desarrollo de los cristales que quedaban superpuestos.

”Esa cima amenazadora no era en absoluto la que Vidal y Reboul habían alcanzado. De creer a Laurens, quien se encontró con ellos en el lago de Couméscure, no llegaron sino hasta lo alto de una cresta [¿el Turon?] que se elevaba entre el lago y el pico, y que se prolongaba de levante a poniente. Entre esta cresta y la bella aguja de La Rens se elevaba con brusquedad un corto vallecillo que separaba el Néouvielle del Bugatet, cuya aguja misma parecía ser una dependencia, y de la cual se percibía más lejos la cima nevada, hasta donde conducían unas pendientes muy poco inclinadas. Por lo demás, ¿esta cima era la del Bugaret? ¿No tenía otra cosa en común con el pic Long, que debía de hallarse por ese costado? ¿No sería la Estivera Mala, según los montañeses de Gèdre que van a Aragnouet en el valle de Aure? Lo que el mapa de la Académie [de Roussel y La Blottière, hacia 1730] no determinaba sino bien imperfectamente, lo que Laurens no pudo explicarme de forma satisfactoria: era, en pocas palabras, una de esas dudas que tan a menudo nacían en la montaña, y que no podían quedar resueltas sino mediante viajes frecuentes por estos lugares ásperos.

”Las mismas incertidumbres se produjeron al respecto de otro pico menos obtuso pero más alejado, del todo blanqueado por las nieves eternas, del que se veía la cima por la brecha que separaba la Campana de La Rens de las montañas que formaban el fondo del valle de Lart. Era el Brada [Barrada], me dijo Laurens, pero no lo creía en esa dirección. En cuanto a la distancia, no podía ser estimada por faltar los intermediarios, pero debía de ser considerable, y ese pico estaría en el valle de Héas o incluso en la frontera: si resultara que fuera el Monte Perdido mismo, no me hubiese extrañado en absoluto.

”En una estación menos avanzada me hubiera lanzado hacia las peligrosas rutas que desde aquí se abrían al aventurero y al mineralogista. Desde aquí se podía bajar a Escoubous. Se podía ganar el valle de Aure por el lago de Carrère [Cap-de-Long] o el de Camou [Orédon], pasando por detrás de la Hèche [¿el Ramoun?].

”Hay cerca del lago Couméscure una majada normalmente habitada por españoles. El lugar donde se encuentra porta el nombre de Sarrat des Lagües. Muchas otras majadas están emplazadas de terraza en terraza para que el ganado se nutra en verano gracias a unos pastores más trabajadores que el resto. Vimos con pena que no eran lo suficientemente frecuentadas, por lo que la pereza de los montañeses había permitido que se desperdiciaran muchos herbazales magníficos […].

”La ruta ya era mala. La nieve repartida por las pendientes nos obligaba a tomar precauciones que ralentizaban nuestro paso. Sin embargo, estábamos de regreso en Barèges a las 16:30 h”.

De este modo inauguró Louis Ramond la exploración de las bases norteñas del pico del Néouvielle. Sin dejar de interrogar a los locales sobre la toponimia y mil cuestiones más. Quienes hoy pretenden mutilar el legado de estos pioneros por motivos políticos sencillamente están tratando de amordazar esa voz de los montañeses de entonces que ha llegado hasta nosotros a través de los escritos de sus compañeros.

Nuestro alsaciano era un hombre meticuloso. El 2 de octubre de 1792 llevaba a cabo su segundo tanteo de las regiones superiores de la Nieve Vieja. Esta vez, solo con Laurens, su guía, protector y confidente. Ambos, el montañés y el montañero, abandonaban Barèges sobre las 7:15 h con objeto de trazar esbozos del pico predominante y de sus múltiples lagunas. Siguiendo la misma ruta, a las 9:00 h estaban ya en el primer lago. Luego, bajo la brecha de Pantharas, pasaron al lago de Couméscure, donde Ramond tomó apuntes durante tres horas “en el seno del más salvaje desierto donde se le haya permitido al hombre violar su soledad”. Siguieron otro itinerario para el descenso, lo que le permitiría “ver los verdaderos peldaños para ascender al pico de Néouvielle”. Luego pasaron al famoso Cau de Craba, donde no dejó de emplear el topónimo montañés que de un modo tan poco reverente lo designaba. Lo dicho: los principales pirineístas preguntaban a los nativos cómo llamaban ellos los accidentes de su tierra, empleando luego sus nombres, les gustaran o no. Y no solo registraron esos datos sobre botánica o ascensiones que tanto les interesaban, sino también mil detalles sobre la vida pastoril. Así, nuestro alsaciano anotó del referido lago que “el rebaño errante en torno al lago del Cau de Craba lo había dejado para pastar por las alturas que atravesábamos”. Quienes en la actualidad estén interesados por el Pirineo de otros tiempos, que no en medrar en la política, harán bien en estudiar la herencia de nuestros ancestros. Culos de cabra incluidos…

Citemos brevemente una tercera incursión ramondiana por el Néouvielle septentrional. Realizada el 2 de julio de 1793, contó con la presencia de Rosalie y de su futuro marido, el doctor Borgella. Su objetivo no era otro que “observar mejor al Néouvielle” desde su zócalo, además de recolectar flores raras. Sin embargo, mejor que acompañarles en su ascenso, reproduciré un párrafo en el que dejaba bien patente las dificultades que por entonces existían para sacar en claro cuál era el nombre local de alguna montaña. El lío de designaciones creado por los montañeses de finales del siglo XVIII era tal que, ni con la mejor voluntad del mundo, era posible llegar a conclusión válida alguna sobre la toponimia del Alto Pays Toy:

“Lo que Laurens llamaba Pimené es, según Périssère, la Pène d’Abeit, y, según otra opinión de Laurens, el pic de Lisse [Lis]. En el mapa de la Académie es siempre la Pène de Brada […]. En Gèdre, el valle que se abre a la izquierda del de Héas es el de Cambieil. Al fondo se ve otra montaña. Según Périssère es la parte posterior del Néouvielle, que por ese costado y por el de Aure se llama Estivera Mala. Pero, ¿no será un error y ese monte sería el pic Long, a quien se asignaría el nombre de Estivera Mala? Él piensa que el pic Long de los mapas es el Camlong, que queda a la derecha pasado al Aure y pasando entre este y el Néouvielle. El pic Long estaría entonces entre el valle de Cambieil y el de Héas, y el pic des Aiguillons [Aguilous] que domina Héas por el mismo lado, quedaría contiguo […].

”Thomas llamaba a esa otra cima el Taillon. Se parece mucho al que Reboul daba en mismo nombre [en realidad, decía Daillon], pero era diferente. Era el roquedo del cual recorrí sus pendientes meridionales la primera vez que intenté [1787] el paso de la Brecha de Rolando. El Taillon de Reboul está frente al sur, y es la comunicación del roquedo mismo donde la brecha se ha horadado. La denominación Taillon no pertenece ni a uno ni a otro de estos montes. Es el nombre de un sendero tallado en esta región alta por los contrabandistas que quieren conectar, o tomando la brecha por el circo de Gavarnie, o subiendo por el camino del puerto por el glaciar que acabo de describir. El sendero del Taillon no pasa por la brecha: recorre sus horribles desfiladeros que se deja a la derecha subiendo a esta brecha y sirve para descender a Bujaruelo. La brecha, por el contrario, conduce a un vallecillo cuya abertura está por debajo de la cuenca de Bujaruelo y que se dirige a Torla”.

¿Os ha gustado este mini tratado de toponimia? ¿O de las prácticas decentes de los estudiosos de antaño…? No me resisto a despedirme por hoy de Louis Ramond de Carbonnières sin aportar otro apunte sobre la actitud con la que se internó por las montañas del Pirineo. Atentos las líneas siguientes sobre su sensibilidad respecto a la fauna salvaje de las alturas, redactadas un 20 de agosto de 1795 durante su tanteo definitivo al Turon de Néouvielle:

“Otra vaguada nivosa se abrió ante nosotros y fue preciso subirla. En cuanto di mis primeros pasos, tuve el placer de mostrar a mis compañeros el lagópodo conocido aquí bajo el nombre de pollo de nieve o perdiz blanca. Uno de ellos salió a nuestros pies, y el bello pájaro, en lugar de alejarse a fuerza de alas, se fue a posar sobre el roquedo más próximo. Lo dejó en cuanto nos acercamos, aunque lo hizo para saltar sobre la nieve y desfilar por delante, mirando sin cesar hacia atrás. Sin duda estábamos cerca de su nido, del que nos alejaba lentamente para no llamar la atención sobre sus huellas. Más adelante dos pájaros de la misma especie partieron por delante de nosotros, siempre sin volar, y seguido dos o tres más lo hicieron de igual modo. Mis compañeros lamentaron no llevar sus fusiles, y yo degusté una secreta emoción de ver sin armas a unos cazadores que este aspecto de la ternura materna no habría desarmado. Pues, ¿qué instinto de destrucción vive aún en el hombre cuando resulta inútil para su existencia? ¿De qué modo los corazones accesibles a los sentimientos dulces y generosos sienten arrebatos por un placer convertido en bárbaro cuando la civilización ha colmado todas sus necesidades? En el seno mismo de estas desolaciones donde un ser vivo es una especie de objeto digno de extrañeza y de respeto, hasta sobre estas nieves eternas, el cazador persigue a su presa, que se sacrifica por su inocente familia: le destinará el disparo mortal junto al mismo nido, donde sus crías no tendrán en perspectiva sino el hambre y perecerán en medio de la angustia más prolongada bajo la roca que las vio nacer… Aunque vaya cargado de víveres, [el cazador] todavía se cargará con un cadáver superfluo y se comerá tranquilamente su pan junto a seres vivos que ya no lo tendrán… ¿Qué haría la piedad celeste si se fijara en este nido desdichado…? Pero entre este nido y la tierra planea un águila hambrienta cuyas crías también esperan su comida. Con el pico abierto, solicitan el regreso de su madre para nutrir a su pequeña familia, a la que el cazador no había descubierto su refugio… Éste se indigna y retoma su arma… ¿Qué va a hacer? Lo sé: va a interponer su justicia entre el fuerte y el débil. ¡Una curiosa justicia, que bien le conviene! Destruye a un ser más, a uno que, mucho menos cruel que el hombre, tenía al menos la necesidad como excusa”.

¿He mencionado antes un relato de ascenso al Turon de Néouvielle? Será cuestión de recuperar ese histórico texto, el más temprano que se conoce de la visita a un tresmil pirenaico. En la siguiente entrada nos dejaremos de culos de cabra para cobrar cota…

26 Comentarios

  1. Gran entrada Alberto. Por diversos motivos he permanecido un tanto ajeno al resto del mundo. Regreso, y veo asombrado la salomónica determinación del Justicia sobre la toponimia de los tres miles. Pero no se trata de contentar a unos u otros, de vencedores y vencidos, que eso ya lo decidirá el respetable decantándose por la denominación que le plazca, pese a quien pese. El problema es la carencia de rigor y de un mínimo de seriedad a la hora de afrontar cualquier cuestión.

    • En efecto: lo del Justicia no tiene ni pies ni cabeza. ¿Será alguna especie de “apañico” entre la gente de la Res Publicae…? Para que, con los eventos previstos para el centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el “populacho montañero” (las gentes de mi calaña, vamos) no les monten numeritos a los políticos que acudan a los saraos esos que salen tan majicos en las teles (autonómicas). En el “comité de festejos”, o como se llame, sé que al menos están Javier Lambán y Modesto Pascau. Seguro que también se mete alguien de la Consejería de Territorio, esa que gestiona tan “requetebien” el tema de los nombres de los tresmiles aragoneses, los de Ordesa incluidos. Y ya se sabe que el rey Felipe VI preside el Patronato… ¿El indulto a 29 tresmiles es para hacerse unas foticos que poner luego en marquicos de plata…? Misterio gordo, como todo lo que tiene que ver con la Lista Soro.
      Más saludos, José…

  2. Alberto he leído tu Face y creo que la nota que acabas de colgar sobre el acto en el Museo Provincial de Zaragoza merece ser difundida. Te copio:
    “Justamente, anoche, en el acto de presentación cuya imagen reboto abajo, Eduardo Martínez de Pisón sacó a colación ante un importante auditorio su disconformidad con la Lista Soro. Tras haberlo expresado ya en las páginas de su último libro, a propósito de las Tres Sorores, esta vez se posicionó a favor del Soum de Ramond. Cerró su emotiva exposición a favor de los pirineístas heroicos con un rotundo: Para mí siempre será el Soum de Ramond”.
    Añadiré de mi cosecha que a la presentación del profesor emérito de Geografía asistieron literatos, periodistas y montañeros en tropel: José Luis Acín Fanlo, Eloy Fernández Clemente, Eduardo Viñuales, Julio Viñuales, Felisa Larraz, José Verón, Ignacio Viscasillas, Julián Vicente, José Gainzaráin, Roberto del Val, Elena Parra… ¿Me dejo alguien?

    • Muchas gracias por tu perspicacia simiesca. ¿Sabes que hoy se ha anunciado el primer éxito en clonar a un makako? ¿No habrás sido tú la base para el clon…?
      Fuera de bromas: te agradezco que me hayas servido una especie de lista de testigos de calidad sobre la intervención de Martínez de Pisón en contra de los nuevos aires toponímicos que soplan por Aragón. Por su justa reivindicación del nombre del Soum de Ramond…

  3. Me pregunto si alguien conoce el criterio del Justicia de Aragón para sugerir el doble nombramiento de los 29 tresmiles “agraciados”. Porque si también se ha desarrollado envuelto en el mismo halo de secretismo… De todos modos, pauvre Ramond !

    • Epa, Xavi…
      Pues no lo sé, lo reconozco, aunque tampoco me interesa demasiado.
      La medida es una especie de enmarranamiento del asunto, revolcándolo por el lodo en apaños que a ningún sitio conducen.
      Solo me parece válido que devuelvan los nombres anteriores de la Lista Buysé, tras limpiar las cimas adjudicadas en los años noventa a varios pirineístas. Y que, seguido, los gubernamentales-aragonesistas expliquen las razones de sus 160 rebautizos, de forma detallada y convincente, claro… Tras pasar este trámite, podría haber doble designación. Forzarla así me suena, más que a historias de “puteros” (como a nuestro vecino, Makako), a una escena de regateo en el zoco para verderle una hija a un camellero…
      Que siga el show…

  4. Otra entrada fantástica, Alberto… Y me da que no soy el único que esperará ansioso la siguiente… A falta de un texto de Reboul o Vidal sobre el “primer ascenso” al Turon de Néouvielle, bueno será el relato de Ramond… Aparentemente, todo un ejemplo de actitud a la hora de internarse por las montañas del Pirineo… Otro más, por cierto, que ya has aireado unos cuantos…

    • Gracias por zamparte estos ladrillos que sirvo desde este chiringuito, Xavi…
      Lo cierto es que Reboul era casi un hombre del siglo XXI, porque en lugar de escribir nada, prefería hacer unos magníficos dibujos de cuanto veía por la montaña. Hay plumillas suyas impresionantes, ya te digo. Sin embargo, como llevó una vida muy azarosa, la mayoría se cree que se perdieron… La verdad es que Beraldi fue un tanto injusto con este pionero con fuertes tendencias por la “transmisión visual”. Un adelantado de los nuevos medios, como hoy se diría…
      Por lo demás, los “aireos toponímicos” van a proseguir hasta la más que previsible derogación de esa imposición chapucera y egocéntrica, envuelta en un cachirulo bien apretado al coco, que es la Lista Soro…

      • Tenemos más de lo mismo Alberto. Sólo que no entiendo para qué lo del indulto a los veintinueve que van a duplicar en nombrecito. Si es que Soro tiene la sartén por el mango porque sin sus dos votitos echan a Lambán del Gobierno. Puede hacer lo que le apetezca y cambiar el nombre a la misma Zaragoza como muy bien apuntas. Hay gato encerrado en todo este mercadeo.

        • Tú lo has dicho: más triquiñuelas políticas, nada de criterios técnicos u objetivos, Adrián.
          A mí también me extraña, es cierto, porque la Chunta Aragonesista tiene la sartén por el mango, como bien dices, hasta las próximas elecciones. Solo podemos echarnos a temblar, pues tras los tresmiles pirenaicos y el Matarraña, ¿hacia dónde dirigirá sus dóciles huestes toponímicas con el objetivo de pasar a los mapas oficiales su Aragón Imaginario? Espero que la resistencia en estos primeros decorados las mantengan lejos de las demás zonas montañosas.
          Más saludos…

          • Ahora que caigo, Adrián: este es el año en el que se celebran los 100 años del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Donde, espero, no se atreverán a cambiarle el nombre para que esté acorde con sus toponimias fantasiosas y nacionalistas… A lo que iba: ¿a que Soro se quiere presentar en alguno de los actos que se celebrarán en los municipios del Parque? Ya se sabe: para ser aclamado por las masas enfervorizadas de montañeses y montañeros, que le jurarán amor y votos eternos… Igual está aquí la clave de los 29 tresmiles “indultados” por su magnanimidad sin límite…

          • Alberto que es por eso que Soro quiere ir este año a Torla a que lo aplaudan por lo bien que cuida la cosa del turismo de monte

          • Es un tema algo confuso, Luis, aunque algún indicio de verdad se puede intuir. Por ejemplo, además de los “demonizados” actores principales del “Show de la Lista Nacionalista” (Consejería de Soro, Comisión de Topos, Instituto de Cartas), hay otros que permanecen calladitos tras amparar durante años y años las fantasías aragonesistas sin dignarse en servir la menor explicación… Como ahora sus, yo diría, prepotentes sucesores desde el Gobierno de Aragón. A veces parece que todo sigue un plan maestro para ese Pirineo de Ficción que nos quieren endosar sin el menor disimulo…

          • es eso seguro por lo que aconsejo a que este otoño en benasque declaren alguna efeméride para que acuda Soro con 30 Tresmiles indultados mas, y luego Panticosa y después Sallen hasta llegar a los 160, que esa gente gusta chupar cámara

          • Hola, Luis. Buena idea, que sin duda le chifla a la clase política lo de salir en su juguete predilecto, la Tele Autonómica…
            Por si puede servir, sugiero a los municipios donde no gusta la Lista Soro que programen toda clase de festejos para que nuestros rectores nacionalistas acudan como si fueran a un panal de rica miel: ¿el Día Mundial del Toponimista Descarriado serviría? Seguro que en la UNESCO son comprensivos y echan una mano…
            El caso es que, aunque sea de 29 en 29, vayan rectificando y nos “obsequien” con su doble designación. Porque de eso se trata: de una rectificación parcial de su política de “panzer-divisionen” del 2017. Pero, a mi entender, hubiese sido más hábil y honesto que desde la Consejería hubieran retirado directamente sus 160 nombrecitos, dado que parecen no tener explicaciones para ellos. Por ejemplo, alegando que no querían ni provocar conflictos ni mucho menos lanzar desde los medios afirmaciones bochornosas. Entonces se hubiera podido decir lo de “rectificar es de sabios”.

          • Alberto te equivocas en lo de que no se atreverán a cambiar el nombre del Parque. Seguro que ya lo tienen sobre la mesa: “Pozino d’Ordesa dero Monperdito” o algo así que se hayan inventado. Dirán que es como se llamaba de verdad en el siglo dieciocho antes de que llegara el malo malísimo de Ramond. Si se han atrevido con la “Maladetica de la Coronica”, que ahora mismo no lo recuerdo, pues no les da apuro nada. En cuanto a que encajen los tiempos, pues tampoco será problema para ellos, que ya se ha visto lo que les preocupa la Historia.

          • Es posible que tengas razón, ya seas el clon o el original Makako… Han imaginado un mundo pirenaico que no existe en plan “Aragón über Alles”, y quieren tratar de construirlo no con el trabajo investigador bien hecho, sino con una imposición idiomática que, por lo que parece, se han inventado. Tarde o temprano habría que decirles “ya basta”…

    • muy bien Alberto que ya veo que vuelves al trabajo tras tus vacaciones en el arca de Noe para sacar los colores de nuevo a los magos de la toponimia de aqui y ahora

      • Y, a estas horas de la mañana, ¿ya te has metido entre pecho y espalda el tocharraco sobre el Néouvielle?
        Fuera de bromas, Luis: me alegro que te hayas percatado de que, con estos “Viajes a la Nieve Vieja” de Ramond (un guiño a los más difundidos que realizó poco después al Monte Perdido), llevaba dos objetivos en mente… Por un lado, destacar cómo accedían nuestros antecesores a estas regiones poco o nada visitadas por los montañeses: con todo el respeto del mundo hacia las costumbres y toponimia, siempre de la mano de los locales… Por otro, animar a que quienes anden interesados en este macizo tresmilero del Pirineo, le echen un vistazo a la revista Desnivel de este mes de enero.
        En efecto: seguiré sirviendo textos más o menos relacionados con la, para mí, censurable labor realizada por la Comisión Asesora de Toponimia que puso en marcha la Consejería de José Luis Soro. El político nacionalista que ha fomentado la ya famosa Lista homónima, vamos…

        • Hola Alberto.
          Entonces si el lago del nombre “villano” ese hubiera caído entre las manos de los creadores de la lista de Soro lo hubieran convertido en otra cosa sólo porque el nombre procedía de Ramond.
          Y alguno de los genios de la Toponimia a los que alude Luis, sin preocuparse de leer a Ramond por juzgarle un mentiroso o peor un extranjero, hubiera reconvertido el nombrecito animalista en otra cosa. Pobre cabra, sin sus cinco minutos de gloria para que un político salga cinco segundos en la tele autonómica.
          Se ve que reservas grandes lecturas a tus amigos del Gobierno de Aragon.

          • Hola de nuevo, Adrián. Seguro, seguro que le han cogido una tirria especial a Louis Ramond, sencillamente por el detalle de que nació el hombre en Estrasburgo…, ¡por gabacho! Me consta que la persona que desde la FAM originó todo este lío, con buena o mala fe (que él ya sabrá), le tenía especial inquina al Soum de Ramond (aunque tampoco llegó a detallármelo)… Así es que, en el mercadillo-mercachifle de 29 tresmiles que, según se dice, van a darles doble designación, me extrañaría mucho que estuviera esta cima de las Tres Sorores. Puestos a inventar a gusto, ¡la Comisión Asesora de Toponimia bien que podría haberse buscado algún pico del “Cau de Craba”…!

          • Sí, sí: vaya regalito, Makako… Y yo, cándido de mí, que esperaba como agua de mayo, bien envueltas en celofán y con lazos rojos, las famosas 160 razones que justificarían los pintorescos/imaginativos nombres que les han colgado a los tresmiles aragoneses. Con dedicatoria cariñosa del propio Soro, puestos a imaginar un mundo mimosín…
            En cuanto a tu no menos pintoresca/imaginativa parábola, pues me parece de lo más oportuna y acertada…
            Tengo curiosidad por saber quién ha decidido que sean 29, y no 160, los tresmiles con doble designación. A ver si saco mi güi-ja de bolsillo y me pongo en contacto con Ramond en el Más Allá. Porque las explicaciones de la Consejería de Soro ya me las imagino, ya…

          • Que conste que también estaba esperando a que acabasen las “vacaciones en el Ararat” para ver que opinaba el personal disidente de los nuevos juegos malabares que se van a hacer con los tresmiles de Aragón. Porque los nombres “creativos” parece que quieren que permanezcan como un “Monumento a la Legislatura en la que el Consejero Soro ingresó en el mundo del Pirineísmo”. Desde su despacho.

          • En fin: esperemos que el invento de “montañismo aragonesista” dure solo hasta la próxima legislatura.
            Tengo entendido que las huestes toponímicas que arropa el Consejero Soro andaban por el Matarraña.
            Cuando acaben de “asesorar” y, seguido, de “imponer” sus elucubraciones, puede que pasen a revisar las calles y plazas de “Zirigüerza”, capital de “Lebre” y “la Güerba”.
            Más saludos, Makako…

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