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Las Tres Sorores de Mallada

El asunto daría risa si no hubiera una imposición gubernativa de por medio: tanto quejarse de que los pérfidos gabachos nos endosaron “sus nombres” en los tresmiles pirenaicos a los pobres, pobrecitos aragoneses, y va, llega un nativo de Huesca con su propia recolecta de 1878…, e igualmente lo relegan. Al menos, esos topónimos que no gustan para sus fines partidistas.

En efecto: cierto erudito nacido en la ciudad de Huesca se interesó por el entorno del futuro Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido durante el último tercio del siglo XIX: Lucas Mallada y Pueyo (1841-1921). Un ingeniero que trabajó con gran empeño, desde el año 1870, en la Comisión del Mapa Geológico de España, para lo cual realizó varias campañas por el Pirineo en 1871, 1873, 1875 y 1877. Se supone que dedicó dos estancias al llamado Macizo Calcáreo con vistas a la tirada de su Descripción física y geológica de la provincia de Huesca (1878).

En este sector de la cordillera Mallada pudo observar, no sin sorpresa, la pasión existente por ascender al Monte Perdido por parte de los turistas del Norte. Absorto en sus cortes geológicos y en la recogida de fósiles, nuestro ingeniero de minas ignoró todos aquellos grupos extravagantes que llegaban desde Francia, para concentrarse solamente en sus tareas. De este modo pudo servir una interesante descripción física (de paso que un notable estudio toponímico) del macizo al que denominó, como se hacía en Aragón desde tiempos inmemoriales, aludiendo a las Tres Sorores legendarias…

Es de suponer que, para realizar tales trabajos, este investigador autóctono tuvo que rondar alguna de las vertientes de las referidas Hermanas, acercándose a su remate cuanto pudo. Por desgracia, el oscense fue muy parco y no aclaró en ningún momento qué montañas ascendió, asunto este que debía de juzgar del todo banal. Al menos existen indicios de que sí ganó los 3.355 metros de la cúspide del Marboré. Con bastante probabilidad, utilizando los accesos desde el valle de Vió.

Sea como sea, los tanteos del discreto Mallada por las regiones remotas de estas montañas marmóreas permiten catalogarlo entre los grandes exploradores del macizo. Sin saber del todo si sus reseñas fueron redactadas a partir de lo que los lugareños le contaban o recogidas por él mismo sobre el terreno, hay que reconocer la enorme valía del texto que publicara en 1878. El primer hispano que se interesó por el detalle de la región del Monte Perdido debió de quedar fascinado por su sorprendente orografía kárstica. Veamos ya su magnífica descripción física del Valle de Broto, atentos siempre a la toponimia recolectada:

“[…] De aquí tuerce la frontera al este volviendo al corto trecho bruscamente al sur por la Pazosa hasta encontrar el puerto de Torla o de Gavarnía [Gavarnie, desde luego], sobre el que se alza casi a plomo y en colosal altura el Tallon [no habló de ninguna punta Negra], extremo occidental y amplio comienzo del alargado grupo de las Tres Sorores. Ajustándose a la dirección de estas pasa al norte de ellas la separación del valle de Broto con el de Gavarnía, más franqueable que el anterior por dicho puerto, al que afluyen otros vallejos de acceso mucho más difícil por el lado de Bielsa.

“Tales y tan disformes cortaduras rodean el macizo de las Tres Sorores; de tal modo se rasgaron las montañas al noreste del valle de Broto y por los inmediatos; tan colosales y gigantescos circos, abismos, precipicios y hondonadas quiebran la continuidad de las sierras transversales y diagonales derivadas de aquel grupo, que para explicar la separación entre este y el de Vió, es casi imposible entenderse sin un plano detallado a la vista. Una línea de máxima pendiente que bajara de la punta central de las Tres Sorores, separaría sus aguas hasta el Morron de Arrablo [o Torre de Góriz], de aquí, continuando al sur a la Sierra Custodia, el límite gira al oeste, por las praderas de Cuello Gordo, para tomar en seguida el mismo borde del inmenso tajo de Ordesa hasta las faldas de la Acuta, y rodeando el barranco de la Caña vuelve al sureste al Castillon de Fanlo, cuyo término municipal penetra en el valle de Broto, en el arranque del Jalle […].

”Vidal y Reboul fijaron en 1786 la situación y la altura de las Tres Sorores (Mont-Perdu), hasta entonces confusamente designadas en Francia; y poco después Ramond hizo un estudio de este grupo, publicando una obra (Voyages au Mont-Perdu et dans la partie adjacente des Hautes Pyrénées, París, 1801) con datos y detalles botánicos, orográficos y geológicos muy interesantes, aunque envueltos en digresiones literarias más entretenidas que rigurosamente científicas. No pasa año en nuestros días sin que se realicen numerosas ascensiones, la mayor parte de las cuales se hacen por mera curiosidad, o por vanidad pueril; pero algunas son provechosas a las ciencias cuyo fundamento es la observación del gran libro de la Naturaleza: entre las personas que con afán las exploraron y exploran útilmente para el público citaremos al infatigable conde Russell Killough, autor de Les Grandes ascensions des Pyrénées d’une mer à l’autre, al señor C. Packe, a quien se debe A guide to the Pyrenees, al señor Schrader, que acaba de publicar un mapa detallado del grupo, y al señor Wallon, autor de una Carta-Guía de los Pirineos [¡alguien que respeta a los pirineístas foráneos!].

Siempre que los hemos recorrido hemos encontrado curiosos que para recorrerlos emprenden sus correrías partiendo de Gavarnía; y para subir a la cima, ya dan la vuelta por el puerto de Torla [o de Bujaruelo, o de Gavarnie], ya cruzan por la Breca [la Brecha, la de Rolando] o acometen el formidable coloso por sus vertientes orientales sobre la Pineta [nada habló del Balle Berde], entre los valles de Estaubé y Bielsa. Por este lado emprendió Ramond sus dos ascensiones [al corredor de Tucarroya]; y en verdad, a no subir a gatas por el circo de Gavarnía, con muy probable riesgo de perder la vida, no puede aconsejarse peor camino.

”Como si fueran mojones tallados en la roca para separar dos naciones de gigantes, siguiendo una línea de oeste-noroeste a este-sureste, se alzan desde el Tallon las recortadas cumbres con que el macizo de las Tres Sorores remata sobre el circo y puerto de Gavarnía. Elévase el Tallon casi inaccesible, ostentando un helero que a los rayos del sol se matiza con los colores del iris, y desde Bernatuara y la Pazosa, parece una masa de cristal cuajado, llena de surcos como si la hubieran moldeado sobre la montaña. Sobre el Tallon está el Punton de la Breca, cortadura de altas paredes al este, dominada al oeste por un torreón [¿el Dedo de la Falsa Brecha?] con la apariencia de un moto puesto de intento; álzase otra cumbre, aplanada en su cima [tampoco menciona lo de Picalayuala], y en la caída opuesta se halla la Breca de Roldan. Este es un portillo abierto en la roca por la propia naturaleza, enteramente a pico en más de quinientos metros de longitud, penoso atajo para las Tres Sorores, y los valles de Vió y Puértolas desde Gavarnía; pero cercado en Francia y en España de precipicios y pedreras, manchas de nieve y heleros, no en todo tiempo accesibles y siempre de ruda y hasta peligrosa marcha. Limita a Oriente la Breca el pico que se llama por los franceses Le Casque de Roland [compatibilizaba sin problemas los términos Roldán/Roland], y en el país Corral Ciego; y no sabemos cuál de esos dos nombres está mejor empleado [algún toponimista torcerá aquí el gesto], pues el pico visto por el sur tiene analogía con el sombrero calañés de copa alargada. Sigue a él una sección a modo de terrado, con grandes llanuras en lo alto, donde, según expresión de Russell, pudieran correrse caballos [el pico de Marboré; al parecer, sin nombre local]; y al este de ella se levantan la Torre [un despiste, sin duda] y el Cilindro de Marboré, que mirando por el lado de España es convexo a poniente y algo cóncavo a levante hacia su base: después de una collada en que sobresalen una punta cónica y otra que parece un segundo mojón, mil trescientos metros más al este-sureste, se alzan las Tres Sorores, cuyas aguas se reparten, al norte para Bielsa, al oeste para Broto, al suroeste para Vió y al sur y sureste para Revilla.

”Una punta alta y cónica es el primer pico; el segundo, llamado en Francia Mont-Perdu es del mismo alto, más redondo en su cumbre, ensanchado en su base; el tercero, designado por algunos franceses con el nombre de Pic Ramond [el Soum de Ramond, que no pico de Añisclo], solo alcanza la altura del Cilindro (veintitrés metros más bajo), de mayor amplitud en su base y de cumbre menos afilada que el primero y más que el segundo. El nombre de Tres Sorores está bien aplicado, pero hay falta de precisión en el lenguaje corriente, tanto más acentuada, cuanto que los montañeses de los valles inmediatos alteran el vocablo diciendo Tres Serós, Tercerós y Treserodes [ni rastro de las hoy oficializadas Treserols]; y los extranjeros acaban de confundir su recargada nomenclatura traduciendo su MontPerdu por las Tres Sorellas. Queriendo significar tres puntas iguales, el nombre está perfectamente aplicado, pues este grupo tiene el privilegio de ser visible desde casi todo el alto Aragón con la apariencia de tres puntas culminantes idénticas. En realidad no lo son cuando se examinan más de cerca; y desde Francia el nombre parece menos admisible, cuanto que se ven, no tres sino varias puntas de diferentes contornos, de cimas semejantes e irregularmente espaciadas, rodeando por delante otra más elevada.

”Los heleros meridionales de las Tres Sorores son mucho menos importantes que los de la vertiente septentrional. El helero del sureste, que se deja a la derecha subiendo a la cumbre por los Grados [o Escaleras del Monte Perdido], tiene una superficie de cuarenta y tres hectáreas; el del suroeste, entre las puntas central y occidental y la Breca, tocando al paso del puerto llamado el Descargador, tiene más de ciento cincuenta hectáreas y en su borde septentrional se enlaza con los de la vertiente opuesta, yendo parte de sus aguas al circo de Gavarnía.

”Una de las circunstancias que más llaman la atención en estas altas montañas es la desnudez de sus crestas rodeadas de espesos mantos de hielo y nieve, que se observa no solo en este grupo sino en el de Lardana, en los Montes Malditos y otros varios […].

”Rodean a las Tres Sorores por el suroeste, es decir, delante de la Breca, Marboré y el Corral, otros picos menos salientes, que por violentas y profundas roturas quedan destacados de las demás montañas y cercados al sur y al oeste por el Ordesa [que no Arazas] y el Ara. Sobre aquel forman la llamada Faja de Montearruego, que sustenta los picos de la Catuarta, Tabacor, el Descargador y Donico, entre este, el Morron de Arrablo y la sierra Custodia, hay una depresión convertida durante el verano en dilatadas praderas, que llaman Cuello Gordo, cuyas aguas en parte van a Ordesa y principalmente vierten al inmediato valle de Vió […].

”Se recogen las aguas entre la Breca de Roldan por un lado y Tabacor y la Catuarta por el otro, en un sinuoso torrente cercado en el verano por manchas de nieve y relleno totalmente por esta en el invierno. Da origen al Ordesa [que no al Arazas], que desde su comienzo se encauza en arco de círculo, entre escarpas y tajos a pico, al entrar en tan formidable garganta y antes de llegar a la mitad de su curso se derrama en cinco cascadas en escalinata [¿las Gradas de Soaso?]. Pasa de trescientos metros de altura de las escarpas, que a modo de cuchillos y murallones le sujetan por la izquierda, y todavía son más altos los tajos verticales de la orilla opuesta en Montearruego, que se dibuja desde el Mediodía en fajas horizontales de diversos colores y es dominado por la Cárquera frente a la Breca. Ocupan el valle de Ordesa espesos bosques de hayas, pinos y pinabetes [abetos] sobre su fondo, que se aplana y ensancha hasta tener algunos centenares de metros, y llega a sitios donde justifica el apodo de Paraíso de los Pirineos con que algunos le designaron. Frente a Cotatuero, por muy habituado que uno se halle a contemplar grandemente la naturaleza, no puede menos de quedar absorto de tanta belleza reunida en un solo punto. El río serpentea mansamente a través de las selvas frondosas, regando praderas cuajadas de florecillas; y por cada canal ancha, entre Tobacor y Montearruego, baja a su derecha la cascada de Cotatuero, terminación de un torrente que al pie de la Breca y la Falsa Breca surca una extensa planicie, tal vez la tierra de pastos más elevada de los Pirineos”.

Pero, para un natural de la provincia de Huesca, el resto de las vertientes del Macizo Calcáreo no carecía de valor. De esta forma sirvió Lucas Mallada la descripción del entonces misterioso Valle de Vió:

“Difícilmente habrá valle de contornos tan sinuosos como este, agrupado con el de Puértolas y la Solana en la zona de separación de las regiones pirenaica y subpirenaica […].

”Como un mojón común a los valles de Puértolas, Broto y Vió, repartiéndose en su base las aguas destinadas a cada uno de ellos, avanza al sur de las Tres Sorores el Morron de Arrablo, promontorio cilindroide sobre la cañada de Añisclo, profundo valle parecido al de Ordesa, frente a las Tucas de Sesa [¿las Tres Marías?], alzándose los puertos de este nombre en fuerte declive cuajados de yerbas e inclinados al noroeste frente a aquella […].

”Variado es, según hemos expresado, el aspecto del valle de Vió [¿habla del mismo Ballibió de ciertas toponimias actuales?], de fácil acceso en la parte superior, más escabroso en su inmediación a Puértolas y muy deprimido en su remate al sureste. Las áridas cimas de las Tres Sorores, que también pudiéramos llamar los españoles Monte Perdido [¿le quitarán por esto su carnet de aragonés?], por ser de escaso provecho, están rodeadas por la Acuta, la Cárquera, Mundicieto y Mondoto, cuyas vertientes forman a la manera de un plano inclinado hacia el barranco Guamp, frente a Fanlo y Buisán donde se ensancha el valle. Esas cuatro montañas de caliza, resquebrajadas en muchos sentidos, con hoyos y hendiduras rellenos de tierra vegetal pobremente cubierta por algunos arbustos, se ofrecen a la vista desnudas casi del todo a causa de la fatal manía de los descuajes o articas […].

”Indicamos al hablar del valle anterior los itinerarios a que se sujetan los viajeros que desde Gavarnía emprenden la ascensión a las Tres Sorores, y aquí juzgamos oportuno señalar el que desde Fanlo puede hacerse; pues indudablemente es el menos fatigoso de todos y en un día de verano, sin darse momento de sosiego hasta dominar la cima, se puede realizar la excursión, libre de pasar la noche en los rústicos albergues de los pastores. Al amanecer se emprende la marcha desde Fanlo bajando al Guamp y escalando el Mundicieto hasta llegar al plano de Tripás, dos horas después de la salida: en la media hora siguiente se cruzan, caminando al noroeste, las praderas desde las cuales empieza a verse el grupo cada vez más desplegado, y gastando otra hora más en dar la vuelta a Cuello Gordo, girando suavemente al norte, se llega al extremo de la sierra Custodia, punto donde es preciso abandonar la montura, si por mayor comodidad se sacó desde Fanlo y se asciende lentamente por la collada de Arrablo, hasta dejar a sus pies el Morron [tampoco dice nada del Murrión] de ese nombre. Continuando por espacio de tres cuartos de hora hacia el noroeste se tuerce otra vez al norte para cruzar la Faja de los Ingleses, algo penosa de recorrer y de imponentes precipicios en algunos sitios; y en cuanto quedan atrás, solo faltan cinco cuartos de hora de subida muy pendiente pero nada peligrosa, ni siquiera en dos coladeros intermedios que se llaman los Grados, por donde hay que trepar casi a plano [¿a pico?] en unos quince metros de altura apoyándose en las piedras resquebrajadas de sus paredes. Como se ve, una persona robusta, aunque no esté acostumbrada a recorrer las montañas, en poco más de seis horas y con mayor comodidad que desde Gavarnía, puede alcanzar la tercera altura del Pirineo, punto desde el cual se descubre un panorama inmenso, que debe contemplar el que quiera recorrer el Alto Aragón, pues desde pocos sitios conseguiría formarse mejor idea de sus cordilleras [comentario extraído seguramente de Russell].

”Hacia este valle, que mide setenta y ocho kilómetros cuadrados de extensión, el anterior y los dos siguientes, se esparcen entre agudas crestas los heleros meridionales de las Tres Sorores, mucho menos importantes, como es natural, que los de la vertiente opuesta; comienzan a señalarse con manchas de nieve sobre la collada de Añisclo, algunas de veinte hectáreas de superficie, y más al oeste se extienden dos heleros principales, en una extensión de cuatro a cinco kilómetros cuadrados, entre las tres puntas más salientes del grupo. La Breca de Roldan y la Falsa Breca se hallan, en territorio francés [solo su vertiente norte], rodeadas de heleros y manchas de nieve permanente; pero en casi todos los veranos están libres de ellas por el lado de España, enlazándose con los primeros el helero del Tallon, que se prolonga hasta la línea fronteriza sobre el puerto de Torla. Precisamente en este extremo aparece más grandioso el helero del Tallon, sobre todo a la caída de la tarde de un día despejado: los rayos del sol se descomponen con los vistosos colores del iris sobre la superficie convexa del helero, que adorna fantásticamente el remate del grupo montañoso con la apariencia de una enorme bomba de cristal cuajado, en que se dibujan finamente las estrías de sus hendiduras y surcos pequeños entre los inmensos tajos radiantes de sus crepazas [grietas]”.

Parece fuera de toda duda que Mallada contorneó el Marboré lo suficiente como para observarlo igualmente desde la cuenca del río Cinca. De ahí sus nuevas puntualizaciones sobre la morfología del Monte Perdido y de otros puntales sobrarbeses, realizadas ahora desde el Valle de Bielsa, tras analizar previamente los de Puértolas y Tella:

“Uno de los más escarpados y de más difícil acceso por cualquier sitio que a él se vaya, es el valle de Bielsa, en cuya parte central apenas existen prados ni tierras de cultivo, por lo estrecho del fondo y el fuerte declive de las apretadas montañas que le cercan […]. Empieza en las derivaciones al norte y noreste de las Tres Sorores, por encima de Pineta, dominada por el Forcanal, Alarri y pico de Cambiel, que dejan intermedios los puertos de la Glera, el Viejo y el de la Canal de Fenás, enlazando con el grupo de Tromosa (Troumouse) o Rubiniera [La Robiñera, o Las Loseras], montes oscuros muy elevados [¿y ni una referencia a La Munia?], siempre con manchas de nieve, teniendo en su caída, por el lado de Francia, el famoso circo de Tromosa […].

”Las Tres Sorores y Sesa, dibujadas por este lado con perfiles idénticos al del opuesto, tienen escarpas y cortes más pronunciados todavía, destacándose con soberbia majestad por delante de ellas antepechos y cornisas como si estuviesen destinadas a que se asomasen a un fondo dos mil metros más abajo. Este comienzo del Cinca en el circo de la Pineta [de nuevo, ni el menor vestigio del Balle Berde] es tan grandioso y fantástico que, con la reunión de otras cascadas y torrentes que lo adornan, reproducen en territorio español una cosa parecida al admirable circo de Gavarnie [otra doble designación]”.

En fin: los toponimistas serios y despolitizados que, en un futuro, tengan que abordar la compleja cuestión de los nombres del Alto Pirineo harán bien en contar con el legado de Lucas Mallada. Que algún acierto en sus recogidas de designaciones nativas sobre el terreno tuvo que tener…

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12 Comentarios

  1. Bon dia: Corral Ciego, un gran nombre y muy adecuado ….. Lo del Casco es normal para los franceses, oi ? Asi lo ven .. En cambio, los pastores del lugar lo veían como un corral (el nevero de encima la faja y debajo del pico) sin salida ni entrada, ciego. Y para los excursionistas, pués también !. Solo tenemos acceso por la cueva del interior saliendo en medio del nevero (si hay poa nieve, si no, imposible salir) o por una via muy potente por una chimenea que empieza por la senda de los sarrios. La primera vez que lo vi fue en una fotografía de Juli Soler i Santaló de principios del siglo pasado. Como en Facebook, sus artículos “me encantan”!. Atentamente, Feliu de Lleida.

    • Muchísimas gracias por tus amables palabras, Feliu… Y también por tus precisiones sobre el Corral Ciego, uno de los pocos topónimos “de aires autóctonos” recogidos por Lucas Mallada en el entorno de las míticas Tres Sorores. ¿Conoceremos algún día de qué chistera han salido las de, por ejemplo, la tuca del Gran Cul, o como se quiera rebautizar ahora al mayor de los Astazus, y de las demás designaciones pintorescas…? ¡Vaya recuerdos de aquellos tiempos lejanos en los que desde el mundo montañero nos servían unas listas de tresmiles personales, sin imposición alguna de por medio, solo por el afán de que resultaran de utilidad a quien deseasen usarlas…!

  2. Fantásticas maneras de dejar en ridículo a quienes tan poco en serio se toman su trabajo; fantástica entrada también, Alberto. ¡Enhorabuena!

    • Pues no te creas, José, que porque trate de dar un tono desenfadado a estos textos, no sienta, al redactarlos, un bochorno infinito ante lo que están haciendo, a la chita callando, desde hace al menos una quincena larga de años, con los misteriosos “neotopónimos aragonesizados” de nuestras Tierras Altas…
      Como poco, como poco, se les puede achacar a los responsables de este desaguisado, con sus nombres y apellidos bien conocidos, de prepotentes y oscurantistas… Y a los responsables de las instituciones aragonesas varias, también perfectamente identificables, de irresponsables y cómplices, cuanto menos… Así nos luce ahora el pelo, cuando, a la vista de la impunidad de la que han disfrutado para ir colando sus pintorescos nombres durante todos estos años, se hayan decidido a dar otra vuelta de tuerca…
      Y no digo yo que todos los topónimos que han ido aflorando como por arte de birla birloque, a lo largo del Nuevo Milenio, sean inventados: algunos han aparecido en censos serios, como Camagibosa, Tapón, Marmoré, Corones… Ahora: un toponimista serio tampoco correría para insertarlos a toda prisa en sus mapas ultra subvencionados, así por las buenas… Por mucho que le apriete la goma de los calzoncillos con la bandera de Aragón que pueda llevar…

  3. Resulta difícil pillar la edición facsímil de estas “Memorias de la Comisión del Mapa de España”, en su entrega de 440 páginas sobre la provincia oscense, tirada en 1990 por la Diputación de Huesca. Al menos la he visto en bibliotecas como la Sinués de Zaragoza, la del Museo Pirenaico de Lourdes…, o la del pirineísta Patrice de Bellefon. Seguro que en las de la ciudad de Huesca hay varios ejemplares. Si veis este tocho en alguna feria de libro viejo, no lo dudéis y adquiridlo…

      • Siento decepcionarte, Luis, pero los asuntos toponímicos han surgido aquí un tanto por casualidad. En realidad, he recurrido a unos apuntes que tenía sobre el territorio del actual Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Además, me considero un “malladista” a pesar de las luces y sombras del personaje. Un pirineísta aragonés de primera fila al que, quizás, en lugar de dedicarle tantas placas, calles, parques, estatuas, fundaciones e institutos en su ciudad natal, Huesca, lo que está muy bien, le podían hacer más caso en su legado toponímico, lo que estaría mejor…
        Ya sabes: no quiero cansar al personal con estos temas, que iré sirviendo con cuentagotas de aquí a la derogación (cuando sea) de la Lista Soro. De cualquier modo, conociendo tus gustos, te emplazo para la siguiente entrada, ya a comienzos de julio…

        • Para hablar de Parques y no de Toponimias no ha estado mal Alberto. Con toda una expresión afortunada en lo de los calzoncillos nacionalistas. Que no hay NI UNA mujer entre los TRECE “progresistas” de Soro.

          • Buen ojo, Makako: en efecto, en estos tiempos que corren, con mujeres ultra capacitadas prácticamente en todas partes, chirría ver en las fotos una comisión así, atufando a Politburó de Brezhnev en los años sesenta (o, casi mejor, los cincuenta estalinistas), con todas las pintas de la adhesión inquebrantable al líder supremo… Sin fisuras por discrepancias de esas pestes de los “usos democráticos”, vamos…

          • Tranqui, Makako, que se enteran, se enteran… Y si tienen dudas, pues me las preguntan directamente, que los canales de comunicación entre pirineístas hace mucho que van fluidos… Eso de establecer barreras recuerda más bien a los tiempos franquistas… De cualquier forma, para saber qué aire se respira en la vertiente norte, te emplazo a la siguiente entrada, ya en julio…

          • Estimado E.E.: celebro que te interese la toponimia real, la exenta de nazi-onalismo. No te pierdas la próxima entrada…