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La heterodoxa Ordesa de 1918

Uno de los especialistas reputados, si no el que más, en temas montañeros de los inicios del siglo XX fue Juan Manuel Madinaveitia. A través de su pluma, siempre amena y entretenida, muchos hispanos conocieron las montañas en la prensa generalista.

Vale la pena que rescatemos del olvido uno de sus trabajos, editado desde el número 177 de Gran Vida. Revista Ilustrada (marzo de 1918). El artículo de Madinaveitia llevaba por título un sobrio “Valle de Ordesa”. En su interior nuestro cronista brindaba una visión más que heterodoxa de un valle a punto de iniciar su andadura como parque nacional. Atentos a esta descripción del Divino Cañón, tan desenfadada como iconoclasta, de hace cien añadas:

“Más correcto sería el llamarlo [al valle de Ordesa] de Arrosa [¿fallo de imprenta?], pues este último es el nombre del río que a lo largo de él corre. Sin embargo, ha dado la gente, principalmente en España, en llamarle de Ordesa, debido a que lleva este nombre la pradera donde se encuentran las casas que sirven de albergue.

”En la actualidad se habla mucho de este valle, cuya belleza supera a los demás del Pirineo; a esto es debido el haberlo hecho Parque Nacional. En este valle no domina ese reposo de ambiente como en los demás restantes del Pirineo.

”Ya no es el valle plácido con sus bosques de pinos en lomas suaves, sus praderas de un verde peculiar y las casitas (bordas) donde pasan el verano los pastores. No; este valle, por el contrario, tiene un aspecto triste. El río, en algunos sitios, no se ve, por ir por un surco profundo, donde produce sus remolinos y cascadas; las praderas no abundan, pues, donde debieran existir, han sembrado trigo o cualquier otra cosa; el bosque no es una masa de pinos continua, recortada por praderas, sino que es una masa discontinua, debido a las avalanchas que en invierno lo talan, y sus bordes lo forman las grandes paredes de rocas que, por amplios lados, limitan el valle. Es estrecho y sus paredes laterales son cortadas casi a pico, con una altura rayana en los mil metros.

”Estas paredes tienen, a manera de terrazas, unos sitios, algo horizontales, donde los pinos, ávidos de vida, han tomado asiento. Por una de estas terrazas, en la pared sur, se puede recorrer todo el valle hasta el circo de Soaso. Hay un sendero todo lo largo de la terraza, al cual se llega con gran facilidad desde las Casas de Ordesa.

”También podemos llegar a este circo sin más que seguir todo el río Arrasas [que no Arrosa], por una senda bien marcada que junto a él va. En un par de horas se llega, viendo desde el camino el barranco de Cotatuero, al norte, y más tarde una preciosa cascada, formada por el río Arrasas. El circo de Soaso está cerrado por una verdadera pared de piedra, sin más salida que por donde suponemos haber entrado, por el lado sur, y por entre unas rocas por el norte. Esta última salida es difícil de encontrar, y por esto han pintado en la roca unas flechas negras, fáciles de seguir una vez encontrada la primera.

”Aquí arriba es donde se une el camino bajo con el que sigue por la cornisa. También sale de aquí otro bonito camino que, en poco tiempo, nos lleva a Fanlo (pueblo muy visitado por los alpinistas).

”Si seguimos aguas arriba, llegamos a una borda bastante mala, donde suelen pernoctar los que piensan ascender al día siguiente al Monte Perdido o al Cilindro de Marboré. Continuando junto al río, hacia su nacimiento, en dirección norte-noroeste, llegamos pronto a dar vista a la parte superior del barranco de Cotatuero y a la brecha de Rolando (la Breca le llaman en Torla) [nada dice de Roldán]. Poco más de media hora se tarda en llegar a este curioso puerto, cuya leyenda omito por ser de todos conocida. Al norte tenemos Francia y al sur España. Ambos paisajes son completamente distintos: el de la parte de Francia es poco abrupto (excepción hecha del circo de Gavarnie, que tenemos a nuestros pies), dominándose la fértil llanura del Garona; en cambio, en España vemos los surcos del barranco de Cotatuero y del valle de Ordesa.

”Otro camino de llegar a la brecha de Rolando es el que asciende a todo lo largo del barranco de Cotatuero. Este camino es más corto pero más penoso, por tener que ascender rápidamente, al principio, por un sendero metido en el pinar. El que siga este camino, que procure no perder el sendero, pues el bosque es muy tupido y molesto para la marcha por él. Luego (al cabo de un par de horas) llegamos a la cascada más bonita de toda esta parte. Lo malo es que nosotros tenemos que ascender por un acantilado tan pino como por donde se precipita el agua, y si no vamos con guía nos costará encontrar las clavijas (como las llaman allí) que puso en el año 1881 el Gobierno Francés [más bien, un cazador inglés].

”Luego, ya no tenemos más que seguir, en dirección norte, subiendo a una serie de terrazas para, en otro par de horas, llegar a la brecha de Rolando. En esta Brecha hay un refugio, tallado en roca, por la parte de Francia [el Abrigo Russell]. Este refugio carece de comodidad en absoluto, pues no tiene ni puerta.

”De aquí se baja, en unas tres horas, por un camino pino, teniendo que atravesar un pequeño glaciar, y luego, por el circo de Gavarnie, al pueblo de Gavarnie. Este pueblo, como casi todos los de la parte de Francia, tiene magníficos hoteles, buenos medios de comunicación y un buen servicio de guías a la disposición de los alpinistas.

”De cómo se llega a Ordesa, tendré que confesar que casi el mejor camino es por Francia, atravesando la brecha de Rolando. Por España el camino es molesto y largo. Hay dos a cual peor, y que, según las aficiones del alpinista, puede elegir el uno o el otro.

”En el único tren al día que llega a Jaca podemos ir a Sabiñánigo (se sale de Zaragoza a las 7:00 h y se llega a las 13:00 h). De aquí sale un automóvil correo, que nos conduce a Biescas (dieciséis kilómetros); de aquí tenemos que pasar el puerto de Cotefablo, pasar por Fragén a dormir en Torla (seis horas de marcha), para en la mañana siguiente subir a las Casas de Ordesa [Oliván y Bergés]. Estas dos casas poseen unas veinte camas entre las dos, y, como solo distan dos horas de Torla, están bien surtidas.

”El otro camino es llegar en tren a Barbastro, de donde sale a las 5:00 h un automóvil-correo todos los días pares del mes, para llegar a Boltaña a la hora de comer. Luego quedan veintiocho kilómetros de carretera hasta Broto, más tres kilómetros de camino de herradura hasta Torla, más un par de horas hasta Ordesa.

”Claro que también resulta casi más bonito el ir y volver por Panticosa, pasando una de las veces el puerto de Tendeñera (ocho horas hasta Bujaruelo y dos más a Ordesa) y la otra el puerto de Brazato (cerca de diez horas hasta Bujaruelo).

”Estos dos caminos tienen la ventaja de ser mucho más bonitos y más alpinos que los otros, pero, en cambio, el del puerto de Brazato tiene el inconveniente de ser casi imposible el ir con caballerías. En cambio, es el más bonito de todos ellos”.

Tales eran en 1918 las perspectivas para los visitantes del, a punto de ser puesto en servicio, Parque Nacional del valle de Ordesa o del río Ara

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Comentario

  1. Verdaderamente uno se pregunta donde estaban escondidos estos textos tan interesantes Alberto. Es que nadie mas se interesa por darles la difusión que merecen. Has elegido muy bien los tiempos.

    • Pues, mira, Makako: antes era complicado acceder a ciertos textos… Había que dar la lata a tus amigos del Peñalara, del CEC o de los clubs de la vertiente Norte para que te mandaran tal o cual fotocopia… ¡La de tabarra que les di, pobrecillos míos! Ahora es mucho más sencillo gracias a las bibliotecas virtuales que hay un poco por todo: buscar por ellas no es complicado, y se hace desde casa… Los tres textos sobre Ordesa, por ejemplo, han salido de lo digitalizado por la Biblioteca Nacional de España…