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IFINGER

Hace muy pocas jornadas, Ulli y yo ascendimos al Ifinger por su Cresta Sur/Oeste, una vía que, sin ser muy difícil presenta algunos pasos muy delicados y una gran exposición en la mayor parte del recorrido.
Para que los que no saben donde está esta montaña de apenas 2.581 metros de altitud, les diré que se encuentra en las inmediaciones de las pistas de esquí de Meran 2000, en los Alpes del SüdTirol, muy cerca de Dolomitas. Las vistas sobre la ciudad de Meran es en todo momento impresionantes.
El SüdTirol esconde secretos maravillosos y el Ifinger es uno de ellos.
La Cresta Sur/Oeste me sorprendió gratamente, tanto por su asequible dificultad, y sobretodo, gracias a la estetica y belleza de esta cresta que tiene más de 500 metros de desnivel.
Ulli la conocía y la había ascendido varias veces. Antes de partir me dijo que tenía una sorpresa para mi y que aquel día sería mi guía. Las sorpresas siempre me han gustado y aquel sábado de agosto me invadía un mar de curiosidad.
Cuando vi la cresta por vez primera me pareció muy difícil. No obstante me dejé llevar por la experiencia de mi compañera, que me había dicho tres o cuatro veces que era muy asequible. Más que nada porqué no llevábamos material.
Una bonita aproximación nos dejó en una brecha estrecha donde hacía viento y frío. Desde aquel punto la cresta aún se veía más complicada.
Tras realizar un descenso en el que casi perdimos un centenar de metros de desnivel, iniciamos la ascensión hacia la Cresta Sur/Oeste. El último tramo era un corredor que superamos sin más, mientras que sobre nuestras cabezas destacaba la vertiginosa y vertical Pared Oeste del Ifinger.
La primera parte de la cresta es muy seria. La dificultad no pasa del tercer grando, pero tiene algunos pasos muy empinados, la roca no presenta buenos agarres y, aún llevando cuerda el aseguramiento es muy precario. Por tanto, la exposición es maxima.
Aún así, las marcas de pintura roja nos ayudaron a encontrar el buen camino sin demasiada dificultad.
Más arriba comenzamos a encontrarnos con algunos cables de hierro y acero que van muy bien para superar los pasajes de esta ruta tan alpina.
Tras recorrer el filo del espolón durante un centenar de metros, la vía realiza una travesía facil pero muy expuesta hacia la izquierda, y finalmente se adentra en un corredor rocoso muy empinado que se va estrechando hasta volverse muy angosto. A la izquierda, unos cables de acero nos ayudarán a superar este difícil tramo de hasta IV+ muy vertical. En este tramo nos encontramos -o ellos nos encuentran a nosotros- con dos jóvenes sudtiroleses que ascienden a gran velocidad.
Nos situamos bajo la cumbre, donde la pared és aún muy vertical. Seguímos subiendo por una canal-diedro equipada de tercer grado que facilmente nos deja bajo la cruz de la cumbre. Los últimos metros són faciles y rapidamente alcanzamos el Ifinger (2.581 m), una de las montañas más altas de esta parte de la región.
Ulli y yo estamos contentos, y yo le agradezco el haberme traído a esta ruta que nunca olvidaré.
La primera parte del descenso por la ruta normal también tiene su miga, pues tiene pasajes muy expuestos equipados como si fuera una vía ferrata. Después de superar todo esto se trata de caminar y caminar hasta alcanzar las pistas de esquí y el Funi-vía.
Mientras descendemos no dejo de mirar hacia el Ifinger y la cresta que poco a poco va apareciendo en el horizonte más proximo.
Mañana, juntos iremos a la Marmolada, pero esta es ya otra historia…