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STELVIO

Cuando uno llega a la cima del Passo Stelvio (2.758 m), lo primero que se pregunta es como la naturaleza ha podido crear esta maravilla. Este estrecho collado situado a muy pocos metros de Suiza, y que comunica el Tirol del Sur con la Lombardía, es especialmente conocido por el Giro d’Italia, y las dantescas etapas que allí se han dado cita a lo largo de la história. En definitiva y salvando las distancias, el Stelvio vendría a ser para un ciclista lo que el Everest representa para un alpinista. Pero más allá del ciclismo, al sur del Stelvio hay un mundo que hará feliz al alpinista que sueña con poder alcanzar las altas cumbres de esta región, todas por supuesto, por encima de los tres mil metros.

Este año he tenido la surte de poder conocer y visitar el Stelvio en un par de ocasiones, un lugar que me ha sorprendido gratamente. Por dos veces me he adentrado en sus glaciares imponentes y milenarios, siguiendo un sueño para poder hacer realidad. Los alpinistas somos unos seres extraños que vivimos y nos alimentamos de los sueños que hacemos nuestros, y tal vez de quimeras, de cosas que quizás no verán la luz o que pasarán efímeramente por nuestras vidas, quizás como aquel amor que no pudo ser y que aún no sabemos porqué.

El Stelvio es uno de esos lugares de contrastes perfectamente diseñados, de locuras colectivas y sobretodo, un lugar lleno de paz y de silencio, donde la belleza salvaje y extrema de los paisajes conviven en completa armonía. Observar la gigantesca mole del Ortler (3.906 m), la cumbres más alta del Südtirol, desde las proximidades del Stelvio, es como sumergirse en un océano azul y verse rodeado por un impresionante paraíso de montañas extraordinariamente bellas y atractivas.

El suave Glaciar del Livrio lleva al alpinista hasta el centro de un universo de hielo y nieve, desde donde podremos admirar algunos de los rincones más salvajes y remotos del Südtirol; decenas de glaciares adornados por crestas de belleza salvaje, objetivo de deseo de alpinistas soñadores, capaces de abandonar su hogar para poder vivir una aventura que saben, será alimento de su alma. En los alrededores del Stelvio son muchas las aventuras que nos esperan, pues las puntiagudas cumbres de roca sobresalen del hielo apuntando hacia el cielo, que unas veces es azul y otras es gris. Nombres como Livrio, Punta del Naso, M. Cristallo, Punta Payer o Punta Degli Spiriti, son montañas que escoltan estos imponentes glaciares que caen en dirección a los valles del norte, alimentando sus ríos y alimentando de deseo la vida de los alpinistas, que cada día, miran impacientes hacia las montañas.

Conocer el Passo Stelvio quiere decir enamorarse de un lugar impecable y de un mundo de hielo, que el paso del tiempo ha pulido y modelado a su antojo, es enamorarse de unos paisajes muy salvajes y entrañables.