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GRÖDEN

Gröden, Val Gardena en italiano, es uno de mis valles preferidos de las Dolomitas, un lugar donde los últimos años he realizado mucha actividad; desde las cascadas de las Torres de Sella y Santa Cristina, a cumbres hermosas y altivas que me han dejado un gran sabor de boca. Recuerdo la primera vez que recorrí este bonito valle del Südtirol, las primeras exploraciones, buscando el hielo escondido que encontramos bajos las impresionantes Torres de Sella, un lugar que lleva el sello de Messner. O igual cuando exploramos en invierno y con un frío intenso y la nieve durísima, el impresionante Langkofel, cuya pared norte tiene 1.200 metros de desnivel, y es el paredón de roca más alto del Südtirol. Allí me encontré con unas posibilidades enormes y unas grandes dificultades. Aún así, con el paso del tiempo y un mejor conocimiento de este valle, vi que las posibilidades eran enormes, y que inclusa había cosas tecnicamente asequibles a todo el mundo. El esquí alpinismo, la escalada, el excursionismo, el apinismo, el esquí de pista y de fondo, el cascadismo…. pueden convivir amigablemente y encontrar en Gröden un sin fin de posibilidades.
Col Raiser es el punto de partida para aventurarse en la Seceda, las aristas y paredones de la Fermeda y la Piccola Fermeda, así como en las grandes atalayas que conforman el Sass Rigais y la temible Furchetta, la más hermosa de las cumbres de esta zona.
Langental es sinonimo de dificultad, de itinerarios elitistas de hielo y mixto que se esconden detrás de sus grandes paredes. Aún así, este es un lugar de recogimiento y meditación, de largos paseos por el fondo del valle admirando la pureza de este valle tranquilo.
Sella es un conjunto monumental, una gran fortaleza de roca que a primera vista parece inaccessible y cuya atalaya más alta, el Pic Boè, alcanza los 3.156 metros de altitud. Las famosas tres Torres de Sella situadas en el extremo derecho del macizo, son un lugar lleno de fantasía y de mágia.
El Langkofel o Sassolungo es la Gran Catedral, una gigantesca mole que se alza hasta tocar los casi 3.200 metros de altitud. Ninguna vía es facil para alcanzar su cumbre. Reinhold Messner ha dejado su sello perpetuo en estas paredes.
Cerca de esta montaña se levantan otras torres de gran dificultad y desnivel que esconden grandes posibilidades, paraíso de escaladores y alpinistas apasionados.
Gröden esconde tesoros de gran belleza y poder de seducción. Los alpinistas somos unos soñadores empedernidos, por lo que nos dejaremos seducir por estas atalayas de roca que se levantan hasta tocar el cielo azul del Tirol del Sur…