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CAMINOS…

Para los que hace años que escalamos montañas, nos es difícil (por no decir imposible), imaginar un mundo diferente al que conocimos cuando aún éramos niños, y que jamás hemos abandonado.
Un día, sin quererlo, decidímos dejar de lado los caminos fáciles para así, poder dibujar y seguir nuestro própio sendero por las montañas de la vida. No hay nada más bonito que ser dueño de tu propia vida, de tus sueños y de tus pasiones, de un destino que vamos labrando y construyendo día a día con el paso de los años. Escalar cumbres es un reto muy hermoso, como también lo es escribir sobre ellas, sobre escaladas que realizamos y nos marcaron para siempre, pero también es muy bonito escribir sobre sueños que perseguimos y otros sueños irrealizables.
Dibujar caminos, trazar senderos en las montañas de la vida, elegir, observar… imaginar lo que quisimos ser y somos en este mundo al que pertenecemos. Subir montañas es lo más parecido a enamorarse, pues de alguna manera también nos estamos enamorando y empezamos a querer, aunque esta sea una montaña!
Escalar montañas junto a la persona a la que amamos es el mejor de los regalos; compartir pasiones y deseos, luchar cuesta arriba, abrazarse y llorar en la cumbre y volver al valle. Volver a soñar…
Siempre he pensado que la vida la construyen las pequeñas y las grandes cosas, una mezcla atractiva de emociones y deseos que no dejaremos de perseguir durante toda la vida.
Los pensamientos sirven para poder viajar a lugares lejanos, para emocionarnos delante de una maravilla de la naturaleza… y también para construir nuevos proyectos.
Todas las montañas son hermosas, todas nos llenarán, pues se trata de disfrutar y de divertirse, de llenar las horas con nuestra pasión, de vivir intensamente al lado de la persona que amamos….