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CAMINANDO TRAS LAS MONTAÑAS

Las pasiones humanas son un autentico misterio, y pocas son los personas que tienen una respuesta a estas pasiones, que desafían los peligros y las dificultades más grandes que nos presenta la naturaleza.
Hace muchísimos años, los hombres comenzaron a adentrarse en la naturaleza salvaje y desconocida y sin conocimiento alguno, hacia la aventura total, con la intención de descubrir, de ver que se escondia más allá de sus paisajes conocidos.
Algunos hombres se atrevieron a dar el paso definitivo y salir de su zona de conford y de seguridad. Libraron batallas -a menudo psicológicas- y algunos volvieron victoriosos, pero otros muchos encontraron la muerte, desapareciendo sin dejaz ningún rastro en medio de esa naturaleza salvajemente atractiva que intentó humillarlos.
Y así se descubrieron los océanos, los continentes, y más tarde los desiertos, los polos, los glaciares y las montañas más altas de la Tierra.
Sin estas pasiones, sin la personalidad de todos estos hombres y mujeres, quizás el mundo aún sería un lugar un tanto aburrido lleno de monotonía y de aparente seguridad.
Las pasioneshumanas mueven el corazón del explorador aventurero, y son el motor que llevará a todas estas personas hacia empresas aparentemente inaccesibles.
Algunos dicen que la exploración y la aventura ya no exísten, y que murieron con los últimos Grandes Exploradores del Siglo XX. No estoy de acuerdo, pues es posible hayar la aventura en muchísimos rincones de nuestro planeta, donde aún quedan muchísimos rincones sin explorar o poco explorados: glaciares del Himalaya que ninguna persona ha pisado, infinidad de cumbres virgenes en la Antartida y en Groenlandia, grandes extensiones de hielo que pocas personas han cruzado, ya sea Groenlandia o la Antartida, e incluso montañas de más de siete mil metros que ningún alpinista ha escalado, y valles que nadie se ha atrevido a cruzar, así como invernales aún por realizar. ¿Exíste o no exíste la aventura?
Explorar es sinónimo de adentrarse en un terreno desconocido, encontrarnos frente a frente con el peligro no deseado y enfrentarnos a todas las dificultades que hayaremos a nuestro paso…
Pero no todo el mundo está dispuesto a dejarlo todo y partir hacia terreno desconocido y de “en blanco” en todos los mapas. Es difícil y la mente humana lo sabe.
En algunos casos, la persona ha sufrido tantas calamidades, tanto frío o tanto calor, que ya no es capaz de asumir nuevos retos y se pierde la esperanza definitivamente. Otras personas sin embargo, son capaces de encaramarse una y otra vez a las cumbres más altas, a los grandes océanos, o a los grandes desiertos de hielo, explorando sin descanso esas líneas que nadie antes se atrevió a realizar, porqué antes habían sido vencidos por los miedos.
El miedo es un sentimiento que todo mortal lleva dentro y que arrastra consigo mismo. Es el que le advierte de los peligros entrando en un estado de alerta permanente. El miedo es necesario para poder sobrevivir, y el miedo nos vuelve más sensibles y nos mantiene vivos.
Algunos privilegiados son capaces de dominar el miedo con maestría, siguiendo sin descanso el camino marcado por sus pasiones, y alcanzando el final del sueño perseguido.
Después, aún serán capaces de escribir con el corazón libros bellísimos que estarán allí para siempre, y hacer documentales que cambiarán la historia.
Pasiones y sueños van unidos para siempre y son el motor de muchos seres humanos, que ni mucho menos, se conforman en ver el mundo desde el sofá de casa.
Mientras todas estas motivaciones exístan, hombres y mujeres seguirán partiendo hacia terrenos desconocidos y se enfrentarán a todos los peligros que encuentren en su camino.
Las pasiones son un misterio, y algunos hombres también.