en Editoriales revista Desnivel, General

Carlos Soria. Un chico de barrio que soñó con ser alpinista.

En este número contamos la historia de un chaval de barrio que comenzó a escalar -con cuerda de cáñamo- en los años cincuenta, participó en algunas de las primeras expediciones de nuestro país, fue padre de familia y crío cuatro hijas, lo que no le  impidió vivir intensamente su pasión por la montaña y, al jubilarse, cumplir su sueño: ser  alpinista (únicamente).

La vida de Carlos Soria son varias vidas. Todas intensamente vividas. Algunas han transcurrido a la vez, sobre todo cuando tuvo que compatibilizar la responsabilidad de ser padre de familia con su trabajo de tapicero y su pasión por la montaña. ¿Quién sería ahora capaz de viajar en autobús ó en tren un fin de semana, con cuatro hijas -alguna aún bebé- a escalar? ¿Quién haría hoy en día con tres hijas pequeñas y material de esquí prestado -la economía familiar no da para más- la Alta Ruta Chamonix Zermatt?

Reconozco que me apasiona Carlos Soria. Es uno de mis personajes favoritos. Lo que está haciendo, a sus 71 años, es increíble. Pero lo realmente importante es su calidad humana. Carlos Soria rebosa, transmite, humanidad.

Ya son seis ochomiles los que ha ascendido desde que se jubiló a los 65 años. Acaba de regresar del Manaslu (montaña que intentó por primera vez en 1973 y que le había rechazado en otras cuatro ocasiones) y prepara ya su próxima expedición al siguiente ochomil. Prácticamente no cuenta con apoyo económico. Marcha a veces con amigos, casi siempre solo, con el único apoyo de un sherpa (Muktu) que le ha acompañado en sus últimos ochomiles.

Cobra una pensión muy baja. Esto no le impide cumplir sus sueños. Siempre consigue partir. Si tiene apoyo de algún patrocinador, estupendo. Si no lo tiene también. Es en esos momentos en los que la mayor parte de los humanos nos sumergimos en la duda cuando se ve el carácter del que está hecho Carlos. Ese carácter que marca la diferencia a la hora de cumplir los proyectos: estar convencido de que lo vas a hacer.

Los 71 años, la edad, es la anécdota, el titular que buscamos los periodistas. El mensaje que nos transmite Carlos Soria es más importante: en todas las etapas de la vida, aún en las más complicadas y difíciles, se puede vivir intensamente la pasión por el deporte y la montaña.

(Publicada en el número 293 revista Desnivel -Diciembre 2010- )

Darío Rodríguez