en Rápel

Rápel

Casi todos hemos probado alguna vez un rápel, por diversión o por necesidad, pero muy pocos lo hacemos correctamente (con seguridad).


Por si alguien no sabe, según Wikipedia, el rápel o rapel (del francés rappel) es un sistema de descenso por cuerda utilizado en superficies verticales.

Existen diferentes formas de montar un rápel, y cada una tiene sus ventajas y desventajas, aunque aquí explicaremos la forma que a nosotras nos resulta más segura.

En primer lugar, debemos tener muy en cuenta desde dónde vamos a montarlo, es decir, cómo haremos el descuelgue. En principio, muchos descuelgues serán desde una reunión a la que hemos llegado escalando (se supone a priori que debe estar en perfectas condiciones), pero hay veces en las que los montamos nosotros mismos desde una roca u otra superficie. En estos casos debemos tener mucho cuidado eligiendo el punto de descuelgue, el material que usamos, etc. (ojo con los nudos que hacemos en cordinos, cintas planas, etc.).
Una vez tenemos ya el descuelgue preparado, debemos anclarnos a este (en el caso de que hayamos llegado hasta allí escalando, ya estaremos asegurados con nuestras bagas a la reunión), y comenzaremos a pasar la cuerda de forma que estemos completamente seguros de que ambos cabos llegan al suelo (para rapelar con un sólo cabo, recomendamos este artículo de Encorda2). Cuando hablamos de “bagas” en plural nos referimos a que debemos estar anclados al menos de dos puntos, ya que al pasar la cuerda nos quedaríamos de uno sólo al poner una baga, por lo que recomendamos usar dos.

Una vez situados frente al punto de descuelgue, debemos colocar el material que usaremos para descender. Sobre este tema, cada uno tiene sus preferencias en base a comodidad y seguridad, y en último caso, lo más importante es que seamos capaces de utilizar correctamente y nos sintamos seguros en situaciones de estrés (que a fin de cuentas es cuando se nos complican las cosas y aumentan las posibilidades de cometer errores peligrosos).

Lo más habitual de todos modos sigue siendo el uso del ocho o reverso. Colocamos nuestro descendedor (ocho, reverso, ATC,…) arriba con una baga, cinta plana,… de forma que quede por encima de nuestro arnés y no nos incomoda a la hora de poner un autoseguro (como el shunt o un nudo autobloqueante). Haciendo mención a las instrucciones del shunt quedaría:

Como puntualización en el uso de un descendedor, personalmente usamos el ATC, ya que, como comentábamos antes, nos da mayor sensación de seguridad al aumentar la fricción, y así evitamos que el ocho pudiera alondrarse en situaciones de estrés (para más información sobre alondras en el ocho, es muy recomendable la información de Encorda2 en varios post al respecto). En el caso de barrancos, lo ideal es usar el ocho sin autobloqueo para que la cuerda salga rápidamente del descendedor.

Una vez tenemos todo colocado en su sitio, revisado y vuelto a revisar, soltaremos nuestros seguros del descuelgue, es decir, quitaremos nuestras bagas de anclaje, de modo que quedaremos suspendidos del descendedor y el autoseguro, de ahí la importancia de revisar a conciencia este material.

Una vez aquí, ya sólo nos quedara empezar a descender con cuidado, revisando de nuevo el material y comprobando que estamos bajando cómodos, tanto mental como físicamente.

En último caso, y como recordatorio que incluimos en todos los post, es básico conocer estas técnicas a través de algún curso o personal especializado, no lanzándonos a la aventura, y leer las instrucciones de todo el material, recordando las indicaciones con respecto a grosores de cuerdas, posicionamiento, etc., pues de otro modo, podemos llevarnos más de un susto.