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Caídas

¿Quién no ha tenido nunca una caída escalando? En la actualidad, ningún escalador que se precie no ha caído diversas veces y de diversas posturas, sin por ello, arriesgar en seguridad. Sin embargo, en los primero años de la escalada, las caídas eran realmente peligrosas por los seguros precarios existentes. 

Gracias al avance de los equipamientos (tanto de las vías como de los propios equipos de escalada), el desarrollo de la escalada deportiva ha llevado a que las caídas formen parte del entrenamiento y de la técnica a aprender en la rutina del escalador (tanto caídas controladas, es decir, son esperadas por el escalador, como caídas automáticas, es decir, cuando nos caemos casi sin darnos cuenta, por lo que no daría tiempo de “preparar” la caída).
 

En todas las caídas, sean controladas o automáticas, debemos observar la zona (para evitar repisas, agujeros, etc.) y controlar la posición en la que caemos, arqueando ligeramente el cuerpo y agrupando las extremidades, de forma que no nos golpeemos en los pies y las manos, y sacando, dentro de lo que podamos, las plantas de los pies hacia la placa (con las rodillas algo dobladas) para amortiguar el golpe contra esta. Otro detalle a tener en cuenta  en las caídas es que, ante la impresión ligera de caída, debemos intentar apartarnos un poco de la pared para evitar un refregón por toda la roca (lo que se diría hacer la babosa).

Por supuesto, no debemos intentar detener una caída una vez que ya está en proceso, es decir, NUNCA nos intentaremos agarrar de una chapa (corremos el riesgo de perder la falange), ni tampoco debemos intentar prendernos de lo primero que pillemos, pues podemos lesionarnos en los dedos, codos y hombros de gravedad.

 


Como vemos, en las caídas debemos estar muy atentos a diversos temas, de no hacerlo, corremos el riesgo de lesionarnos por el impacto, por lo que es un tema que debemos entrenar para adquirir cierta técnica  que minimicen los riesgos y que mejore nuestras capacidades en la escalada, ya que, no debemos olvidar, el “miedo” a la caída se convierte en una traba a la hora de mejorar nuestra preparación.