en Alpinismo, General

ALPINISMO SUBACUÁTICO

Comencé a escribir este relato sobre una servilleta de la Cafetería de Narsarsuaq, con serias dudas sobre si sería apropiado publicarlo en mi blog de desnivel. Al fin y al cabo no se trataba de una historia de escalada. De hecho no aparecería ninguna palabra relacionada con ascender, roca, magnesio, piolets…

Intenté realizar una lista de las características que definían la experiencia que estaba deseando contar. Este fue el resultado:

  • Naturaleza salvaje
  • Exploración
  • Meteorología hostil e inestable
  • Ayuda sanitaria insuficiente o nula en caso de accidente
  • Necesidad de buena organización logística
  • Capacidad de adaptación frente a posibles (y probables) imprevistos
  • Resistencia física

No cabía duda…se trataba de una historia de alpinismo; alpinismo subacuático, para ser más precisos.
LLEGADA A NARSARSUAQEl escenario, como alguno habrá deducido, Groenlandia; el reto, bucear en las frías y misteriosas aguas del Ikka Fjord.


El Fiordo de Ikka, al suroeste de Groenlandia, esconde un ecosistema y un paisaje únicos en el planeta, fruto de un conjunto de coincidencias. Una falla parte el fiordo longitudinalmente, permitiendo que de su lecho fluyan pequeñas surgencias de agua dulce, cargadas de carbonatos tras su paso a través de un domo de carbonatita. Las condiciones de temperatura y presión que se dan en el fondo del fiordo provocan la precipitación de cristales de un extraño mineral, la ikaita, que ayudados por la flora bacteriana se aglutinan formando frágiles columnas que ascienden hasta alcanzar la superficie. Una barrera rocosa reduce la entrada del fiordo, impidiendo la entrada a grandes icebergs. Otra rareza es la escasa profundidad que alcanza el fiordo, sin superar en ningún punto los 30 metros (algo realmente inusual en la zona), permitiendo que las columnas fueran descubiertas por los cazadores de la zona y por supuesto, permitiendo el buceo con escafandra autónoma.
Soy de los que cree que el en la vida hay que imponerse retos por sistema con el único propósito que sentir la satisfacción de superarlos. No es una convicción, ni siquiera la conclusión de algún razonamiento. Tan solo es mi estrategia para sentirme vivo. No encuentro una sensación comparable a la de un buen baño de ego (algunos lo llaman satisfacción personal) tras haber superado tus propias barreras.
Participar en una expedición científica en Ikka Fjord era un privilegio y una oportunidad que no podíamos dejar pasar. Pero para poder abordar una gran empresa con éxito uno debe tener además de la oportunidad, la capacidad y la motivación. De esto último andábamos sobrados. En cuanto a la capacidad no contábamos con apoyo local en cuanto a equipos de buceo (botellas, compresor, oxígeno terapéutico, etc.) y hubo que enviarlos meses antes. El trabajo exigía realizar numerosas mediciones “in situ” por lo que además se movilizaron gran cantidad de equipos científicos. Pero nuestro principal temor se centraba en nuestra capacidad de trabajar bajo el agua a temperaturas que oscilaban entre 0 y 2 º C.
GRADITO PROJECTCuatro días después de salir del aeropuerto de Alicante nos deslizábamos sobre las tranquilas aguas de Ikka, excitados al saber que a unos pocos metros bajo nosotros las 657 columnas de ikkaita nos esperaban. Y bajo nuestra atenta mirada y la total indiferencia de los bueyes almizcleros que pacían en las orillas, Dani y Ángel se sumergieron por fin en aquellas misteriosas aguas.
ÁNGEL Y RUBÉNA ellos les siguieron Peny y Rubén. La sonrisa de sus rostros al emerger me producía aún más ansiedad. Y por fin llegó mi turno. Tras superar no pocos problemas de flotabilidad por fin conseguí hundirme en aquellas oscuras aguas. Durante los primeros metros el agua salada y la dulce se mezclaban creando un velo translúcido a través del cual todo era borroso. Por debajo, la densa capa de plancton teñía el agua de verde oscuro reduciendo la visibilidad. Continué descendiendo hasta alcanzar el fondo. Allí no había nada….Tan solo fango. Tomé una dirección al azar y comencé a dar aletas. Segundos más tarde tres grandes siluetas de aspecto fantasmagórico interceptaron mi camino. Aquellas figuras arrugadas y blanquecinas vestían grandes capas verdosas que oscilaban lentamente con la escasa corriente. Los erizos marinos dibujaban ojos y bocas en las líneas espectrales. Tras estas modestas estructuras aparecieron otras de gran tamaño. Estilizadas “trompetas” de 15 metros de altura con apenas 20 cm. de diámetro en su base se alternaban con formaciones orondas y achatadas. Y así, poco a poco me fui adentrando en el aquel majestuoso laberinto.
COLUMNAS DE IKKAITAMuchas anécdotas se quedan en el disco duro, pero no quisiera aburrir. Tan solo deciros que durante los días que pasé en Arsuk todo me sorprendió de una manera inesperada: los largos atardeceres, las apariciones de las curiosas focas (y de alguna ballena), el sabor del salmón ahumado, los icebergs, la sonrisa perpetua de la gente…Ya había visitado Groenlandia en 2007. Escalamos en Tasermiut y logramos abrir dos nuevas vías en aquellas paredes imponentes, pero ha sido en Arsuk donde verdaderamente he comprendido la belleza de esta tierra salvaje y misteriosa.
ARSUK

  1. Mercury ademas de correrte aventuras increibles las cuentas de puta madre , en hora buena.

Los comentarios están cerrados.