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Cómo me aclimaté para soportar el frío en Patagonia

Hoy vengo a hablaros sobre mi experiencia sobre la preparación al frío. Es decir, de mi “aclimatación” preparatoria para mi proyecto de escalada en solitario en las Torres del Paine.

En primer lugar, algunos expertos niegan que exista un método de preparación física para soportar mejor el frío. En mi opinión, también pienso así; sin embargo, sí que puede uno prepararse psicológicamente para esto.

Cuando fui por primera vez a escalar las Torres en Patagonia, existían muchos factores a tener en cuenta, entre ellos la climatología. Al estar en una región como aquella, ésta era una de las más extremas del planeta: vientos de hasta 130km/h, temperaturas en verano que descendían los -25ºC y todo lo que ello conlleva.

La hamaca donde iba a dormir durante el ascenso, de estructura metálica, tuvo que ser modificada para que el agua no entrara, y también para poder recogerla cuando lloviese, para poder cocinar dentro y más. La pregunta que me hice fue “¿Cómo puedo aclimatarme al frío en casa?

Ya de vuelta, preparándome para la expedición final, volví a hacerme otra pregunta: “¿Qué echaba de menos aquella vez en Patagonia?“. La respuesta era sencilla: El año anterior, mientras me preparaba para la ascensión, entrenaba desde las 8 de la mañana a las 8 de la tarde, haciendo un pequeño descanso para comer. Una vez que llegaba a casa, tenía encendida una estufa para calentarme, y cuando llegué a Patagonia echaba de menos aquella temperatura.

Al siguiente año, mientras me preparaba, decidí aclimatarme “en serio”. Cuando llegaba de entrenar, no sólo no encendía la estufa, si no que dormía con las ventanas abiertas, incluso lloviendo o nevando. También conducía con el aire acondicionado en invierno y de manga corta; ¡Espero que nadie piense que estoy loco!

Una vez en Patagonia, el año que realicé el ascenso final, al entrar en el saco para dormir me sentía “como en casa”.

La conclusión es que no existe una preparación física “real”, pero sí que podemos prepararnos psicológicamente, o al menos así me funcionó a mí.

Espero que os sea de utilidad esta pequeña experiencia personal. A lo largo de este mes contaré otras vivencias como mi aventura en Taghia (Marruecos), una de las más extremas que he vivido nunca. También podéis seguirme en Facebook a través de Pedro Cifuentes – Rab ¡Un fuerte abrazo!