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CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR

UIAGM-pequeLa pasada semana 18 guías de alta montaña españoles hemos dado un paso más en el camino hacia la regulación definitiva de nuestra profesión en España. Un selecto grupo de guías españoles entre los que se encontraban Óscar Morales, Jordi Corominas, Óscar Gogorza, Sergi Gasa, Xavi Llongueras y Jonatan Larrañaga entre otros, se enfrentaron a la enésima prueba para conseguir el reconocimiento internacional que otorga la UIAGM. Todos habíamos acabado nuestra formación hace años, pero aún no teníamos la credencial que nos permite trabajar en igualdad de condiciones en otros países.

El lunes 10 de mayo, a las seis de la tarde, tenía lugar la reunión de presentación y preparación del reciclaje en la Escuela de Montaña de Benasque. Como 20 gladiadores antes de salir a la arena del circo, todos estábamos expectantes ante la actitud de nuestros evaluadores y las características de las pruebas. En el grupo de evaluados había compañeros que superaban los 50 años de edad, otros menores de 30, algunos con más de 20 años de experiencia profesional, muchos dentro de la élite del alpinismo nacional y todos con una misma ilusión: conseguir el sello de calidad UIAGM. En el grupo de evaluadores, guías suizos, italianos y franceses de reconocido prestigio, miembros de la UIAGM. La mayoría de los guías españoles que formaban parte del grupo llevan muchos años trabajando fuera de nuestras fronteras sin esa acreditación internacional y, sin embargo, para todos, conseguirla era una cuestión moral de vital importancia. Son muchos los años de esfuerzos económicos, laborales, personales y familiares que cada uno de estos guías llevan a sus espaldas para conseguir este reconocimiento. Son muchas las huellas abiertas, expediciones lideradas, escaladas realizadas, cumbres alcanzadas, y sensaciones y emociones detrás de todas esas experiencias. Por todo ello, nos merecíamos, al menos, el derecho a demostrar que nuestro nivel profesional es tan alto como el de cualquier otro compañero del arco alpino.

La noche del 10 al 11 de mayo, los 20 gladiadores pusieron a punto todas sus armas para un combate que comenzaba a las cuatro de la mañana. Bastones y esquís en lugar de lanzas; cuerdas y material de escalada a cambio de espadas; Todos lucíamos las mejores galas para enfrentarnos a nuestro destino y todos teníamos la decisión, la ilusión y la motivación necesarias para afrontar el reto. Poco a poco pasaban las horas: foquear, escalar, esquiar, rapelar y demostrar, ante todo, que somos capaces de tomar las decisiones correctas con seguridad y serenidad, a pesar del riesgo que entraña nuestro trabajo y de tener en nuestras manos las vidas de otras personas.

Gracias a la profesionalidad de todos los implicados el ambiente acabó siendo cada vez más agradable, incluso en algunos momentos teníamos la sensación de asistir a un reciclaje más que a una evaluación de nuestro nivel técnico.

 Finalmente, el viernes por la mañana, después de suspender la actividad prevista debido a la lluvia, los evaluadores se reunieron con los guías para comunicarles el resultado de las pruebas. Dos gladiadores cayeron en la arena y el resto salieron victoriosos del combate. Todos, sin excepción, salimos emocionados de la entrevista, por fin la lucha había terminado, después de muchos años lo habíamos conseguido. Las llamadas a familiares y amigos se sucedían sin pausa, algunos necesitamos unos minutos de soledad para pensar en ello y asimilarlo, otros disfrutaban compartiendo esa satisfacción con el resto de compañeros. La sensación era similar a la que se siente cuando alcanzas una cumbre que has perseguido durante muchos años. Ha costado mucho esfuerzo pero ha merecido la pena. Ahora, la huella está abierta:

 œCaminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

 Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

(ANTONIO MACHADO)

Enhorabuena a todos los compañeros y ánimo para seguir luchando con la misma fuerza por conseguir la regulación profesional definitiva de uno de los trabajos más humanos, románticos, y gratificantes que existen.

  1. ENHORABUENA A TODOS POR EL EMPEÑO, LA MOTIVACION Y LA SATISFACCION DE HABERLO CONSEGUIDO.

  2. Enhorabuena máquina, al fín se hizo justicia 🙂

    Davo

  3. ¡Enhorabuena titanes! Como bien dices, tenéis la suerte de disfrutar de uno de los trabajos más bonitos y gratificantes. A ver si se termina de regularizar vuestra situación profesional para que tengáis lo que merecéis.
    ¡Adelante!
    Un saludo,
    Gon

  4. Mi mas sincera enhorabuena, cuando me lo dijo Oscar el otro día no me lo podía creer. ,por fin se van poniendo la cosas en su sitio (vuestro trabajo esta costando) un abrazo nos vemos en Ávila

  5. Hace unos veranos, tras un descenso temerario, sin conocimientos técnicos adecuados ni material suficiente, de la Barrera de los Ecrins en los Alpes, me prometí, que no volvería a jugarme la vida en la montaña tan fácilmente. Así que por la experiencia vivida y una vez superada esa incomprensible idea de muchos montañeros, de que hacer actividades de montaña con un guía, es como no hacerla, me propuse que iba a aprender medidas de seguiridad en la montaña, y que cuando la actividad lo requisiera contrataría un guía. Había llegado a una conclusión, si me saca una muela un dentista, ¿Por qué no ir a la montaña con un guía? Si en una palabra resumiese porqué hacerlo es por SEGURIDAD.
    A través de mi amigo Ignacio, conocí a Raúl Lora, con el que concretamos una actividad en Alpes al verano siguiente. La verdad es que fue un acierto, pues no sólo pude hacer con él, ascensiones que sólo jamás hubiera hecho, sino que además pude aprender mucho en seguridad.
    Sin embargo, una de las cosas que más me llamó la atención fue el ver como alguien, tan bien preparado, con tanto conocimiento técnico, examinado por personal de la ENSA en Chamonix, no tenía œla Chapa, el sello de la UIAGM, lo cual conllevaba no sólo una traba en su trabajo, sino además un agravio comparativo respecto a su compañeros guías de otras nacionalidades.
    Siendo uno un poco observador y teniendo algo de experiencia en el mundo de la montaña, me hizo percatarme que no sólo no había diferencia entre los guías españoles y los de otros países, sino que algunos estaban por encima de estos. Es por todo eso que al leer que al final se ha producido la deseada acreditación, me ha dejado una sensación de que por fin se ha hecho Justicia, hacia un grupo de personas, que desempeñan su trabajo en un país, en el que hay poco cultura montañera, por lo que tienen aún más mérito.
    Termino estas lineas pensado en la actividad que me gustaría contratar para este verano. El año pasado subimos mi mujer y yo con Raúl, el Naranjo. Sin él, nunca lo hubieramos escalado, por lo que este año volveremos a repetir.

    Alfredo de Granada.

  6. Muchas felicidades a todos de corazón!!!

    Ricardo Montoro.

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