Arderán los estandartes

Te das cuenta de que has llegado a Cataluña cuando empiezas a pagar peajes de autopista. Hace unos días, un militar español con más cañones que modales dijo que si Cataluña se independizaba, irían a reconquistarla con los tanques. Los catalanes, que son muy dados a reírse de sí mismos, dibujaron a los carros de combate pagando peaje antes de bombardear Barcelona.

Continuar leyendo

Logroño, Little Kabul.

Viajar no es solo recorrer grandes distancias en el espacio. Se puede viajar desde el sofá de casa,  mirando por la ventana o comiendo un melón. Viajar es educar la mirada para que encuentre lo diferente, lo insólito; el pequeño detalle que hace que un lugar cotidiano se torne novedoso, incluso inquietante.

Continuar leyendo

Regreso al tercer mundo

He pasado dos meses en Pakistán. Regreso a España desde un país en el que prima la ilegalidad, donde las infraestructuras básicas son unos tipos con chalecos fluorescentes avisándote de que se ha caído la carretera y con tantos conflictos internos que cada zona tiene su propia lengua y su grupo con ambiciones armamentísticas. Después de unos días en lo que ahora podemos denominar Expaña, no encuentro muchas diferencias con mi destino anterior ¿es que el país se está yendo a pique o es todo una alucinación ocasionada por pasar dos meses sin beber?

Continuar leyendo

Protestas

Skardu es una ciudad polvorienta y tribal, capital administrativa de Baltistan. En un primer vistazo sorprende la agitación del bazar con sus negocios embutidos en casetas de madera y regidos por hombres en cuclillas. Fruterías, sastres, mecánicos, carpinteros, quincalleros…, rodeados de casas de una planta erizadas de hierros de encofrar que esperan futuras e inciertas prosperidades.

Continuar leyendo

Transporte en Pakistán

El sector del transporte es en Pakistán un negocio con fuertes fluctuaciones. Si alguien quiere morir elegantemente (como Baudelaire, mudo y lúcido en París mientras le devoraba la sífilis) es recomendable utilizar el transporte aéreo pues, pese a no garantizar que el vuelo salga o que equipaje y pasajero compartan el mismo aparato o incluso el mismo trayecto, las probabilidades de morir sin pena ni gloria envuelto en llamas son mínimas (excepto en el caso de la compañía Bhoja que estrelló avión en el vuelo inaugural de la línea Islamabad-Karachi en abril de este mismo año) .

Continuar leyendo

Recorrido geológico-emocional del glaciar del Baltoro.

Los glaciares del Karakorum se componen de varias partes bien diferenciadas. Se accede a ellos a través de profundos valles fluviales en los que los caminos de tierra y piedras por los que circulan los jeeps son barridos por avalanchas diarias o semanales dependiendo de la época del año. Los torrentes crecen con el calor del mediodía haciendo impracticable la circulación a partir del zénit solar. Pese a los escasos centímetros que separan la rueda de tu jeep del abismo sobre un río espeso y rugiente, nunca pasa nada. Pero cuando llegas al destino, siempre te adelanta la noticia de que un vehículo ha desbarrancado con al menos dos muertos o desaparecidos.

Continuar leyendo

Una aventura en el Karakorum

Al terminar no sé muy bien dónde he estado. Llevo un salwar kameez limpio y la barba bien afeitada. Hay comida y agua en abundancia, hay flores y sillas. Camino sobre el piso de hormigón y entonces regresa la sensación de que he hecho algo muy intenso. Se nota primero en el gemelo de la pierna derecha, luego en la espalda en las contracturas del costado y el pecho. Cuando me miro en el espejo veo la cara de un trabajador que hubiese estado soldando en el infierno.

Continuar leyendo

Sábado noche en Rawalpindi

En Pakistán se altera el orden de las cosas. La sábana no se pone debajo de la manta sino encima. La agricultura no se realiza en campos fértiles sino en desiertos arenosos, por eso en Rawalpindi hay una Universidad de la Agricultura Árida. Las mujeres apenas son visibles en la sociedad pero en el centro de Pindi campan a sus anchas docenas de travestis.

Continuar leyendo