en Alpes Suizos

Descubriendo el Valais en modo slow

El cantón del Valais, en Suiza, es una de las regiones alpinas que hay que visitar por lo menos una vez, antes de pasar a mejor vida. Único e inimitable, forma parte de mi vida desde 1990, cuando un servidor lo visitó por vez primera a los 15 años.

El Valais se extiende a lo largo de 150km a orillas del valle del Ródano, en el sur-oeste de Suiza, desde el glaciar del Ródano en el Furkapass hasta el lago Leman. El Valais es el hogar de cumbres míticas como el Matterhorn o el glaciar mas largo de Europa, el Aletschgletscher, dos símbolos históricos a nivel nacional. Igual de interesantes son los canales de irrigación que conocemos como “Suonen” o “Bisses”, los perros San Bernardo, nuestras vacas, la riqueza de nuestros quesos y platos como la Raclette, a base de queso fundido elaborado con leche cruda de vaca…

El Valais es el tercer canton mas grande de Suiza, rodeado por 47 cumbres que superan los 4000m y durante todo el año, presente un clima algo mas moderado que otras regiones de los Alpes, con pocas tormentas en verano y mucha nieve en invierno. La cultura y la mentalidad de nuestras gentes ha causado a lo largo de su historia una gran influencia en el desarrollo social y comercial, beneficiándose a lo largo de los siglos de la proximidad con Francia e Italia y con el centro de Europa, desarrollando de paso una interesante dualidad lingüística, pues en el Valais se habla el francés en el oeste y el alemán en el este. Muchos de los pequeños valles laterales que rodean el gran valle del Ródano todavía conservan en sus zonas mas altas grandes glaciares, rodeados de enormes macizos rocosos y pequeñas poblaciones ideales para pasar las vacaciones, ofreciéndonos una riqueza de paisajes muy interesante.

En el Valais encontramos la presa de gravedad mas alta del mundo, la Grande Dixence, situada al inicio del impresionante valle de Heremence. La energía hidroeléctrica y la ecología siguen siendo determinantes a la hora de marcar el avance de todos valles que configuran el cantón, demostrando que los recursos hídricos son vitales para el buen funcionamiento y avance de todo un país.

El Valais, con todos sus contrastes, ofrece al visitante un amplio abanico de actividades para realizar al aire libre, a la vez que nos invita a relajarnos disfrutando de la belleza de sus cumbres. El Valais no solo se ha forjado gracias a la madre naturaleza, pues el hombre es en parte, responsable de su imagen y su evolución, ofreciendo detalles tan palpables como pueden ser su excelente cocina y sus bodegas. El Valais es una gran tierra de vinos. Poseen mas de 50 variedades de uva que generan el 40% de la producción de vino en Suiza, algunos son realmente excepcionales, como el Petite Arvine o el Cornalin. Junto al vino, el Valais ofrece al visitante productos exquisitos como la Raclette, la carne seca de las vacas Eringer (especie única) o el pan tradicional, magnífico transmisor de la esencia de la naturaleza y la tradición regional.

No hay un solo rincón en el Valais donde no se pueda degustar un buen plato tradicional y hoy en día, con la intención de mantener viva nuestra cultura gastronómica, algunos de los mejores chefs de Suiza viven en el Valais, inspirándose en la belleza y la riqueza de una región tan rica en sabores y aromas. Sin olvidar los quesos y los postres, realmente excelentes. César Ritz, el legendario “hotelier des rois” (rey de los hoteleros) nació y creció en el este del Valais, en el valle de Goms y durante toda su vida, trabajó muy duro para transmitir la esencia y la hospitalidad de su tierra a lo largo y ancho de todo el planeta.

A nivel geográfico y deportivo, aproximadamente el 20% del Valais está cubierto por la nieve y el hielo. El glaciar mas famoso es el Aletschgletscher, que con sus 23km de largo es el glaciar de lengua mas largo de los Alpes y de la Europa continental. El glaciar Aletsch fue declarado por la Unesco en 2001 Patrimonio Natural de la Humanidad, convirtiéndose en el primer glaciar de los Alpes en lograr tan preciado título. Recomiendo la visita del Eggishor o el Bettmerhorn (accesibles a través de remontes mecánicos) para poder descubrir en todo su esplendor el Aletsch, una auténtica maravilla de la naturaleza que debemos cuidar y preservar.

Proteger la naturaleza y preservar la cultura del Valais es una de nuestras máximas a la hora de ofrecer nuestra región a sus visitantes. En el Valais tenemos varias zonas protegidas, como son los Parques Naturales del Binntal, Pfyn-Fignes y la Val d´Hérens, regiones únicas que muestran una naturaleza y una riqueza cultural realmente espectacular. Recomiendo descubrir en verano la Grande Dixence, Arolla, Evolene y la magia que entrañan el Mont Blanc de Cheillon o la Dent d´Herens.

Desde los valles de  Hérens y Hérémence, parten un sinfín de itinerarios perfectamente señalizados que permiten realizar trekkings por alta montaña impresionantes. Zermatt, Verbier, Leukerbad, Saas-Fee y Crans-Montana ofrecen a su vez, kilómetros y kilómetros de senderos panorámicos por donde perderse en verano y en otoño, cuando la nieve permite subir sin crampones mas allá de los 3.000m.

La nieve que cubre durante todo el año la mayoría de cumbres de mas de 4.000m que podemos encontrar dentro del Valais, es uno de nuestros reclamos mas característicos a nivel internacional. El Matterhorn y el Monte Rosa son únicos, pero no podemos dejar de lado al Weisshorn o el Dom, las montañas mas altas dentro de territorio suizo (el Monte Rosa está en territorio fronterizo con Italia) que también atraen la atención de alpinistas de todo el mundo durante todo el año. Aunque en verano registramos una gran afluencia de visitantes, no podemos olvidar nuestros inviernos, muy generosos en nieve y sol.

Los grandes valles del Valais

Gotas de agua procedentes de un carámbano nos salpican alegremente al pasar el tren junto a los paranieves que encontramos subiendo a Zermat, con el Matterhorn observándonos desde su privilegiada atalaya. Al mismo tiempo, el sol se pone en Saas-Fee, la perla de los Alpes, iluminando el Britanniahütte de un modo especial, casi mágico.

En Leukerbad, a los pies del Gemmipass, el aroma de un Rösti exquisito desciende seductoramente desde el Wildstrubel Berghotel, bañando con su aroma a los clientes del Burgerbad, que disfrutan de los beneficios de las aguas termales al aire libre, en un contraste de frio y calor único e inimitable. En la elegantísima Crans-Montana, magnífica terraza natural instalada sobre Sierre, las puestas de sol son extraordinarias, capaces de llenar de luz y de vida todo el valle del Ródano, extendiendo su manto anaranjado desde el Mont Blanc hasta los Mischabel y mas allá.

En Verbier todo parece encajar dentro de un molde perfecto, con sus cuatro valles, sus chalets y sus “bises” a los pies del imponente Grand Combin, sin olvidarnos del Puerto del Gran San Bernardo, la puerta al Valais desde el Valle de Aosta. En su hospicio milenario, el tiempo se detiene, invitándonos a disfrutar del sonido del silencio. Como si de una gran obra de teatro musical se tratase, con sus números espectaculares, sus decorados de ensueño y unos actores sensacionales que ponen los pelos de punta con solo una mirada, Suiza nos aporta las dosis de fascinación, espectáculo y majestuosidad necesarias para saciar nuestra sed de aventuras desde hace muchos años.

Éramos unos niños cuando visitamos sus montañas por primera vez y aunque nuestros destinos todavía no se habían cruzado, Suiza estaba predestinada a convertirse en parte de nuestras vidas y de algún modo, en un miembro mas de nuestra familia. Todos sus cantones esconden maravillas que merecen ser descubiertas sin prisas, con calma, y no hay ni un solo rincón que no deba ser visitado. Siendo absolutamente sinceros con el lector y con nosotros mismos, el cantón del Valais nos robó el corazón hace mucho, mucho tiempo, seduciéndonos sin remisión a traves de sus cumbres míticas, sus valles de cuento, sus glaciares, y sus trenes como el Glacier Express o el del Furka, únicos en los Alpes.