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Actitud el arte de escalar 02 -El Hippie tiene varios nombres-

-El Hippie tiene varios nombres-

José Antonio Andujar presenta en la Librería Desnivel «Actitud, el arte de Escalar».

Seguimos con las presentaciones. Y a pesar de que tenía pensado publicar algo totalmente diferente, no he podido pasar por alto una pregunta que se repite constantemente, aunque en diferentes formas, en la bandeja de entrada de mi página de Facebook: Actitud, el arte de escalar.

<<¿Cual es el origen de Hippie? ¿Por qué Hippie, si dices que no eres Hippie? ¿Algún día me contarás por que todos te llamamos Hippie?…>>

Como ya he comentado en varias entrevistas y suelo responder siempre que me lo preguntan: es una larga historia, cargada de emociones y aprendizaje. Una historia que he tenido guardada para mis mas íntimas amistades. Aunque he de reconocer que cada vez me cuesta menos abrirme compartir, sigue siendo una parte que

 

siempre he considerado «pasado oscuro». Me da miedo, creo. Me asusta mi propio juicio, me avergüenzo de algunas cosas y temo repetir los errores del pasado. Pero como dice el gran maestro Yoda: <<El miedo lleva al lado oscuro>> 

Quien me conoce sabe que me gusta sentir miedo, un poquito al menos. El riesgo me pone, me excita. Las cosas fáciles me aburren y tengo un gran problema para acatar las normas. Creo que fue eso precisamente lo que me llevó a dedicar tanto tiempo y recursos a la escalada y actualmente a las artes marciales. Me quedo con el pack completo de «no fear, no rules, no limits«que es mucho mas divertido.

Pues resulta que tras darle algunas vueltas y dedicarle mas de un rato de divagaciones y contemplaciones de lo mas trascendentales, he decidido ponerle fin al conflicto. Transformar lo que siempre consideré un pasado oscuro en un presente lleno de luz.

-Muerte y renacimiento, el origen de una nueva Actitud- es un nuevo capítulo que abrirá la futura 3ª edición de nuestro libro Actitud, el arte de escalar. Hablaremos del origen de Hippie, del ¿porque? del como y del cuando, junto con una anécdota que sin duda supuso un antes y un después en mi vida como escalador. una anécdota in-edita que me he guardado con recelo durante años, pero que creo que ya va siendo hora de compartir abiertamente. Un suceso algo dramático que transformó mi mirada y mi forma de entender la escalada.

Para acabar sin dejar de acercar algo de información sobre mí, sobre todo a aquellas personas que aún no hayan leído el libro, les dejo un pequeño fragmento que me parece hermoso de leer y, que tiene mucho que ver con todo lo comentado en las líneas anteriores.


El Hippie tiene varios nombres, escrito por Paula Martínez como prólogo para mi libro y propuesta personal –Actitud, el arte de escalar-.

Espero que les guste.

NOMBRES QUE VAN CONTANDO UNA HISTORIA, quizá desde que aprendió a escribir con faltas de ortografía, pero en ningún caso eso le pareció un obstáculo para publicar un libro. Y eso es al fin y al cabo la actitud: aprender a conocerse, saber cuáles son las carencias de uno mismo y, sobre todo, enriquecerse en un proceso que te llevará a tomar decisiones. Y al final, y probablemente al principio, da igual que a lo que te enfrentes sea una pared, una roca, un chaval en un aula o tu propia vida, al final todo depende de cómo vas educando tu mirada, cómo te posicionas. Rosendo lo llamaba Maneras de vivir. La actitud cambia la mirada de las personas, pero no solo en el resultado, en el final del camino, sino en el durante, en el mientras, en la espera, en la reflexión o la impulsividad con la que hacemos las cosas, y, como dice Sesu (el Hippie), a veces, muchas más de las que debiéramos, se nos olvida disfrutar de esa parte. Mientras leía su manuscrito me llamó la atención cómo hacía hincapié en esta cuestión, es decir, cómo incidía en que se nos había olvidado disfrutar en sí. Lo explicaba a través de la escalada, de cómo al final la experiencia se traducía en la dificultad de la vía y no de lo que habías sentido al hacerlo. Y me recordó otra frase que una vez me dejó escrita alguien encima del pupitre: «Lo importante es jugar el partido sin mirar el reloj ni el marcador, pero jugarlo». Y quizá esa es nuestra mayor lucha, aprender que aprender es eso, un proceso y una motivación, y que entonces es cuando se llegan a conseguir las metas reales; da igual que sean montañas, rocas, carreras o exámenes. El verdadero examen es no sentirse examinado constantemente y menos por uno mismo. Como os he dicho al principio, el Hippie tiene varios nombres: Juanjo, Sesu… Y todos ellos forman parte de su narrativa, de todas aquellas palabras que cuentan cómo un chico del Cabañal, un encantador barrio de Valencia, decide que su manera de mirar el mundo será a través de la escalada. Es verdad que luego conoció otros lenguajes como el del karate-do, pero ese fue el primero. Un primero que le ayudó a cambiar muchos de los caminos que estaban marcados, y eso es lo que me ha ido enseñando con los años, a pesar de que sea mayor que él: que hay que pararse, escucharse, mirarse, hasta respirarse, y aprender a elegir, y esa elección nos va cambiando y fortaleciendo.

 

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