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La Tribu del Sabañón

 

Muchos lectores sensatos pueden haber deducido, de mi texto anterior, que los icemen de antaño utilizaban sus piolets para hincárselos por la espalda a sus rivales… Nada más lejos de la realidad. Porque, además de polemizar, ¡también tenían tiempo para subir montañas en invierno! Y la verdad es que, teniendo en cuenta las fechas tempranas de la mayor parte de estas visitas en invierno, sus aventuras no dejan de ser meritorias. Por no hablar del tema del material: durante todo el siglo XIX, en los Pirineos se emplearon como crampones una especie de artilugios con cuatro pinchos en equis diminutos que se ajustaban al tacón… Los primeros modelos de ocho puntas, en el mejor de los casos, ¡no aparecerían por estos lares sino muchísimo más tarde! Sirva como ejemplo la evaluación de los crampones inventados por Oskar Eckenstein que hiciera Jean Arlaud sobre la ruta del glaciar de la Cascade…, ¡en 1929!

¿Y el pionero de toda la Tribu del Sabañón? La verdad es que, si fuésemos estrictos, tal distinción habría que colgársela al Caballero de Lugo, un andarín de origen español que subió hasta el Midi de Bigorre (2.877 m) un 18 de diciembre de 1821. Sin embargo, puesto que se trató de una actividad un tanto casual, se suele considerar que el inventor de la invernales fue el omnipresente Henry Russell…

¿Cómo se le pudo ocurrir a Russell semejante excentricidad? Si, por aquel entonces, ¡eso no se hacía ni en los Alpes! Muy sencillo: nuestro pirineísta atravesó Siberia durante el invierno de 1858, degustando temperaturas de hasta -30º C. A pesar de esas congelaciones en orejas y nariz que sufriera antes de alcanzar Irkutsk, trasladaría hasta los Pirineos su añoranza por los paisajes enterrados bajo la nieve: el 1 de marzo de 1863, cuando nadie soñaba con tan frioleras aventuras, Russell probó suerte con el Midi d’Ossau, siendo rechazado en su Tercera Chimenea. Una semana después, se consolaba con el más asequible Ger. Pero su éxito más resonante lo obtendría un 9 de febrero de 1869 y en el Vignemale…

Así arrancó lo que bien pudiera denominarse como la Carrera del Carámbano, de la que pronto surgirían auténticos especialistas como Roger De Monts o Jean Arlaud. Casi todos sus participantes, firmaron invernales con poco menos que unos crampones forjados por el herrero de su pueblo y una vara de fresno… Pero pasemos ya al censo de los artífices de las primeras ascensiones durante la estación blanca del Pirineo. Que, errores en protagonistas, toponimia o cotas aparte, podría quedar conformado de esta manera:

1863 (8 de marzo): Pic de Ger (2.612 m), por Russell, Congrève, Camy y Dotte.

1869 (11 de febrero): Pique Longue del Vignemale (3.289 m), por Henry Russell, Hippolyte Passet y Henri Passet.

1879 (12 de marzo): Aneto (3.404 m), por Roger De Monts, Barthélémy Courrèges, Bertrand Courrèges y Victor Paget Chapelle.

1879 (comienzos de marzo): Maladeta (3.308 m), por De Monts y compañeros.

1879 (23 de diciembre): Monte Perdido (3.355 m), por De Monts, Haurine y Junté.

1880 (enero): pico de Ballibierna (3.067 m), por De Monts y compañeros.

1880 (enero): pico de los Posets/Llardana (3.375 m), por De Monts y compañeros.

1880 (enero): pico del Puerto de Oô (2.901 m), por De Monts y compañeros.

1881 (enero): Mont Valier (2.839 m), por De Monts y compañeros.

1881 (enero): Balaitús/Marmuré (3.146 m), por Roger De Monts, Célestin Passet y otros compañeros.

1881 (enero): La Munia (3.133 m), por De Monts y Paget Chapelle.

1881 (enero): Néouvielle (3.091 m), por De Monts y Paget Chapelle.

1881 (enero): Cilindro de Marboré (3.328 m), por De Monts y Célestin Passet.

1881 (enero): Taillón/punta Negra (3.144 m), por De Monts y Célestin Passet.

1881 (enero): la Torre de Marboré (3.009 m), por De Monts y Célestin Passet.

1886 (25 de febrero): Pimené (2.799 m), por Degrange-Touzin y Henri Passet.

1887 (enero): Pic Long (3.192 m), por De Monts y compañeros.

1888 (enero): Gourgs-Blancs (3.129 m), por Roger De Monts y Jean Bazillac.

1888 (enero): Crabioules Oriental (3.116 m), por Roger De Monts, Jean Bazillac y Célestin Passet.

1888 (enero): Perdiguero (3.222 m), por Roger De Monts y Célestin Passet.

1889: Pic du Midi d’Ossau (2.889 m), por De Monts y compañeros.

1893 (10 de marzo): Gabieto/Cabieto (3.034 m), por Vincent Cénac, Henri Passet y François Bernat-Salles.

1894 (1 de marzo): pico de Bazillac/Picalayuala (2.944 m), por Vincent Cénac, Henri Passet y François Bernat-Salles.

1907 (febrero): Anayet (2.545 m), por Ludovic Gaurier y compañeros.

1910 (21 de marzo): Petit Vignemale (3.032 m), por Robach y Aubry.

1913 (17 de febrero): Tuca de Maupas (3.109 m), por Allemane, Baichère, Sabadell y Ziromsky.

1917 (28 de diciembre): pico de la Canal Baridana (2.597 m), por Lluís Estasen y Joseph Maria Guilera.

1918 (diciembre): pico de Camí Cardòs (2.914 m), por Lluís Estasen, Carles Felíu y Pau Badia.

1922 (18 de febrero): pic de l’Homme (2.766 m), por Jean Arlaud.

1922 (18 de febrero): Malh de Bulard (2.752 m), por Arlaud, Bousquet y De Loth.

1922 (1 de marzo): Campbieil (3.173 m), por Arlaud, De Loth, Menguad y Prunet.

1922 (14 de marzo): Montcalm (3.077 m), por Arlaud, De Loth, Bazurs y Espouy.

1922 (26 de diciembre): pico del Gallinero (2.719 m), por Jean Arlaud, Henri Bousquet, Jean Cantegril y Henri Marceillac.

1923 (3 de febrero): Carlitte (2.921 m), por Lluís Estasen, Joan Navarro y Joseph Puntas.

1923 (2 de marzo): Casco de Marboré (3.006 m), por Arlaud, Mengaud, Maigné, Labatut y De Loth.

1924 (15 de marzo): Gran Facha (3.005 m), por Jean Arlaud, Jean Maigné y Henri Marceillac.

1924 (17 de marzo): pico Inferior de Batans (2.646 m), por Jean Arlaud y Roger Martin.

1925 (18 de febrero): pic de Crabère (2.630 m), por Arlaud, Marceillac y Perrein.

1925 (20 de marzo): pico de Coronas/Corones (3.293 m), por Migot y Maillol.

1925 (26 de diciembre): pico de Ascobes (2.778 m), por Estasen, Freixa, González, Puntas y Vila.

1926 (1 de enero): pic de Prigue (2.810 m), por Arlaud y Neltner.

1926 (2 de enero): pic de La Grave (2.679 m), por Jean Arlaud, Henri Marceillac y Jean Dresch.

1926 (20 de febrero): pic Negre d’Embalire (2.812 m), por Estasen, Puntas, Ribas, Joffre y Vila.

1926 (28 de febrero): pico de Bachimala (3.177 m), por Arlaud, Pérès y De Loth.

1926 (29 de diciembre): Chabarrou Norte (2.911 m), por Jean Arlaud, Pierre Abadie, Jean Cantegril, Jean Maigné y Henri Marceillac.

1926 (30 de diciembre): Diente Superior de los Batans (2.903 m), por Jean Arlaud, Henri Frossard y Henri Marceillac.

1926 (31 de diciembre): picos del Infierno/la Marmolera (3.082 m), por Arlaud, Frossard y Marceillac.

1927 (20 de febrero): Tuca de Mulleres/Molieres (3.010 m), por Migot y Prégent.

1927 (26 de febrero): pico del Medio (3.346 m), por Migot y Prégent.

1928 (7 de febrero): pico de Aratille/Gramatuero (2.899 m), por Migot y Prégent.

1928 (8 de febrero): pico de Cambales (2.965 m), por Migot y Prégent.

1928 (29 de diciembre): Cotiella (2.912 m), por Jean Arlaud y Jean Escudier.

1928 (30 de diciembre): pico de las Tempestades (3.290 m), por Arlaud, Cazenavette, Escudier, Leclerc y Vacher.

1928 (30 de diciembre): pico de Russell/Tuca del Cap de la Vall (3.207 m), Arlaud, Cazenavette, Escudier, Leclerc y Vacher.

1929 (7 de febrero): Seilh dera Baquo (3.110 m), por André Migot.

1929 (8 de febrero): pico Royo de Lliterota (3.121 m), por Migot.

1929 (9 de febrero): pico de Jean Arlaud/del Puerto de Oô (3.065 m), por Migot.

1930 (28 de diciembre): picos de Eriste (3.025-3.053 m), por Arlaud, Pérès y Segrette.

1931 (febrero): pico del Portillón de Oô (3.050 m), por Jean Arlaud y Charles Fazeuilles.

1932 (28 de diciembre): Diente de Alba (3.136 m), por Arlaud, Grelier, Malignas y Parant.

1932 (28 de diciembre): pico de Alba (3.118 m), por Arlaud, Grelier y Parant.

1932 (28 de diciembre): pico de Aragüells (3.037 m), por Arlaud, Grelier, Parant y Malignas.

1948 (9 de marzo): pico Maldito (3.350 m), por André Armengaud, François Comet, Juliette Jeannel y Maurice-José Jeannel.

1948 (9 de marzo): punta d’Astorg (3.355 m), por André Armengaud, François Comet, Juliette Jeannel y Maurice-José Jeannel.

1949 (28 de febrero): cresta del Diablo (2.907-2.887 m), por Simpson y Paradis.

1955 (6 de diciembre): pico de las Espadas (3.332 m), por André Armengaud y François Comet.

1959 (11 de enero): pico d’Espouy (2.822 m), por Miguel Lacoma, José María Mayoral y José María Figuerola.

1960 (febrero): Aguja de la Gargallosa (2.716 m), por Daza, Aranda y Monzó.

Personalmente, las fechas de estas invernales tan tempranas me causan cierto vértigo. Al parecer, con el discurrir del tiempo, el vigor de la raza humana se ha degradado de un modo considerable… ¿Qué pensarían Russell o De Monts si pudieran vernos ataviados como para un periplo por el Ártico cuando realizamos un paseo hasta el Monte Cucuruzuelo?

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Por Alberto Martínez

Alberto Martínez Embid practica el montañismo desde que era un crío. Últimamente llama la atención su faceta divulgadora, que se podría glosar como firmante de veinticinco libros y participante en veinticuatro colectivos, sin olvidarse de sus más de mil setecientos artículos. Casi todos, de temática pirenaica. Aunque se ha hecho acreedor de tres galardones de narrativa, seis de investigación histórica y siete de periodismo, se muestra especialmente orgulloso del Premio Desnivel de Literatura de Montaña de 2005.