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Rabadá y Navarro…, ¿en Teruel?

¿Estamos ante un dato que se le escapó a Simón Elías en su biografía de 2007 sobre los míticos escaladores aragoneses? ¿Acaso la existencia de un refugio de montaña en el Javalambre no atestiguaba que la cordada Rababá-Navarro pudo abrir alguna vía poco conocida en este macizo turolense? Nada más lejos de la realidad. Una charla con el escalador Pepe Díaz me confirmar que, si bien él sí que trepó por alguna sierra de Teruel en los cincuenta, sus amigos nunca lo hicieron. Una segunda entrevista con Adrián Martínez, el pionero del montañismo en el sur de Aragón, me iba a aclarar el misterio de esa ubicación del Refugio de Rabadá y Navarro en el municipio de Camarena de la Sierra…

La génesis de esta edificación tiene mucho que ver con esos primeros esquiadores que aparecieron por Javalambre. Hacia 1919, un médico turolense, Ángel González Paracuellos, ya se deslizaba con tablas, junto a su mujer, por estas sierras. No tardarían en verse secundados por otro temprano aficionado al deporte blanco como Joaquín Ferrán. Con otras amistades de su ciudad, terminarían fundando cierto Ski Club Turolense que desapareció con la Guerra Civil. Se desconoce el origen de esta afición blanca o la procedencia de sus equipos; quizás los trajeran desde las grandes urbes donde cursaron estudios: Madrid, Barcelona y Valencia. A tenor de la tradición oral, se cree que, con bastante frecuencia, nuestros pioneros turolenses recurrían a la confección artesanal de sus esquís, copiando algún modelo de marca. Los montañeros veteranos sitúan a estos apasionados de las movidas invernales sobre las landas herbosas de Los Pelaos, en la carretera que conectaba La Puebla de Valverde con Camarena de la Sierra. Una elección lógica, dado que dicho sector era bien visible desde la ciudad de Teruel. También se recuerda que, para acceder hasta dichos neveros, alquilaban mulos en las poblaciones cercanas. Por desgracia, pocos datos más han llegado hasta nosotros del sorprendente arranque del ski en el Aragón meridional…

Hacia 1925, los turolenses detectaron la presencia de valencianos sobre esas mismas laderas. En realidad, es difícil aventurar cuál de estos grupos llegó el primero; en el caso de los levantinos, se piensa que su afición había arribado contagiada desde tierras catalanas. Pero es un hecho cierto que, con los años veinte, en la Ciudad del Turia ya se disponía de comercios donde adquirir tablas. Aun con todo, parece que a orillas del Mediterráneo también se recurriría con frecuencia a la copia de modelos foráneos… Eso de las patentes, debía de importar poco durante los balbuceos del siglo XX. Por esas mismas fechas, nacía el Ski-Club Valencia: a sus sportmen se les vería mucho por Los Pelaos, donde incluso habilitaron una caseta como cobijo. No extraña nada que, en el año 1933, la revista del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón mostrara una imagen con varios esquiadores de la Peña Alpina Alcoyana tan bien pertrechados para el deporte blanco…

Tras el paréntesis de la Guerra Civil, los esquiadores regresaron poco a poco a Javalambre. Hacia 1940, ya se deslizaba por sus campas cierto grupo del Frente de Juventudes liderado por el médico Ramón Villuendas. Habitualmente, se darían cita sobre los neveros de Los Pelaos y, si estaba despejado el camino, en la Fuente del Peral, la Hoya Gimeno o Los Poyales. Ubicaciones, todas ellas, del entorno de Camarena de la Sierra. No obstante, para el impulso definitivo del deporte blanco en Teruel, fue esencial la fundación de la Sociedad Excursionista Javalambre en 1946. Sus socios poco tardaron en arreglar una casamata de hormigón de la pasada contienda en la Loma de Pelamozos, junto a la antigua pista militar, a modo de cobijo de emergencia sin lujos. Con la segunda tanda del esquí turolense de posguerra, aparecería sobre el nevazo Adrián Martínez, quien tuvo a bien referirme cómo discurría una jornada del esquí heroico de entonces:

“Sobre 1953, practicar el giro stemboguen exigía viajar por ferrocarril hasta La Puebla de Valverde, para caminar los diez kilómetros hasta Los Pelaos con unos esquís al hombro que solían ser propiedad del Frente de Juventudes. Tras la dura jornada deportiva, se regresaba a La Puebla para tomar un tren borreguero que pasaba a la una de la madrugada”.

En cuanto a la encantadora población turolense de Camarena de la Sierra, hay que añadir que dispuso de aficionados propios al deporte blanco desde los años cincuenta: allí, nadie se extrañaba de ver a sus chicos marchando con tablones por las calles, tras alguna nevada. Al parecer, en sus comienzos se utilizaron las planchas curvadas procedentes de toneles o cubas de vino: ¡los famosos esquís cubanos! Los chavales del pueblo solían guardar estos equipos caseros en el hueco de un olmo centenario, hoy desaparecido…

Los deportistas turolenses nunca estuvieron solos en sus sierras: a finales de los años cuarenta, contactarían con los esquiadores del Frente de Juventudes de Valencia, entre quienes cabe destacar a Ángel Tebar o Toni Martí. A menudo, unieron fuerzas para realizar cursillos conjuntos o para competir de manera informal. Juntos, sí; pero no revueltos… Habitualmente, se repartían las dos fondas de Camarena: los levantinos en la de Rosalía; los aragoneses en la Casa Piedad. Por lo general, se llamaba por teléfono a dichos establecimientos para conocer los espesores de nieve. Confirmada la presencia en abundancia del blanco elemento, las jornadas de esquí arrancaban con una generosa caminata hasta el Balneario… Desde aquí, los chicos seguían ganando cota hasta la Hoya Gimeno, que era donde más nevazo se acumulaba a mitad de camino de los techos de Javalambre. A veces, incluso se alquilaban mulos para montar campamentos y no bajar al pueblo por la noche. Las prácticas esquiadoras propiamente dichas, nunca con más de veinte jóvenes en liza, consistían en subir en escalera por los neveros para alisar la superficie y, seguido, bajar en una especie de stemboguen. Sólo los más duchos se atrevían a desafiarse en carreras improvisadas entre puertas formadas con palos. De Toni Martí, el después guarda de los refugios de Góriz y Respomuso, se recuerdan todavía sus habilidades para hacer girar aquellos enormes tablones de la época… En cualquier caso, apenas se esquiaba más de tres horas seguidas, muy duras y exigentes físicamente.

Con este ambiente tan deportivo que respiraba Javalambre, no es de extrañar que pronto se planteara la necesidad de disponer de algún refugio en sus laderas medias. Así, hacia 1950, se habilitaba como cobijo una sencilla construcción muy cerca de donde hoy se halla el edificio de la FAM, que sería muy frecuentada tanto por turolenses como por levantinos. Pero los amantes de la montaña de Teruel aspiraban a algo mejor…

Hacia 1968, Adrián Martínez se enteró de que la Delegación Nacional de Deportes disponía de algún dinero remanente que se pensaba destinar como ayuda para la construcción de abrigos de montaña… Ni corto ni perezoso, hizo causa común con Mario Pablo Burillo para intentar que la cantidad fuera adjudicada a la Delegación Provincial de Teruel. No había dudas sobre su lugar de ubicación: en la cara norte de las faldas de Javalambre. Tras obtener ánimos de Félix Méndez en Madrid, se pusieron en contacto con Pepe Díaz en Zaragoza… Como era preciso presentar un proyecto rápido, el responsable del montañismo aragonés les ofreció los planos de un edificio que estaba previsto para el circo de Respomuso: se pensaba llamar, cosas de la vida, Refugio de Rabadá y Navarro.

Finalmente, el medio millón de pesetas que precisaban para el futuro cobijo turolense, fue aportado por la Delegación Nacional de Deportes, la Federación Española de Montañismo y el Ayuntamiento de Camarena de la Sierra. La nueva construcción se situaría a 1.720 metros de altura, cerca de Fon Blanquilla y a la vista de Camarena, a unos 300 metros del techo de Javalambre. Un lugar ideal para el esquí de travesía y el montañismo, rodeado de bosques frondosos que hacían pensar un poco en Suiza…

¡Pues manos a la obra! Dos ingenieros de obras públicas del Centro Excursionista Javalambre, Carlos Gasca y Miguel Delgado, se ocuparon de perfilar dicho proyecto junto con Adrián Martínez. Fue necesario ajustar al máximo los gastos: un constructor turolense se ofreció para facilitar todos los materiales por 250.000 pesetas, con la condición de que se ocuparan ellos mismos de su transporte. Pero el problema de subir los bloques y el cemento no era ninguna tontería, puesto que aún no existía pista alguna en aquella montaña. Así, el alcalde de Camarena de la Sierra, Emilio Selví, convocó una concejala: prácticamente, todo el pueblo acudió para portear las 300 toneladas de materiales de construcción aquellos 500 metros de desnivel por la vieja pista mulera. Entre quienes más viajes realizaron con sus caballerías, habría que destacar a Pedro José Mínguez y a Ovidio Martínez, quienes terminarían siendo los futuros guardas del refugio…

El resultado de esta empresa colectiva fue un sólido edificio de unas ciento veinte plazas en litera corrida doble, servicios, cocina-comedor… El agua se tomó de la Font Blanquilla y, puesto que no tenían cerca una línea de luz eléctrica, debieron de apañarse con un generador de gasolina. Como remate, un grupo del Centro Excursionista Javalambre subiría para pintar la casita. Aquel edificio fue mimado por todo el montañismo local. A destacar uno de los obsequios que recibieron para su decoración interior: como agradecimiento por la colaboración del referido Club en la formación de sus guardias civiles en socorrismo, el teniente coronel Gerardo Quintana donó un cuadro con edelweiss realizado por su mujer, así como unos esquís antiguos…

El refugio se podía inaugurar un 25 de julio de 1970, respetándose la designación original sobre el plano de Refugio de Rabadá y Navarro. Como se proclamó durante los discursos, se mantuvo dicho nombre “en homenaje a estos dos montañeros aragoneses muertos en los Alpes cuando realizaban una escalada”. La asistencia al acto fue multitudinaria: amén de las autoridades locales, Javalambre acogió al presidente de la Federación Española de Montañismo, Félix Méndez, al de la Aragonesa, Pepe Díaz, al delegado de la Federación en Teruel, Adrián Martínez, y largo etcétera. Hubo buena presencia de la colonia veraniega de Camarena, tanto levantina como catalana, amén de socios del Centro Excursionista Javalambre y de Montañeros de Aragón.

¡Así se alzaban los refugios a la antigua usanza! Tras este primitivo Refugio FEM de Rabadá y Navarro, las vicisitudes del edificio seguirían su curso: en 1991, la FAM se encargó de un nuevo proyecto, que quedó entregado tres años después. Recientemente, ha finalizado otra fase en la que se adaptó la instalación a la actual normativa de refugios, fijándose sus plazas en noventa. Pero, mejor que puntualizar estos detalles del moderno Rabadá y Navarro, nada como presentarse en Javalambre para conocer este territorio histórico del deporte blanco turolense. Aunque los dos grandes escaladores aragoneses jamás se bajaran hasta allí, no estaría de más reservar un fin de semana para conocer el entorno de su refugio. No en vano, se alza sobre uno de los rincones más bellos y desconocidos de la Extremadura del Sur de Aragón…

Por Alberto Martínez

Alberto Martínez Embid practica el montañismo desde que era un crío. Últimamente llama la atención su faceta divulgadora, que se podría glosar como firmante de veinticinco libros y participante en veinticuatro colectivos, sin olvidarse de sus más de mil setecientos artículos. Casi todos, de temática pirenaica. Aunque se ha hecho acreedor de tres galardones de narrativa, seis de investigación histórica y siete de periodismo, se muestra especialmente orgulloso del Premio Desnivel de Literatura de Montaña de 2005.

12 respuestas a «Rabadá y Navarro…, ¿en Teruel?»

Burillo, que fue el delegado provincial de educación física y deportes en Teruel, montañero en el Frente de Juventudes,trajo la subvención para los albergues Rabadá Navarro y el de Cedrillas de la GF, siempre con la gran colaboración de Adrián Martinez Cabrera, y asimismo el campamento y la asamblea nacional de la Federación Española de Montañismo a Teruel en 1970, todo con la asistencia del presidente Féliz Méndez en su inaguración, el que le concedió la medalla der plata del Montañismo en 1971. López

Muchas gracias por tu comentario, Pablo: todo cuanto ayude a completar un texto, ¡es muy bien recibido!
Aunque sea salirme del tema, no puedo evitar el dejar por aquí este otro comentario un tanto fuera del lugar: ¡qué majo es el trazado de la vía verde del antiguo ferrocarril de Ojos Negros! Vale la pena acercarse hasta Santa Eulalia del Campo para bajar por el Jiloca hasta la ciudad de Teruel, subir el puerto de Escandón y después avanzar hacia La Puebla de Valverde… Desde luego, las tierras rojas turolenses saben hechizar…

Vaya entrada imprescindible para quienes escapamos en cuanto podemos a Javalambre u otras sierras cercanas (a pie, en bici o en esquís), que somos unos cuantos, y para los que hemos disfrutado del buen hacer de los guardas actuales del Rabadá y Navarro (que finalmente terminó ubicado en una plataforma junto al barranco de la Fuente del Peral, a 1530 m. de altitud si no me equivoco, unos 200 m. más bajo que el viejo búnker de la loma de Pelamozos habilitado como refugio de fortuna por los pioneros de la Sociedad Excursionista Javalambre).

Admirable también la afición de aquellos locos con sus iejos cacharros, unos de los cuales, Antonio Budría, presidente de la SEJ en los años 50, nos ha hablado de esas jornadas heroicas del esquí con tablas de carpintería y sin remontes, y también de sus escaladas por Teruel, Riglos y los Pirineos, incluyendo su participación en la subida de la virgen del Pilar al Aneto en el 56, invitados como otros clubes aragoneses por Montañeros de Aragón de Barbastro.

Esperamos que estas y otras historias vean la luz a finales de abril en un suplemento especial del Diario de Teruel como parte de las actividades de celebración del 25 aniversario del Grupo Alpino Javalambre, donde nos consideramos modestos sucesores de la antigua Sociedad Excursionista.

Gracias Alberto.

«Javalambre», ¡qué nombre tan bonito!
Viene del árabe: Jebel (montaña) y Amber» (ambarína).
O sea que Javalambre quiere decir, literalmente, «Montaña ambarina».

Por cierto, la he subido al menos en tres ocasiones.
Una vez andando, con nieve, por los bellos sabinares de Sarrión, y otras dos en bicicleta, por el «Escandón», y tambien por Vallacloche.

Ciertamente que Javalambre, un macizo a la vista de la ciudad de Teruel, es un lugar que vale la pena una visita… O dos… O tres… No dispone de grandes cotas, pues apenas sobrepasa los 2.000 m, pero fuera de este detalle poco significativo, tiene de todo… Sus desolaciones salvajes, os lo aseguro, quitan el hipo… Los pueblos serranos no han perdido un ápice de su sabor auténtico… No quisiera pecar de injusto, pues la provincia de Teruel posee rincones de una belleza absolutamente desbordante; así y todo, quiero romper desde aquí otra lanza en favor de su otro macizo «dosmilero»: las montañas de Valdelinares… ¿Hablé del valle de Estós para describir el entorno del refugio de Rabadá y Navarro? Pues, si os dais una vuelta por Alcalá de la Selva, os creeréis en el Capcir pirenaico… Si os decidís por las landas infinitas de Valdelinares, pensaréis que os han trasladado hasta Añes Cruces, en Chistau… Y si os gusta perderos entre sus maravillosos bosques de «pino moro», si cerráis un segundo los ojos, os podéis sentir en las faldas del Néouvielle… En serio: reservad un fin de semana, como poco, para acercaros por éstas o por las demás sierras de Teruel… Ahora hay una autovía estupenda que conecta Sagunto con Zaragoza… Un llamamiento especial a mis paisanos, los mañolanders, que parece que tienen un tanto olvidados estos hermosísimos paisajes de su tierra… Aragón es mucho más que el Pirineo…

Refugio Rabadá y Navarro, en la Sierra de Javalambre. Los guardas del Refugio, Dani y Javi, os saludamos a tod@s los blogeros y os invitamos a conocer uno de los rincones más desconocidos y bonitos de la geografía aragonesa.Estamos emplazados en la sierra de Javalambre, junto al Pico Javalambre, lugar emblemático por ser el pico más alto de la provincia de Teruel.Disfrutamos de un entorno priviliegiado, tanto por la calidad de sus aguas, la claridad y luminosidad del cielo, la belleza de los paisajes y la mutitud de animales y plantas que nos rodean.Desde el Refugio Rabadá y Navarro, en rutas accesibles para todos, se pueden visitar multitud de fuentes, arroyos, cascadas, trincheras de la Guerra Civil, miradores, merenderos, nacimientos de agua, hermosos pueblos serranos…..Y para los más aventureros, contamos en nuestros alrededores con vías ferratas, barrancos, escuelas de escalada, escalada en nuestro rocódromo de 13 mts., rutas de BTT, senderos balizados….En verano: disfruta con los barrancos acuáticos, senderos fluviales, fuentes, merenderos…..En primavera: Podrás ver toda la vegetación en plena explosión de colores, los animales en intensa actividad, y las fuentes y río en su caudal máximo.En otoño: Recolecta la multitud de setas, endrinas, moras….. y aprovecha para fotografiar la viaredad de colores que nos ofrece el otoño.En invierno: disfruta de las raquetas de nieve desde el Refugio en los senderos balizados, del esquí de travesía por las laderas del pico Javalambre, de los paseos por los arroyos congelados, disfruta de los atardeceres nevados….. Un sinfin de posibilidades las que puedes encontrar en este rincón de Teruel. ¡Ven y conócenos!

Nota:

El GRUPO ALPINO JAVALAMBRE fue fundado en 1986, y este año que viene es su 25 Aniversario.

Disculpas
Michel

Correcto es que hacia 1991 ve la luz la reforma del refugio por parte de FAM, pero tambien hay que decir que fuimos los mienbros de Grupo Alpino Javalambre (fundado en 1989) de Teruel, los que insistimos por medio de la Delegación en Teruel de la FAM, la necesidad de la reforma del maltrecho Rabada y Navarro.

En cuanto a la Porra de Aliaga, comentar que junto a la Peña el Cid (Libros), Peña Palomera (Torremocha), Peña del Reloj (San Blas), Peña del Macho(Valdecebro), Organos de Montoro…, eran de vista obligada para los escaladores turolenses por lo tanto me imagino que si ellos en su dia escalaron por la provincia de Teruel fijo que en alguna de estas zonas visitaron y no sería raro que utilizara yo alguna clavija suya hace 30 años en la Porra de Aliaga.

Una pareja grande, grande de verdad y para un escalador turolense un orgullo saber que ellos escalaron por tierras de Teruel.

Un Saludo
Felices Fiestas

Michel

¡Así son las cosas de la transmisión oral! Voy a poner un ejemplo para que lo veas mejor… En Sallent, me han enunciado varias veces la historia de “los dos alemanes que murieron en el Balaitús hace años”. Seguro que muchos amigos de la RSEA Peñalara tienen una sonrisa triste entre los labios… Porque los tensinos aludían así a dos accidentes mortales diferentes que sufrieron miembros de esta sociedad madrileña. Por un lado, el de Carlos Schneider en 1920 (Balaitús); por otro, el de Miguel López en 1934 (Costerillou). Pero, claro, como el primero era de origen suizo y tenía ese apellido… Además, en ambos rescates participó el guía local Eustaquio Urieta…
Regreso al otro extremo de Aragón… La vía a la que aludes, creo que no es “de Rabadá y Navarro”, sino “de un compañero de Rabadá y Navarro”. Es decir: de Pepe Díaz, quien trabajó en Aliaga durante algún tiempo y, desde luego, me consta que aprovechó la ocasión para escalar por los alrededores… Precisamente esta primavera pasada, hablé con él del tema del refugio de Rabadá y Navarro, confirmándome que sus célebres amigos nunca se bajaron por Teruel. El tema me tenía intrigado, por lo que indagué entre otros veteranos insignes: el turolense Adrián Martínez y el valenciano Ángel Tebar… Yo diría que pocas personas saben más del montañismo al sur de Aragón que ellos… En fin: ambos me confirmaron, como Pepe, que creían que Rabadá y Navarro nunca escalaron por Teruel.
Aprovecharé ahora que la página de desnivel.com parece desatascada, para desear a todo el mundo, desde este rinconcillo, unas felices Navidades… Y que ese 2011 que ya se nos echa encima, sea mejor de lo que se supone…

Nuevo comentario en tu entrada #277 «Rabadá y Navarro…, Á¿en Teruel?»
Autor : David Vilaseca

Comentario: Eres un crack. Me encanta este blog.

Nuevo comentario en tu entrada #277 «Rabadá y Navarro…, ¿en Teruel?»Autor : Jesús Vallés.

Comentario:Rabadá y Navarro escalaron una tremenda formación geológica conocida como «La Porra de Aliaga». Hace unos años pasé con la bicicleta por esa comarca y recordé que alguien me lo había comentado. Entiendo que gozaban de cierta fama y mucha gente los invitaría a escalar los peñascos de sus pueblos.

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