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¿Murió Briet en el puente de Ordesa?

En estos Reyes que acabamos de dejar atrás me ha caído, en lugar del carbón que justamente esperaba, una montaña de libros. Y entre todas esas incorporaciones para mi biblioteca he de destacar cierta obra que me llegó desde Sort por mediación de tres pajes reales como Nil, Luisa y Xavi: hablo del trabajo de Antonio López Oliván titulado como Recuerdo de Ordesa y Guía, surgido de la Imprenta Gargallo de Zaragoza con fecha de 1964. Un pasadote de regalo, vamos…

Para empezar con pie firme la serie de buenos propósitos acostumbrados de estas fechas, vamos a hojear una obra no muy extensa que, como característica más destacada, aparece el hecho de que fuera escrita por un montañés. Alguien de la zona que se esforzó lo suyo en, por ejemplo, indicar correctamente los nombres autóctonos. En efecto: los aficionados a la toponimia de la buena, la no nacionalizada, tienen aquí una referencia más para conocer las designaciones reales de los relieves de Ordesa. Zarandajas aragonesistas e imaginativas aparte.

Comencemos ya nuestro curioseo de un encantador texto en versos libres, escrito en español aunque con los localismos típicos de Aragón…, como esa costumbre que tenemos todos de eliminar las preposiciones cuando hablamos deprisa o estamos entusiasmados. Insisto: con gran interés por la toponimia local del primitivo parque nacional oscense. Vamos a trasladar esa presentación que discurre entre las páginas 3 y 6 donde se alude a la puerta de entrada del espacio protegido. Así nos guía López Oliván rumbo a la Pradera de Ordesa:

“Al Marqués de Villaviciosa

las gracias debemos dar,

que fue el más entusiasta

de este Parque Nacional.

”Aquel señor fue el primero

en saber lo que valía

este Parque Nacional,

que es una maravilla.

”Este Parque Nacional

yo creo es el primero:

como natural y bonito

no hay en el mundo entero.

”Este parque está enclavado

en la provincia de Huesca:

su verdadero nombre,

Parque Nacional de Ordesa.

”Está en el monte de Torla

en los altos Pirineos;

está lindando a la izquierda

con la faja de Mundarruego [también usa Mondarruego].

”Este parque ya empieza

en el puente los Navarros,

donde hay muchas ardillas

y muy hermosos bucardos.

”También mucho jabalí

en el centro de Ordesa;

como está prohibido cazarlos,

están en su madriguera.

”Estos animales están

sobre todo en primavera

debajo las grandes hayas

comiendo lo que ellas echan.

”Después se van a dormir

a sus hermosas chozas

debajo los grandes abetos

que, aunque llueva, no se mojan.

”También de sarrios están

estas montañas muy llenas:

si nieva mucho en invierno

se refugian en las cuevas.

”Este Parque Nacional

tiene algún nombre extraño:

empieza en Fianzas

y termina en Suaso.

”Al lado de los Navarros está

monte Lenar y Fianzas;

un poco más arriba

la faja de las Mozacas.

”En medio de éstos está

la faja del Busizo,

donde no tiene salida

si no es por el mismo sitio […]”.

”En Fianzas hay muchas cuevas

y otra arriba en las Mozacas;

al lado de éstas están

Saramar y Sopeliana.

”Lindando a Sopeliana

la faja las Carniceras,

donde se refugian los sarrios

en tiempo de primavera.

”Abajo está Sanguino

y también Endescastieto

y el parador nacional

enfrente del Molinieto.

”Este parador es una joya

con su piedra natural,

toda ella extraída

de al lado el Lenar.

”Esta piedra es muy blanca,

nadie lo puede dudar,

y vale mucho dinero

porque sirve para cal.

”Poco más arriba está

la cueva de Matricanon,

y más arriba la Plana

rayando con Salarons.

”Abajo está la faja

con su hermoso pinar,

encima la maravilla

del saco los Vetetuas.

”A la izquierda la canal

que se sube a Mondarruego,

a la derecha Tozal Mallo

y el saco de Gallinero.

”En el centro de éstos está

la montaña de Carriata

y una canal muy hermosa

entre el Mallo y la Fasuala.

”¡Cuidado los montañeros

con este hermoso Tozal!:

hay quien ha encontrado la muerte

al quererlo escalar.

”Los montañeros aragoneses

le han hecho un pedestal

a la Patrona de España

que es la Virgen del Pilar.

”La Santa Virgen está

en la hermosa ribera,

a la derecha río Arazas

y fuente Roya a la izquierda.

”Antes de llegar aquí

la Casa los Forestales:

una casita muy típica

con maderas laborables […]”.

Interrumpiremos en este punto el paseo hasta la más celebérrima Pradera del río Arazas, para cobrar algo de cota hacia la muga con Francia, transitando ahora desde la página 7 hasta la 10 de nuestro Recuerdo de Ordesa y Guía (1964). Atentos los montañeros:

“Clavijas de Cotatuero

difíciles de escalar;

todavía es más difícil

el volverlas a bajar.

”Más arriba se encuentra

el Casco de Marboré,

la Fraucata y Tobacor,

Brecha de Rolán también […].

”Al lado de este refugio [francés de Sarradets]

se encuentra el monte Fanlo,

hermoso refugio de Góriz

en lo alto de Suaso.

”Debajo de este refugio

cascada Cola de Caballo:

una hermosa maravilla,

en el rincón de Suaso.

”Este refugio de Góriz,

muy grande y muy bonito,

arriba un lago helado

al pie de Monte Perdido.

”Una vista envidiable

tiene este Monte Perdido

con una altura muy elevada

metros tres mil trescientos 55 […].

”De esta hermosa faja [de Pelay]

salen tres picos que están

apuntando a Mundarruego

y a la Brecha de Rolán.

”Estas tres puntas se llaman

las tres proas nada más,

parecen tres barcos de guerra

cuando se lanzan al mar.

”Desde esta faja de Pelay,

mirador del paraíso,

se divisa todo el parque,

Góriz y Monte Perdido.

”Esta faja se termina

en el refugio de Goliz [sic];

de aquí también se divisa

la punta las Tres Sorores.

”Y aquí termina Ordesa,

del paraíso la flor,

ni en el extranjero ni en España

no hay otra cosa mejor […]”.

Interesante, ¿eh? Bien se ve aquí la, como poco, controvertida labor (por no decir algo más colorista) que acaba de realizar esa Comisión Asesora de Toponimia que decía respetar las voces locales frente a las pestes de los montañeros foráneos. Los defensores de la herencia de la gente del Pirineo, ¿no? Y eso que, siendo justos, hay que reconocer que de labios montañeses no siempre surgen verdades como puños. Por ejemplo, nuestro poético autor se resbaló un pelín en el siguiente dato sobre el lugar donde supone que falleciera uno de los padres del parque nacional oscense:

“Abajo en el centro está

el llano la Bacariza,

el río Arazas por medio

y el puente Ordesa a la vista.

”En este puente murió

el francés Monsieur Briet [sic],

y tiene un monumento

con todas las de la ley.

”En este río de Arazas

hermosas truchas bandera,

y las más gordas están

en la balsa Galapatera […]”.

En fin: deslices históricos o licencias literarias aparte (Briet falleció en Charly, claro está), proseguiremos nuestro paseo por Ordesa con ese pequeño añadido en el sector dedicado al flanco noroeste de Ordesa de la página 12 que parece mirar hacia el Vignemale:

“Al lado de Santa Elena

las fincas de Villacampa,

a la izquierda Turbón

a la derecha Fagaguasa.

”Aquí continúa Fenes

con sus hermosas praderas

y el Cavieto en lo alto

al lado la Escusaneta […].

”A la derecha en los picos

montañas Cervillonar

donde se suben los sarrios

en verano a descansar”.

Casi al final de estos recorridos con guía autóctono, su autor se dedica a promocionar los productos y establecimientos turísticos del valle de Broto como solo un nativo sabría hacer, llevándonos a Asín, Escartín, Buesa, Sarvisé, Broto, Oto, Yosa, Ayerbe, Fragén, Viu, Linás y Torla. Citando a los dueños y a sus especialidades cuando viene a cuento. A modo de muestra, extractemos los servicios de 1964 en el entorno de la Pradera de Ordesa:

“Después de esto ya viene

Hospedería Oliván,

con la hermosa ribera

de este Parque Nacional.

”También aquí le servirán

buenas comidas y buen vino,

comedor dentro y fuera,

con su champán Codorníu.

”Más arriba en un prado

cabaña de Berges López

y su señora María

de Zaragoza la noble.

”Allí a usted le servirán

desde hilo hasta jamón

y sabrosos bocadillos

y buen Cariñena en porrón.

”También si quiere comer

buenas comidas caseras,

buenos vinos y champañas,

bien servidos en las mesas […]”.

El epílogo, ya en la página 22 de esta obrita encantadora, es como el remate de una jota, donde el narrador se despide a la vez que desvela su nombre, a modo de firma del trabajo:

“Y aquí se ha terminado

las memorias de estos Valles

que, aunque no soy poeta,

sí he escrito estas verdades.

”Y si ustedes no me creen

lo pueden bien comprobar,

y no me dirán que no;

Antonio López Oliván”.

Pero la realidad es que el colofón del librito lo constituye un par de páginas con las cotas y una toponimia ligeramente divergente del texto principal, lo que hace pensar en otro posible autor. Lo dicho en ocasiones previas: la simplificación en asuntos de denominaciones pirenaicas resulta una práctica sumamente arriesgada.

Así, dentro de los topónimos del entonces Parque Nacional, se habla de los ríos Ara y Arazas, del Cubilar de las Vacas, de la Fuente Fría o de Abé, del Rincón de Soaso… En la serie de cotas “en la proximidad del Parque”, constata ahora: Brecha de Rolando, Dedo de la Brecha, Falsa Brecha, Bujaruelo, Casco de Marboré, collado de la Cascada de Gavarnie, collado de Góriz o de Arrablo, collado de Añisclo, collado de Astazu, pico de Diazas (que no punta de Schrader), pico de Duáscaro, Gabieto o Litro, lago Helado de Marboré, Monte Perdido, pico de Salarons o Gallinero, Ermita de Pineta, plana de Lapazosa, Taillón, Torre de Marboré, Soum de Ramond… También puede comprobarse que se contabilizan en 1964 solo siete tresmiles, pues al desconocido autor se le escaparon los Astazu, y le dio 2.917 metros al Casco.

Aun con todo, ni en el texto ni en esta suerte de anexo aparecen nombrecitos hoy dados por autóctonos de toda la vida como la punta Negra, el Corral Ciego, los Marmorés, la punta de las Olas, el pico de Añisclo…

En efecto: como dijera hace cincuenta y cinco añadas Antonio López Oliván, parece que “este Parque Nacional tiene algún nombre extraño”. Bueno; los toponimistas de nuevo cuño han hecho que le brote alguno más como por arte de prestidigitación.

11 Comentarios

  1. Curioso, curioso, que no poético, pero de lo más revelador. Por lo demás, de acuerdo con todo lo citado respecto a la toponimia; en especial, respecto a la seriedad con la que debiera tratarse este asunto. Al menos se ha recatado Respomuso (y no Respumoso), pero doy por perdidas las Lienas (Llenas, Lanas…) y Leserines (Lecherines), junto a tantos y tantos nombres.

    • Hey, José… Pues yo no cantaría victoria con lo de Respomuso con tanta facilidad, que las explicaciones respecto al cambio han sido…, como todas las demás. Eso sí: aunque en los textos añejos se habla de «Darrespumous» y variantes, los locales, al menos los de ahora, dicen mayoritariamente «Respomuso». Más saludos…

  2. Un texto muy interesante Alberto. En cuanto a la toponimia, hay corrientes que no tienen en cuenta, que los Pirineos los rodena más de una cultura, y muchas más lenguas, que enriquecen la toponimia de sus parajes, pues muchas veces estos parajes atesoran más de dos denominaciones. Por ello querer normalizar la toponimia, es vivir de espaldas a la realidad cultural y patrimonial de ciertos lugares. Un saludo.

    • Ya lo creo que sí: todo cuanto procede del ámbito montañés, tiene, al menos para mí, un encanto e interés especial… La normalización, como bien dices, es un tema complicado en extremo: los afanes de los «homogenizadores» solo los puedo entender desde una óptica politizada. Desgraciadamente…

  3. Pues sí que tiene interés este «texto perdido», Alberto… Estaba esperándote en la sección de viejo de la librería Central de Tremp, que a su vez es la sede de Garsineu Edicions… De modo que mejor que se lo agradezcas a Sisco Prats, un auténtico rescatador de libros que lleva años haciendo una grandísima labor en beneficio del pirineísmo…
    Por otro lado, me ha llamado la atención eso de la balsa Galapatera, pues también llaman así a los sapos en el Pallars…

    • Los libreros de nuevo ya tienen mérito, Xavi, pero los de viejo, ¡qué decir! Sus establecimientos, para mí, son como una especie de templos… Ojalá que sus estantes nos deparen sorpresas tan gratas como este librito encantador, poco o nada conocido por tierras aragonesas…

  4. ¿Os interesan los opúsculos curiosos sobre Ordesa?: pues, por ejemplo, acudid al librero Sisco Prats, en la sede de Garsineu:
    Llibreria Central
    Libros nuevos y viejos
    Passeig del Vall 10
    25620-Tremp (Lleida)
    973652790; info@garsineu.com

    • Muy bien el comienzo Alberto. El libro que difundes desmonta muchas falacias. No es cierto que los montañeses jamás escribían. No es cierto que los montañeses no se interesaban por sus cimas. Y tampoco es cierto que los montañeses siempre aciertan. A saber que datos y consignas manejan los que designas como «toponimistas de nuevo cuño».

      • Celebro que te guste, Mandril Cultivado y Poético… Encantado de que te hayas percatado del campo de minas que es la toponimia altoaragonesa, siempre tan llena de variedad, matices…, ¡y trampas! Los seres despóticos y amigos de las afirmaciones categóricas tienen, por aquí, escasa cabida… Salvo, claro está, que deseen protagonizar bochornos-bochornosos-abochornantes, bien arropadicos en la Señal de Aragón…

        • alberto bien se ve que los montañeses sabian bien el nombre de las zonas bajas palmo a palmo y en los de las montañas a las que no subian mucho pues iban a los libros de montaña

          • En apariencia, Luis: en realidad, este texto tan majete no es sino una pista más que recolectar y tener en cuenta para tratar de comprender las complejidades de la toponimia pirenaica… A ver si el aragonesismo (para mí) mal entendido desaparece de las altas cotas…

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