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La rebelión del esquí maño

Son tiempos para soñar con montañas lejanas en el espacio y el tiempo… Si queremos insistir en nuestro conteo de las pruebas heroicas en Candanchú será preciso que saltemos hasta 1934. De nuevo es posible viajar con la imaginación hasta las campas nevadas del alto valle de Canfranc de la mano de uno de sus principales animadores, Montañeros de Aragón. Una asociación con sede en Zaragoza que, desde sus inicios en 1929, daría gran importancia al deporte de las dos tablas.

Nada como arrancar la tercera entrega de esta serie con el largo artículo de un socio de primera hora de Montañeros, José María Abizanda. De este modo describiría “El fin de semana en Candanchú” en el número 102 de la revista Aragón (marzo de 1934):

“Es sábado, las 15:00 h. Los esquiadores que llenan el andén central de la estación del Norte se impacientan. Cada minuto de retraso supone llegar al refugio más tarde y poder dormir menos. Por fin, atención al tren. Lío de esquís, lío de bastones, lío de mochilas. Cuando el jaleo cesa, la impedimenta aparece ubicada en la rejilla y las gruesas botas se alinean sobre los tubos de calefacción a vapor.

”En marcha. Dejamos atrás la estación, San Gregorio, el Aeródromo. Ahora ya se descansa, después del jaleo de la semana y del día. El marchar a la nieve parece remoto, pero sí…, sí…, ya pasamos San Juan y nos aproximamos a Zuera. Un pacifista sugiere: Al bar. Todos le obedecen. Allí, frente a las tazas bamboleantes, el paisaje parece correr más. Surgió un vigía: ¡Fijaos, cómo está Guara de nieve! El síntoma alegra a todos. Surgen comentarios. Había nieve desde La Peña, quizá en Ayerbe. Cualquier cosa es aceptable.

”Se proyectan excursiones, se habla de esquís, de botas, de ataduras; todo el mundo puede mostrar algo nuevo. La camaradería ahuyenta lo monótono del viaje. Llegamos a Jaca, como siempre: chicas bonitas en la estación. El tren renquea en penosas pendientes, la región de los tubos, el túnel largo y…, ya llegó.

”Desde el puente otean el valle. ¡Qué buen día se prepara! Algunos calzan sus esquís y comienzan su marcha nocturna. Nadie quiere ir el primero. Es fastidioso hacer huella. Hay un arbitraje: se turnarán para la avanzada. Se ven las lucecitas del fortín de Coll de Ladrones. La caravana, lenta, penosa, va dejando una estela en la que brilla la luna. Ya están en Rioseta. Nieve y hielo por todas partes, el murmullo del arroyo se apagó a la puesta del sol, una cinta de hielo lo ha arrebatado. Pasaron el Ruso. Ya se ve el refugio [de Santa Cristina]. El teléfono llevó la orden: sopa para siete, y al entrar siete platos humeantes confirman la noticia y dan sabrosa bienvenida.

”Se charla un poco, corre el rancio y, tras la sobremesa, a elegir sitio en la falsa. El blando heno recoge los cuerpos fatigados. Todos hablan, todos ríen, pero poco a poco el concertante se convierte en diálogo y por fin el silencio y algo que no siendo silencio también prueba que se duerme, lo invade todo.

”Se oye ruido abajo. Alguien a quien venció el frío y ha bajado a encender el fuego. Los previsores que pusieron tabaco al alcance de la mano fuman, los demás contemplan. Brilla el sol y hay que decidirse. Ya están todos abajo. Solo un rezagado, quizá José el de los pies no ligeros.

”El día es espléndido, desde el umbral se ven los nevados picos en los que el sol reluce. Mientras humea el cacao y corre la cera, se planea la excursión.

”Acertaron con la cera y se van alejando del refugio. La caravana repta entre las viejas huellas heladas. Se multiplican los zigzags y los diferentes surcos resaltan como un teorema de geometría del espacio. Van llegando a la cumbre. Desde allí los valles se han empequeñecido. Se ve, lenta, la caravana de los que pernoctaron en Arañones. Las pistas [de Candanchú] comienzan a cubrirse. Un refrigerio y el descenso, murmullo de esquís deslizantes, crujir de hielo en polvo. Una caída. El esquiador ha desaparecido en la nube de polvo que él provocó.

”Un rato en las pistas luciéndose y a comer al refugio. Sacudir la nieve y entre los alineados esquís surgen los abigarrados trajes. Se oye español, francés, alemán…, se discute en todos los idiomas. Pero sobre todo se saborean las alubias con lechón que la buena Eustolia nos ha preparado. Sobremesa corta, humo de tabaco rubio y otra vez a las pistas.

”El sol, hastiado de tanta alegría, se comienza a ocultar tras la mole del Tobazo y a esta señal las mochilas se agitan recibiendo los bártulos. La carretera está heladita. El descenso es rápido. Se zumba por las estrías de impacientes.

”Otra vez al tren. La máquina no gime, va de descenso. Ahora se descansa, se comenta y quizá exagera. ¿Quién no hizo alguna proeza? ¿Quién no la probó? La máquina pita repetidamente. Ya, Zaragoza. El desfile callejero es contemplado con asombro. Los que pasaron el día envidando a la chica o temiendo al seis doble no conciben la sana alegría.

”¿Os gustó la excursión? Ánimo. Prended la insignia montañera en vuestro pecho y el próximo sábado, a las 15:00 h, en la estación”.

Un texto sobre el ambientillo que se ha escapado un poco con el tema central de las competiciones de esquí… Como anécdota suplementaria, veamos también ciertas noticias ligeras que surgían en torno a las pruebas deportivas. Indicaban cierta evolución desde el espíritu estrictamente sportsman de los primeros tiempos, hacia otro mucho más frívolo que parecía ir imponiéndose. Lo contaba un redactor anónimo desde las “Noticias y chismes” del número 101 de la revista Aragón (febrero de 1934):

“Ya se ha fijado la fecha para la celebración del V Concurso Internacional Franco-Español del Pirineo; esta es el 18 de marzo [de 1934]. Es de suponer que el valle de Candanchú se verá este día, como en años anteriores, lleno de esquiadores y esquiadoras de ambos países. Se rumorea que el joven Josema va a dedicar a deportes de nieve la mitad de las sesenta y siete chaquetas que luce en la Concha para salida de baño. Como saben muchos de nuestros socios, en Candanchú se ha inaugurado un bar internacional con banderitas y todo. Este bar es el más polifacético del universo, pues en él se sirven desde vinos espumosos hasta judías estofadas, amén de caldo de poules au pet”.

Se diría que estamos perfectamente ubicados merced a los textos previos. Ahora es tiempo de fijarnos, una vez más, en esa competición que Montañeros organizaba junto al Club Pyrénéen de Pau. Como era habitual, la gran cita anual del esquí tuvo lugar en torno a Candanchú, donde se celebró el V Concurso Franco-Español de 1934. En su carrera de fondo se brindaría alguna novedad: la entrada en liza de un tercer equipo aragonés, el de Peña Guara de Huesca. Por otra parte, dicha competición iba a ofrecer abundancia de nombres sallentinos bajo el estandarte de Montañeros de Aragón. Poco a poco, aquel campeonato cobraba importancia: los cronistas no dudaron en proclamarlo como “la prueba más importante que se corre en España, por los corredores franco-españoles que concurren y por la cantidad de espectadores que moviliza”. Con el permiso de las pruebas en Navacerrada y La Molina, por ejemplo.

Su quinta edición fue ganada por Robert Villecampe, del Ski-Club-Nayais. Segundo quedó Mauricio Giménez, y tercero Ricardo Arche, ambos del Alpino. En la clasificación general de 1934, de nuevo hubo aragoneses: Emiliano Puente, del S. C. Canfranc (6º); José María Bergua, de Montañeros de Aragón (10º); Manuel Hijós, del S. C. Canfranc (12º); Enrique Bueno, del S. C. Canfranc (14º); Francisco Bescós, del S. C. Canfranc (16º); José María Serrano, de Montañeros de Aragón (17º); José María Dumas, de Montañeros de Aragón (19º)… En la categoría femenina se produjo una recolecta de primeras posiciones por parte de las deportistas aragonesas: Julia Serrano, de Montañeros de Aragón (1ª); Elisa Sánchez, de Montañeros de Aragón, (2ª); Trini Bordonaba, de Montañeros de Aragón (3ª); Adela Xirau, del S. C. Canfranc (4ª).

La clasificación por asociaciones dejaba al Ski Club Canfranc en un magnífico segundo puesto, con Montañeros de Aragón conformándose con el cuarto. La lucha entre las diversas entidades deportivas estuvo muy reñida, dado que hubo una importante participación: diez francesas, amén del Club Alpino y la Deportiva Excursionista de Madrid, el Ski Club Tolosano, el Club Montserrat de Manresa y, por primera vez, Peña Guara de Huesca. En el análisis realizado tras la prueba por Narciso Hidalgo, se reservó una citación especial para el mejor clasificado de Montañeros, dado que “por medio de su defensor, Carbonilla, entra el décimo en la lista de llegadas”. Hablaba de quien era también el encargado de llevar el autobús que conectaba la Estación Internacional con las pistas, todo un personaje del valle.

Pero las competiciones del deporte blanco se iban a polarizar en Aragón. Por un lado, se contaba con el prestigio en una prueba de fondo Franco-Española de los Pirineos. Por otro, el naciente Tobazo Standard. Porque, como consecuencia de un viaje al Tirol realizado en 1932, los directivos del Ski Club Tolosano estudiaron instaurar otra carrera basada en la velocidad, al estilo de la ArlbergKandahar. Es decir: de descensos puros y duros por laderas más bien enderezadas. Una especie de experimento que acaso se producía por vez primera en la Nieve de España, trantando de reproducir la austriaca de Wengen Standard. Para su realización los de Tolosa volvieron la vista hacia el monte Tobazo de Candanchú. Ya se había llevado a cabo un tanteo por cuenta de Pedro Ribera en 1933. Este pionero del esquí vasco trazó el itinerario que pudo ensayar un grupo que salió en tropel. El descenso de velocidad lo ganó el galo Robert Villecampe, si bien destacó tremendamente la actuación de la catalana del Peñalara, Margot Moles. Entrando en meta por delante de muchos hombres, se entiende.

Así, el Tobazo Standard pudo arrancar de pleno en la temporada siguiente. La prueba se inauguraba el 18 de marzo de 1934 en esta primera edición, con un itinerario de cuatrocientos cincuenta metros de desnivel a lo largo de mil quinientos metros de trazado. La ganó el francés René Laforgue, quien dio un crono de 2’ 14’’. Le seguirían Alberto Pereda y Mauricio Jiménez. En cuanto al trofeo femenino, se lo llevó a casa Ivonne Laforgue, a quien acompañaron en el podio Elósegui y Camps. Nos puede completar esta reseña el testimonio de quien fuera uno de sus participantes, Fernando Almarza, quien esbozó “Los inicios del esquí en Candanchú” desde el número 53 del Boletín de Montañeros de Aragón (abril-junio de 1998):

“Se comenzaron a celebrar allí los primeros campeonatos internacionales de fondo y la competición llamada Tobazo Standard. Esta última prueba, consistía en el descenso de dicha cima, buscando siempre la máxima pendiente, marcada por media docena de banderas, y con nieve virgen y sin pisar. Es decir: a lo bestia”.

Hay que dejar por un momento los paisajes nevados para ocuparnos de los asuntos meramente organizativos. Porque ese mismo año de 1934 sería igualmente recordado como el de la asamblea para la constitución de la Federación de Esquí Española. El encuentro inicial tuvo lugar en Zaragoza en el mes de octubre. Su Centro Mercantil fue testigo de las importantes divergencias entre los delegados madrileños y catalanes. En cuanto a la opinión de los anfitriones, resultó contraria a la tendencia a la profesionalización que ya se veía arribar, tal y como se aireó desde el órgano del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón:

“La Federación está hecha con vistas a los campeonatos, y para estos, nuestro Club no está preparado. Luchamos con la dificultad de los entrenamientos, por lo lejos que nos encontramos de la nieve y porque no abundan los que prefieren la competición exagerada al sano deporte. Nuestros esquiadores parecen más propicios a la travesía de montaña, que requiere más esfuerzo, pero bien distribuido, que a las pruebas de fondo siempre violentas”.

En resumen: Montañeros no se suscribió a la naciente Federación de Esquí, lo cual provocaría algún problema legal en las competiciones siguientes de 1935 y 1936, como no tardaremos en constatar.

Justamente, el esquí de fondo aragonés tocaba techo en esa primera añada. Aunque de un modo un tanto extraño. Porque, si bien en la sexta edición del Concurso Franco-Español de los Pirineos se alinearon en la salida hasta una cincuentena de participantes…, no acudieron todos los campeones que se esperaba. Se hizo cuanto se pudo para que fuera un éxito. Así, en cierta reseña de la Junta Directiva de Montañeros se destacaba que la Compañía de Ferrocarriles del Norte había preparado un tren especial para cuantos quisieran subir para concurrir o aplaudir en la prueba de 1935. E igualmente explicaría que “el tiempo malísimo restó público, pero aun así fue muy concurrida”. Además, desde el Club de Zaragoza se reconoció:

“La circunstancia de no estar adherido Montañeros de Aragón a la Federación Española de Esquí, hizo que esta entidad y la Internacional prohibieran a sus miembros el tomar parte en el Concurso, no obstante lo cual se dio la salida a cincuenta y dos corredores y fue ganada por nuestros socios”.

Resultó un campeonato difícil de evaluar. Por eso, dejaremos que lo haga quien fuera su principal organizador, Narciso Hidalgo. En 24 de marzo de 1935 lo hacía desde su artículo sobre la “Crónica alpina. El VI Concurso Pirenaico de esquís”, en la revista madrileña Campeón:

“Franca prueba de deportivismo. En lucha con la naturaleza, en medio de una imponente tempestad de nieve, se celebró el día 17 de marzo el VI Concurso Pirenaico. Recorrido de ocho kilómetros a dos vueltas, pronunciados desniveles y sesenta hombres que se alinean en decidida competencia.

”Terminada la prueba masculina, sigue la femenina, en medio de gran entusiasmo. Las esquiadoras ruegan al Jurado no suspenda la prueba, a pesar del mal tiempo, y a ello accede aquel, dando instrucciones de que sean reforzados los controles y creando parejas volantes, para caso de necesitar ayuda. Mas ellas no han necesitado nada, y por el tiempo realizado en los siete kilómetros han demostrado su excelente clase.

”Han participado en las pruebas los siguientes clubs: S. C. Capu, de San Sebastián; Fortuna, de San Sebastián; Venga Horizonte, de Jaca; Montañeros de Aragón, de Zaragoza; SCOBA, de Oloron; Club Pirenaico, de Pau; S. C. Logroño, de Logroño; Ski Club, de Canfranc; S. C. Sallent [de Sallent de Gállego]. Clubs modestos, pero prometedores de grandes valores para el ski nacional, y entre los que está el verdadero vivero de corredores.

Montañeros de Aragón ha vencido en las pruebas, con figuras tan destacadas como la de José María Serrano, tan conocido por sus actividades alpinas, y la de Elisita Sánchez, la gran esquiadora aragonesa, vencedora ya en otros concursos franco-españoles.

”Las corredoras francesas consiguieron un honroso tercero y cuarto lugar en la clasificación general, defendiendo al club de Oloron Sainte Marie.

”En estas pruebas han concurrido por primer año solo los clubs españoles no federados, siendo digno de comentarios el que se obtuviera una concurrencia tan numerosa, destacando el entusiasmo de estos nuevos valores del montañismo y la demostración palmaria del incremento logrado en las competiciones, gracias a la labor pujante de las sociedades modestas”.

Redundaremos en la tabla de clasificación para completarla un poco: J. M. Serrano, de Montañeros de Aragón (1º); M. Marraco, de Montañeros de Aragón (2º); J. Gallego, de Canfranc S. C. (3º); J. M. Dumas, de Montañeros de Aragón (4º); F. Bescós, de Canfranc S. C. (5º); Armisén, de Montañeros de Aragón (6º); Urieta, de Montañeros de Aragón (7º); J. M. Bergua, de Montañeros de Aragón (8º); Esteruelas, de Montañeros de Aragón (10º); Gómez Laguna, de Montañeros de Aragón (11º); Franca, de Montañeros de Aragón (13º); Royo, de Montañeros de Aragón (14º); Aso, de Canfranc S. C. (15º)…

Lógicamente, los Montañeros se impusieron en el liderato en la clasificación por equipos. Por lo demás, destacar a los nuevos participantes en liza: el club Venga Horizonte de Jaca, que colocó a cinco de sus corredores en los puestos veintiuno y veintiocho.

Pasaremos a la otra gran prueba en el Candanchú heroico… En la II Tobazo Standard, celebrada un 24 de marzo de 1935, el austriaco Lipzky rebajaba su tiempo de descenso hasta 1’ 15’’. Merece la pena recordar la vívida descripción que apareciera en El Pueblo Vasco del 28 de marzo de 1935:

“La primera parte del recorrido que comprende el descenso desde el Tobazo hasta la Hoya por su conocida Chimenea, cubierta como siempre por nieve helada y con dos puertas obligatorias; fue la parte más dura de la carrera, que eliminó a gran número de inscritos […]. La segunda mitad de la carrera desde la Hoya a la meta, se desarrolló sobre nieve de primavera buena para el esquí, pero muy trazada y con numerosas bañeras que formaban un conjunto accidentado […]. Fue sin duda alguna esta segunda mitad la parte espectacular de la carrera donde se cronometraron velocidades que se aproximan a los cien kilómetros por hora, y se vieron caídas aparatosas”.

Hay que destacar la gran ventaja en este descenso puro de los esquiadores foráneos. Así, tras esos galos Clavery y Villecampe que siguieron en la clasificación al germano, los primeros nacionales quedaron así: Puente (2’ 5’’), Hijós (3’ 19’’) y Tuduri (3’ 39’’). En cuanto a las féminas, llevarían este orden: Teresa Gascué, Jeanne Lavaser y Consuelo Berástegui.

Pero 1935 aportó algo más que velocidades extremas y batacazos en la nieve. En mitad de la Pista Grande de Candanchú se iba a alzar, junto a los más modestos refugios de Santa Cristina y de Ribera, un tercer edificio: el popularmente denominado como Hotel de los Vascos. Aunque sus promotores fuesen de Tolosa, su nombre sería otro enseguida famoso:

“En el mes de diciembre se celebró la inauguración oficial del Hotel Candanchú, situado en el valle del mismo nombre y a doscientos metros de la frontera francesa. Dicho hotel está construido con confort y ornato del mejor gusto y ha sido elogiadísimo por cuantos lo visitan, en especial por los deportistas franceses que conocen los más interesantes hoteles-refugios de Europa […]. Al acto inaugural fueron invitadas autoridades y representación de las sociedades de turismo y deportivas de España y Francia, y ante un numeroso público, se hicieron interesantes manifestaciones deportivas en las que simultáneamente tomaron parte equipos franceses y españoles. El campeón noruego Per Jonson, entrenador oficial del equipo español, mostró su satisfacción de ver competir juntos a los esquiadores franceses y españoles […]. Mencionaremos con satisfacción la presencia en el acto inaugural de un fuerte equipo de esquiadores de San Sebastián”.

La ocasión sería aprovechada para estrechar vínculos entre la familia esquiadora. Así, en aquellos actos del mes de diciembre de 1935 hizo acto de presencia cierta representación del Club Alpino Español. Uno de aquellos representantes del esquí madrileño dejó sus impresiones:

“El día 23 amaneció espléndido, quedándonos todos maravillados de la situación y vistas del Hotel [de Candanchú]. No pude resistir la tentación de subir al Tobazo, que se presentaba magnífico de nieve y de sol. Si interesante es la subida y la cumbre por las vistas, el descenso es algo difícil de olvidar. Mejor que yo pueden hablar las fotografías y los que lo hayan visitado”.

Fueron unos años irrepetibles para las dos tablas aragonesas, bien se ve. El anterior a los remontes mecánicos, las pistas acondicionadas y demás…

    • Quien lo hubiera dicho Alberto. Maños fuera de la ley. La de la federación de esqui. Suena divertido. Una pena que no siguieran en rebelión hasta hoy.

      • Veo que llama la atención que Montañeros se quedara al margen de los rollos federativos. Pero, bueno, solo durante los años iniciales, que luego tendrían que pasar por el aro.

    • o sea que los burocratas del esqui de entonces la liaron bien

      • Sí, por lo que he podido deducir de Actas de Juntas y de comunicados desde la revista del SIPA, a los Montañeros de los años treinta no les hacía gracia la profesionalización de los competidores que parecían querer insinuar las normas federativas. Y querían seguir a su aire, organizando sus actividades y pruebas a nivel local, y totalmente para aficionados… Tampoco hubo, en realidad, rebelión: solo pasaron del tema, como se diría hoy. Y siguieron su marcha, como hasta entonces…

        • No te molestes Alberto. Pero los enlaces sobre Margot Moles son fantasticos.

          • No, no te preocupes, que para eso los he puesto, Makako. Margot Moles debió de ser una deportista tremenda…

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