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Catalanes en la revista Aragón

Durante sus primeras añadas, el club Montañeros de Aragón realizó grandes esfuerzos por relacionarse con otras entidades deportivas similares, desde la RSEA Peñalara hasta el Club Alpin Français. También con el pirineísmo catalán. Este ambiente amistoso se puede constatar a través de cierto intercambio de colaboraciones articulísticas que se produjo entre las Asociaciones con sedes en Barcelona y Zaragoza…

En el Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya número 452 (enero de 1933) se daba cuenta de alguna de ellas. Así, entre sus Notas, podía leerse una que aparecía en el apartado sobre “Aragón” que decía:

“En esta excelente revista y en la sección reservada a Montañeros de Aragón, nuestro consocio Antoni Baseda publica un trabajo ilustrado con fotografías donde explica la excursión efectuada el pasado verano [de 1932] por tierras aragonesas (Ordesa, la Brecha, Gavarnie, Tucarroya, collado del Monte Perdido y Ordesa)”.

Será cuestión de acudir al apartado que, dentro de la revista Aragón del Sindicato de Iniciativa y Propaganda, se destinaba a su agrupación montañera. En el número 87 de esta Revista Gráfica de Cultura Aragonesa (diciembre de 1932) se publicaba un breve texto sobre los “Excursionistas catalanes en el Pirineo Aragonés”. Llegaba acompañada por una nota del autor:

“Breve itinerario e impresiones de la excursión efectuada al Alto Pirineo de Aragón por cinco excursionistas catalanes, durante los días del 17 al 25 de julio de 1932, y como prueba de amistad a los Montañeros de Aragón en la persona de su presidente Miguel Rábanos, cuyo encuentro en Ordesa nos brindó el honor de estrechar su mano”.

Pero acudamos ya al entorno de alta cota del primitivo Parque Nacional oscense. Así se trasladaban las impresiones del periplo rumbo al Monte Perdido de Antoni Baseda en el verano de 1932:

“Con breves palabras vamos a reseñar el itinerario de nuestra excursión, pidiendo de antemano disculpen la deficiencia de expresión que puedan encontrar, pues no somos escritores y por tanto carecemos de lo que se llama literatura.

”Salimos de Barcelona con dirección a Broto, adonde llegamos por la noche del mismo día. A la mañana siguiente emprendemos la marcha hacia el valle de Ordesa, pasando por el pueblo de Torla. El paisaje es agreste y sumamente pintoresco, por lo que empezamos a admirar el bello Pirineo aragonés.

”Llegamos a Ordesa. Imposible describir con palabras la impresión que nos produce este valle, sin duda el más hermoso de todo el Pirineo. Con sus abundantes bosques y prados, algunos de ellos se diría cuidados con esmero por manos de artistas, aparece rodeado por los circos de Salarons [dice Solarons], de Cotatuero, paredes del Gallinero, circo de Soaso, faja de Pelai y punta Acuta, todo lo cual le da un aspecto soberbio, digno de ser admirado por todo buen excursionista.

”Después de permanecer tres días en Ordesa a causa del tiempo desapacible, lluvia y niebla, que nos acompaña desde nuestra salida de Barcelona, podemos por fin partir hacia las sierras y los picos acompañados por el simpático guía Bergés [apellidado Vergez en Gavarnie]. Salimos de madrugada camino del circo de Salarons, que atravesamos por las Clavijas, único paso practicable para alcanzar la vertiente opuesta. Aquí la configuración del terreno es completamente distinta de la que dejamos atrás, ya que entramos en la región donde la vegetación no existe y sí en cambio los glaciares y grandes montañas rocosas cuyos picos se elevan a una altura de dos a tres mil metros. Nos dirigimos a la Brecha de Roland, pasando por la Collada Blanca, desde cuya cumbre se divisa el macizo del Monte Perdido, objeto de nuestra excursión. Llegamos a la Brecha después de unas horas de dura marcha, ya que la gran cantidad de nieve que encontramos dificultad poder andar libremente. Descansamos para comer y salimos en dirección a Gavarnie, pasando por su famoso circo, que nos brinda la oportunidad de poder admirar la Gran Cascada de unos 500 metros de altura.

”Al día siguiente salimos a primeras horas de la mañana hacia el refugio francés de Tuquerrouye (2.667 metros) enclavado a poca distancia del gran macizo del Monte Perdido. A unas cuatro horas de marcha el camino se hace un poco difícil, especialmente el paso por la Brecha, a causa de la fuerte pendiente de hielo y nieve. Alcanzamos por fin el refugio que nos ofrece un merecido descanso al final de una dura jornada de siete horas. Antes de encerrarnos en nuestro escondite contemplamos el maravilloso espectáculo que se extiende a nuestra vista. El gran macizo que forman las Tres Sorores es imponente. Su glaciar, sus crestas y elevados picos nos atrae, y ansiosos esperamos poder llevar a cabo la parte principal de nuestra excursión. Antes de acostarnos charlamos animadamente con nuestro buen guía Bergés, a quien consideramos como a un amigo más, conviviendo con él en franca camaradería.

”A las 7:00 h abandonamos el refugio de Tuquerrouye, descendiendo al Lago Helado [de Marboré], para una vez franqueado empezar la subida por el glaciar en dirección al Cuello del Monte Perdido. La ascensión es fatigosa. El mal estado de la nieve dificulta nuestros pasos y nos priva de andar con la celeridad necesaria. Se debe tener también en cuenta que este glaciar es uno de los más importantes por su extensión y grandes pendientes.

”Llegamos felizmente al Cuello, a más de 3.000 metros, desde donde se admira un espléndido panorama que no podemos contemplar en toda su extensión por la niebla que empieza a subir de un lado y de otro. El pico se halla a tiro de piedra, pues solo faltan unos 200 metros para alcanzarlo, mas el pesimismo se apodera de nosotros al constatar que la pared de roca casi vertical que debe escalarse para llegar a la cumbre, está cubierta por una gran cantidad de nieve. Según opinión del guía, sería imprudente intentar la subida dado el peligro que existe de provocar un alud, ya que la nieve se encuentra muy blanda y la fuerte pendiente nos ayudarla a un descenso demasiado rápido envueltos en blanco sudario. Acordamos por tanto continuar hacia el refugio de Góriz [dice Gorlis], no sin antes hacer votos para una próxima excursión a fin de llevar a cabo nuestros propósitos.

”Ya queda atrás el imponente macizo del Monte Perdido. Acampamos para comer. Después del ágape y con la satisfacción del deber cumplido, recibimos las caricias del sol sentados cómodamente en el mullido césped que circunda el refugio de Góriz.

”Más tarde pasamos las Clavijas de Soaso y nos encontramos de nuevo en el hermoso valle de Ordesa.

”El día anterior al de nuestro regreso a Barcelona, queremos saborear por última vez la emoción de trepar y subimos al circo de Cotatuero pasando por sus famosas Clavijas.

”Durante nuestra estancia en este espléndido rincón del Alto Pirineo aragonés, nos hemos alojado en las Casas de Bergés, de cuyo amable y sencillo trato guardaremos grato recuerdo.

”Para terminar, y ya desde Barcelona, dedicamos un humilde recuerdo a la Naturaleza, que tan pródiga se muestra en el Alto Pirineo de Aragón”.

De esta manera amable se difundía en tierras aragonesas el periplo ordesiano del grupo de Antoni Baseda. Un acto de hermanamiento a través de las letras de dos clubs de montañismo: del Centre Excursionista de Catalunya y de Montañeros de Aragón. Sí: nuestros tatarabuelos ponían gran interés en destacar cuanto unía a la gran familia de las cimas…

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Comentario

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    • Un bonito recorrido Alberto. Aunque les faltara la guinda del Monte Perdido. Y tambien bonita historia de «tu me publicas, yo te publico». Por cierto que no se sabe si en el «Centre» publicaron a «Montañeros». Como reciprocidad vamos.

      • Sí, Makako, te cuento: sobre todo, se publicaba en la revista del CEC algún trabajo de Narciso Hidalgo, periodista deportivo y socio de primera hora de Montañeros. Como nacido en Tarragona que era, escribía tan bien en español como en catalán…