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¿Una Lista Soro zombie?

Vivimos tiempos difíciles, y todo parece insinuar que pueden ir a peor. Es una buena ocasión para revisar actitudes, e incluso para corregir o erradicar las chapucerías que no han funcionado hasta ahora. Tanto en los sectores vitales como en los que resultan del todo secundarios. E incluso, como enseguida veremos, en los meramente estéticos. Pero pasemos ya al terreno, hoy un tanto banal, de las altas cotas pirenaicas…

El pasado 25 de septiembre subió al Boletín Oficial de Aragón número 192 cierta “Orden VMV7914/2020 de 14 de septiembre, por la que se publica el Acuerdo adoptado por el Gobierno de Aragón, en su reunión celebrada el día 15 de julio de 2020, por el que se aprueban las modificaciones del Nomenclátor Geográfico de Aragón”. Firmada, como no podía ser de otro modo, por el consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, un político hoy celebérrimo en ambientes pirineístas.

Este listado para burócratas llegaba, a mi entender, envuelto entre aromas de funeraria. Tras una brevísima nota, el texto de marras servía un Anexo encabezado por los 160 nombrecitos misteriosos que se les colgaron a los Tresmiles de Aragón, rematado por otros topónimos agrupados por Comarcas hasta completar el número de 560. Estos últimos, surgidos cualquiera sabe de dónde. Aunque, vista la experiencia alucinógena que hemos vivido con los Techos de esta Autonomía como la nuestra…

El nuevo pasito que daba la Consejería que controla el partido de Soro, minoritario en Aragón, sorprenderá a pocos. De hecho, extraña que esta apoteosis desde el BOA no se realizara bastante antes, pues los votos de CHA resultan imprescindibles para que se mantenga un Gobierno de Aragón sustentado a cuatro cuadrillas. En un escenario donde era factible que pudiesen reclamar al necesitado Ejecutivo cualquier ocurrencia en favor de ese Aragón Imaginario que parece obsesionarles. Es más: ignoro si en la aparición (tirando a discretita) de estas “Modificaciones del Nomenclátor Geográfico de Aragón aprobación aprobadas por el Consejo Geográfico de Aragón el 29 de mayo de 2017” para las “Cimas de más de 3.000 metros del Pirineo aragonés”, justamente ahora, tiene algo que ver con las tensiones que se adjudican, dentro del referido Gabinete, a los partidos que lo sostienen o lo componen por las ampliaciones de las pistas de esquí de Cerler por Castanesa, y de Formigal por Izas y Lapazuso. ¡A saber cómo funcionan las mentes de esos señores que campan por las brumosas alturas del Pignatelli! Allí donde no llegamos los simples mortales.

Mucho más graciosas resultan otras iniciativas lanzadas, como por casualidad, entre medio de la oficialización de una Lista Soro que se diría en estado zombie… Protagonizadas por quienes parecen estar, de un modo u otro, en la órbita de Chunta. O, cuanto menos, de los mimicos y cariñicos que puedan lloverles desde la Consejería que maneja dicho partido. Personalmente me suscita cierto sentimiento de ternura (entremezclado con una pizquilla de bochorno) esta suerte de panegíricos en apoyo de una Lista Soro que, durante los últimos meses, mostraba síntomas comatosos. Como me consta que la vida anda hoy “muy dura y achuchada”, no haré demasiada sangre y pasaré de puntillas sobre los manifiestos pro gubernamentales publicados, uno desde Espierba y el otro desde Zaragoza. Ninguno de ellos tiene el menor recorrido en ambientes algo serios. Sin embargo, un par de apuntes se les puede destinar, así, como de pasada…

Vamos primero al Sobrarbe, que en la siguiente entrada ya bajaremos a la Tierra Llana. No parece de recibo que, en el tema de los Tresmiles aragoneses, persistan las mismas actitudes de unos pocos añitos atrás. Si algún particular quiere aportar datos recogidos entre los, digamos, moradores autóctonos, pues que al menos lo haga de un modo decente. No es tan difícil. Ya vale de chapucerías y de frases hechas. Si desea mejorar la toponimia del sector que sea, pues que facilite (junto a sus meras propuestas) los nombres y fechas de la encuesta, sin dejarse en el tintero la difusión al completo de las entrevistas realizadas. Si no, sus topónimos valen lo que un pimiento: cualquiera con dos dedos de frente y un espíritu objetivo podría pensar que son solo las fantasías creativas de un determinado credo político. O una gracieta de cuatro amigotes con espíritu burlón. Máxime, si todo ello procede, ¡oh, casualidad!, de un candidato de Chunta a la Alcaldía de Bielsa. Detallito revelador que, por cierto, olvidaron indicar los periodistas (o propagandistas, o lo que fueran) que dieron difusión primera a esta noticia del 22 de septiembre pasado.

Aun con todo, a pesar de una posible procedencia desde un personaje politizado, sería una pena que topónimos esparcidos al viento quedaran automáticamente arrastrados por el lodo, que no por las alturas, debido a una pésima presentación “al estilo de antes”. Es decir: abusando de términos huecos como “siempre se ha dicho así” o coletillas similares. Por ejemplo, si se aspira al reconocimiento general (que no el de una panda de amiguetes), el supuesto investigador debería de explicar si ese “desde siempre” se limitaba al día de después del Diluvio Universal, al mes preciso de las Invasiones Filisteas…, o simplemente se lo oyó a un familiar durante la lifara de alguna Primera Comunión. En el mejor de los casos, el material de este modo recogido, si da muestras de no estar contaminado en exceso por la política, serviría para una de las cuatro patas de la banqueta toponímica. ¡¿Qué nuestros buscadores de tesoros lingüísticos no saben nada de ese taburete?! No hay problema, que siempre se está a tiempo de aprender algo de provecho [los enlaces están más abajo, en los Comentarios]:

MARTÍNEZ EMBID, Alberto, “Alista tu lista más lista”, en: Blogs de Desnivel, 19 de mayo de 2017.

– “Manual para toponimistas sin Norte”, en: Blogs de Desnivel, 29 de mayo de 2017.

– “Las buenas banquetas lucen cuatro patas”, en: Blogs de Desnivel, 2 de junio de 2017.

Insistiré un poco más: se diría que rondan por los Pirineos altoaragoneses unos individuos que, agitando sus banderas, en realidad están traicionando a los pobladores de estas montañas en los tiempos pasados. A ésos que, desde hace más de dos siglos, explicaron los nombres de las cumbres que conocían (aunque no fueran muchos en las regiones de alta cota) a quienes primero se interesaron por su toponimia: a los montañeros, en su mayoría foráneos durante los años iniciales. Pero eso del lugar de nacimiento nunca nos ha importado a los “internacionalistas” de corazón, a quienes tratamos de que predominen actitudes “republicanas” (que valoran el peso de quien demuestra un talento real) frente a las “monárquicas” (con predominio del lugar donde una señora tuvo en gana el dar a luz a su retoño). A quienes nos situamos enfrente de los trasnochados estertores del “nazional-lo-que-sea”.

Por suerte, desde el mundo montañero habrá siempre plumas que, armadas con razones y no con imposiciones, rebatirán esas actitudes despóticas que vienen envueltas en el más absoluto de los oscurantismos. Así, recurriré al mismo especialista en el Macizo Calcáreo que hace más de veinte años tuvo la amabilidad de repasarme los textos de mis monografías para Ediciones Desnivel sobre la Brecha de Rolando y el Monte Perdido. Atentos, pues, a la rápida respuesta de Eduardo Sánchez Abella a la carta del frustrado alcalde para Bielsa por CHA. Este es su “Golpe a la historia del pirineísmo” que igualmente desde Sobrarbe Digital subió a la Red el 27 de septiembre:

“Como responsable de la campaña Derogación del Proyecto Tresmiles para la recogida de firmas a través de la plataforma on-line Change.org, PBC, me veo obligado a reflejar ciertas consideraciones de hecho, también muy bien reflexionadas tras todo lo acontecido en los últimos años.

”En estos tiempos en los que se hace un especial culto a la diversidad, y si no fuese así pues también, resulta imprescindible mirar hacia todos los lados y no solo al ombligo. Ya veremos a ver luego si resulta interesante o no, pero, como es imposible contentar a todos los interlocutores, por lo menos que no gane siempre el mismo. No se trata de tener razón utilizando el slogan de L’Oréal, además, hay que demostrarlo.

”Esta lamentable historia comienza allá por los albores del último cambio de siglo, cuando el colectivo montañero comenzó a convivir con una nueva toponimia (jamás antes vista) publicada sobre un horrible mapa, plagado de huellas de pies, particular (de pago) de una conocida editorial. No mucho más tarde, otras editoriales (también de pago), codiciando los nuevos nombres a vender, los fueron incluyendo en sus mapas con mayor o menor gusto. Negocio redondo. Lo malo fue que la cartografía oficial también se infectó con el tiempo.

”Este hecho, a pie de terreno, pronto se tradujo en una confusión generalizada entre los montañeros rookies que simplemente no entendían lo que estaba pasando. Desorientaciones, perdidas de posición, grandes embarcadas buscando cimas, zonas y caminos que, estando delante de las narices, aparecían con otros nombres. Recuerdo ingentes cantidades de personas a las que hubo que decirles que la cima a la que habían ascendido no era la que pensaban. Fueron puestas en riesgo e incidentes que pudieron haberse evitado. Desde los clubes de montaña, hoy puestos ya en jaque mate, los veteranos hubimos de hacer una gran labor de reeducación histórica para concienciar de los peligros que entrañaba el uso de las nuevas cartografías, aparte del económico.

”Y pasó la moda, como todas, y se volvió a ver a la gente con mapas vintage, que a lo mejor no tenían tantos nombres, pero no fallaban. Y, sobre todo, no tenían pies. Todo indicaba que había sido una trastada de niños, un mal sueño…

”Pero entonces llegó la pesadilla. Una fría y cruel mañana de 2018 recibí una llamada telefónica que me despertó. Me costó digerir aquello que vagamente escuché, de que no sé qué comisión de no sé qué consejería iba a cambiarles el nombre a los tresmiles de Aragón. Y se me heló la sangre al pensar inmediatamente en los pioneros ultrajados. ”El tema olía muy mal.

”Resulta de todo punto de vista lamentable que, después de tres años, los que supuestamente ganaron la contienda a pesar de nuestra oposición, sigan presentando el mismo discurso anodino, que no aporta absolutamente nada nuevo al caso, más allá de seguir alimentando un durísimo golpe a la historia del pirineísmo. Y digo supuestamente porque esos topónimos apenas son usados, desde que fueron declarados como nuevos oficiales, como no puede ser de otra forma.

”Pero ¿qué sucedió realmente y por qué se montó tal revuelo? Muy sencillo, simplemente entró en juego la maldita política que acabará siendo nuestra verdadera perdición, y si no al tiempo. Cierto grupo parlamentario minoritario, de corte nacionalista (aunque eso para sembrar el caos da igual) por todos conocido, vendió sus votos al gobierno de turno para, a cambio, conseguir consejería. Vamos, el pan nuestro…

”Así, de la noche a la mañana, surgió una comisión de la nada más absoluta para, según se dice, recuperar algo que nadie había pedido, ni de forma minoritaria y mucho menos por clamor popular.

”Ya les dije el otro día a los chicos de Prames Publicaciones que no es buena idea saltarse el capítulo anterior a lo que ellos (anfitrionando al señor Saludas) denominan “contestación desde ciertos sectores montañeros y también sociopolíticos” porque la comisión se rodeó de expertos y alcaldes afectados, pero en ningún momento se dio ni voz ni voto al colectivo montañero que también dispone de expertos y eruditos y que, le pese a quien le pese, es el que actualmente da uso mayoritario al territorio. De repente nos desayunamos un mapa de dudoso gusto y precisión con 160 obligaciones. Y sí, por supuesto y a diferencia de lo que sostienen, se hicieron preguntas; 160 sin ir más lejos, una por cada tresmil, y se hicieron muchas, muchas veces, sin obtener la más mínima respuesta y mucho menos explicaciones, que en eso sí que tienen razón. ¿Entendemos ahora lo del porque yo lo valgo?

”Por eso la comisión no hizo un buen trabajo ya que actuó unilateral y deliberadamente sin contar con el único colectivo al que no podía controlar. Para eso tampoco hacía falta ni expertos ni alcaldes. Hicieron y deshicieron lo que les dio la real gana.

”Por eso ante la indiferencia vinieron las contestaciones, la recogida de firmas; yo personalmente hablé con algunos alcaldes y la mayoría estaban en contra, pero eso en política, como vemos habitualmente, no sirve para nada.

”Y continuaron las preguntas, una y otra vez; realmente nunca llegó a haber una comunicación digna de la palabra, pero después de que cierto miembro de la comisión obsequiase al colectivo montañero con unas exquisitas palabras (esas sí que fueron hirientes), dignas del ambiente más barriobajero ¿pero qué digo? barriobajero hubiera sido un piropo, definitivamente se hizo un silencio espectral. Mejor así, porque lo que procedía en ese momento era una demanda judicial.

”Por eso, ante el pitorreo, y en última instancia, elevé el asunto a la Institución del Justicia de Aragón, quien dictó unas recomendaciones a la comisión que fueron también ignoradas.

”Hoy es el día en que, todavía, nadie se ha dignado a contestar 160 preguntas con una justificación documental, anterior en el tiempo a la redactada y consagrada por los pioneros, que sería la única a contrastar antes de oficializar un topónimo y mucho menos por pernada. Lo que vale es lo que está escrito porque a las palabras se las lleva el viento.

”El señor Saludas dice que fue llamado por la comisión y contestó a sus preguntas, por ello no es culpable de nada, evidentemente, no le conozco y no le guardo ningún rencor, pero ya he escuchado el mismo discurso de otras bocas y no me sirve. “Es que es como se ha dicho siempre”, ¿y por qué? ¿por qué ahora? ¿por qué sus ancestros no se lo dijeron a Ramond, a Russell, a Mallada, a Schrader, a Madoz, a Briet y a nuestros ya contemporáneos? Ellos sí que escribieron lo que se les dijo. No me sirve lo que no está escrito y, aprovechando uno de los topónimos que presenta este buen hombre, quiero poner un ejemplo, que tengo por aquí casualmente a mano, del tipo de respuesta que sería satisfactoria:

”… Es el Puerto de la Forqueta y no el Puerto de Bielsa… (Señor Saludas).

”… La señalización PR-HU 182 es incorrecta. Se entiende bastante bien que el topónimo Puerto Viejo debe de referirse al Puerto Viejo de Bielsa y, por lo tanto, puede considerarse como un leve error de omisión o dejadez. Sin embargo, en el caso del topónimo Puerto de la Forqueta el error es grave por prescindir de los originales, Puerto Nuevo de Bielsa o Port d’Aragnouet, como así constan en los Anejos al Tratado de Límites de 14 de abril de 1862 entre España y Francia, firmados en Bayonne el 27 de febrero de 1863; Anejo I, Acta de amojonamiento de la frontera internacional; Número 323. Forqueta es un vocablo correcto pero mucho más joven y —lógicamente— si aparece debe hacerlo de forma secundaria, pues se refiere a la característica forma residual de la roca una vez que fue alterada artificialmente para evitar el paso superior —incómodo— y que de ninguna forma debe confundirse, pues dicho error incita a ello, con el Pico de la Forqueta o con alguno de sus collados, mucho más al O, en la Crête de Port Vieux… (un servidor).

”Este último párrafo es un extracto de un informe que realicé para advertir de los muchos errores y/o deficiencias que contiene la señalización de cierto sendero. Y está argumentado en este preciso caso, tal y cómo puede leerse, en una documentación escrita y fechada en el año 1863. Si alguien dispone de documentación escrita más antigua, que la presente. Lo hemos dicho hasta la saciedad y lo deseamos fervientemente.

”Y con todos mis respetos hacia el señor Saludas, sí pudo haber una mirada más completa, con más perspectiva, como ellos dicen, si se hubiera dado voz y voto al colectivo montañero”.

Tal fue la primera de las cartas con las que Eduardo Sánchez Abella quiso, una vez más, defender las ideas de quienes pensamos que la Lista Soro es un atentado contra los verdaderos nombres de las montañas elevadas de Aragón. Será cuestión de reproducir en breve su segundo alegato…

Sinceramente, creo que los tiempos de las tonterías con cuenta a los presupuestos autonómicos han terminado. En todas las facetas de nuestra existencia. También para el derroche de pintoresquismos del llamado Proyecto Tresmiles. Salvo que, ¡oh, maravilla!, algún año de estos los toponimistas implicados se identifiquen y decidan hacer públicas sus 160 razones. Si son serias, claro está, que para verter los chascarrillos y las frases hechas de costumbre se pueden ahorrar semejante esfuerzo. No se vayan a fatigar los todavía tan misteriosos como silenciosos artífices del Momenclátor oficializado. A una mala, siempre pueden recurrir a plantarse ante la opinión pública en plan: “Lo hicimos así porque sí; porque necesitaban nuestros votos y ese fue nuestro precio, por lo que no tenemos que justificar nada ante nadie”. Materializándose por fin entre nosotros, los simples mortales, y echándole narices…, o lo que se les ocurra.

No tengo dudas de que la Lista Soro es un zombie. Como lo fueron en su día otros intentos de politizar las montañas como el acontecido en torno al Mont-Blanc alpino, convertido efímeramente en el Mont-de-Napoléon. Sin olvidarse de otros ejemplos igualmente penosos como el del pic de Philippe Pétain o el del mallo de Francisco Franco.

No sé por qué se molestan en organizarle estas extrañas pompas fúnebres al engendro lingüístico que han creado ahora para los Tresmiles aragoneses. ¿Tanto les van las prácticas masoquistas?

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18 Comentarios

  1. En fin, poco más que aportar a todos los comentarios antecedentes, con los que estoy completamente de acuerdo, por supuesto. Tan solo me cabe añadir una reciente experiencia personal, preparando una excursión en torno a Mondarruego… ¡vaya lío toponímico! Como para que te pille con un absoluto desconocimiento de la zona. Las «anécdotas» citadas por Sánchez Abella no son en absoluto ninguna broma. Confiemos en que ninguna de ellas tenga un mal final.

    • Gracias, José… La verdad es que yo mismo no entiendo el motivo por el que desde la Consejería de marras no hacen las únicas dos cosas decentes que se me ocurre que podrían hacer: o bien dar las 160 razones (que no chorradas), o bien asumir que todo ha sido una especie de atracón de imaginativa con vistas a ir construyendo ese Aragón con el que sueñan, a tenor de los resultados electorales, cuatro gatos… Y, en este último caso, que fuera una Lista Soro no impuesta, para uso de sus militantes y simpatizantes, claro…

  2. Bravo, Alberto, como siempre poniendo el dedo en la llaga.

    Lo que no me explico es como el Sr. Soro tiene el cuajo de prestar su nombre para apadrinar semejante tontería, porque de algo podemos estar seguros: el nombre Soro ya ha quedado para siempre añadido a los tresmiles pirenaicos. En forma de chiste, pero ahí está.

    Un saludo.

    • Bueno, es más de lo mismo. Y lo mismo te digo: muchas gracias por tu apoyo y comentarios, del todo acertados, en otros foros de montaña… En cuanto a lo de la Lista Soro, pues yo diría que no se la ha adjudicado el interesado, que le cayó con los debates encendidos de hace tres años… No sé si quien colgó el nombre al engendro debería cobrar royalties o algo así, sería cuestión de rastrearlo, para cuando alguien escriba un texto sobre esta chapuza toponímica. De todas formas, era lógico el nombrecito, dado que existía la Lista Almarza o la Lista Buysé. Y el hombre de Chunta se la ganó bien, pues en los comunicados en la tele para presentar a su criaturita, salía él, bien ufano, como buen político profesional… De aquí al Parnaso Pirineístico, ya te digo…

    • Ya es pena que justo ahora caiga esto Alberto. Seguro que hay mas actos de aclamación a la Lista más lista de todas las de los Tresmiles. Te apuestas algo.

      • Eso seguro, Makako… Atando cabos, igual resulta que el siguiente acto consiste en la presentación en Espierba de un libro con los nombres del señor concejal de la CHA, con presencia en el acto de Soro y demás compañeros en la cosa esa de la Toponimia que se montaron… A ver si aciertas la editorial que tiría, en tal caso, el texto, con los anagramas de la Consejería Vertebradora ondeando por doquier…

        • Pues eso puede ser memorable. Y saldra en el NODO de la tele de aquí seguro. Me lo grabare para la posteridad. Documento insuperable.

          • Por favor, si tal numerito se concreta, guárdame una copia, que será tremendo. Caramba, eso de la política ficción tiene su puntillo: el sentido del humor todo mitiga…

      • Sí, parecía que estaban muy calladitos últimamente, pero ya ves, Luis… Lo llevan al BOE, pero siguen sin explicar nada… Si es que se puede explicar lo de la Tuqueta de la Crux, la del Straperlo o, la mejor de todas, la Maladeta de Corones (para el Aneto)… Igual estamos ya en campaña electoral y no nos hemos enterado…

          • Te lo agradezco, Luis, tanto de parte mía como de la de Eduardo, que es quien más he ha esforzado en esta «Segunda Ola» de los, digamos desde el cariño (que no del choteo), Toponimistas Desnortados. Ya sabes que ando muy agobiado con el trabajo… Me alegra ver que estás más sosegado: estas cosillas de nuestra tierra, aunque provoquen algo de vergüenza ajena, hay que tomárselas con humor… ¡Ansí semos!