por

La Virgen del Pilar en el Aneto

En los meses de abril y mayo de 2019 las paredes de la sede de Montañeros de Aragón lucieron una interesante muestra de fotografías tomadas por Miguel Vidal Cantos durante la entronización de la Virgen del Pilar en el Aneto. La exposición de aquel evento de 1956 constituyó una buena excusa para refrescar la memoria a partir de algún recorte de la prensa que dormía por los archivos y que, dada la fecha, puede ser oportuno airear…

Así, todo este proceso se originó en 1955, cuando los deportistas catalanes subieron hasta la Pica d’Estats una imagen de la Virgen de Montserrat. Un aragonés que participó en dicho ascenso escribió una carta describiendo el acto al director del periódico de Barbastro El Cruzado Aragonés. Como consecuencia inmediata, el número del 4 de febrero de 1956 de esta publicación semanal se abrió con un llamamiento para hacer otro tanto con Nuestra Señora del Pilar y la Cúspide pirenaica que se tituló: “Aneto, a 3.404 metros de altura, techo de Aragón”. Un trabajo firmado por el doctor Francisco Izquierdo que finalizaba con la frase: “Brindamos la sugerencia a Montañeros de Aragón”.

Dicho y hecho. En el mes de abril, nuestra sede acogía al grupo de deportistas que había hecho suya esta empresa. De aquella reunión inicial saldría un Comité Ejecutivo donde destacaban socios de Montañeros como Andrés Izuzquiza y Francisco Ramón, a quienes se sumaron miembros de la entonces Delegación de Barbastro como Luis Paúl o Ramiro Brufau.

El objetivo no era otro que alzar una imagen de la Virgen del Pilar sobre la cima del Aneto como cierto modo de reivindicación del papel del montañismo regional en los Montes Malditos. Los barbastrenses siempre se habían sentido muy cerca de esta cúspide pirenaica, por lo que el entusiasmo ante el proyecto de aquella delegación de Montañeros de Aragón fue impresionante: Miguel Lacoma, Luis Paúl, Manolo Samitier y José María Fábregas fueron sus mejores valedores. Desde las orillas del Ebro la idea también fue impulsada con pasión por Andrés Izuzquiza, Luis Escanilla, Vicente Dueso y tantos otros: la familia del montañismo aragonés dio lo mejor de sí misma, uniendo en torno a la Pilarica a Peña Guara, el Stadium Casablanca y a Peña Javalambre, junto con la Escuela Militar de Montaña de Jaca o el Batallón de Cazadores de Barbastro.

Una suscripción popular y los donativos de diversas instituciones de la región (como los ayuntamientos de Zaragoza, Barbastro o Benasque), permitieron costear la bella reproducción de la Virgen del Pilar en mármol blanco de Zaragoza, tras haberse estudiado uno de bronce. A los socios de Montañeros que dieron su consentimiento se les cargó el recibo con cuatro pesetas para sufragarla. Esta imagen –se cree que obra de un anónimo tallador de lápidas de Torrero– fue bendecida durante una ceremonia multitudinaria en la Basílica cesaraugustana. Quedó expuesta al público durante varios días en la Capital del Ebro.

La Entronización requeriría de un importante esfuerzo logístico, realizado por socios de diversas entidades de Zaragoza, Huesca, Barbastro y Fonz. En la Renclusa se añadirían otros espontáneos: dos catalanes y tres vascos. Las obras para alzar la columna de la Virgen, con un presupuesto inicial de 125.000 pesetas, se iniciaron a comienzos del mes de agosto. Los cuarenta y cuatro pirineístas que se ocuparon de la tarea tuvieron que transportar cerca de seiscientos kilos de materiales diversos en bultos de quince kilos.

Mas el tiempo caprichoso durante varias jornadas –lluvias en el valle, nevadas en las alturas– no pareció favorecerles. El 7 de agosto de 1956 se acarreó la mayor parte del equipo hasta el glaciar del Aneto a través del Portillón Inferior. Al día siguiente se portearía hasta las inmediaciones del Rey del Pirineo. En el collado de Coronas se instaló una tienda para que sirviese como refugio ante un imprevisto cambio del clima. En cuanto al Puente de Mahoma, “se situó una cadena de hombres a caballo sobre él, que se iban pasando del uno al otro toda la impedimenta”. Por último, se montaron otras dos tiendas en la misma cumbre, así como un mástil donde lució la bandera de Montañeros de Aragón…, junto a cuatrocientos cincuenta kilos de grava arenada, cincuenta de cemento y una verdadera montaña de elementos de construcción: paletas, plomadas, macetas, cortafríos, maza, picos, palas, cubos de hierro y de cinc, o diversos tubos de aluminio. Treinta y ocho hombres regresaron a la Renclusa, en tanto que otros cinco se quedaban en un Aneto, transformado en tajo: Agraz, Brufau, Dueso, Escanilla y Ortiz. A la mañana siguiente, estos albañiles de altura iniciaron sus labores, que así refirieron:

“Contemplamos el grandioso espectáculo del amanecer desde esta altura e inmediatamente empezamos los trabajos. Son las 7:00 h. Dos acampadores aquejan molestias; uno de oftalmia producida por la reflexión de la nieve y el otro de estómago y excitación nerviosa. Llegamos a obtener unos ochenta litros de agua para el amasado del hormigón, fundiendo nieve. Trabajamos afanosamente y los trabajos progresan rápidamente, pero faltará arena por haberse perdido parte mezclada entre la nieve. Por ganar tiempo y por la excitación producida por los esfuerzos para desplazar grandes bloques de piedra y preparar el asentamiento del pilar no comemos en todo el día. A las diecisiete horas decidimos regresar a la Renclusa en vista de que el cielo se ha encapotado, amenazando tormenta, y con el fin de subir la arena que nos falta”.

El día 11 debieron volver de nuevo al Remate de la cadena con cuatro mochilas llenas de arena. Terminaron los trabajos –incluida la limpieza de la cumbre- sobre las 17:00 h, volviendo a descender al valle. Dos jornadas más tarde, y ayudados por un grupo de Peña Guara, la avanzada se dedicaría a jalonar el recorrido con cincuenta banderines rojos de un metro cuadrado. Finalmente, fue preciso que, el 14 de agosto, dos oficiales de la Escuela Militar de Montaña de Jaca preparasen el Puente de Mahoma “con clavijas, cuerdas de pasamanos y de seguridad”. Todo quedó dispuesto para la gran celebración sobre el Aneto… Entre tanto, la imagen llegó al Congosto de Ventamillo –donde aguardaban las autoridades del valle de Benasque–, el 13 de agosto de 1956, acompañada por el arzobispo de Zaragoza y una escolta de motoristas. En la engalanada plaza Mayor de Benasque, esperaba su regidor, José Gistaín Mora, casi todo el pueblo y los montañeros. También se distinguía a los alcaldes de Zaragoza, Luis Gómez Laguna; de Huesca, José Gil; y de Barbastro, José María Nerín. Acto seguido se celebró una misa en la iglesia parroquial, oficiada por el arzobispo Morcillo, para, a continuación, bendecir a la imagen que iba a ser entronizada en el Techo del Pirineo.

En un principio estaba previsto que la Pilarica viajase a lomos de una yegua enjaezada con cintas de colores. Pero el escultor Fernando Lizalde convenció a su presidente, Andrés Izuzquiza, para que le dejase construir un bastidor –en un par de horas– con el que subirla a la espalda de voluntarios. La crónica de El Cruzado Aragonés se destacó al primero de sus porteadores:

“Hubo un momento lleno de emoción y fue cuando el Arzobispo después de besar fervorosamente la imagen la depositó en hombros del veterano fundador, primer presidente de Montañeros de Aragón, Lorenzo Almarza, que la recibió de rodillas y con ella a la espalda inició el camino del Aneto. El Arzobispo despidió a la imagen con un emotivo grito de ¡Viva la Virgen del Pilar!, contestado por todas las gargantas y con lágrimas en muchos ojos. Lorenzo Almarza entregó la Imagen a los jóvenes montañeros, se secó una lágrima, dio un fuerte abrazo a la imagen y esta continuó su marcha en sucesivos relevos, iniciados por Luis Paúl, presidente de la comisión organizadora y de la delegación de Montañeros de Aragón de Barbastro”.

En el refugio del CEC aguardaba a la Pilarica una verdadera muchedumbre: un centenar de tiendas de campaña –más de cuatrocientos pirineístas– había surgido en el plan de Turmo. Por desgracia, mosén Oliveras no pudo acudir ni a la capilla ni a Benasque, pues la salud del antaño Hombre de Hierro estaba muy requebrada. Nuevas autoridades acogieron en la Renclusa a la imagen; entre ellos, los presidentes de Montañeros de Aragón (Izuzquiza), Club Alpino de Madrid (Alcántara), Peña Guara (Abad) o Peña Jabalambre (Budría). Como es natural, los actos centrales estaban previstos para el día siguiente, tal y como recogió el rotativo de Barbastro El Cruzado Aragonés:

“En la madrugada del 14, vigilia de la Asunción, el señor Abadías, gerente del refugio, despertó a la gente al grito de al Aneto. Inmediatamente, se fueron formando los grupos montañeros que con las primeras luces del amanecer emprendieron la ascensión al Portillón Superior, y de allí, atravesando el glaciar, al Aneto. El entusiasmo por transportar la imagen no tenía límite. Curtidas Montañeras, Adriana Viescas y Charo Górriz, cargaron también a sus espaldas con la preciada carga. La Virgen del Pilar tiene un altar más. El altar del Aneto. A las 12:30 h en punto de la víspera de la Asunción quedaba colocada la imagen entre el entusiasmo de las trescientas personas que subieron al pico”.

Otro testimonio de hace pocos años, el de Fernando Lizalde, completaría estas noticias. Así el escultor afirmó:

“La ascensión transcurrió en un día muy bueno, con la nieve de primavera y una huella ya pisada por los que subieron los materiales. Fue el glaciar sencillo y fácil, y no hizo falta ni encordarse ni sacar los crampones. El glaciar me causó una fuerte impresión, al ser tan grande y monumental: costó bastante tiempo atravesarlo. En el Paso [sic] de Mahoma se quedaron varios sin pasar, los que no eran montañeros. Uno de los que cruzó el paso con la Virgen fue Vicente Gracia Casaús, pero no resultó difícil, porque la Virgen iba bien sujeta”.

En la cima se celebraron tres misas en un altar compuesto sobre los piolets de los asistentes, y oficiadas por un sacerdote por cada provincia aragonesa: Faci (Zaragoza), Román (Huesca) y Rabaneque (Teruel). Asimismo, se soltaron unas palomas mensajeras que, dos horas más tarde, transmitían las nuevas a Jaca.

Una de esas tormentas imprevistas, tan típicas en el macizo, dejó a solas a la Pilarica en su emplazamiento. Por lo demás, no todos quienes salieron de la Renclusa alcanzaron su meta. Cierto turolense que se quedó en el Portillón compuso en honor de la Virgen del Pilar unos versos que mostraban el ambiente de aquella jornada:

“En la cumbre más altiva

del Pirineo Central,

unos bravos montañeros

te han colocado un Pilar.

”Te llevan a sus espaldas

blanca Virgen del Pilar,

gustando el hondo secreto

de este continuo escalar.

”Yo, quise subir contigo,

para verte entronizar,

y…, en el Bajo Portillón

cuando veía el glaciar

y la cumbre del Aneto,

tuve que volver atrás;

¡dolor de ilusiones rotas!

¡Dolor de no poder llegar

cuando casi con mis manos

lo había logrado ya!

¡Dolor del que derrotado

vuelve su frente hacia atrás!

”Quise rezarte una Salve,

quise una jota cantar,

pero… no tuve palabras

¡solo podía llorar!”.

De esta manera se vivió una de las jornadas más recordadas del montañismo aragonés. Un evento que pudo recuperarse en la primavera pasada gracias a las instantáneas de uno de los fotógrafos más emblemáticos del gremio: Miguel Vidal Cantos. Son los encuentros con el pasado cultural de nuestro deporte…

Comentar

Comentario

2 × tres =

    • Hola, José. La verdad es que rebuscando en la prensa de la época se descubren datos poco conocidos, nada acordes con las tradiciones orales que, por ejemplo, circulan por nuestro Club. No pasa nada: se da cancha a las informaciones «traspapeladas» y a otra cosa… Una pena, que la digitalización de periódicos aragoneses ande tan retrasada… Saludos!!!

  1. Curioso.
    Siempre había oido que la entronización de la Virgen del Pilar en el Aneto constituyó una respuesta a la colocación de la cruz por parte del C.E.C.
    O sea que fue inspirado por la Virgen de Montserrat en la Pica.
    Monse y Pilar reinan en sus respectivos techos.
    Un saludo.

    • Ya ves: en el boca-oreja se cuentan numerosas versiones. Y no veas las que he podido recoger, siendo socio de «Fontaneros de Oregón» y habiendo hablado con gran parte de los protagonistas de la Entronización. Pero un documento es un documento, y lo de las motivaciones aparece muy temprano, en el origen de todo, en las páginas de «El Cruzado» de Barbastro… Más saludos, Patxi…

    • Sí, pero últimamente eso de entrar en el terreno de lo personal, no sé yo si está bien visto. Por otra parte, ya sabes, el 12 de octubre es también la Fiesta Nacional, la de la Hispanidad, la de la Patrona de Aragón, Zaragoza, Torla y largo etcétera. Sin olvidarse de quienes, si hay problemas, nos sacan de la montaña en helicóptero: la Guardia Civil. En fin: aunque sea con retraso, felicidades a todos (Pilarines incluidas)…