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Tibet, reserva hídrica de 1/3 del planeta

A principios de  siglo viaje por primera vez al Tibet para atravesar parte de este altiplano, desde su capital, la ciudad sagrada de Lhasa, hasta Katmandú en Nepal en un viaje de los que cambian la forma de entender la vida. Fueron algo más de 1300 kms. sorteando varios pasos de más de 5000 m de altitud que me pusieron jornada tras jornada al límite físico, respirando en un ambiente enrarecido, con menos de un 50% de oxígeno en el aire en algunos casos.

Recuerdo el caótico arranque desde los alrededores del Palacio Potala en Lhasa, un hermoso lugar repleto de turistas nuevos ricos chinos, vomitando debido al mal de altura en cada esquina, detenidos bajo cada escalera, en cada esquina del grandioso santuario, mareados y con la mirada perdida.

De ahí arrancó mi ciclo aventura que me llevaría tras varias etapas de exigente pedaleo, hasta el  monasterio de Rongbuk, junto al campamento base del Everest.

El Tibet me enseño muchas cosas; a valorar la humildad de aquellos que sin casi nada lo dan todo,  a reconocer como se aprovechan los exiguos recursos hasta el

límite, a observar su territorio, su agricultura y ganadería al ritmo de las pedaladas…

Es una región que hace la delicias de exploradores, geógrafos, viajeros, naturalistas o cualquier persona curiosa del

paisaje… profundos cañones, anchos valles y ríos caudalosos, suceden a grandes montañas, glaciares, picos de hielos perpetu

os… la geología se retuerce y se muestra indomable bajo los ochomiles . La flora se transforma según cambia la altitud, la meteorología es capaz de ofrecernos las cuatro estaciones en un solo día, mientras  descubres en tu montura pequeñas aldeas, diminutos santuarios o grandes monasterios que salpican el paisaje árido del altiplano y empequeñecen tu existencia en tal vasto paisaje.

Pero al margen de la geografía física, cuando volví del viaje, descubrí en un artículo científico en mi universidad, un dato demográfico demoledor, que es clave para entender la importancia geopolítica del Tibet. Una región tan árida y despoblada, con tan solo unos 2.5 millones de habitantes ( lo que supone un 0,00025% de la población mundial), y una superficie de algo más de 1 millón de Km2 (un 0,08% de la superficie del planeta) irriga y da sustento , ATENCIÓN, a casi 2000 millones de habitantes, practicamente 1/3 de la población mundial.

En el Tibet se encuentra el tercer polo del planeta; la mayor extensión de glaciares y mares de hielo de la tierra. De ahí nacen algunos de los ríos más caudalosos del planeta; Yangste, Bramaputra, Amarillo, Indo, Mekong, Salween, sus cauces irrigan los campos de paises superpoblados como China, India o Bangladesh, dan de beber a sus habitantes y alimentan animales y campos que dan sustento a una economía de base agrícola.

Pero además, el Tibet se ha convertido en una reserva de recursos naturales, un santuario natural donde China ya hace tiempo puso los ojos y cuyos hielos hoy se derriten a un ritmo que está poniendo en peligro a miles de aldeas y que está transformando el territorio, salpicado de embalses y reservas artificiales que merman, los ya transformados cauces de estos grandes ríos y que está inundando los valles fluviales a un ritmo como no se había conocido antes, debido a

episodios de lluvias torrenciales y picos de deshielo sin precedentes.

El Tibet aún es, de esos lugares que te hacen sentir pequeño, y que frente a tal grandeza, te obligan a ser respetuoso ante la madre naturaleza.

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