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NANGA PARBAT EN INVIERNO

¿Qué tendrá el Nanga Parbat que desde el inicio del alpinismo moderno ha seducido a tantos alpinistas?

Será su historia, su belleza, su particular ubicación en el Himalaya, o será su gigantesca silueta, o será el amor de los hombres hacia las montañas…
Lo cierto es que el Nanga Parbat, de 8.126 metros, es seguramente el ochomil más famoso, incluso más que el Everest y el K2.
Pocas montañas sorprenden tanto como el Nanga; sus paredes son interminables y verticales y sus arista kilométricas. La pared del Rupal por ejemplo, es con sus más de 4 kilómetros de altura, la pared más alta del planeta. Esta cara sur es famosa por sus historias míticas que van más allá de lo humano. La pared oeste, el Diamir, es también apasionante y en nuestros días, la más utilizada para acometer la ascensión al Nanga.

¿Qué que extraña resolución llevó a Alfred Mummery hace más de 125 años al Nanga? Este apasionado inglés intentó escalar el gigantesco pilar de hielo y roca que hoy en día lleva su nombre. Llegó hasta los aproximadamente 6.000 metros, sobrevivió, pero desapareció en un posterior intento de exploración del Nanga Parbat durante la misma expedición. Sin duda alguna este alpinista visionario con alma de explorador fue un adelantado a su época, y yo me pregunto: ¿Qué es lo que hubiera conseguido hacer Mummery en la actualidad con el material que disponemos y su mentalidad vanguardista?

Después llegó un tirolés llamado Buhl, quien en los años cincuenta del pasado siglo consiguió la primera absoluta del Nanga. Hermann Buhl partió completamente solo hacia la cumbre desde los 6.900 metros y volvió para contarlo.

En 1970 un jovencísimo Reinhold Messner junto a su hermano Günther, logran la primera absoluta del Rupal, y en medio del caos, logran la 1a travesía de la montaña, descendiendo por la vertiente del Diamir. Desgraciadamente solo Reinhold sobrevive para contarlo.
Reinhold Messner se obsesiona con el Nanga Parbat, la Montaña Desnuda, ¡su montaña!. Vuelve varias veces, y en 1978 logra el que quizás sea su mayor logro: la 1a absoluta en solitario del Nanga Parbat y de un ochomil, una vía aún hoy en día sin repetir.

Los últimos años nos han llevado las expediciones invernales, y alpinistas como Álex Txikón, Simone Moro, Tamara Lunger, Alí Sadpara, Elisabeth Revol y otros han intentado ascenderlo en invierno. Finalmente lo lograron Moro, Sadpara y Txikón, en un viaje invernal que llevaron hasta las últimas consecuéncias, una ascensión histórica imposible de olvidar.

Hace pocas semanas que el británico Tom Ballard i el italiano Daniele Nardi, intentaron ascender al Nanga en invierno persiguiendo la 3a invernal a través del inescalado Espolón Mummery de la cara oeste. Desgraciadamente fallecieron durante la escalada, a unos 6.000 metros.
¿Qué impulsó a estos dos hombres a intentar semejante vía en invierno?
Se dice que las motivaciones humanas son un misterio, algo que nadie sabe dar una explicación, pero Nardi y Ballard acometieron una ruta muy complicada y extremadamente peligrosa, algo que ha nadie se le había pasado por la cabeza en los últimos 125 años. Ellos lo hicieron apostando fuertemente, muy fuerte, y desgraciadamente no salió…

El Nanga continua presentando grandes retos, y los alpinistas seguirán acudiendo a la llamada seductora de este gigante de roca y hielo. En sus vertientes verticales todavía queda mucho por hacer e histórias que escribir, y todos, absolutamente todos, rendirán homenaje a los pioneros; Mummery, Buhl, Messner… hombres que son parte de la montaña, alpinistas con un coraje y un valor fuera de lo común.

Las pasiones humanas continuarán siendo un misterio por descifrar, algo que quizás continuará existiéndo por los siglos de los siglos. Mientras exísta el deseo de exploración y un altro grado de romanticismo, seguirán habiéndo personas que lo dejarán todo y partirán hacia las montañas más altas…