en Espeleología

Cueva del Reguerillo (2ª parte): un poco de historia

Hace más de medio siglo, Manuel Maura (1951) describía los grabados de edad auriñaciense de la galería superior, o Primer Piso, de la cueva. Pero El Reguerillo alberga, aparte de numerosas muestras de arte rupestre, recientemente puestas en evidencia por la Dra. Rosario Lucas, de la UAM (Lucas et al., 2006), un yacimiento paleontológico único, estudiado por el Dr. Trinidad de Torres (1970, 1974 A y B). Los osos de las cavernas de la Cueva del Reguerillo constituyeron, de hecho, la población estable de esta especie más meridional de Europa.
En el terreno de lo imaginario, hay leyendas que relacionan la cueva con una mazmorra musulmana durante la Edad Media, e incluso con la virtual guarida de un dragón, una de cuyas costillas fue depositada en el cercano convento de Uceda por un caballero que le habría dado muerte. Tal costilla, cuya procedencia aún hoy se ignora, resultó ser de una ballena, como demostró Casiano de Prado.
Los arciprestes de Torrelaguna, población cercana, acostumbraban visitar el antro y dejar testimonio de su aventura en forma de graffiti, uno de los cuales, hoy perdido, databa de 1689.
Pero la primera exploración científica de la cavidad fue llevada a cabo por el citado Casiano de Prado, a mediados del siglo XIX (Prado, 1864). Treinta años más tarde, Gabriel Puig y Larraz (1894) la visitó con el propósito de incluirla en su célebre catálogo de cuevas y simas de España. En 1916 el abate Henri Brehuil descubrió cerámica neolítica cerca de la entrada, y en 1928 el Dr. Antonio Cantó la mencionaba en la primera edición de su obra (Cantó, 1958). En 1931, Manuel Maura y José Pérez de Barradas (1936) realizaron la primera descripción detallada junto con una topografía de la Cueva del Reguerillo. En 1944, era declarada Monumento Histórico-Artístico.

Plano de Maura y Pérez de Barradas

Plano de la Cueva del Reguerillo, realizado por Maura y Pérez de Barradas en 1931 (copia). Sólo muestra la galería del Primer Piso, única conocida por aquel entonces.

En 1956, luego de haber consultado algunos documentos que hacían referencia a la cueva, miembros del Club Alpino Español, de Madrid, liderados por Ángel Hernanz, alcanzaban el final conocido de la misma, donde un diminuto agujero soplador, situado a 1 metro del suelo, sugería la posibilidad de hallar una continuación. Poco después, provistos de pico y pala, excavaban el piso de arcilla compactada y descubrían, al cabo de un par de metros, una galería que desembocaba pronto en un estrechísimo paso. El llamado «Tubo», un conducto desfondado en forma de ojo de cerradura, que se abre inmediatamente a un pozo vertical, daba acceso a una extensa red de galerías. El grupo se planteó la necesidad de proseguir las exploraciones y levantar el plano topográfico de la cueva.
Entre enero y marzo de 1957, Hernanz y un grupo de amigos, en su mayor parte alumnos de la Escuela de Ingenieros de Caminos y miembros de los Grupos Universitarios de Montaña (GUM), llevaron a cabo los trabajos de exploración y topografía, en difíciles condiciones y gracias a grandes dosis de entusiasmo. Participaron en los trabajos Rafael Armas, Jorge Bardía, Manuel Berges (arqueólogo), Venancio Calderón, Gonzalo Camblor, Dámaso Fariñas, Francisco Fernández, Angel Hernanz, R. Huertas, Javier R. Ibrán, Domingo Pliego, Arturo Rebollo, José Saénz-Oiza, Pedro G. Salinas, José Solé y el Padre Veny (arqueólogo).

Topograf�a de la Cueva del Reguerillo

Topografía de la Cueva del Reguerillo, según el GUM (copia). (Original de Domingo Pliego).

Poco después acompañaban a un periodista del diario Madrid para hacer un reportaje sobre la cueva, y, cerca del final conocido del Tercer Piso, encontraban dos pisadas fosilizadas de oso de las cavernas, que habían pasado inadvertidas al equipo de topógrafos. Las fotografías que el periodista tomó fueron reproducidas en el número 8 de la revista Geo y Bio KARST, de diciembre de 1965.

Huellas fósiles de oso de las cavernas

Huellas fósiles de Ursus Spelaeus, en el Tercer Piso de la Cueva del Reguerillo. (Cedida por Domingo Pliego).

En el mes de junio, acompañados por Hernanz, Pliego y Solé, visitaban el Reguerillo el geo-espeleólogo Joaquim Montoriol y los hermanos Anglada, todos del Grup d’Exploracions Subterrànies (GES) del Club Muntanyenc de Barcelona. Sus observaciones geomorfológicas condujeron a la publicación de varios trabajos científicos a propósito de la cueva (Montoriol Pous, 1961 y 1962).

Montoriol en el Reguerillo

Durante la visita de Montoriol y los hermanos Anglada a la cueva. (Cedida por Domingo Pliego).

En 1964, miembros del Departamento de Hidrología Cárstica de la Comisión de Hidrología Continental y Científica del Centro de Estudios Hidrográficos, de Madrid, realizaban un estudio completo de la cueva (Hernanz, 1965 y 1967), en el cual se concluía la necesidad de completar el levantamiento topográfico de la cavidad, incluyendo la Galería Nueva, descubierta al final del Segundo Piso, más allá de la Sala del Perro que Fuma, por J. A. Elorriaga y Carlos Domínguez en el curso de los trabajos. En dicha galería recogieron una mandíbula casi completa de oso de las cavernas.

Galer�a Nueva del Reguerillo

La Galería Nueva del final del Segundo Piso. (G.E. Estrella Polar).

En 1966, espeleólogos de los grupos de la Escuela de Minas (GEM) y Querneto (GEQ), ambos de Madrid (G.E. Querneto, et al., 1967), encontraban, en el fondo de un gour situado al pie de una pequeña vertical, cerca del final de la Galería Nueva, dos esqueletos de Capra Ibex Cebenarum.

Las cabras fósiles del Reguerillo

Esqueletos de Capra Ibex Cebenarum, de la Cueva del Reguerillo. (Cedida por Trino de Torres).

En 1969, el G.E. Estrella Polar topografió la Galería Nueva. En los dos años siguientes, el Grupo de Exploraciones e Investigaciones Espeleológicas (GEIS), de Madrid, luego de una laboriosa desobstrucción, realizó el importante hallazgo de la galería que lleva su nombre (Galería GEIS), precedida por un angosto paso (La Claustrofobia). Esta galería es la continuación del Tercer Piso hacia el Este y desemboca en el exterior a través de un estrechísimo reducto. Muy cerca de esa segunda entrada natural a la cueva, el G.E. Standard abría un nuevo acceso artificial, sobre un antiguo derrumbamiento que cegaba la galería del Segundo Piso. En la extremidad opuesta de la cueva, el mismo grupo descubría una hermosa galería protegida por un severo estrechamiento, situada al final del Tercer Piso (G.E. Standard, 1971 y 1972).

Galer�a Standard en el Reguerillo
Plano de la Galería Standard, del final del Tercer Piso. (Félix Moreno Sorli).

Entre 1972 y 1973, los seis amigos del Equipo NSS llevábamos a cabo el levantamiento topográfico completo de la cueva, al cual me referí en la primera parte de esta serie. Varios años después, la Sección de Espeleología del C.E.I. de Alcalá de Henares (1981) repetía el trabajo, agregando un par de galerías desconocidas en el Segundo Piso y la Galería GEIS.

(Agradezco a Domingo Pliego y José Solé los datos y las fotografías de las exploraciones originales de la Cueva del Reguerillo).

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Referencias

Cantó, A. (1958). El turismo en la provincia de Madrid. 2ª ed. Madrid: 316-317.
G.E. Querneto; G.E. de Minas (1967). Ibex Cebenarum, en el Reguerillo. Geo y Bio Karst 10. Barcelona: 324.
G.E. Standard, (1971). Memoria 1971. Inéd. Madrid: 7 pp.
– (1972). Memoria 1972 (Cap. III: Trabajos en la Cueva del Reguerillo). Inéd. Madrid (7 pp.).
Hernanz, A. (1965). Una cuestión paleo-hidrográfica madrileña: La Cueva del Reguerillo. Revista de Obras Públicas. Madrid.
– (1967 A). La Cueva del Reguerillo y el carst del Cerro de la Oliva. Comisión de Hidrología Continental y Científica. Centro de Estudios Hidrográficos. Madrid: 7 pp.
Lucas Pellicer, R.; Cardito Rollán, L. M.; Gómez Hernanz, J. (coordinadores) (2006). Dibujos en la roca: el arte rupestre en la Comunidad de Madrid. Consejería de Cultura y Deporte, Dirección General del Patrimonio Histórico, Comunidad de Madrid: 371 pp.
Maura, M.; Pérez de Barradas, J. (1936). Cuevas Castellanas. Anuario de Prehistoria Madrileña. Madrid: 108-125.
Maura, M. (1951). Los dibujos rupestres de la Cueva del Reguerillo (Torrelaguna), provincia de Madrid. Valcamonica Symposium 1968. Brescia, Italia: 73-74; láms. I a V.
Montoriol Pous, J. (1961). Sobre algunas formas periglaciares desarrolladas en la Cueva del Reguerillo. Actes deuxième Congr. Int. de Spéléologie, T. I, Secc. 1. Bari, Italia: 128-134.
– (1962). Estudio geomorfológico de la Cueva Superior del Reguerillo (Patones, Madrid). Speleon, T. XIII (1-4). Oviedo: 3-14.
Prado, C. (1864). Cavernas, in Descripción física y geológica de la provincia de Madrid. Reedición facsímil del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Madrid, 1976: 282-287.
Torres, T. (1970). Estudio cronoestratigráfico de la Cueva del Reguerillo y su relación con la geología cuaternaria. Actas I Congreso Nacional de Espeleología. Barcelona: 79-88.
– (1974 A). Estudio de la Cueva del Reguerillo. E.T.S. Ingenieros de Minas – Vocalía de Espeleocronología del C.N.E. Madrid: 162 pp.
– (1974 B). El Oso de las Cavernas de la Cueva del Reguerillo. Actas III Congreso Nacional de Espeleología, Tomo II. Madrid.