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Magellan eXplorist 710: el «todo en uno» mejorado

 

Hace unos meses anticipaba en este blog la aparición de una nueva generación de receptores Magellan denominados eXplorist. Gracias a la amabilidad de la distribuidora en España, Azimut (Video Acùstic), he podido probar el modelo superior de la gama*, el eXplorist 710 (versión europea); un aparato dotado de cámara fotográfica y diversos sensores (altímetro/barómetro y brújula triaxial), y cargado de serie con la siguiente cartografía:

  • Mapa del Mundo en relieve “World Edition”, visible en 2D y 3D.
  • Mapa topográfico de Europa “Summit series” (cubre la mayor parte de Europa Occidental, exceptuando Canarias, Islandia, Groenlandia y otros territorios insulares), a una escala probable de ¿1:50.000…? (equidistancia = 25 metros).
  • Mapa de carreteras de Europa Occidental “City series”, con guiado giro a giro e instrucciones orales (no dice los nombres de las calles).

* Los modelos 510 y 610 son físicamente idénticos, pero difieren del 710 en la cartografía base instalada (sólo mapa mundial en el 510; mapa mundial y topográfico europeo en el 610), la memoria disponible (500 MB libres en ambos, frente a los 4 GB del 710) y la ausencia de sensores en el 510.

Debo decir que la impresión general ha sido positiva. Veamos por qué…

 

Diseño

El cuerpo redondeado del eXplorist, algo más voluminoso y abultado que el de un Garmin Oregon, es agradable de manejar y se adapta muy bien a la mano, aunque es algo pesado (195 gr. con pilas). El acabado es excelente: sólido y compacto y realizado con materiales de calidad. La extremidad inferior adopta la forma de un asa, apta para anclar una cinta de seguridad —no incluida— a la muñeca o el cuello.

 

 

El ajuste de la tapadera posterior del alojamiento de las pilas es perfecto. Dicha tapadera incorpora un raíl metálico ranurado, concebido para anclar el eXplorist en los diferentes soportes de montaje (bici, auto…).

 

 

En la parte superior del mismo, junto al pestillo de cierre, se sitúan las aberturas que protegen, respectivamente, la cámara (izquierda) y el altavoz (derecha). En la cara frontal, bajo la pantalla, un pequeño orificio identifica la posición de un micrófono; en combinación con el altavoz, sirve para grabar y reproducir sonidos, notas de voz, etc., que pueden ser agregados a los waypoints, los tracks y los geocachés (más adelante me extenderé en ello). El aparato resiste inclemencias, golpes e inmersiones intempestivas en agua, estando calificado como de grado IPX7.

 

 

El compartimento de las pilas (2 x AA) está protegido por una junta de estanqueidad y contiene el receptáculo para la tarjeta de memoria micro-SD, idéntico al utilizado en otros equipos de la competencia. Magellan no menciona la máxima capacidad de dicha tarjeta, aunque es posible que el eXplorist pueda utilizar las de 16 e incluso las de 32 GB. La cámara y el altavoz son, también, resistentes al agua. Un diminuto orificio cubierto interiormente por una delgada lámina de Goretex® sirve para equilibrar las presiones interna y externa, al tiempo que impide la entrada de humedad al aparato.

El conector USB, protegido bajo una lengüeta de goma, está inclinado unos 45°. Esta configuración obliga al cable de conexión al ordenador a adoptar una posición bastante forzada (lo más práctico es apoyar el aparato boca abajo sobre la mesa cuando se trabaja con él).

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Hardware

Aparte de la cámara de 3,2 MPx con auto-foco —apta para tomar fotos y vídeos— y el micrófono y el altavoz citados, el eXplorist 710 incluye dos sensores (altímetro/barómetro y brújula triaxial). La calibración de la brújula es muy sencilla: basta describir en el aire la figura de un “8” con el aparato, tal como se hace con algunos smartphones.

 

 

La pantalla táctil en color, de tecnología transflectiva, tiene 40 x 65 mm (3” de diagonal; 240 x 400 píxeles). Es bastante responsiva al tacto, pero su visibilidad al aire libre es mediocre, como sucede en general con este tipo de pantallas. Puesto al lado de de un Garmin Dakota 20 es fácil advertir este extremo.

 

 

Todos los comandos se ejecutan a través de la pantalla táctil, pero el eXplorist dispone, además, de dos botones laterales programables por el usuario —aparte, claro está, del botón de encendido—. Uno de ellos viene asignado por defecto a la cámara fotográfica y el otro a la creación de un waypoint en la posición actual.

 

 

El receptor GPS es el renombrado SiRF Star III, cuya eficiencia y precisión son de sobra conocidas. La antena interna, de tipo cerámica plana, cuadrada, está montada sobre una lámina metálica (plano de tierra) en la extremidad superior del aparato, siendo su orientación ideal, por tanto, aquella en la que el eXplorist está completamente vertical.

 

 

No obstante, en las pruebas llevadas a cabo en bicicleta, estando el equipo en posición cercana a la horizontal, la recepción fue correcta, como puede verse en la siguiente comparación de los registros de los tracks llevados a cabo simultáneamente por el 710 (rojo) y un Garmin GPS Map 62s (verde), montados codo con codo sobre el manillar. A diferencia de su pariente, el Triton 2000, el eXplorist no dispone de conexión para una antena activa externa.

 

 

 

El eXplorist ofrece al usuario algo más de 4 GB de memoria interna. Ese generoso espacio puede albergar mapas, fotografías, vídeos, notas de voz… y puede incrementarse considerablemente a través de una tarjeta micro-SD. Para las pruebas de este artículo instalé en la tarjeta, a través del programa VantagePoint, los mapas que componen el popular TopoHispania 1.0 en versión Magellan. (En la imagen siguiente pueden verse el mapa topográfico europeo —centro— y TopoHispania 1.0 —derecha— en la pantalla del eXplorist).

 

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Funcionamiento

El eXplorist puede albergar 2.000 waypoints, 10.000 geocachés, 200 tracks de hasta 10.000 puntos cada uno y 200 rutas con hasta 500 tramos. De igual modo puede almacenar y manejar tracks generados por otros receptores o descargados de Internet u otras fuentes, a condición de que se encuentren en formato GPX. Cada nuevo registro de track es independiente del anterior, evitando así uniones ficticias indeseables.

Si hay algo que exaspera en este receptor es es la interminable secuencia de arranque, cuya duración (60 segundos) es muy superior a la de los aparatos de la competencia (28 seg. en el caso de un Map 62s; ¡11 seg. en el de un Dakota 20!). Puede que tenga que ver con el sistema operativo adoptado por Magellan (Windows CE). No es el único; TwoNav, SatMap…, entre otros reputados fabricantes, se sirven del mismo motor para impulsar sus respectivas máquinas.

La adquisición de satélites y el cálculo de la posición tienen lugar rápidamente, una vez superada la mencionada fase de arranque. El eXplorist mantiene sólidamente la sintonía de los satélites, aun en circunstancias adversas.

 

 

El registro del track se lleva a cabo con bastante precisión, a condición de seleccionar en los ajustes correspondientes la opción “por tiempo” y una cadencia de unos pocos segundos (entre 1 y 5, por ejemplo, para registrar una excursión por el monte). En la opción “auto general”, pensada tal vez para recorridos en automóvil, el aparato ahorra demasiados puntos de track y estiliza en exceso el trazado del registro. La otra opción («auto continuo») no he llegado a probarla.

 

 

El consumo de baterías, bastante elevado, puede reducirse sirviéndose de la función “suspender” (tocando el botón de encendido y seleccionando la opción correspondiente), o habilitando la desconexión automática de la pantalla (por defecto lo está). Se mantiene, así, la conexión con los satélites, el registro del track, etc., pero la pantalla se apaga por completo hasta que el aparato es reactivado mediante una pulsación del botón de encendido (el despertar, por cierto, toma su tiempo…). Magellan apunta una duración de las pilas de 16 horas, extremo que no he podido confirmar.

 

 

Conectado al ordenador, el eXplorist se comporta como unidad externa de almacenamiento USB, siendo, además, compatible con Mac, tal como aparece en la pantalla siguiente:

 

 

En el curso de mis pruebas el funcionamiento del aparato ha sido correcto, a excepción de un problema surgido en dos ocasiones; la primera tras una sesión de intercambio de datos con el ordenador y la segunda tras un apagado normal: el eXplorist se quedó en ambos casos bloqueado en la pantalla de confirmación de conexión al PC. No salía de ella por más que lo apagara retirando las pilas (de otro modo no era posible) y volviera a conectarlo y desconectarlo del ordenador, expulsando correctamente el dispositivo o haciéndolo “a capón”. Curiosamente, el intercambio de datos con el PC seguía siendo posible; el aparato no estaba muerto… Por una afortunada casualidad, Magellan publicó justo al día siguiente del primer incidente una nueva versión del firmware, la 4.83, en su página web (el equipo traía de serie la 3.63). Una vez actualizado el eXplorist, el problema desapareció y no volví a sufrir otro incidente parecido hasta unos días después. La solución fue, nuevamente, reinstalar el firmware.

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Interfaz

Magellan ha dado un importante salto en el diseño de la interfaz. La mejoría afecta no sólo al aspecto de los gráficos y la interacción con los menús, sino también a la capacidad de adaptación y modificación de la propia interfaz (eso que los esnobs denominan, inapropiadamente, “customización”). Son tantas las posibilidades de acomodar el acceso a las funciones y los perfiles, la secuencia de pantallas, la disposición de los iconos… al gusto de cada quien, que resulta aconsejable familiarizarse bien con ellas antes de lanzarse a la aventura con el aparato.

Uno de los elementos que forman parte integral de esta interfaz son las cuatro esquinas activas de la pantalla principal del mapa. Al tocar brevemente sobre ella se hacen visibles cuatro iconos que proporcionan accesos directos a varios menús. Partiendo de la esquina superior izquierda, y en sentido de las agujas del reloj, son:

• Tablero

• Atajos (OneTouch)

• Opciones

• Menú principal

 

 

Tablero da acceso a varias pantallas de navegación que el usuario puede ir seleccionando (brújula normal, brújula de cinta, altímetro, panel de datos, satélites…). Un icono que aparece en el centro del borde inferior, cuando se selecciona esta opción, sirve para cambiar la pantalla en curso.

Atajos es un grupo de 12 iconos a cada uno de los cuales se puede asignar una determinada función (cámara de vídeo…), un lugar (casa, punto de inicio…), una acción (crear nuevo waypoint…)…

 

 

Opciones, como su propio nombre indica, es un menú que muestra las posibles acciones relacionadas con la pantalla en curso. Por ejemplo, estando en la pantalla del mapa aparecen “Añadir waypoint”, “Buscar en alrededores, “Iniciar nueva ruta”, “Detener ruta”, etc.

Menú principal contiene los elementos principales de control del aparato (waypoints, tracks —denominados “rastros”—, mapas, geocachés, rutas, puntos de interés, archivos multimedia —fotos, vídeos, audio—…) y, en particular, muestra un icono en el centro del borde inferior (llave y destornillador), el cual da paso al menú “Herramientas” y, desde él, a la configuración de todas las funciones y perfiles del eXplorist.

 

La mejor manera de comprender el funcionamiento del aparato y familiarizarse con su manejo es consultar la guía básica de utilización, disponible en este enlace, ya que el manual impreso en papel que se incluye puede asustar un poco, debido a su extensión.

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Prueba en el monte

Para llevarla a cabo escogimos un recorrido circular de unos 10 kilómetros, que transita entre pistas, zonas de bosque y una cumbrera despejada. El eXplorist viajaba en posición vertical, dentro de una bolsa anclada a la parte superior de una de las cinchas de la mochila. Como receptor de referencia utilicé un Dakota 20 sujeto a un costado, con buena visibilidad del cielo. Ambos aparatos estaban programados para registrar un punto de track cada segundo.

 

 

El resultado general, junto con un detalle de los registros, correspondiente a la zona boscosa, aparece en las pantallas siguientes.

 

 

 

Es posible apreciar el detalle y la coherencia, sin saltos ni interrupciones, lo cual confirma lo que más arriba afirmaba acerca de la habilidad de este receptor para adquirir y mantener la sintonía de los satélites GPS.

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Pruebas en bici

Realicé varias, utilizando un soporte de fortuna para el eXplorist, ya que no disponía del original. En unas ocasiones lo comparé con un Garmin Map 62s y un TwoNav Sportiva+ como receptores de referencia; en otras con un Dakota 20.

 

 

 

En las siguientes imágenes puede verse uno de los recorridos cortos (el tiempo era execrable durante la Semana Santa…), así como un detalle de los registros correspondientes al eXplorist 710 (verde), el Sportiva+ (azul cian) y el Map 62s (rojo), prácticamente idénticos.

 

 

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Prueba en ciudad

Esta vez, por variar, y con el fin de utilizar la base de datos precargada en el aparato, escogí la opción de ir en bici en busca de un geocaché próximo. El lugar (Auditorio de Madrid) es bastante evidente y el guiado —con el perfil de senderismo seleccionado, esto es, sin llevarme giro a giro por las calles, como en un coche— fue perfecto. Eso sí, del geocaché ni rastro; probablemente haya sido depredado, o yo no soy lo suficientemente hábil o perseverante…

 

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Prueba en carretera

Para completar la serie de ensayos programé la ruta de regreso desde la sierra hasta casa utilizando el guiado en ruta sobre el mapa europeo de carreteras preinstalado en el eXplorist (huelga decir que yo no conducía el coche…). Teniendo en cuenta que en ausencia del soporte al parabrisas el receptor iba en mi mano, sin prestar especial atención a la visibilidad del cielo, pude comprobar que la recepción de las señales de los satélites no se interrumpió en ningún momento. El guiado, aunque no proporciona indicación de las calles, es el mismo que encontramos en los navegadores comunes de gama media-baja y funciona perfectamente. No debemos olvidar, no obstante, que este no es el aparato más apropiado para utilización en un vehículo.

 

 

Habiendo programado el track en el modo “Auto general”, quedó claro el ahorro de puntos mencionado más atrás y el resultado excesivamente estilizado del registro resultante.

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Fotografías

La cámara del eXplorist lleva a cabo un trabajo estupendo, a condición de que tomemos unas precauciones elementales, tales como:

• Huir de los contraluces.

• Evitar los contrastes intensos entre zonas iluminadas y en sombra (entre árboles, por ejemplo).

• Sostener bien el aparato, en especial si la luz es algo escasa, ya que no dispone de estabilizador de imagen ni flash.

 

(Imagen reducida en PhotoShop)

 

Los resultados son buenos y permiten documentar aquellos lugares de interés que vayamos recorriendo. Las fotografías pueden asociarse fácilmente a los waypoints (igual que otros archivos multimedia, como las notas de voz). Por otro lado, cada foto incluye en el archivo EXIF los datos GPS del eXplorist, lo que facilita su geo-localización en Picasa, Fickr, Google Earth, etc.

 

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Archivos de audio

Como se indicó más arriba, el eXplorist permite agregar notas de voz, sonidos grabados en el terreno… a los diferentes datos registrados (waypoints, tracks…). Este es un ejemplo de una breve nota de voz registrada en el momento de crear y guardar un waypoint en el monte: Nota de voz. El formato original del eXplorist (AMR) ha sido convertido a MP3, mediante Switch para Mac. En la pantalla del receptor en la cual se muestran las propiedades del waypoint en cuestión es posible advertir la presencia de dos archivos asociados a él, una fotografía y un sonido.

 

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Conclusión

Magellan sigue ofreciendo modelos innovadores que luego los demás imitan. El eXplorist lo es. No sería extraño ver en la siguiente generación de los modelos de la competencia la aparición de algunas de las novedades de este aparato, como las esquinas activas en la pantalla del mapa, un recurso bastante interesante para acceder a funciones y ajustes rápidamente.

Está bien construido, es robusto y confortable a la mano, aunque tal vez algo pesado. La duración de las pilas parece limitada; conviene llevar un juego de repuesto. Pero esta indicación es habitual, sea cual sea el receptor aludido.

Me ha sorprendido muy gratamente la total compatibilidad con Mac. De hecho, todas las descargas de waypoints y tracks, así como su proyección sobre el mapa, las he llevado a cabo directamente en ordenadores de la manzana. Su comportamiento como unidad externa USB es correcto y el acceso a los archivos es total (¡atención a este punto!: un desafortunado error en la manipulación de los archivos —los mapas, por ejemplo—, puede conducir a su destrucción…).

Mi agradecimiento a Araceli Muñoz, de Azimut, por la cesión del equipo de pruebas.

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