por

Nueva vida.

Hace días que no escribía nada por aquí. Estaba bloqueado después de la bestial experiencia en el Karakorum junto a Alex Txikon. La verdad es que ni ahora acabo de llegar a comprender muchos de los acontecimientos que allí viví. La tragedia de los tres alpinistas desaparecidos Gerfried, Cedric y Nizar ha marcado claramente nuestra expedición. Me he encontrado con el deseo de transmitir todo lo que allí viví por la cercanía que he sentido con la gente que nos ha apoyado, es como si debiera algo. Por otra parte se me hace imposible valorar públicamente parte de lo que he sentido de verdad, especialmente porque ante la muerte todos nos igualamos y sería fácil interpretar de manera errónea cualquier comentario. Siempre es muy fácil hablar cuando uno no ha estado cercano a los acontecimientos, y lo que se critica desde la distancia está sometido claramente a aguas pantanosas donde abunda más el error que el acierto.

Todo lo que había ocurrido con anterioridad en esta expedición había llevado a Alex a la decisión acertada pues simplemente volvió con vida de aquel infierno helado donde la vida solo es posible por unos instantes. Hay poco más que hablar. Quiero valorar todo lo bueno que viví junto a Gerfried, Cedric y Nizar por espacio de dos meses muy intensos. Todos ellos tenían la ilusión de niños que les mantenía con una energía y empuje envidiables. Ahora solo pienso en sus familias y que puedan recuperar sus mejores recuerdos para no olvidarlos jamás.

El alpinismo extremo solo comprende de decisiones acertadas. Un error puede llevar a un desenlace fatal. La lección que podemos extraer no lleva consigo el aval del éxito futuro. Pero para mi que hay que pensar siempre en uno mismo independientemente del grupo y por bien del grupo. Es decir que si uno no lo ve claro no hay mejor decisión. Yo me tuve que volver porque tenía un compromiso ineludible, por respeto al trabajo «normal» en estos tiempos de crisis. Y lo digo entrecomillado porque el alpinismo siempre ha sido para mi trabajo aunque esto sea difícil de entender. Pero cuando tu compromiso con el alpinismo ha sido la vida y toda tu energía, este también se convierte en trabajo donde abundan intereses totalmente mercantilizados. No me puedo imaginar que hubiera sido de mi por solo cinco días, me encontraba fuerte y totalmente motivado. Tuve mi aventura volviendo con los militares por el Karakorum solo. Nunca pensé que subirían hacia cima viendo el tiempo que pronosticaban por la web.

El invierno en el Himalaya me ha devuelto las ganas de intentar alguna otra montaña alta. Pero esto será el año que viene cuando afiance mi trabajo en Adidas, empresa a la que ahora me debo y donde comienzo una nueva vida. Fue hace unos cuantos años cuando Adidas intentaba entrar en el mundo del Outdoor. Ahora ha cambiado totalmente tanto el material como su filosofía.  Tuve una época como patrocinado muy buena de la que guardo un gran recuerdo y que me ha llevado hasta aquí. El fruto de los esfuerzos pasados parece que ahora se pueden recoger y me encamina a un reto como el mayor de los ochomiles, salvando siempre la diferencia de que el trabajo en cualquier empresa no conlleva un riesgo para la vida.

Escalando en Patones hace unos cuantos años, entonces Adidas solo unas pocas prendas relacionadas con la montaña


Corriendo en la Pedriza con algunas de las primeras zapatillas de trail running.
Escalando en la Pedriza para una sesión de fotos.

[ CONSIGUE MORIR POR LA CIMA PINCHANDO AQUÍ ]

ADIDASTOP 30 PETZL

Facebook Carlos Suarez Twitter Carlos Suarez

www.carlossuarez.es

Consigue el Libro Morir por la Cima de Carlos Suárez

  1. Como bien dices, opinar desde la distancia es meterse con frecuencia en el cenagal del dislate, cuando no en el de la mala fe manifiesta.
    Los que hemos seguido, con emoción casi infantil, el día a día de vuestra expedición y, por cercanía, la de los polacos; quienes hemos leído blogs en varios idiomas, revistas, comentarios y analizado tracks con el mapa delante, como si de una aventura de Jules Verne de aquellas que aparecían por entregas en la prensa se tratara, tenemos una opinión. Es inevitable. También hemos leído cientos de mensajes de apoyo y unas cuantas burradas. Intentaré que mi punto de vista no sea una más.
    En una aventura como la ascensión del GI (Hidden Peak, que dicen otros) en invierno, no caben los errores. No es que no quepan, simplemente creo que no existen.
    Me niego a creer que personas con la fortaleza, el conocimiento y la experiencia de los fallecidos se «equivocaran». Álex tampoco «acertó» ni creo que hubieses «acertado» tú de haber estado allí aún. No hay errores. Aquí no. Solo mala suerte (o buena).
    Cuando se sale al monte se asume un riesgo. Ya sea al Karakórum o La Pedriza. La diferencia es que nadie que vaya al Karakórum en invierno se va a equivocar y en La Pedriza, Alpes o Pirineos, quienes podemos jactarnos envanecidos de alguna (pobre) experiencia vemos errores continuos a nuestro alrededor. Incluso en el Himalaya estival, por razones que conocemos y no vienen al caso, se cometen errores clamorosos. Sabemos de muchos.
    Gerfried, Cedric y Nizar, desde su inapelable experiencia y sabiendo que asumían un riesgo, intuyeron que aquel era el día. ¿Cuántas personas en el mundo podían discutirles eso? De pocas a ninguna. Álex, desde su también inapelable experiencia, opinó otra cosa, igual de indiscutible. Tuvo más suerte. Hay variables imposibles de manejar: las llamamos «azar». Tamara bajó (casi) entera. Podemos sospechar que no habría sido así de no haber tenido la fortuna de toparse con Álex, pero ese encuentro formaba parte de las variables inmanejables y, por lo tanto, indiscutibles.
    Nadie se equivocó. Nadie acertó. Unos tuvieron suerte y otros no, estos últimos dejaron su vida. Sabían que les podía pasar, aunque esto no es un consuelo.

  2. coincidimos en la lilac hace un par de años. Junto a los «abuelos» del alpinismo. Fuerza titannnnnnnn no dejes que el alpinismo de sofa te envenene.

  3. Lo siento….pero sigo teniendo mi opinión y pensando igual…

  4. Qué hay Carlos,

    Sin duda siempre es duro hablar de la muerte, tabú para muchos, pero es algo con lo que no te queda otra que bregar si te gusta la actividad en montaña.

    Respecto a lo de lo peligroso de trabajar en una empresa…bueno, depende 😉

    Suerte con este nuevo proyecto y con tú libro!

    Salu2

  5. Los balances se cumplen solamente en el pasado. Hay quien les pide más rendimiento. En realidad, so capa de balance, se propone un ajuste de cuentas. Por amor de las verdades como puños, aventura pronósticos como coces. Pequeñas correcciones del pasado garantizan un futuro (directamente) correccional.
    No es bastante prisión el pasado? Tiene que determinar, o, siquiera, condicionar el porvenir? El mañana viene sin riel, sin faja ni corsé. Cabalmente, el mañana viene sin mañana. (Hay que hacerlo cada vez.) No discuto la oportunidad de las conjeturas. Pero, ah, amigo!, declárelas al entrar. Al salir ya no son conjeturas ni buenos propósitos ni profilaxis, sino balances, en el mejor de los casos; o ajustes de cuentas, en los demás.

  6. Desde el respeto a la opinion que tienes, carlos, suscribo todo lo que dice sarastro. Yo tambien he seguido la expedición, y creo que nadie acertó ni se equivoco. El azar,como en otras circunstancias de nuestra vida diaria, juega un papel fundamental, y mucho mas en actividades de riesgo, como el alpinismo. Ese riesgo calculado, que decía Dougal Haston, forma parte de la magia de este maravilloso mundo de la montaña, y del que asumisteis todos al intentar el hidden peak en invierno. Hay quie opina que el alpinista bueno es el que sobrevive. Yo opino que el que sobrevive, a prte de ser bueno, tiene que tener mucha suerte y al azar de su parte cuando emprende empresas de este pelo. El que muere, es tan bueno o mejor que el que queda, pero la vida es asi de dura o injusta (lo mismo si falleces de enfermedad o de un accidente de coche, el puñetero azar a algunos se la juega y a otros no). El hecho de que muriesen haciendo loquee les apasionaba no consolara a sus seres queridos, pero por lo menos murieron haciendo lo que querían, que es una opción de vida, y no de un accidente con el coche o de un Cancer. En fin, la montaña siempre tendrá sus riesgos, por mucho que los minimicemos, y su recompensa hara que a muchos les siga mereciendo la pena asumirlos.

Los comentarios están cerrados.