en General

Semana Santa en Jaen

Escalandoen la sur del Castillo

Escalando en la sur del Castillo

Hace tiempo que tenía ganas de ver una Semana Santa por el sur. Tienen fama de ser emotivas, autenticas y, al margen de mis creencias religiosas, que no pasan por Cristos crucificados ni Marías Dolorosas, me parecía que valía la pena ver esos pasos que con tanta devoción llevan los cofrades.Al fin y al cabo se parece bastante a lo que he hecho ultimamente en Patagonia y que con frecuencia hacemos los alpinistas: Llevar enormes pesos durante interminables horas para despues devolverlos a su origen sobre un cuerpo cansado, con el respeto que merecen los diferentes motivos por los que hacemos, alpinistas y cofrades, semejante esfuerzo aparentemente inútil.
Habíamos estado escalando en Las Alcandoras, una pared muy interesante a escasos kilometros de la ciudad. Despues de vestirnos de personas normales y maquillarnos un poco, mi amiga Asun me llevo hasta una plaza que, decía todo el mundo, era demasiado pequeña para el evento. Estaba abarrotada y con toda la delicadeza que pudimos reunir, fuimos aproximandonos hasta una puerta de forja de la que iba a salir «Nuestro padre Jesus», hasta que dos señoras empezaron a protestar, que si llevamos aqui desde hace dos horas, que no hay derecho…Otra que me estaba aplastando tambien protestó, hasta que vio que me era imposible hacerme mas flaca para que ella pudiera estar con cierta comodidad- Disculpe, señora, pero ya ve como me tienen, no puedo adelgazar mas…-le dije amablemente. Unos niños que habian puesto a hombros sus padres impedían toda visión de los que estabamos detras. La gente protestaba también por este hecho, y mostraba su indignación por el avance entre la multitud de uno de los musicos de la banda. Y se nos contagiaron las ganas de protestar, entre risas y cachondeo-Essse niño!! Que lo bajen!!Niño meloooon!!!-Grito Asun-No sois de aqui, verdad?-nos preguntaron unos adolescentes que decían vivir en una casa con los balcones que daban a la plaza- No, respondio Asun-aunque ella si es Jienense-Si intentais avanzar mas os van a linchar, se reían. No, ya hemos visto que las señoras estan plantadas, no hay quien las mueva…Eran las 2 de la madrugada y el ambiente se caldeo con la aparición de la Virgen. La llevan mujeres- nos informaron los adolescentes- se nota-apuntaron. En las cofradías, hasta hace relativamente poco, el honor de los pasos era privilegio exclusivo de los hombres, con pocas excepciones, y en muchas todavía lo sigue siendo. La gente pasa a veces decadas esperando poder llevar un paso y sigue estrictos protocolos de turno hasta que puede hacerlo.
Al salir nuestro padre Jesus la temperatura subió. La gente aplaudia, y la solemnidad del movimiento del trono con los pasos de los costaleros, al ritmo de una musica tétrica, con trompetas y  predominancia de tambores que marcan el ritmo, me hizo sentir ese no-se-que que tambien siento a veces en las paredes.

Con Asun en Las Alcandoras

Con Asun en Las Alcandoras

Estaba feliz de formar parte de esa energia que genera la gente reunida y emocionada, y comprender, en cierto modo, que haya gente dispuesta a cargar con «El Abuelo» en uno de sus hombros durante 11 horas, algo que, aunque me parece una tortura, puedo entender.

Por fin salio el esperado trono. La gente gritaba con emoción «Viva el Abuelo» y la multitud  respondía  aplaudiendo. Yo tambien me uní a los gritos, provocando la risa de Asun y los adolescentes, y alguna mirada sorprendida de las señoras. El trono mostraba un lujo sorprendente. Flores y bordados exquisitos cubrian a un Cristo que llevaba una cruz brillante y con oros, lejos de la imagen de miseria y sencillez que nos contaron en el colegio. El Cristo estaba vestido de fiesta. Y  su cara de sufrimiento contrastaba estridentemente con la belleza de las flores, los bordados y los oros, como si fuera una actuación.  Con esos adornos, trasmitía alegría en ese llevar la cruz. Si pudiera cambiar de cara, estaría con una sonrisa de oreja a oreja y brindando con un vinito, contagiado de la devocion y la alegria de la gente, a pesar de estar alli, aplastados como sardinas. El Cristo del fiestón, lo declararian por decision popular y temblaria la peninsula entera con los bailes que se iban a echar los Jienense, visto lo bien que lo pasan considerando que el rey de la fiesta está con una cara de pena que no puede con ella, y aun asi, genera una energía que pone los pelos de punta…

En conclusion, ese bienestar general lo genera el trabajo inútil de la gente que hace posible esta procesión: Quienes bordan la tunica, lo visten, limpian el trono, lo preparan, los costaleros y toda esa gente que acude con ilusión y convierte un jueves cualquiera en algo especial.
La tendencia del ser humano a realizar esfuerzos inutiles viene en la necesidad de alimentar al alma, esa parte de nosotros que no sabemos donde ubicarla, pero que todos tenemos claro que tenemos. Tampoco tenemos claro como alimentarla, pero si que sabemos que cuando no lo hacemos, la energia se va. Y tambien sabemos que cuando lo hemos dado todo, aunque pueda parecer un derroche de energía, tenemos nutrida al alma y  nos mantiene satisfechos durante un tiempo, con una sensacion de plenitud.
Cada uno a nuestra manera, los hombres y mujeres seguiremos buscando el bienestar espiritual, sea llevando mochilas, rompiéndonos los hombros en alguna cueva, derrochando aliento en la bici, soportando el aplastamiento de la multitud o llevando un trono… Como humanos que somos…

  1. Bicha! para el año que viene te visto de penitente! Lo que no se todavía se de color morado o roooosa!

Los comentarios están cerrados.