en Cecilia Buil, General

Charakusa 2010.El regreso(II)

Mis compañeros Ruben y Miguel decidieron ir al pueblo que estaba unos dos Kilometros cruzando el torrente hacia las 12 del mediodia. No habiamos desayunado y el hambre apretaba. No se si por no comer o por la mojadura del dia anterior, me sentia mareada, como enferma.Yo decidi quedarme con el equipaje, en parte por guardarlo y organizarlo cuando viniera la gente que nuestro guia Hussein habia ido a buscar, y en parte porque preferia esperar un poco mas a ver si bajaba el torrente. El sol se asomaba timidamente entre las nubes y era de esperar que poco a poco bajara el caudal. Desde la furgoneta observaba como mis compañeros buscaban el mejor lugar para pasar, porque parecia que el sitio por donde habian cruzado ya algunas personas no les acababa de convencer. Pero tras examinar el rio arriba y abajo acabaron cruzando por donde todos. Al fin llego Hussein con varios lugareños dispuestos a ayudarnos a pasar los bidones y los petates a cambio de unas pocas rupias. Un chico, que se movia por las turbulentas aguas del torrente como si nada, me ofrecio su mano para cruzar, y yo la acepte aliviada, pues la corriente era fuerte y el agua mojaba hasta la cadera. Crucé sin pensarmelo mucho y despues de reunir todos los bidones comenzamos el porteo hasta el pueblo. Consiguieron carretillos hechos con madera para llevar los bultos y en poco mas de una hora estaba reunida con Ruben y Miguel. Ya eran las 2 de la tarde del dia 30 y no habia posibilidad alguna de llegar a coger mi vuelo. El puente que cruzaba el rio principal se lo habia llevado el agua como si fuera de papel-le contó a Miguel uno de los que se habia quedado incomunicado con su coche, mientras le enseñaba un video espeluznante grabado con el movil que dejo a Miguel con la boca abierta. La siguiente maniobra que nos tocaba hacer era pasar una tirolina hecha con un cable de la que colgaba una caja metalica en la que tendriamos que pasar nosotros y los bidones…Claro, todo despues de que pasaran las decenas de personas que se encontraban en la misma situacion que nosotros. Entre gritos, discusiones y cabreos nuestro guia consiguió que cada vez que pasaba una persona pasase uno de nuestros bultos. Diez en total. Las mochilas pasaban con nosotros. Al otro lado conseguimos que un Jeep. No tenia baca ¿Como vamos a llevar todo esto dentro?-Nos preguntabamos sin que nos salieran las cuentas por ningun lado-No problem-cabe esto y mas, respondian mientran tomaban la carga del Jeep como si fuera un reto deportivo. Finalmente fueron en el coche 5 plazas sin maletero nuestros 13 bultos y ¡¡8 personas!! ¡Increible pero cierto!   Despues de unos 2o Km enlatados como sardinas llegamos a otro «bloque» como  llamabamos a los «blocks».Otro puente  reventado. Esta vez nos tocaria bajar unos 60 m. de desnivel hasta el rio, cruzar por un tronco que estaba atravesado. No sabemos si por accion del hombre o la providencia, un pino de unos 20 m. hacia de puente improvisado sobre un rio salvaje, con unas olas que salpicaban el tronco amenazantes, y que nos avisaban de que no estaba permitido caerse. Por no sacar las zapatillas de un petate baje en sandalias por la cuesta embarrada con mi mochila. Despues quise ayudar a Ruben que venia con dos bultos enormes y subi para coger uno de ellos. Cuando volvi a bajar, me resbalé justo al borde de un pequeño cortado y me quede agarrada de unas hierbas con las piernas colgando a 5 o 6 metros por encima  de la orilla del rio.¡¡¡Ayudaaaaa!! Grite asustada a Ruben, quien, igual de asustado que yo vino a quitarme de encima la bolsa y me ayudo a incorporarme. El susto me duro un buen rato, estaba temblando, y no me vi capaz de pasar mas de una vez por encima del tronco por lo que que Miguel, Hussein y Ruben ayudados por algun lugareño se encargaron de pasar los bultos. Despues los subimos hasta la carretera por una cuesta que parecia que estuviera a 5000 m.

Alli cogimos otro Jeep, esta vez solo viajamos 5 personas en el y nuestros bultos hasta Naran, un pueblo grande que encontramos con las calles inundadas, sin luz y sin agua corriente debido a la riada. Alli disfrutamos de una cama y una buena cena. Todavia quedaban varios «blocks». Nos dijeron que eljercito Pakistani estaba evacuando con helicopteros y que tenia pensado actuar en Naran. ¡¡Seria apoteosico!! ¡¡El final perfecto para este viaje!!   Nos nos lo creiamos mucho, asi que sin grandes esperanzas fuimos al dia siguiente a hablar con el que habia ofrecido la alternativa a Hussein. Estuvimos eperando mas de una hora y no vimos movimiento. Decidimos ir por carretera, rumbo a Islamabad, a continuar un viaje que ya se habia convertido en odisea, y que no sabiamos cuanto se podia alargar. Esta vez compramos frutos secos, fruta , agua y comida por si era necesario hacer noche otra vez. Al salir de Naran habia un gran atasco. Vimos pasar varias veces a dos helicopterios-No tuvimos paciencia-Las excavadoras estaba trabajando y hasta las tres o las cuatro de la tarde no iban a terminar. El folklore Pakistani estaba desplegado en su maximo esplendor. Triple fila en la carretera, gente montando picnics y curiosos acercandose a los extranjeros, todo sobre una carretera mordida por un rio  como si fuera una manzana. Por fin, a las 4 de la tarde empezamos a circular. Islamabad ya solo era cuestion de horas.

Dos semanas despues sigo la evolucion por television de este desastre y siento una enorme contradiccion por estar relatando como una anecdota lo que para millones de gente es la peor desgracia de su vida, la vision de la muerte acechando miles de hogares, la estampa misma de la desesperacion en los rostros cansados  de los que ya no tenian casi nada antes de las lluvias, y me siento impotente. Solo espero que, poco a poco el Indo vuelva a su cauce, que la  ayuda internacional llegue cuanto antes y que Alá, omnipresente en las oraciones diarias  millones de personas les ayude a salir de esta, porque necesitan ayuda divina,  ayuda de dimensiones formidables.Inshallah…