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Vagamontañas. Eider Elizegi.

En noviembre y diciembre las Semanas de Montaña salpican nuestra geografía produciendo interesantes encuentros entre las figuras de nuestro alpinismo con los deportistas de “a pie”. He asistido a muchas de estas conferencias. No solo porque soy un apasionado de nuestros personajes sino porque estas tienen para mí una gran magia. Disfruto, sobre todo, el coloquio que habitualmente tiene lugar con los asistentes en el que el conferenciante responde a las preguntas con una sinceridad que en ocasiones no se consigue en una entrevista periodística. Posiblemente porque en esos momentos siente la energía y admiración del publico y quiere responderle de la misma manera.

No entiendo el periodismo como un oficio en el que tengamos que dogmatizar en polémicas interminables y repetitivas. Nuestro oficio consiste en transmitir sensaciones y conocimientos que permitan disfrutar  intensamente las montañas. Escribir el editorial, cuando no se quiere dogmatizar ni polemizar, resulta complicado.

Me encontraba inmerso en estos pensamientos, repasando posibles temas sobre los que escribir, cuando descubrí que la persona que mas me había marcado, de los numerosos personajes con los que he coincidido este mes, es una joven desconocida que lo había dejado todo atrás (trabajo, casa, bienes personales…) para irse a vivir a una furgoneta, a vagar por montañas y zonas de escalada. Se llama Eider Elizegi.

La conocí porque, en una decisión comprometida e idealista, decidió vivir lo más dentro posible de la montaña y marchó a trabajar a un refugio de altura (Gouter, 3.817, MontBlanc), reflejó sus sensaciones en un libro -Mi Montaña-, y ganó el último premio Desnivel de Literatura. En estos momentos está viviendo lo que ha bautizado como “El año de la furgoneta”, que no sabe lo que durará ni a donde la llevará. Me impactó esta joven doctora en biología, que mantiene vivos unos valores de libertad, aventura y pasión por la montaña que forman la esencia de nuestro deporte. Es bello sentir, sumergido en el día a día del hombre de ciudad, que vive los valores contrarios, que mientras -a punto de amanecer- termino de escribir este editorial, en algún lugar, dentro de una furgoneta, una joven se sacude el frío,  limpia el vaho que el frío de la noche ha dejado en los cristales para adivinar si el cielo le permitirá, un día más, vagar por las montañas.

(Publicada en el número 295 revista Desnivel -Enero 2011- )

Darío Rodríguez

2 respuestas a «Vagamontañas. Eider Elizegi.»

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