en Fotografía

DESORDEN DIGITAL

Sin lugar a dudas es el peor desorden en que nos podemos mover. Al menos en el desorden físico visualizamos esos papeles amontonados que algún día ordenaremos. El desorden digital puede, si no lo solucionamos a tiempo, terminar con ficheros perdidos que difícilmente seremos capaces de encontrar. Y cada vez será más difícil, a medida que nuevos archivos caigan cubriendo los ya “perdidos”. Sobre todo si estos nuevos archivos siguen cayendo en desorden.

En la primavera del 2011, cuando acompañé a Carlos Soria, durante dos meses, al trekking, campo base del Everest/Lhotse y hasta el campo 2 de la montaña, creé un desorden que aún hoy estoy intentando organizar. Son muchas las horas que estoy dedicando a poner orden en lo que, por diversas circunstancias, organicé mal. Tiempo perdido y mucho riesgo de perder archivos… Lo que en circunstancias normales me supondría un agradable trabajo de seleccionar fotos y documentarlas, se ha transformado en un auténtico infierno en el que al día de hoy, a pocas horas de marchar al Dhaulagiri, todavía no he logrado poner fin.

¿Qué hice mal?

Llevé dos ordenadores: un mini portátil PC y un recién comprado Macbook Pro, sistema en el que no tenía ninguna experiencia. Enseguida el mini portátil se reveló incapaz de abrir los arhivos RAW por lo que no me quedó más remedio que comenzar a utilizar un sistema operativo y un programa (Iphoto) que jamás había utilizado. Esto dio lugar que cometiera numerosos errores. No tenía versión para Mac del programa que normalmente utilizaba para descargar y visualizar fotos (Photostation 7.0) y de pronto, en pleno viaje, tuve que cambiar toda mi sistemática de trabajo sin conocimiento del nuevo programa ni del nuevo sistema operativo.

Para colmo, nada más “aterrizar” en el campo base del Everest/Lhotse dejaron de funcionarme, uno tras otro, tres de los cuatro discos duros portátiles de 1 TB (Western Digital) recién comprados que traía. El frío era intenso (-20ª por la noche) y este campamento está muy alto (5.500 metros). ¿Fue el frío? ¿La altura? ¿Ambos? Durante mi estancia en el campo base escuché, por parte de otros cámaras y fotógrafos, todo tipo de teorías y soluciones. Más de uno dormía en el saco con el ordenador y había quien incluso lo calentaba cerca de la estufa antes de usarlo. Había una regla de oro entre los cámaras y fotógrafos con experiencia: jamás utilizar el equipo en las horas de más frío pues en este caso la avería estaba practicamente asegurada.

Normalmente soy muy metódico en la descarga de archivos: trabajo con dos discos duros externos, en uno descargo las fotos y en el otro, a la vez, descargo una copia de seguridad.

El encontrarme de pronto con un solo disco duro, que tampoco sabía si dejaría de funcionarme en cualquier momento, me generó un “estrés” y me hizo descargar la copia de seguridad en los lugares más dispares (disco duro del PC, disco duro del Mac, tarjetas SD y CF…).  Más tarde me enviaron desde España más discos duros y tarjetas… pero estos al intentar trasladar los archivos me están dando, a día de hoy, numerosos errores…¡un desastre absoluto!

No me enrollaré más con el porqué de aquel desorden digital del que aún hoy me estoy recuperando. En mi próximo Post los consejos para evitarlo.