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El efecto Gerlinde Kaltenbrunner

Pocas actividades himalayísticas han despertado una respuesta tan positiva y unánime como los Catorce Ochomiles sin oxígeno de Gerlinde Kaltenbrunner.

Gerlinde Kaltenbruner©Darío Rodríguez/Desnivelpress
Gerlinde Kaltenbruner©Darío Rodríguez/Desnivelpress

Han pasado dos meses desde que alcanzara la cima del K2 y sigue siendo la noticia más votada y valorada de nuestra web. Casi dos mil personas han reenviado la noticia a sus amigos y conocidos de su página de Facebook. Muchos de nuestros lectores de aquel día sintieron que era un hecho muy importante y quisieron compartirla con sus amigos.

Los titulares de casi todos los medios destacamos que Gerlinde había completado los Catorce sin oxígeno. En realidad lo que muchos sentimos aquel día es que lo realizado por Gerlinde era histórico no solo por el estilo alpinístico también por el estilo humano.

El estilo deportivo de Gerlinde destaca en una época en que la mayoría de las ascensiones a los ochomiles siguen el mismo esquema de hace seis décadas e incluso han ido a peor. En la década de los 50 y 60, cuando se realizaban las primeras ascensiones a los ochomiles, estaba justificado el uso intensivo de cuerdas fijas, sherpas, oxígeno… Hoy el retroceso del nivel del ochomilismo en las normales de los ochomiles es evidente: sherpas que equipan la montaña con cuerda fija por delante de los alpinistas realizando un auténtico trabajo de guías, uso de oxígeno en ochomiles donde hasta el momento no se había utilizado, y un tema poco abordado: el doping utilizando sustancias médicas como la dexametasona para el ascenso (o lo que es lo mismo: traspasar los límites físicos sabiendo que se dispone de estas sustancias en caso de verse en dificultades).

Frente a este ochomilismo que provoca rechazo, la actividad de Gerlinde supone un soplo de aire fresco. No sólo no ha utilizado oxígeno, tampoco sherpas, y algunos ochomiles los ha intentado (aunque en ocasiones haya fracasado) por rutas distintas de las normales. El último, el K2, lo ha ascendido por la vertiente china, más difícil, menos equipada e intentada por lo que el reto era mayor.

Pero lo más importante de Gerlinde es su estilo humano. En ningún momento ha querido entrar en la carrera por ser la primera mujer en completar los catorce ochomiles. Ha seguido siempre su ritmo. Tampoco ha querido entrar en polémicas sobre quién pudo ser la primera mujer en completar los Catorce Ochomiles.

Ralf Dujmovits (marido de Gerlinde), Edurne Pasaban y Gerlinde Kartelbrunner en ISPO 2011©Darío Rodríguez/Desnivelpress
Ralf Dujmovits (marido de Gerlinde), Edurne Pasaban y Gerlinde Kartelbrunner en ISPO 2011©Darío Rodríguez/Desnivelpress

Es este espíritu humano, además de su estilo alpinístico, lo que nuestros lectores quisieron compartir inmediatamente a través de las redes sociales nada más conocerse la noticia de su ascensión al K2, con la que completaba su reto en los Catorce Ochomiles.

(Publicada en el número 304 revista Desnivel –Noviembre 2011- )

Gerlinde Kaltenbrunner-Portada DESNIVEL 304
Gerlinde Kaltenbrunner-Portada DESNIVEL 304