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¿Película o documental?

En el IMS, uno de los encuentros de montaña más importantes del mundo, tuvo lugar un debate titulado “El alpinismo como show”, cuyas ideas más interesantes os transmitimos en el artículo que sobre el mismo publicamos en este número.

Reinhold Messner presentó con claridad el tema: “El alpinismo siempre ha tratado sobre contar historias”. Así es: literatura, fotografía, pintura, cine… y alpinismo han ido siempre unidos. Contar las historias vividas era la mejor manera de mantener viva la cultura y la tradición de nuestro deporte. Lo primero era la importancia, dificultad o estética de las realizaciones. Luego, normalmente sin prisas, el alpinista o escalador dedicaba tiempo a narrar su actividad de una manera elegante, atractiva, bella… Muchos de aquellos textos, fotografías, películas, pinturas son auténticas obras de arte. Y los periodistas disponíamos de tiempo para contrastar los datos, valorarlos y transmitirlos.

Hoy en día la tecnología permite que comunicación y actividad puedan ser casi simultáneas; Internet abre un mundo de posibilidades. Por un lado, los periodistas especializados, que hasta el momento actuábamos como “filtros”, sobre todo en algo tan importante como contrastar datos, somos considerados a veces como prescindibles, no tanto por el lector, pero sí por protagonistas y patrocinadores. Por otro, cámaras, ordenadores, teléfonos satélites… comienzan a ser tan importantes dentro del equipo de alpinistas y escaladores “2.0” como el piolet o los pies de gato.

En algunos casos los patrocinadores son quienes “diseñan” la actividad –casi como el guión de una película– para conseguir el máximo impacto en redes sociales, blogs, webs, revistas… Llegando al extremo de que, en ocasiones, es más importante la estrategia de comunicación que la propia actividad. Fue lo que Messner preguntó a David Lama sobre su proyecto en el Cerro Torre: “¿No piensas que quizás te están utilizando para hacer una película y no un documental?”.

Otra idea muy interesante la expresó el fotógrafo Robert Bösch: “En estos deportes no existen los rankings, sólo están las fotos, y corremos el riesgo de creernos que, cuanto mejor sean las fotos, mejor son las historias”.

Realizar actividades para las cámaras puede disminuir el peligro, pero también acrecentarlo. Además, los deportistas se enfrentan en la montaña a un nuevo peligro: el estrés que genera filmar, fotografiar, escribir y transmitir en tiempo real su actividad. Para el patrocinador esto último ya es prácticamente indispensable. Para el alpinista lo cambia todo. ¿Merece la pena?

(Publicada en el número 305 revista Desnivel –Diciembre 2011- )