Darío Rodríguez

Comentarios y anonimato en la web 2.0

LA web 2.0 nos brinda una maravillosa oportunidad: la posibilidad de comentar las noticias. Gracias a ello deberían transformarse en algo muy vivo, en un lugar de intercambio de ideas y conocimiento. Ya no es solo el periodista el que escribe, sentando cátedra. Ahora toda la comunidad de lectores tiene la posibilidad de participar transmitiendo lo que piensa, aportando más datos, e incluso mostrando su desacuerdo con la noticia o determinados aspectos de la misma. En resumidas cuentas: los lectores pueden conversar. El papel de la Redacción es iniciar esta conversación.

Esta posibilidad, en principio tan interesante, se ha convertido en un auténtico problema para las web 2.0 de todo el mundo. El anonimato favorece que haya quienes, refugiándose en él, aprovechen esta oportunidad para insultar a otros (en este caso sí que incluyen siempre el nombre de la persona a quien insultan).

Nuestra forma de actuar, ante comentarios ina­propiados, es borrarlos inmediatamente. Los mensajes que los protagonistas de estos comentarios envían a continuación hablan de censura. ¿Consiste la libertad de expresión en calumniar, injuriar, insultar, faltar al respecto a otra persona amparado en el anonimato?

Es triste ver cómo algo tan vivo, apasionante e interesante para todos, como podría ser una web 2.0, se transforma –gracias a quienes aprovechan el anonimato para insultar y gritar, hablar de temas que no conocen, publicitar sus empresas o despublicitar las de los demás– en un lugar que despierta recelo entre los demás lectores. Y quien podría opinar aportando ideas interesantes se niega a hacerlo pues sabe que hay muchas posibilidades de que inmediatamente algún anónimo aproveche su comentario para cargar contra él.

En revistas y periódicos, de siempre, existe la sección Carta al director, a la que los lectores pueden enviar sus opiniones. Eso sí: es obligatorio identificarse y la Redacción tiene la libertad de seleccionar y resumir las cartas recibidas. El resultado: una sección valorada e interesante para los demás lectores.

Ahora, en la web 2.0, nos enfrentamos a la situación opuesta. Esta libertad de opinar transforma los comentarios en una sección muy “ruidosa”. Se está perdiendo lo que podría ser un maravilloso lugar de intercambio de ideas y conocimiento.

Por nuestra parte estamos trabajando en una funcionalidad en los comentarios de la web que obligue a registrarse y elimine el anonimato. Mientras, os invitamos a participar en la recuperación de ese espacio abierto a todos.

 

(Publicada en el número 306 revista Desnivel –Enero 2012- )