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Al rescate del rescate

El cobro del rescate en montaña se extiende entre las comunidades autónomas que optaron por asumir esta labor. Lo que comenzó como una amenaza es una realidad: ya se han cobrado los primeros rescates a las víctimas, y no solo los causados por imprudencias.

El debate que está generando el cobro es muy intenso pues son muchas las contradicciones en que se mueve. En primer lugar el no ser equitativo con tantos otros servicios que se prestan y se pagan con dinero público. Resulta contradictorio que precisamente cuando se trata de una actividad deportiva, algo que se debería potenciar, es precisamente cuando se cobra al usuario. Si los ciudadanos deben pagar dos veces (una en sus impuestos y otra cuando son rescatados), la norma debería ser igual para todos. Que se penalice el deporte resulta llamativo. También el concepto de riesgo que se atribuye al alpinismo y la escalada ¿Es más costoso y arriesgado para la sociedad el deporte o lo es la vida sedentaria? ¿Es más arriesgado el alpinismo o lo es beber en exceso, fumar, alimentarse mal, no cuidarse? Es seguro que si se hiciera un estudio de los costos, el del rescate en montaña sería mínimo, anecdótico, respecto a tantas otras situaciones que sí tienen un alto precio y sin embargo no se cobran directamente al afectado. ¿Dónde se traza la línea entre lo que se paga o no con dinero público? ¿En el deporte?

Hay muchas más contradicciones en este cobro del rescate que están imponiendo algunas comunidades, precisamente aquellas que optaron por asumir un servicio que ya realizaba el Estado de una manera muy eficaz. En Aragón, donde este servicio lo siguen prestando los Grupos de Rescate de la Guardia Civil, no se cobra. ¿No habría que replantearse el modelo? El hecho de que sea cada comunidad autónoma quien asume el salvamento es, además de costoso, en determinadas montañas poco eficiente, pues a la hora de llevarse a cabo un rescate no se tiene en cuenta el grupo de rescate (y el helicóptero) más cercano, sino la frontera autonómica.

Las situaciones que se dan son curiosas. Un ejemplo de este sistema gravoso y poco eficiente lo tenemos en una montaña, el Pico Tesorero, situada en la demarcación de tres comunidades autónomas. Dependiendo en qué vertiente tengas el accidente, te vendrá a rescatar un servicio diferente, y te tocará pagar o no. Si el accidente tiene lugar en la cima se produce la situación más surrealista: puedes elegir entre tres servicios de rescate.

¿No sería más importante, antes de plantear el cobro del rescate, estudiar si está organizado de la manera más eficiente? // Darío Rodríguez

(Publicada en el número 311 revista Desnivel –Mayo 2012- )