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Una forma de vida y algo de deporte

Conozco a Adam Ondra desde que era muy pequeño. Recuerdo los primeros intentos de entrevista que tuve con él. Era tan tímido (algo absolutamente normal en un adolescente) que cuando le preguntabas algo no era capaz de responderte y terminabas diciéndole que le enviabas por correo electrónico las preguntas para que las contestara tranquilamente. Ya hace meses, en una larga conversación que mantuve con Adam en Arco (Italia), me sorprendió el interés de sus respuestas, que transcendían lo meramente deportivo. El adolescente había dado paso a un joven inteligente que reflexionaba en profundidad sobre los porqués del deporte que practica desde que era muy niño. Pero ha sido recientemente, tras su encadenamiento de La dura dura (9b+), posiblemente la vía más difícil del mundo, cuando hemos tenido la oportunidad de convivir y conversar largamente durante varios días en Oliana, Cuenca y Jaén.

Una vez más se cumple aquel viejo dicho de Wolfgang Güllich de que “en escalada el músculo más importante es el cerebro”. Hasta hace muy poco, el escalador que ha realizado las dos vías más difíciles del mundo, y ha encadenado a vista más de treinta itinerarios de 8c y 8c+, era incapaz de hacer una tracción con un brazo. Y en estos momentos posiblemente sea el escalador de alto nivel que menos tracciones es capaz de hacer. En teoría no es el escalador más fuerte físicamente. Sin embargo está revolucionando el mundo de la escalada deportiva.

¿Dónde está la clave?
No hay un único sistema válido para todos. Este es el de Adam Ondra: no sigue complejos sistemas de entrenamiento físico y mental; él solo escala, y mucho, y disfruta de la escalada que define como “una forma de vida y algo de deporte”. “Escalar es sentir que estoy vivo, pero si me preguntas por la imagen que viene primero a mi cabeza cuando me hablas de escalada, no es la de estar escalando sino todo lo que la rodea”. Definitivamente, nuestro deporte, por llamarlo de alguna manera, es muy simple: viajar, dormir en la naturaleza, escalar y, sobre todo, disfrutar de los amigos y de las cosas sencillas que aporta este estilo de vida. En realidad Adam tiene más “secretos” que os contamos en este número: es disciplinado, una vez está escalando lo da todo, siempre intenta un movimiento más…

(Editorial publicado en el número 322 Abril 2013 de la revista Desnivel)