Darío Rodríguez

“Certificar” la cumbre

EL Piolet de Oro es el encuentro anual en torno a los protagonistas de las mejores actividades del año. El premio es la excusa y, también, el eje para reflexionar sobre la esencia del alpinismo. Este año dos ideas han centrado el debate: el riesgo y la necesidad, o no, de aportar pruebas de una ascensión.

El Piolet de Oro promueve que los riesgos asumidos han de ser siempre razonables, controlados, y por esto evita nominar actividades en las que los alpinistas hayan sufrido accidentes. Por ejemplo, este año la ascensión a la Sur del Annapurna de los franceses Stéphane Benoist y Yannick Graziani, en la que Stéphane sufrió amputaciones, no fue nominada aunque sí recibió una mención especial por el espíritu de compañerismo que permitió a Stéphane sobrevivir en un complicado descenso. ¿De qué forma se puede determinar cuándo un alpinista cruza esa fina línea que separa el riesgo controlado del incontrolado? El alpinismo sin riesgo no es alpinismo. Nadie puede asegurar que finalmente todo vaya a salir bien. Incluso con experiencia, preparación, toma de decisiones adecuadas… el factor suerte siempre va a jugar un papel determinante. Eso es riesgo también.

Ueli Steck recibió el Piolet (junto a los canadienses Raphael Slawinski e Ian Welsted por su ascensión al K6 Oeste) a pesar de que reconoció que en el Annapurna cruzó la frontera aceptando que muy posiblemente iba a morir. Al mismo tiempo, pocos discuten que lo que hizo Ueli forma parte de la esencia misma del alpinismo.

“Certificar” la cumbre
Sobre esta ascensión existe otro debate que incluso ha trascendido a los grandes medios de comunicación de varios países europeos: las dudas debido a la falta de pruebas. Ueli perdió la cámara y no “certificó” la cima con ningún otro sistema (GPS, dejar algún objeto, seguimiento por sus compañeros desde el campo base…).

El Jurado decidió creer en su palabra y premiar una actividad que lleva al alpinismo a una nueva dimensión. En cualquier caso, es casi seguro que el Piolet de Oro no nomine en próximas ediciones ascensiones sin pruebas. En el siglo XXI existe suficiente tecnología para evitar estos debates que generan mal ambiente y hacen daño al alpinismo y al alpinista, quien vivirá para siempre con una sombra innecesaria en su historial. Por eso, cualquier alpinista que desee hacer pública una ascensión debe demostrarlo. Lo mismo que lleva consigo barritas energéticas, agua o una chaqueta impermeable debe contar con sistemas que permitan probar de una manera incuestionable su ascensión