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Everest año cero…

OTRA temporada el Everest ha vuelto a ser noticia. En primer lugar trágica, con la muerte de 16 sherpas en la Cascada de Hielo. Sin comenzar la temporada el Everest acumulaba más muertes que nunca. Tras los días de duelo, en que todas las expediciones permanecieron en el campo base, se pasó a otra situación –lógica– de peticiones de los sherpas, que fueron aceptadas en su mayor parte por el Gobierno nepalí. A pesar de lo cual un reducido grupo de sherpas, con amenazas, obligó a retirarse a las expediciones que deseaban continuar.

Un año más el Everest es el centro de un debate que principalmente gira en torno a estos argumentos: ¿expediciones comerciales?, ¿cuerdas fijas?, ¿oxígeno? Es evidente que en la normal de la vertiente nepalí lo que se vive es turismo (de aventura) y no alpinismo. La cuerda fija sale del campo base y llega hasta la cima. Los sherpas que se mueven en la parte superior de la montaña son auténticos guías (abren y equipan la ruta, están mas preparados física y técnicamente que sus clientes, a quienes acompañan cuidando de su seguridad en el ascenso y descenso…). Cada vez son más conscientes de ello y defienden “su” montaña y su trabajo, como lo han hecho los guías de otras cimas famosas: Mont Blanc, Cervino… Nada nuevo en la historia del alpinismo.

El Everest es un motor económico del Valle del Khumbu y de Nepal. El alpinismo y el trabajo de sherpa (y de guía de montaña) son oficios peligrosos. Los sherpas que trabajan en el Everest están bien pagados (todos los sherpas quieren trabajar allí). La gran mayoría de quienes critican las expediciones comerciales esperan pacientemente a que estas instalen la cuerda fija que… ¿facilita más la cima que el propio oxígeno?…

¿Mejor? ¿Peor? ¿Inevitable? ¿Inaceptable?

Tras lo ocurrido este año quizá se inicie una nueva época en el Everest en la que el helicóptero se convierta en el vehículo de abastecimiento de los campos 1 y 2, reduciendo así los viajes de los sherpas a través de la Cascada de Hielo, pero también los puestos de trabajo. ¿Mejor? ¿Peor? ¿Inevitable? ¿Inaceptable?

Lo que es evidente es que la normal del Everest no es el lugar para practicar el alpinismo de verdad, de exploración, de soledad, de silencio… Pero están las otras rutas (a las que casi nadie va) y muchísimas montañas donde vivirlo…