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Vamos titán

“Eso es, dale cera, que estás más fuerte que el vinagre, jabalí”. El receptor de semejante mensaje, por lo general, tiene dos maneras de reaccionar. Una: sentir motivación absoluta, enajenado transitoriamente con el único propósito en su futuro inmediato de no caerse, alentado por ese grito primitivo para “subir como un tiro”, o quizás “con un dedo en el culo”, porque “ha apretado un huevo contra otro” y ha decidido ir “a muerte”. Dos: pensar algo así como “por favor, no me vuelvas a gritar eso porque me tiro y le dan por el culo a esta farsa”, o quizás, “si ahora me llamas eso de animal corto la cuerda”. Bien, si caes dentro del grupo uno, puede que este texto te ofenda en cierto modo. Si caes dentro del segundo grupo, sigue leyendo y únete al Escuadrón en Defensa del Acervo Gramatical en la Escalada, también conocido por su acrónimo, EDAGE.

¿Y si en vez de decir “estás ingrávido, toro”, pruebas con “albricias, la fuerza de la gravedad no afecta a tu masa, las leyes de la física no funcionan contigo, extraterrestre”? O en lugar de vocear el manido “máquina, partes las regletas”, opta por escoger lo siguiente: “Paladín, haces tanta fuerza a la caliza que, si aplicas unos Newtons más, la quiebras”. Seguro que alguna vez has escuchado eso de “venga, que estás inhumano, la matas y pum, sales”. Pues bien, probando a expresar lo mismo pero de un modo más elegante quizás nos acerquemos mejor al propósito: “Arrea campeador, que no eres de este mundo, con la fuerza que has adquirido durante estos últimos meses, tus músculos no han alcanzado todavía el fatídico estado de generación de ácido láctico”.

Probablemente alguna vez hayas recomendado una vía catalogándola como “de cinco estrellas”. ¿Nunca? Bueno, entonces eres de los que tildan a esas rutas trazadas con visión y elegancia sobre la pared y que ofrecen una variedad excelsa de movimientos como “viotes”. No pasa nada. Aunque esa palabra –que, por cierto, no existe- siente muy bien decirla porque expresa a la vez algo referente a dos identidades –a tu propio disfrute al escalarla y a la vía en sí-, el EDAGE aboga por comenzar a elaborar algo más ciertos calificativos. Dentro de la maravillosa variedad que ofrece este deporte en cuanto a sensaciones, matices y juegos dentro de otros juegos, está la posibilidad de refinar no solo la ejecución –véase el Proceso de Betificación, de Díez et al., 2021, por ejemplo-, sino también el lenguaje tan característico que le envuelve. Esforcémonos por mejorarlo y darle un impulso. La lengua evoluciona, y no sólo en la calle ¿Estás conmigo, bicho?

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