en Cuerdas

Eligiendo cuerda

Cuando empezamos a escalar, poco a poco, vamos comprando materiales para poder ir «independizándonos» de nuestros mentores. En principio, lo básico personal que debemos tener son los gatos (a elegir color, materiales, cordones o velcros, pero eso sí, deben ser bastante ajustados pues mejoran la sensibilidad con la roca al ir pegado al pie), un arnés (igual, sobre gustos…preferiblemente acolchado, que a la larga se agradece) y un casco (hay colores y modelos para todos).

Una vez que tenemos estas cosas, ya es hora de ir pensando en cuerdas, freno, express, bagas, etc. Muchas cositas que tenemos que ir mirando poco a poco porque supone un desembolso grande de dinero (en un principio, porque luego, son materiales que bien cuidados son bastante duraderos).

Hoy vamos a hablar de la cuerda, que a fin de cuentas, sin ella, comeríamos mucha piedra…

La cuerda está compuesta de:

  • Alma (interior de la cuerda).
  • Camisa (exterior de la cuerda). Protege el alma del polvo, de los rayos ultravioleta y de la abrasión.

A la hora de elegir una cuerda debemos saber que existen tres tipos de cuerda en base a su estiramiento:

  • Cuerdas estáticas: son poco elásticas y en su fabricación, las fibras se disponen paralelamente para evitar el efecto «yo-yo». Se emplean generalmente  para mover cargas.
  • Cuerdas semiestáticas: se emplean generalmente en trabajos verticales para trabajar suspendidos de ellas (3% al 5% de elongación).
  • Cuerdas dinámicas: absorben la energía que genera el impacto de una caída gracias a su capacidad de estiramiento gracias a poliamidas elásticas y trenzado en espiral de los hilos y las hebras del alma. Su uso está indicado para todas aquellas actividades donde haya riesgo de caer desde un punto que se encuentre por encima del lugar de aseguramiento.

Obviamente, para la escalada, la cuerda deberá ser dinámica para evitar lesiones en las caídas, que son una tónica habitual, por lo que pasamos a explicar los distintos tipos de cuerdas dinámicas que existen.

Cuerda homologada para ser utilizada en simple (por ejemplo: escalada deportiva). Tiene que soportar al menos 5 caídas UIAA (factor 2) con 80 kilos de peso, sin transferir al escalador una fuerza de choque por encima de los 12kN ni estirarse más del 40% de su longitud.

Cuerdas homologadas para ser utilizada en doble (nunca se deben utilizar en simple para asegurar a un escalador por encima del punto de aseguramiento), pero pasando por cada seguro una sola cuerda de modo alternativo.

Cuerdas para escalar en doble pasando las dos por cada uno de los seguros.

Otros datos importantes a tener en cuenta al elegir una cuerda:

  • Longitud: dependerá siempre de la necesidad. Una cuerda muy larga, con carácter general,  pesa mucho, y con una cuerda muy corta, no podremos acceder a muchas vías (siempre hay que contar con un poco más del doble).
  • Diámetro: existen para todos los gustos y para cada tipo de escalada. También se debe tener en cuenta el freno que se va a usar (grigri, cinch,…).
  • Factor de caída: es la relación entre la caída y los metros de cuerda que participa. Se calcula dividiendo los metros de caída por los metros de cuerda que van desde el asegurador hasta el escalador.
  • Fuerza de choque/impacto: es la carga que recibe el escalador en una caída. Debe ser menor de 1.200 kg. en una cuerda simple.
  • Número de caídas: viene indicado por el fabricante.
  • Capacidad de elongación: es lo que la cuerda se alarga con un peso de 80 kg sobre el cabo. Es del 8 % en las cuerdas simples y gemelas del 10 % en las cuerdas dobles.
  • Flexibilidad al nudo: indica la relación entre el ancho del nudo y el diámetro de la cuerda.
  • Peso por metro: peso la cuerda (normalmente, menos diámetro y largo, menos peso).
  • Deslizamiento de la camisa: muestra lo que desliza la camisa sobre el alma de la cuerda. Con el uso el alma puede deslizarse por dentro de la camisa en la zona de los cabos.
  • Protección a la abrasión: depende de la camisa.
  • Carga de rotura: carga máxima que una cuerda puede soportar antes de romperse.
  • Impermeabilidad (tratamientos Dry): una cuerda mojada es más pesada y un 30% menos resistente. Muchas cuerdas vienen impregnadas en una solución de fluoropolímeros, para combatir la permeabilidad.

Toda esta información la podemos encontrar en las etiquetas de las cuerdas como muestra este dibujo:

La duración de la cuerda puede variar en función del uso que se le dé:

    • Uso ocasional: reemplazar cada 4 años.
    • Escaladas de fin de semana: reemplazar cada 2 años.
    • Escalada deportiva: reemplazar cada 6 meses en función de las caídas.
    • Caídas duras: reemplazar siempre después de una gran caída.

Debemos recordar también que la duración de nuestra cuerda también dependerá en gran medida de los usos o malos usos que le demos, de ahí la importancia de la limpieza y cuidados de la cuerda:

  • Guarda y transporta con cuidad la cuerda: protégela del sol, grasas, humedad,… No guardarla colgada, sino metida en una bolsa o mochila.
  • Lavar la cuerda: utiliza siempre jabón especial para lavar cuerdas sumergiendo la cuerda en la bañera (nunca en la lavadora) y moviéndola (sin frotar). Aclarar y colgar a la sombra.
  • Usa la cuerda para escalar y con mimo: evita los saltos y roces innecesarios, no la pises y la dejes colgada en aristas. Evita el contacto con tierra, agua, etc. y procura cepillarla después de usarla con un cepillo especial para cuerdas (es como un espiral).
  • Revisa la cuerda: antes de salir a escalar revisa la camisa y busca fallos interiores con las yemas de los dedos por roturas de los hilos interiores.