en Escalada en Hielo

Eidfjord, hielo noruego

Apenas 5 minutos después de llegar a nuestra cabaña en Noruega, Miguel paseaba sobre el suelo radiante luciendo un pijama de aspecto realmente confortable. Cruzó la sala principal con andares decididos y el cuello estirado, sosteniendo en su mano derecha las gafas de leer, con la pompa y el desdén de un diplomático británico –¿Adónde vas? – le solté a bocajarro. – A padecer–  contestó – A padecer. Sacó de su mochila un gigantesco libro de más de 1000 páginas y se sentó bajo la triste iluminación de nuestra choza. Así fue como descubrí que para Miguel este viaje al norte no era más que una cortina de humo tras la que ocultar una semana de relajación, lectura y retiro espiritual.

 

Eidfjord se encuentra en el fondo del famosísimo fiordo de Hardanger (del cual no había oído hablar en mi vida), en la costa oeste de Noruega. Para llegar allí desde Oslo hay que conducir durante 6 o 7 horas por zigzagueantes carreteras heladas y atravesar una gélida meseta carente de vida humana. Allí comprendes por qué las autoridades recomiendan llevar un equipo de supervivencia y gasolina de reserva en el maletero.

la cascada principal de Voringfossen

 

Habíamos llegado hasta allí en busca de un imponente muro de 400 metros con numerosas líneas de hielo vertical. En su lugar nos encontramos con una muralla de roca totalmente pelada. Lo primero que pensé fue en volver a por los 700 € que le acabábamos de pagar al casero y huir desesperadamente hacia Rjukan. ¿Quién demonios me había mandado venir a un lugar del que no había ni la más mínima información? Miguel y yo comenzábamos a planear la manera de recuperar la pasta cuando Roy tomó las riendas e impuso la cordura.-Estamos en Noruega y hace un frío de pelotas. Tiene que haber hielo, sólo tenemos que encontrarlo!.

En menos de 2 horas ya habíamos topado con un auténtico santuario de hielo. Se trataba de un enorme agujero en medio del altiplano donde vertían diferentes torrentes; un lugar mágico conocido como Voringfossen.  Del suelo de aquel enorme “jou” brotaban fuentes de agua verdosa que se congelaba tras su contacto con el aire. La cascada principal (Voringfossen) estaba prácticamente desecha y el caudal de agua producía un gran estruendo dentro de aquella extraña sima.

 

escalando en Voringfossen

cascadas cubiertas de nieve. La tónica de cada día

Escalamos una cascada de 300 metros con hielo masivo. Una verdadera escalada de placer en un ambiente inmejorable que se vio truncado en el último largo por el impacto de un bloque de hielo sobre el hombro derecho de Roy. La cosa parecía seria y hubo que poner pies en polvorosa a base de avalakovs. Por suerte la cosa no resultó ser tan grave como parecía en un principio y tras un par de días, Roy volvió a bailar sobre los piolos.

La meteo nos obsequió cada mañana con 10 o  15 cm de nieve fresca, lo que garantizaba hielo costroso, manos heladas y continuos spindrifts. En una ocasión tuvo la gentileza de dejar un paquete de 50 cm. Además de las cascadas de Voringfossen, encontramos «pequeñas» maravillas en la zona alta del pueblo, que bautizamos como Eidfjord “de D’Alt”. Exploramos una gran brecha en forma de S, coronada por una cascada vertical que prometía una escalada divertida y que resultó ser un macro-recorrido de mas de 500 metros.

segundo antes del Shock Láctico

En una de las cascadas de Voringfossen

 

En la colgada de Voringfossen

Visitamos también las pequeñas cascadas situadas sobre el núcleo de casas conocido como Liseth, en la parte superior de Voringfossen. Tuvimos que abrir una buena trinchera en la nieve recién caída parta poder disfrutar de una escalada al sol a 15º C bajo cero. Tras 4 días de actividad sin descanso mis antebrazos se declararon en huelga,  abandonándome a mi suerte como si no nos conociéramos de nada. En varias ocasiones estuve  a punto de caer debido al fallo muscular, lo que me hizo perder por completo la confianza en mí mismo. Para acabar el viaje Roy, con el hombro recién reparado, resolvió una compleja cascada con tubos de órgano en una sección desplomada, con la que pudimos comprobar de nuevo la 1ª ley de la escalada en hielo: siempre es mas difícil de lo que parece.

Roy disfrutando de los -15ºC

Siempre es más difícil de lo que parece

Algunos datos prácticos:

El vuelo desde Alicante a Oslo (Rygge) es directo y cuesta entre 50 y 100 €, pero ojo que se trata de Ryan Air. A estos piratas del aire no les tiempla el pulso a la hora de cobrarte 1 kg de sobrepaso o la impresión de la tarjeta de embarque.
Desde Rygge hasta Eidfjord se puede tardar entre 5 y 7 horas dependiendo del estado de las carreteras. Aquí sigue siendo imprescindible llevar un buen mapa de carreteras y desconfiar de las indicaciones del GPS.
En cuanto al hospedaje básicamente deberemos decidir entre quedarnos en las cabañas de Liseth (www.liseth.no), próximas a la mayor parte de las cascadas o en la ciudad de Eidfjord, a unos 12 minutos en coche de Voringfossen. Nosotros optamos por alojarnos en el Kjaerveit Camping en Eidfjord, algo más barato y de menor calidad que Liseth.Noruega es un país muy, muy caro por lo que conviene ir bien cargado de Coronas o llevar la tarjeta de crédito a mano (la aceptan en todos lados). Puede ser interesante facturar una maleta extra, sólo para la ida, cargada con comida de España (la aduana permite un máximo de 10 kg. en productos alimenticios)

 

 

 

 

 

  1. q buen viaje a los dominios del trol, aunque de una poquita de envidia (y de la mala)…

    gracias por la info tb.

  2. ¡Qué buena actividad Javi!
    Mientras tu haces montaña de verdad otros nos dedicamos a pasear como abuelitas…
    Enhorabuena

Los comentarios están cerrados.