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10 CONSEJOS FOTOGRÁFICOS DE ALTURA (1 y 2)

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   Ahora que acabo de regresar de las alturas y tengo ganas de trabajar y las experiencias  frescas, voy a comenzar una serie de post que titularé 10 CONSEJOS FOTOGRÁFICOS DE ALTURA. 

   Son solo algunas cosillas que he ido aprendiendo después de muchas horas junto a mis cámaras y a las montañas que he recorrido. La mayoría son pequeños trucos de sentido común pero que, por lo menos a mí, me hubiera gustado saberlas antes de estropear muchos carretes (de eso hace algún tiempo), quedarme sin batería, o incluso romper alguna que otra cámara.

    Como parece que ya no hay ninguna duda y el uso de las cámaras digitales es mayoritario, estos consejos son para ellas aunque algunos también puedan aplicarse a las cámaras de soporte químico, es decir, las de carrete de toda la vida. No obstante, para todos los nostálgicos (entre los que yo me encuentro), prometo una sección como ésta pero para cámaras químicas. Además de una reflexión seria sobre el futuro (que aunque parezca increíble, aún existe) de este tipo de cámaras en la montaña. Como no es cosa de poneros al borde de la sobredosis, los consejos irán de dos en dos en cinco post que aparecerán cada semana o diez días. Comenzaremos por algunas recomendaciones antes de emprender nuestra aventura: 

  • 1 – Ya que vamos a tratar de cámaras digitales conviene hacer una primera observación. Cada vez más se extiende la creencia de que el Photoshop (y el resto de programas de retoque y postproducción) es todo poderoso y es capaz de suplir una buena toma y, por lo tanto, a un buen fotógrafo.  foto002.jpgfoto002.jpgLa popularización de la fotografía de la mano de los sistemas digitales ha hecho que una gran parte de los aficionados infravaloren el momento de la toma fotográfica pensando que en el proceso posterior de retoque podrán arreglar las carencias de una mala imagen. Yo, que me dedico profesionalmente a la fotografía, he visto como en unos pocos años el oficio de fotógrafo ha ido perdiendo valor en función de la facilidad y popularización de los procesos de retoque y montaje posteriores a los que son sometidos las imágenes, que las más de la veces salen de manos de personas inexpertas y con pocos conocimientos técnicos.  

Mi opinión, y también mi experiencia, es que lo que ocurre en el ordenador con posterioridad a la toma hace posible muchas cosas, pero no todas. La satisfacción que produce captar una buena instantánea sin necesidad de un manipulado es difícil de igualar. Nos hace sentirnos FOTÓGRAFOS (sí con mayúsculas).  No pasa nada por retocar nuestras fotos después de una excursión tranquilamente en nuestra casa, es también una fuente de satisfacción. Pero mi consejo es que conviene educar el ojo, el espíritu y a nuestra cámara para imaginar grandes fotos a través del visor del objetivo. Una imagen que sale de la cámara como una buena foto es siempre el reflejo de un instante mágico, único e irrepetible, que nosotros como artistas de la luz hemos sabido captar. Estar preparados para que eso pueda ocurrir forma parte de nuestra formación como fotógrafos, de la técnica y de la sensibilidad. Y eso, lo uno y lo otro, se puede y se debe educar.  

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Por lo tanto la mayoría de los consejos que os daré tienen que ver con ser mejores fotógrafos. Ya sé que casi todo se puede corregir después en el ordenador, pero cuanto mejor sean vuestras imágenes en el momento de la toma más satisfacciones encontraréis en ellas cuando las veáis en la pantalla.

  •  2 – El objetivo de vuestra cámara, sobre todo si es réflex, porque las compactas en su mayoría no lo permiten, debe llevar SIEMPRE un filtro UV y el parasol que corresponda a su focal. Éste  que era un consejo frecuente en los tiempos de las cámaras químicas parece que ha caído en desuso. Ahora, en las cámaras digitales es igual de importante sino más. 

    El filtro, además de cumplir su función de eliminar los rayos ultravioleta que tan abundantes son en la alta montaña, cumple una inestimable labor de paragolpes, pantalla contra la suciedad y el polvo además de protección de los arañazos en la lente frontal del objetivo. Siempre es mejor sustituir un filtro golpeado o con arañazos que el objetivo completo y os puedo asegurar que hay múltiples ocasiones donde un filtro se rompe (yo ya llevo unos cuantos).

   Es muy importante no escatimar en la calidad del filtro que ponemos a nuestro objetivo (y eso, desgraciadamente, tiene que ver con el precio). Debéis como siempre, usar el sentido común. Si nuestra lente es de alta gama el filtro tendrá que ser el mejor que exista en el mercado. No tiene ningún sentido colocar un mal vidrio delante de una óptica estudiada a la perfección por el fabricante (recuerdo un fotógrafo, cuando yo era muy joven, que guiado por el fetichismo se había comprado una Leica, que entonces de verdad eran un lujo, y después, por falta de dinero, la cargaba con las diapositivas más baratas que existían “Peruz- y casi siempre caducadas, un águila vamos). 

Si vuestro objetivo es de gama media podéis elegir entre filtros algo más baratos. Pero siempre tener en cuenta que un buen filtro nunca molestará al objetivo y uno malo puede ser nefasto para vuestras fotos. Hay que huir de los filtros que se encuentran en establecimientos no especializados o de marcas completamente desconocidas. 

El parasol es otra pieza fundamental de la óptica, tanto es así que la práctica totalidad de los objetivos de alta gama lo incorpora de fábrica incluido en el precio. Si no es así y tenemos que adquirirlo por separado tendremos que buscar el suyo. Todos los fabricantes hacen parasoles específicos para cada objetivo o recomiendan el tipo que necesita la lente en cuestión. Podéis comprar uno que no sea original de la marca pero mucho cuidado con el viñeteo, que es la zona de sombra que proyecta el parasol en los bordes de la fotografía. Teniendo en cuenta que la mayoría de objetivos actuales son zoom que cubren las focales angulares y teles aún tenemos que tener más cuidado con el parasol y el posible viñeteo.

 Mi consejo, si no estáis muy seguros de lo que compráis, es hacer una prueba antes de adquirirlo. Hoy día con las cámaras digitales es posible y muy sencillo. Hay que probarlo en todas las focales del objetivo (poniendo mucha atención en el angular) con el diafragma en su mínima apertura para aumentar la profundidad de campo. Puede ocurrir, y no es nada raro, que un parasol no viñetee con un diafragma f: 4 y lo haga notablemente con un f: 16. No siempre es posible, pero si podemos elegir es preferible un parasol rígido. Añadirá una protección extra a nuestro objetivo contra los golpes.  

En resumen, el filtro UV (o Skyline) y el parasol son dos piezas fundamentales de nuestro equipo (sobre todo en montaña y en actividades al aire libre), merece la pena que les dediquéis el tiempo y el dinero necesario para conseguir los más adecuados a vuestros objetivos.

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web de Javier Selva

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