Lara Magdaleno Huertas

Black Mountain Friday

¿Hasta dónde llega el Black Friday? ¿Hasta transformar el blanco en negro?

La montaña se ha mercantilizado y esto es un hecho. Si empresas proveedoras de experiencias para personas con escaso (o nulo) conocimiento de la montaña hacen su agosto en las laderas de siete y ochomiles, ¿cómo no iba a llegar la marea negra consumista hasta el mismo campo base?

Yo me lo imagino (prefiero comprobar que no sea verdad): una black week de ofertas, dos sietemiles por uno, con permiso de ascensión incluido y botellas de oxígeno al 20% de descuento. Compre ahora y escale en mayo. Pague en este instante y presuma en Navidad. Reserve de inmediato y llévese unas polainas de cuello vuelto de regalo.

¿Les parece esperpéntico? No tanto si nos remontamos al origen del viernes negro, denominado así por el caos que se generaba en las calles el día siguiente al Día de Acción de Gracias, momento que los estadounidenses utilizaban para comenzar sus compras compulsivamente antes de la Navidad. Y con ese aumento de las ventas, los números de los comerciantes, hasta entonces rojos, pasaban a negros para alivio del cierre contable a final de año.

¿Black Mountain Friday? Les doy otra opción: montañas congestionadas por cientos de aspirantes a cumbre, que buscan de modo compulsivo una foto de cima, (la más alta, la más difícil, la más envidiable, la más mediática), y que transforman en negra la nieve antes pura, blanca y brillante, pisoteando el alpinismo con sus carísimas botas cramponables que no saben utilizar.

O tal vez Black Days por el drama de accidentes por la masificación

Ojalá haya un “día de dar gracias” si conseguimos preservar las montañas libres de especulación, interés y usura. Esperemos que se vuelva a subir a las más altas montañas con coherencia, preparación, sentido común, humildad, voluntad de superación, generosidad y respeto.



6 comentarios en «Black Mountain Friday»

  1. Es una reflexión que siempre me hago cuando viajo!!! Este año fueras dónde fueras estaba todo “petao”, es lo que tiene el llamado “turismo de masas” del que no escapan ni las grandes alturas, pero yo me preguntaba ¿acaso estas “masas” tienen menos derecho que yo a disfrutar de estos lugares? … de momento desconozco cual sería la solución más racional a este problema que perjudica a la población local de los sitios más visitados y al medio ambiente

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  2. Una pena lo que está pasando con todo en general. Esta inmediatibilidad del tiempo impide disfrutar de la esencia de las cosas y sólo importa el postureo. Adquirir cosas innecesarias sólo por el hecho de consumir objetos, experiencias, etc… Que pena.
    Como siempre, aquí me dejas ansioso de tu próxima aportación.

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  3. Muy buena reflexión, Lara. Se nos está yendo mucho la cabeza con tanto postureo, consumismo y otras tonterías varias. De nuevo, gracias por tu relato y ojalá los disfrutáramos más a menudo!!

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  4. Consumismo de “alto nivel”. Que te suban a una cumbre para hacerte un selfie? Yo no lo veré, pero es muy triste saber que está ocurriendo… Gracias, Lara por tu certera reflexión.

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