Lara Magdaleno Huertas

Rompan filas

Si hay algo más odioso que hacer cola, es que alguien se nos cuele en la fila. Y es que hoy se hace cola para todo. Incluso hay gente, ya lo habrán visto, que hace cola para subir a una montaña, no por el placer de subir (si no, escogerían una menos famosa y escasamente masificada) sino por el hecho de estar por encima de otros que no lo han hecho (lo de por encima, visto que hay aspirantes que saltan sobre otros, nunca mejor dicho).

Si revisamos el concepto “aprender a hacer la fila” nos remontamos a primer año de educación infantil, donde los docentes aleccionan, con buen criterio, a las familias para que dejen a los pequeños hacer solos la fila, sin quedarse al lado, para fomentar su autonomía y el respeto por los demás (y el puesto del compañero).

Al parecer, los que suben ochomiles a golpe de talonario, no necesitan ninguna afirmación de su autonomía (yo pago, yo paso, ábreme sitio, llévame de la mano…). ¿Y qué pasa con esa subespecie humana, la que se cuela en cualquier fila? Pues que nos molesta, y mucho, pero detrás de ese personaje lo que hay es un perfil psicológico: personas a las que les gusta el conflicto y se sienten superiores, manipuladores que, afirmando su desvergüenza, se sienten ganadores.

¿Y los que se cuelan en las filas de las expediciones turísticas a los archifamosos ochomiles? Estamos en plena temporada, acabamos de ver las fotos del colapso. ¿Cómo reaccionarán los clientes ante los otros clientes con voluntad de conflicto y cara dura? ¿Los echarán de la fila? ¿No discutirán por la escasez de oxígeno?

El conflicto podría ser un modo de selección natural de los que suben y los que no (después de discutir a voces a 8000 metros uno debe estar algo cansado, imagino).

En fin, a mí, tras ver las fotos que vuelven a ser noticia, solo se me ocurre que no sé si estoy viendo el inicio de las rebajas o una cola alpina. Pensándolo mejor, la primera opción se puede solventar comprando por Internet y no hace falta el fastidio de la cola física. Quizá sea una opción: compre nieve de ochomil por internet y se la llevamos a casa envasada al vacío. Será nieve falsa, claro, pero ¿qué más da? Lo que importa es la foto.



6 comentarios en «Rompan filas»

  1. Hace tiempo que otro intruso se coló en la fila de los ochomiles, sin darnos cuenta le dejamos pasar porque solo llevaba un objeto, nos dijo. Se llamaba, se llama capitalismo. Su único objeto era, es, colarse en nuestras vidas, por muy «guais» que sean para reproducir nuestra propia marca. Son los 8000s pero son las montañas, todas, fagocitafas por un turismo depredador y de clase, no lo olvidemos

  2. Lo que es la escalada de las malas maneras… Sabiendo lo que fastidia que se te cuelen en la cola del súper o en la del desvío de la autopista, ¡Suerte que nunca lo sufriré en un 8000! Gracias por resumir tan acertadamente lo que (casi) todos pensamos, Lara.

  3. Efectivamente, lo que importa es la foto. Quizá una buena medida de evitar colas sería prohibir cámaras y móviles. Esta situación me genera una mezcla de miedo y pena. Gracias por visibilizar. Un abrazo Lara!

  4. ¡Qué gran idea! Tal vez me haga vendedora de sueños, besos furtivos embotellados, esterilizados o no, y nieve del pico más alto del Everest. Impactante el hecho y la foto, oportuno el escrito y muy ingeniosa la resolución que me ha hecho reír. ¡Enhorabuena Lara!

  5. Actualmente está muy de actualidad hablar del «turismo de masas» que al parecer también ha llegado a los 8000s (quizás la única diferencia, es este caso será lo del «golpe de talonario»), la gente se queja de que ya «todo el mundo» puede viajar y todo está «petao», pero yo siempre me pregunto: ¿era más justo (o ético) que en el pasado, cuando viajar era símbolo de prestigio, sólo pudieran tener acceso a ciertas maravillas las élites?? (acordaos de aquellos personajes decimonónicos que hacían el Grand Tour). Desde luego para esas maravillas y para los 8000s era muchísimo más justo, pero ….

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