en Toponimia

Viejos topónimos de La Pedriza (II). El Predicador

En estos casos lo mejor es ir de inicio, y si se tienen medios, a la información más antigua, y quien describió cada rincón de La Pedriza por primera vez, fue Constancio Bernaldo de Quirós en un anuario del Club Alpino Español (CAE) del año 1921, donde en el Capítulo IX «Escaladas, A través de La Pedriza Anterior», nombra una portilla que da paso desde el albergue Giner a la zona de El Yelmo. En el texto no aparece el topónimo de Predicador, pero ya nos da una pista:

«…Para el caso de que desde el Albergue Giner se quiera llegar a la base del Yelmo por Corral Ciego, téngase presente que el paso al portillo se abre entre el Risco de la Maza, a la izquierda, y, a la derecha, una especie de ídolo vertical que levanta el índice al cielo en un misterioso gesto...»

Del mismo modo que Constancio B. de Quirós describió con su pluma los parajes de La Pedriza, Antonio Prast inmortalizó algunos de sus riscos con sus acuarelas. Y buena prueba de ello la tenemos en el anuario del CAE de 1942, donde aparecen varios riscos, entre ellos El Predicador, siendo posiblemente el único dibujo que se le ha hecho a ese elemento granítico.

Observando la acuarela se aprecia claramente que el dibujo de Prast se corresponde con la descripción de Constancio, donde se aprecia una columna vertical granítica, rematada por un bolo en la parte superior a modo de cabeza (por lo del ídolo), y un resalte en la izquierda que se correspondería con el dedo índice señalando el cielo.

El Predicador. Acuarela de Antonio Prast

Ya en tiempos modernos, vamos a decir la segunda mitad del siglo XX, donde La Pedriza era más frecuentada por escaladores y excursioninstas, empezaron a proliferar guías en papel, siendo Domingo Pliego uno de sus mayores divulgadores, encontrando en algunas de sus publicaciones referencias al Predicador, como en el libro titulado «La Pedriza del Manzanares» con cuatro ediciones, donde en el itinerario 13 dice: «…salimos a un jardín rodeado de riscos y paredes, de fondo casi plano y herboso (el Jardín del Predicador). Atravesando este recoleto jardín hacia el N.E. daremos con un pasillo que se estrecha por el que se sale enseguida a la base del Predicador, en la parte alta de la ladera que da sobre la profunda vaguada de la Dehesilla…»

¿Pero donde está El Predicador? Revisando las imágenes de nuestras andanzas por La Pedriza, y centradas en el la búsqueda de El Predicador, vemos a la derecha de la portilla (según se sube desde El Tolmo) una columna vertical con el resalte (dedo), pero nos llama la atención la ausencia de lo que sería la cabeza, lo que me hace tener alguna duda. Y quien mejor para resolverla que el mismo Domingo Pliego. Contactando con él, me confirma estar en lo cierto del que creo es El Predicador (sin cabeza), y me cuenta una historia del grupo que salían a la sierra sobre El Predicador, que transcribo:

«Poca gente sabe donde estaba el Predicador y menos aún que perdió la cabeza que tenía. Pues sí, tengo incluso fotos mías en blanco y negro del Predicador con su cabeza, algo antiguas ya, y más modernas, en color, ya sin cabeza. En una ocasión, un grupo de amigos, algo chiflados, estuvimos pateando todo el entorno, dentro y fuera del jardín del Predicador, buscando la cabeza, pero no conseguimos encontrarla, Quizá se rompió en pedazos al caer, o rodó más abajo.»

Poco después D. Pliego me envió una de sus fotos en B/N del año 1956 del Predicador con la cabeza, donde se aprecia la silueta de la que Constancio decía ser un ídolo que levanta el dedo índice al cielo, y que Prast representó con exactitud.

El Predicador año 1956 (© Domingo Pliego)

Con estos datos tenemos fácil identificar lo que los pioneros llamaron Predicador. Subiendo del Tolmo hacia La Maza por la empinada y dura Umbría Calderón, una vez que la pendiente se suaviza y divisamos a la izquierda La Maza, continuamos con tendencia a la derecha en busca de la estrecha portilla, y justo a su diestra observaremos la columna sin la cabeza del Predicador.

Foto combinada de la acuarela de Prast y foto actual (composición de Rafael Rodríguez)

Gracias a los pioneros del CAE y Peñalara, y a quienes recogieron su testigo (como Domingo Pliego) la historia de La Pedriza permanece viva, y no cae en el olvido

Agradecimientos: A Domingo Pliego por su atención prestada, así como su generosidad en compartir documentos de su colección personal. Y al Club Alpino Español por facilitarnos información de sus fondos de biblioteca.

© Texto y fotografía actual de Rafael Rodríguez.