{"id":215,"date":"2014-06-17T21:13:35","date_gmt":"2014-06-17T21:13:35","guid":{"rendered":"http:\/\/rafaelrodriguez.desnivel.com\/blogs\/?p=215"},"modified":"2017-11-15T12:39:48","modified_gmt":"2017-11-15T11:39:48","slug":"poetas-escritores-y-sierra-de-guadarrama-v-2a-parte-institucionismo-ile-y-generacion-del-98","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.desnivel.com\/rafaelrodriguez\/2014\/06\/17\/poetas-escritores-y-sierra-de-guadarrama-v-2a-parte-institucionismo-ile-y-generacion-del-98\/","title":{"rendered":"Poetas, Escritores y Sierra de Guadarrama V, 2\u00aa parte (Institucionismo, ILE, y Generaci\u00f3n del 98)"},"content":{"rendered":"<p align=\"justify\"><em>\u00abLa coexistencia del movimiento Modernista y la Generaci\u00f3n del 98 ha contribuido en discrepar a la hora de definir la n\u00f3mina de componentes noventayochistas, ya que seg\u00fan la obra o estudio que se consulte encontraremos algunas variaciones. Ni el mismo Azor\u00edn (ABC, febrero 1913), que dio contenido al concepto Generaci\u00f3n del 98, y Ortega y Gasset (El Imparcial, febrero 1913) que unos d\u00edas antes acu\u00f1a el t\u00e9rmino y se hace part\u00edcipe del grupo, coincid\u00edan en definir los l\u00edmites generacionales y sus componentes. Lo que es coincidente es que con el Modernismo surgi\u00f3 la Generaci\u00f3n del 98, aun cuando alguno de sus miembros declar\u00f3 en su d\u00eda no sentirse integrante de tal corriente.\u00bb<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Como escribe Antonio Heredia Soriano en\u00a0<em>\u00abRealidad Hist\u00f3rica y Generaci\u00f3n del 98\u00bb<\/em>, el t\u00e9rmino\/concepto\u00a0<em>\u00abNaci\u00f3 de dos madres tarde y a deshora, en 1913, y por tanto bifurcado&#8230;\u00bb<\/em>; mientras M\u00aa D. Gomez Molleda en\u00a0<em>\u00abLos reformadores de la Espa\u00f1a Contempor\u00e1nea\u00bb<\/em>, abre el abanico noventayochista, incluyendo como posibles hombres de la Generaci\u00f3n a intelectuales de la c\u00e1tedra e investigaci\u00f3n como Altamira, Posada, Onis, etc., afirmando adem\u00e1s que la Generaci\u00f3n del 98 fue una extensi\u00f3n del Institucionismo de Giner, movimientos ambos, fuertemente ligados.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>Pio Baroja y Nessi<\/strong><\/em>\u00a0(San Sebasti\u00e1n 1872-Madrid 1956) estudi\u00f3 y se doctor\u00f3 en medicina, profesi\u00f3n que ejerci\u00f3 durante dos a\u00f1os. Se instal\u00f3 en Madrid con su hermano Ricardo donde, por seis a\u00f1os, regentaron una panader\u00eda de unos t\u00edos suyos. En la capital comenz\u00f3 a escribir art\u00edculos de prensa, hasta que en 1900 escribe su primera obra literaria\u00a0<em>\u00abVidas Sombr\u00edas\u00bb<\/em>. Es nombrado en 1935 acad\u00e9mico de la RAE. No sent\u00eda la Generaci\u00f3n del 98 como tal, escribiendo en el autobiogr\u00e1fico\u00a0<em><strong>\u00abDivagaciones Apasionadas\u00bb<\/strong><\/em>:\u00a0<em>\u00ab&#8230;Yo no creo que haya habido, ni que haya, una generaci\u00f3n de 1898. Si la hay, yo no pertenezco a ella.[&#8230;] No me ha parecido nunca uno de los aciertos de &#8216;Azor\u00edn&#8217;, el bautizador y casi el inventor de esa generaci\u00f3n, el de asociar los nombres de unos cuantos escritores a una fecha de derrota de un pa\u00eds, en la cual ellos no tuvieron la menor parte&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Aun sin sentirse del 98, coincid\u00eda con sus contempor\u00e1neos en la visi\u00f3n pesimista de la sociedad espa\u00f1ola, y el amor\/pasi\u00f3n por Castilla. Baroja hace del paisaje algo\u00a0<em>\u00abm\u00f3vil, din\u00e1mico, en apariencia pausado\u00bb<\/em>\u00a0(E. Mart\u00ednez de Pis\u00f3n en\u00a0<em><strong>\u00abImagen del Paisaje\u00bb<\/strong><\/em>),\u00a0<em>\u00abconciliando la est\u00e1tica y la din\u00e1mica\u00bb<\/em>\u00a0(R. Cansinos Assens en\u00a0<em><strong>\u00abLa Nueva Literatura\u00bb<\/strong><\/em>). Su afici\u00f3n a viajar le lleva a recorrer buena parte de la geograf\u00eda espa\u00f1ola, junto con su hermano Ricardo, su sobrino, y en ocasiones Azor\u00edn y Ortega y Gasset. El paisaje forma parte de sus novelas, no como elemento exclusivamente esc\u00e9nico, sino como algo espiritual que penetra en el interior de los personajes, incluso como un protagonista m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"justify\">En\u00a0<em><strong>\u00abCamino de Perfecci\u00f3n (Pasi\u00f3n M\u00edstica)\u00bb<\/strong><\/em>, novela publicada en 1902, Baroja nos narra la vida de Fernando Ossorio, y su viaje hacia una limpieza espiritual, de un hombre atormentado y repleto de miedos y temores. Ossorio antes de iniciar el viaje pasea por la Castellana, y ya Baroja nos describe el horizonte madrile\u00f1o:\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;El cielo estaba puro, limpio, azul, transparente. A lo lejos, por detr\u00e1s de una fila de altos chopos del Hip\u00f3dromo, se ocultaba el sol, echando sus \u00faltimos resplandores anaranjados sobre las copas verdes de los \u00e1rboles [&#8230;]\u00a0<strong>La sierra<\/strong>\u00a0se destacaba como una mancha azul viol\u00e1cea, suave, en la faja de horizonte cercana al suelo, que era de una amarillez de \u00f3palo&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">El protagonista, Ossorio, siguiendo el consejo de un viejo amigo, decide dejar la ciudad que le martiriza y en la que se siente vac\u00edo\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00abSal de Madrid&#8230;Por los caminos, a pie, por donde tengas que sufrir incomodidades, molestias, dolores&#8230;\u00bb<\/span>, y toma camino a\u00a0<strong>Colmenar<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Manzanares<\/strong>, para llegar a\u00a0<strong>Rascafr\u00eda<\/strong>\u00a0y descansar en\u00a0<strong>El Paular<\/strong>. Baroja describe la ruinosa cartuja huyendo de\u00a0<em>\u00abtoda pompa y ornato in\u00fatil\u00bb<\/em>\u00a0(Cansinos Assens en\u00a0<em>\u00abLa Nueva Literatura\u00bb<\/em>):\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Se sent\u00eda all\u00ed en aquellos patios desiertos un reposo absoluto. Sobre todo, el cementerio del convento era de una gran poes\u00eda. Era huerto tranquilo, reposado, venerable. Un patio con arrayanes y cipreses en donde palpitaba un recogimiento solemne, un silencio s\u00f3lo interrumpido por el murmullo de una fuente que cantaba invariable y mon\u00f3tona su eterna canci\u00f3n no comprendida&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En la cartuja, Ossorio conoce a Max Schultze (personificaci\u00f3n barojiana de su amigo suizo Pablo Schmitz) con el que dialoga sobre lo que le horroriza, a lo que Schultze le da posible soluci\u00f3n\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Para esa misticidad, el mejor remedio es el ejercicio. Yo tuve una sobreexcitaci\u00f3n nerviosa, y me la cur\u00e9 andando mucho y leyendo a Nietzsche. \u00bfLo conoce usted?&#8230;\u00bb<\/span>\u00a0A la ma\u00f1ana siguiente, tras las conversaciones sobre inquietudes filos\u00f3ficas, Schultze invit\u00f3 a Ossorio a subir a la monta\u00f1a de\u00a0<strong>Pe\u00f1alara<\/strong>\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Creo que le conviene a usted castigar el cuerpo, para que las malas ideas se vayan&#8230;\u00bb<\/span>, y as\u00ed fue.<\/p>\n<p align=\"justify\">Leer a Baroja es \u00absubir de su mano\u00bb a\u00a0<strong>Pe\u00f1alara<\/strong>, transporta al lector, en cada paso, a su cumbre; le hace sentir el olor de la tierra y la vegetaci\u00f3n, e incluso notar la caricia de la brisa en el rostro. Baroja penetra en el paisaje, y este en \u00e9l, y lo transmite de forma sencilla huyendo de la ret\u00f3rica:\u00a0<span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Charlando iban subiendo el monte, se internaban por entre selvas de carrascas espesas con claros en medio. A veces cruzaban por bosques, entre grandes \u00e1rboles secos, ca\u00eddos, de color blanco.[&#8230;]A su lado corr\u00eda un torrente, saltando, cayendo desde grandes alturas como cinta de plata.[&#8230;]Anochecido llegaron a la laguna y anduvieron reconociendo los alrededores por todas partes a ver si encontraban alguna cueva o socav\u00f3n donde meterse. Era aquello un verdadero p\u00e1ramo, lleno de piedras, desabrigado; el viento, muy fr\u00edo, azotaba all\u00ed con violencia. Era un paisaje extra\u00f1o, un paisaje c\u00f3smico, algo como un lugar de planeta inhabitado.[&#8230;]Cuando aun cre\u00edan que era media noche, comenzaron a correr nubes plomizas por el cielo.[&#8230;]De pronto apareci\u00f3 sobre las largas nubes azules una estr\u00eda roja, el horizonte se ilumin\u00f3 con resplandores de fuego, y por encima de las lejanas monta\u00f1as el disco del sol mir\u00f3 a la tierra y la cubri\u00f3 con la gloria y la magnificencia de los rayos de su inyectada pupila. Los montes tomaron colores: el sol brill\u00f3 en la superficie tersa y sin ondas de la laguna. Despu\u00e9s de admirar el espect\u00e1culo de la aurora se decidieron los dos a subir a la cumbre del monte&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">La mayor parte de la obra de Baroja fue escrita en prosa narrativa, aunque no descuid\u00f3 la poes\u00eda, concentrando toda su producci\u00f3n po\u00e9tica en\u00a0<em><strong>\u00abCanciones del Suburbio\u00bb<\/strong><\/em>, poemas escritos en la vejez (como \u00e9l mismo dice en la introducci\u00f3n del libro), en Par\u00eds, y durante el exilio de la Guerra Civil. En la\u00a0<em>Explicaci\u00f3n<\/em>\u00a0inicial del libro se pregunta\u00a0<em>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 se me ocurri\u00f3 una idea tan lejana a mis gustos?<\/em>, donde se responde a si mismo\u00a0<em>\u00abSe me ocurri\u00f3 por aburrimiento\u00bb<\/em>. En este g\u00e9nero literario poetiz\u00f3 a la\u00a0<strong>Sierra<\/strong>\u00a0en el poema\u00a0<strong><em>\u00abEl Guadarrama\u00bb\u00a0<\/em><\/strong>(Recuerdos de Vagabundo: I Sensaciones de Oto\u00f1o):<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abMuralla del\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong><br \/>\ncielo azul, resplandeciente,<br \/>\naire de tarde, relente,<br \/>\nviento que silba y que brama,<br \/>\nolor de jara y retama,<br \/>\nde tomillo y de romero;<br \/>\nmontes de color de acero,<br \/>\nce\u00f1uda tranquilidad,<br \/>\nreposo, serenidad,<br \/>\nlento anochecer severo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De sus visitas a El Paular, Baroja recuerda en verso su paso por la Cartuja. En el cap\u00edtulo Juventud, XXXV\u00a0<em><strong>\u00abEl Claustro del Paular\u00bb<\/strong><\/em>\u00a0leemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abEn aquel claustro rom\u00e1ntico<br \/>\ndel convento del\u00a0<strong>Paular<\/strong><br \/>\nhemos discutido mucho<br \/>\nde Schopenhauer y Kant,<br \/>\nde la vida, del misterio<br \/>\ndel m\u00e1s ac\u00e1 y m\u00e1s all\u00e1.<br \/>\nAlguno que nos escucha<br \/>\nllega en su animosidad<br \/>\na decirnos que perdemos<br \/>\nel tiempo sin m\u00e1s ni m\u00e1s.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\nNada debe de importarnos.<br \/>\nEst\u00e1 bien el divagar<br \/>\ny el perder un poco el tiempo<br \/>\nen discutir con af\u00e1n<br \/>\nen este claustro rom\u00e1ntico<br \/>\ndel convento del\u00a0<strong>Paular<\/strong>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Jos\u00e9 Mart\u00ednez Ru\u00edz,\u00a0<strong>Azor\u00edn<\/strong>\u00a0(Mon\u00f3var 1873-Madrid 1967), de familia de clase media, estudia bachillerato en los Escolapios de Yecla, y cursa estudios de Derecho en Valencia, Granada, Salamanca y Madrid. Instalado en la capital, no termina los estudios, y se inicia en la literatura (novela , ensayos, teatro y art\u00edculos de prensa) y el periodismo, colaborando en diferentes diarios y revistas (El Pueblo y ABC entre otros). De ideas radicales y anarquistas en su juventud, pas\u00f3 a moderarse y ser diputado en el gobierno conservador de Maura, lo que le distanci\u00f3 en cierta medida de su amigo Pio Baroja. Con \u00e9ste y Ramiro de Maeztu formaron el\u00a0<em>\u00abGrupo de los Tres\u00bb<\/em>, antecesor de la corriente\u00a0<em>\u00abGeneraci\u00f3n del 98\u00bb<\/em>. En 1924 es nombrado acad\u00e9mico de la RAE.<\/p>\n<p align=\"justify\">En el paso del radicalismo a la moderaci\u00f3n, Azor\u00edn basa el concepto de patriotismo desde el conocimiento del paisaje castellano (ra\u00edces de la antigua Espa\u00f1a), y de los hombres y costumbres que lo integran (intrahistoria). En los ensayos de Azor\u00edn el paisaje es el protagonista, es el conductor hacia la b\u00fasqueda de la identidad nacional, en total conexi\u00f3n con el concepto paisajista de Giner y el institucionismo. Azor\u00edn ve en el paisaje gineriano e institucionista la convivencia entre lo tradicional (antiguo) y el progreso (moderno), de ah\u00ed que conocer el paisaje era conocer la historia.<\/p>\n<p align=\"justify\">Esta conexi\u00f3n de Azor\u00edn con la ILE y su ideario, iniciada en Valencia a trav\u00e9s del catedr\u00e1tico y colaborador de la Instituci\u00f3n Libre Eduardo Soler y P\u00e9rez, queda reflejada en las pocas cartas que se conocen entre Azor\u00edn y Giner\u00a0<em>(\u00abAzor\u00edn y Giner de los R\u00edos\u00bb<\/em>, Laureano Robles. Universidad de Salamanca); as\u00ed como en varios art\u00edculos de J. M. Ruiz:\u00a0<em>\u00ab&#8230;De Giner hemos aprendido a no desde\u00f1arnos de viajar modestamente y a no sentir humillaci\u00f3n por ello. Giner ha comenzado a suscitar el gusto por las viejas ciudades espa\u00f1olas, por la vida de los labriegos, por las cosas humildes y cotidianas que antes pasaban inadvertidas&#8230;\u00bb<\/em>\u00a0(<strong>La Lectura<\/strong>, n\u00ba 185 de mayo de 1916);\u00a0<em>\u00ab&#8230;El esp\u00edritu de la Instituci\u00f3n Libre -es decir, el esp\u00edritu de Giner- ha determinado al grupo de escritores de 1898; ese esp\u00edritu ha suscitado el amor a la Naturaleza y, consecuentemente, al paisaje y a las cosas espa\u00f1olas, castellanas&#8230;\u00bb<\/em>\u00a0(pag 7,\u00a0<strong>ABC<\/strong>\u00a0del 8 de febrero de 1916).<\/p>\n<p align=\"justify\">Como transmisor del \u00abpaisaje de Giner\u00bb, Azor\u00edn no pas\u00f3 por alto la\u00a0<strong>Sierra de Guadarrama<\/strong>; en 1912 publica\u00a0<em><strong>\u00abCastilla\u00bb<\/strong><\/em>, una obra compuesta por catorce ensayos, donde en el cap\u00edtulo\u00a0<em>\u00abVentas, Posadas y Fondas\u00bb<\/em>\u00a0escribe:<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Hay en Espa\u00f1a unos lugares desde donde la vista del viandante fatigado descubre, despu\u00e9s de una penosa subida, un amplio, vasto, claro, luminoso panorama. Son los pasos de las monta\u00f1as. Las viejas gu\u00edas los se\u00f1alan con sus pintorescos nombres y dan tambi\u00e9n la indicaci\u00f3n de las ventas colocadas en ellos. Ah\u00ed est\u00e1n, en la carretera de Castilla \u00e1 Galicia, el del\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>, el de Manzanal y el de Fuencebada&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">La cuesti\u00f3n que estoy intentando resolver en esta serie de art\u00edculos, focalizada en la\u00a0<strong>Sierra de Guadarrama<\/strong>, se la plante\u00f3 Azor\u00edn para todo el territorio patrio en el libro\u00a0<em><strong>\u00abEspa\u00f1a Clara\u00bb<\/strong><\/em>:\u00a0<em>\u00ab&#8230;\u00bfComo ha nacido el gusto por el paisaje, por la Naturaleza, por los \u00e1rboles y por las monta\u00f1as en la literatura?&#8230;\u00bb<\/em>; donde el autor establece la conexi\u00f3n entre la literatura y el paisaje, desde los tiempos de los cl\u00e1sicos, y que\u00a0<strong>N. Ortega Cantero<\/strong>\u00a0define como\u00a0<em>\u00abPaisaje e Identidad Nacional\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;La tierra del centro de Espa\u00f1a, aqu\u00ed arriba en la elevada meseta, nos ofrece un panorama diverso. Las Monta\u00f1as -Gredos, el\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>&#8211; son m\u00e1s austeras, el color m\u00e1s sombr\u00edo. Desde lo alto del Paseo de Rosales, en Madrid, tendemos la vista y s\u00f3lo percibimos, en la vegetaci\u00f3n de la Casa de Campo y del Pardo, una sola nota fosca, severa, casi negra. Al fondo, con una luminosidad maravillosa, los picachos nevados del\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>. Frente a este paisaje podemos leer a Quevedo; a Quevedo el del &#8216;Busc\u00f3n&#8217;&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Si alg\u00fan componente del 98 conect\u00f3 profundamente con Giner, este fue\u00a0<strong>Antonio Machado Ru\u00edz<\/strong>\u00a0(Sevilla 1875-Colliure 1939), que junto a su hermano Manuel, recibieron las ense\u00f1anzas como alumnos de Giner y otros maestros de la ILE. En 1883 se traslada a Madrid con su familia e ingresa en la Instituci\u00f3n Libre para cursar estudios primarios, recibiendo las ense\u00f1anzas e influencias que marcar\u00e1n buena parte de su obra. En uno de sus viajes a Par\u00eds conoce a Rub\u00e9n Dar\u00edo, siguiendo la estela\u00a0<em>modernista<\/em>\u00a0en sus inicios. Oposita para profesor de franc\u00e9s, consiguiendo plaza de instituto en Soria, ciudad que abandona tras la muerte de su esposa Leonor. Se traslada a Baeza, ciudad que le aburre y no lo calma la pena por Leonor; se titula en Filosof\u00eda y Letras, traslad\u00e1ndose a Segovia, donde conocer\u00e1 a \u00abGuiomar\u00bb, su segundo gran amor. En 1927 es nombrado acad\u00e9mico de la lengua (sin ocupar el sill\u00f3n). Comenzada la Guerra Civil se ve obligado a refugiarse en Francia, donde vivir\u00e1 exiliado hasta su muerte.<\/p>\n<p align=\"justify\">De su etapa en Soria, y con el ideario adquirido en la ILE, publica en 1912\u00a0<em><strong>\u00abCampos de Castilla\u00bb<\/strong><\/em>, donde es evidente (seg\u00fan los especialistas) el paso del\u00a0<em>Modernismo<\/em>\u00a0a los conceptos\u00a0<em>Noventayochistas<\/em>\u00a0con ciertos aires rom\u00e1nticos<em>.<\/em>\u00a0De las ense\u00f1anzas de Giner se aprecia su amor por la naturaleza, y por tanto, a la\u00a0<strong>Sierra de Guadarrama<\/strong>\u00a0<em>\u00abla sierra de mis tardes madrile\u00f1as\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Machado recoge en sus versos cada elemento del paisaje, siendo el encinar madrile\u00f1o uno de sus protagonistas:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>CIII Las Encinas (A los Sres. de Masriera)<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;y t\u00fa, encinar madrile\u00f1o,<br \/>\nbajo\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0fr\u00edo,<br \/>\ntan hermoso, tan sombr\u00edo,<br \/>\ncon tu adustez castellana<br \/>\nCorrigiendo,<br \/>\nla vanidad y el atuendo<br \/>\ny la hetiquez cortesana!&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">De sus continuos trayectos en tren entre su residencia en Segovia y Madrid, Machado se inspira para uno de sus m\u00e1s conocidos poemas:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>CIV Camino de Balsa\u00edn, 1911<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab\u00bfEres t\u00fa,<strong>\u00a0Guadarrama<\/strong>, viejo amigo,<br \/>\nla sierra gris y blanca,<br \/>\nla sierra de mis tardes madrile\u00f1as<br \/>\nque yo ve\u00eda en el azul pintada?<br \/>\nPor tus barrancos hondos<br \/>\ny por tus cumbres agrias,<br \/>\nmil\u00a0<strong>Guadarramas<\/strong>\u00a0y mil soles vienen,<br \/>\ncabalgando conmigo, a tus entra\u00f1as.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Tambi\u00e9n dedic\u00f3 Machado elogios a sus amigos, escritores de la \u00e9poca, compa\u00f1eros de tertulias, como a Jos\u00e9 Ortega y Gasset, con\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0compartiendo protagonismo:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>CXL (Al joven meditador Jos\u00e9 Ortega y Gasset)<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;Cincel, martillo y piedra<br \/>\ny masones te sirvan; las monta\u00f1as<br \/>\nde\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0fr\u00edo<br \/>\nte brinden el azul de sus entra\u00f1as,<br \/>\nmeditador de otro Escorial sombr\u00edo&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En 1924 publica\u00a0<em><strong>\u00abNuevas Canciones\u00bb<\/strong><\/em>, donde se puede apreciar las ense\u00f1anzas de la ILE en Machado, y como en las excursiones deb\u00edan cumplimentar un formulario con todos los elementos y detalles que encontraran a su paso, y donde una ermita la consideraba elemento integrante del paisaje:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>CLVIII (Canciones de Tierras Altas)<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">IX<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;En medio del campo,<br \/>\ntiene la ventana abierta<br \/>\nla ermita sin ermita\u00f1o.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\nLejos relumbra la piedra<br \/>\ndel \u00e1spero\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>.<br \/>\nAgua que brilla y no suena&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">El tren y el amigo no faltar\u00e1n en este nuevo trabajo de Machado:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Iris de la Noche (A D. Ram\u00f3n del Valle-Incl\u00e1n)<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">X<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abHacia Madrid, una noche,<br \/>\nva el tren por el\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>.<br \/>\nEn el cielo el arco iris<br \/>\nque hacen la luna y el agua.<br \/>\n\u00a1Oh luna de abril, serena,<br \/>\nque empuja las nubes blancas!&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">El\u00a0<strong>Real Sanatorio de Guadarrama<\/strong>, ubicado cerca del Ventorrillo hasta su demolici\u00f3n, en el extremo sur de la Cuerda de las Cabrillas (que separa los valles de La Barranca y Navalmedio), fue tambi\u00e9n objeto de sus versos:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>El Tren, Flor de Verbasco<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abSanatorio del alto\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>,<br \/>\nm\u00e1s all\u00e1 de la roca cenicienta<br \/>\ndonde el chivo barbudo se encarama,<br \/>\nmansi\u00f3n de noche larga y fiebre lenta&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Instalado en Segovia, Machado conoce a Pilar de Valderrama (Guiomar), su segundo gran amor, y su musa, a la que dedica algunos versos, combinando en ellos elementos din\u00e1micos (el tren), con los est\u00e1ticos (Sierra y retama). En la edici\u00f3n de 1933 de\u00a0<em><strong>\u00abPoes\u00edas Completas\u00bb<\/strong><\/em>\u00a0aparecen las\u00a0<em>\u00abCanciones a Guiomar\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>CLXXIII Canciones a Guiomar<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">III<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;El tren devora y devora<br \/>\nd\u00eda y riel. La retama<br \/>\npasa en sombra; se desdora<br \/>\nel oro de\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En febrero de 1915 muere Giner de los R\u00edos; desde Baeza, Machado escribe un elogio a la memoria del que fue su maestro, donde deja reflejadas algunas de sus virtudes, sencillez y humildad, y el amor a la naturaleza y la Sierra de Guadarrama. El poema se publica en marzo de 1915, n\u00ba 15 de la Revista Ilustrada de Alpinismo Pe\u00f1alara:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>A don Francisco Giner de los R\u00edos<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abComo se fue el maestro,<br \/>\nla luz de esta ma\u00f1ana<br \/>\nme dijo: Van tres d\u00edas<br \/>\nque mi hermano Francisco no trabaja.<br \/>\n\u00bfMuri\u00f3?&#8230; S\u00f3lo sabemos<br \/>\nque se nos fue por una senda clara,<br \/>\ndici\u00e9ndonos: Hacedme<br \/>\nun duelo de labores y esperanzas.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\n&#8230;\u00a1Oh, s\u00ed, llevad, amigos,<br \/>\nsu cuerpo a la monta\u00f1a,<br \/>\na los azules montes<br \/>\ndel ancho\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>!<br \/>\nAll\u00ed hay barrancos hondos<br \/>\nde pinos verdes donde el viento canta.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\n&#8230;All\u00ed el maestro un d\u00eda<br \/>\nso\u00f1aba un nuevo florecer de Espa\u00f1a.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">Baeza, 21 de febrero de 1915<\/p>\n<p align=\"justify\">La Obra Social Unicaja recupera unos manuscritos de los hermanos Machado, donde en el cuaderno n\u00ba 2 aparecen unos versos de Antonio nombrando a la Sierra de Guadarrama:<\/p>\n<p align=\"center\">IX<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abLa fresca lluvia los pinos<br \/>\nde\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0lav\u00f3;<br \/>\npor el campo y los caminos<br \/>\ndel aire, el verano huy\u00f3.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Se publicaron unos poemas in\u00e9ditos de A. Machado\u00a0<em><strong>\u00abApuntes de Sierra\u00bb<\/strong><\/em>, recopilados en 1932 por Gerardo Diego y publicados en\u00a0<em>\u00abPoes\u00eda Espa\u00f1ola\u00bb<\/em>, y por Carc\u00eda Mercadal en 1936 en\u00a0<em>\u00abLos Cantores de la Sierra\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Apuntes de Sierra<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">II<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abAl pasar el puerto,<br \/>\nse le ce\u00f1\u00eda la capa,<br \/>\nse le volaba el sombrero.<br \/>\nEl coraz\u00f3n desgre\u00f1ado<br \/>\nten\u00eda, al pasar el puerto.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"center\">III<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab&#8230;\u00a1A la luna llena!<br \/>\n<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0pule<br \/>\nlas u\u00f1as de piedra&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Si hay un poeta que cant\u00f3 a\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>\u00a0desde el profundo conocimiento de sus cumbres, collados, valles, barrancos, hoyos, caminos, sendas y veredas, no es otro que el olvidado (en cierta manera)\u00a0<strong>Enrique de Mesa Rosales<\/strong>\u00a0(Madrid 1878-Madrid 1929); una de las claves a este olvido, indefinido en el tiempo, y de no llegar a ser un poeta popular, la da Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala en el pr\u00f3logo de\u00a0<em><strong>\u00abCancionero Castellano\u00bb<\/strong><\/em>:\u00a0<em>\u00ab&#8230;Una de dos: o D. Enrique de Mesa se rebaja, o el nivel literario del p\u00fablico se eleva&#8230;\u00bb<\/em>, y donde Ayala afirma de Mesa\u00a0<em>\u00ab&#8230;es un poeta de verdad&#8230;muy superior por lo sincero y generoso del fondo y lo acabado de la forma&#8230;\u00bb<\/em>. Poeta y monta\u00f1ero, asiduo ocupante de la Cartuja de El Paular, integrante del\u00a0<em>\u00abGrupo de los Cinco\u00bb<\/em>, y uno de los doce fundadores del centenario club Pe\u00f1alara. La estrecha relaci\u00f3n de E. de Mesa con el Institucionismo de Giner le viene por su amigo y compa\u00f1ero de andanzas serranas Constancio B. de Quir\u00f3s, los trabajos para la Junta de Ampliaci\u00f3n de Estudios (JAE), y los buenos amigos como Machado, Aza\u00f1a, P\u00e9rez de Ayala y Ortega y Gasset.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hijo de un general de artiller\u00eda y descendiente de la nobleza, licenciado en Derecho por la Universidad Central de Madrid, colabora en diferentes publicaciones liberales, y en el Ateneo de Madrid donde hace amistad con el secretario de la instituci\u00f3n Manuel Aza\u00f1a. En 1903 participa en un concurso literario de El Liberal con la que es su primera obra\u00a0<em>\u00abY Muri\u00f3 el Silencio\u00bb<\/em>. Contrario a la gesti\u00f3n pol\u00edtica, y a la guerra del Rif, como deja constancia en el poema\u00a0<em>\u00abYa se van los quintos madre\u00bb<\/em>\u00a0y la oraci\u00f3n\u00a0<em>\u00abEl retorno a la Patria\u00bb<\/em>, su postura antibelicista vuelve a salir a la luz durante la I Guerra Mundial con\u00a0<em>\u00abCampos de Guerra\u00bb<\/em>. Cr\u00edtico teatral, frecuenta el ambiente nocturno madrile\u00f1o y se enamora de la cupletista La Fornarina (que no le corresponde), cas\u00e1ndose posteriormente con la viuda del militar y excursionista Iba\u00f1ez Mar\u00edn. Su cr\u00edtica al gobierno de la dictadura de Primo de Rivera provocan su destierro a Soria a finales de 1928, muriendo meses despu\u00e9s en Madrid.<\/p>\n<p align=\"justify\">E. de Mesa no est\u00e1 catalogado un\u00e1nimemente como integrante de la\u00a0<strong>Generaci\u00f3n del 98<\/strong>, como declara\u00a0<strong>Annamaria Gallina<\/strong>\u00a0en\u00a0<em>\u00abEnrique de Mesa, Noventayochista Menor\u00bb<\/em>; sin embargo la visi\u00f3n con la que describe Castilla y los elementos de su paisaje, la mirada evocadora hacia los cl\u00e1sicos de la literatura espa\u00f1ola, y cierto pesimismo hacia una Espa\u00f1a \u00abmarchita\u00bb y\u00a0<em>\u00abdesnuda, yerma y sola\u00bb<\/em>, hacen que algunos investigadores lo encuadren en ella. Ejemplo de la otra tendencia es\u00a0<strong>Rafael Cansinos Assens<\/strong>\u00a0en\u00a0<em>\u00abLa Nueva Literatura\u00bb<\/em>, al definir a Enrique de Mesa como\u00a0<em>\u00ab&#8230;un poeta Modernista; tiene su origen en esa zona del Novecientos, que fue ante todo una r\u00e1pida y alocada simultaneidad de actitudes&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\">Volviendo a la faceta monta\u00f1era del poeta Enrique de Mesa, frecuent\u00f3 la abandonada Cartuja de El Paular con el\u00a0<em>\u00abGrupo de los Cinco\u00bb<\/em>, formado por Constancio B. de Quir\u00f3s, Enrique de la Vega, Enrique G. Herreros, Lu\u00eds Gorostizaga y el poeta. Las continuas estancias en las celdas de los cartujos, desde donde iniciaban sus excursiones por la zona, le inspiraron en la elaboraci\u00f3n de la obra\u00a0<em><strong>\u00abEl Silencio de la Cartuja\u00bb<\/strong><\/em>, con la que gana en 1916 el premio Fastenrath otorgado por la RAE. En la introducci\u00f3n de este poemario nos dice:<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abEn la fragosa entra\u00f1a de la sierra vecina hay un rinc\u00f3n apacible, de soledad y de ventura. Fue un tiempo retiro de monarcas, lugar de clausura y de rezo. Hoy est\u00e1 abandonado&#8230;En tu c\u00f3ncavo silencio, vieja Cartuja, he logrado escucharme, atento s\u00f3lo al ritmo perenne de la naturaleza, en el decurso inexorable de las horas&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En el poema\u00a0<em>\u00abPiedras Viejas\u00bb<\/em>, ensalza la abandonada y ruinosa Cartuja, a la que compara con la \u00abPobre Espa\u00f1a\u00bb en decadencia:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abCe\u00f1idos de verdor los muros grises,<br \/>\nriberas del<strong>\u00a0Lozoya<\/strong>,<br \/>\nen el silencio de la tarde quieta<br \/>\nse alza el vetusto monasterio en sombra.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\nEspa\u00f1a, \u00a1pobre Espa\u00f1a!,<br \/>\ndesnuda, yerma y sola,<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\nSe oye un sonar de esquilas,<br \/>\ny en la tarde buc\u00f3lica,<br \/>\nbajo la paz serena del crep\u00fasculo,<br \/>\nal\u00a0<strong>Monasterio<\/strong>\u00a0los reba\u00f1os tornan.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Canta a las veredas, senderos, y trochas en\u00a0<em>\u00abLas Veredas\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abTrochas duras de cabreros<br \/>\nperdidas en el pinar,<br \/>\nveredas blancas, senderos<br \/>\nocultos del retamar.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<br \/>\nY t\u00fa, mi sendero santo,<br \/>\nque al claror de las estrellas<br \/>\nviste mojadas de llanto,<br \/>\nbajo mi paso, las huellas&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Y a\u00a0<em>\u00abLos Caminos\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abCaminos hondos del valle,<br \/>\nviejos caminos, callejas<br \/>\nhendidas de las rodadas<br \/>\nde campesinas carretas&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En la\u00a0<em>\u00abEleg\u00eda de Abril\u00bb<\/em>\u00a0Mesa dedica los versos a la memoria de su\u00a0<em>\u00abinolvidable compa\u00f1ero de andanzas\u00bb\u00a0<\/em>Enrique de la Vega:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab\u00a1Con cu\u00e1nto alborozo,<br \/>\ntraspuesto el pinar,<br \/>\nsendero del chozo<br \/>\nte vuelvo a pisar!<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\n\u00a1Oh qui\u00e9n te pudiera<br \/>\npor siempre pisar,<br \/>\nen esa ladera<br \/>\nque baja al\u00a0<strong>Paular<\/strong>&#8230;!\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Enrique de Mesa no se olvida de quienes pueblan la Sierra y como sortean los elementos adversos. As\u00ed podemos leer en\u00a0<em>\u00abCon los Buenos Cabreros\u00bb<\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab\u00bfAdonde vais, los cabreros,<br \/>\nmonte abajo por la agreste<br \/>\nloma de los\u00a0<strong>Bailanderos<\/strong>? \u2014<br \/>\n\u2014 Caminamos al hocino,<br \/>\nporque en la sierra, se\u00f1or,<br \/>\nla nieve ciega el camino.<br \/>\nTrajo abril ventisca y hielo;<br \/>\nhambre para la llanura;<br \/>\npara los pastores, duelo;<br \/>\nque la rezaga inverniza<br \/>\nech\u00f3 a los hatos el lobo<br \/>\ndel canchal de la\u00a0<strong>Pedriza<\/strong>.<br \/>\nY hoy habernos de ganar,<br \/>\nantes que la noche cierre,<br \/>\nlas cercas del\u00a0<strong>Colmenar<\/strong>.\u2014&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Enrique de Mesa canta a Guadarrama y los elementos f\u00edsicos de su paisaje (arroyos, roquedos, pe\u00f1ascos, nieve, bosques), sin olvidar el aspecto humanizado de la Sierra, los pueblos, sus habitantes y oficios que desempe\u00f1an (pastores, cabreros, labriegos, hacheros), as\u00ed como los elementos que la mano del hombre incorpora en el paisaje (campanas, carretas, molinos, hatos); en definitiva, es el poeta de la naturaleza(castellana), de lo rural, alejando intencionadamente sus versos de los temas urbanos. Como monta\u00f1ero, la toponimia serrana est\u00e1 muy presente en sus poemas. Claros ejemplos de todo lo anterior, leemos en\u00a0<em><strong>\u00abCancionero Castellano\u00bb<\/strong><\/em>\u00a0(1911):<\/p>\n<p align=\"center\"><em>\u00bfPor qu\u00e9 Corriendo te Quejas?&#8230;<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 corriendo te quejas,<br \/>\narroyo de\u00a0<strong>Garcisancho<\/strong>,<br \/>\nsi en tu correr rumoroso<br \/>\nnada te detiene el paso?&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Pastores de Majavieja&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abPastores de\u00a0<strong>Majavieja<\/strong>,<br \/>\nzagales los del<strong>\u00a0Hoy\u00f3n<\/strong>,<br \/>\nlos que aprisc\u00e1is vuestras cabras<br \/>\nal pie del\u00a0<strong>Cancho Mayor<\/strong>&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">y en\u00a0<em><strong>\u00abEl Silencio de la Cartuja\u00bb\u00a0<\/strong><\/em>(1916):<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Con el Pastor del Relevo<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abHoy mi\u00e9rcoles ha llegado<br \/>\npara el relevo el pastor.<br \/>\nEl\u00a0<strong>puerto de Navafr\u00eda<\/strong><br \/>\ncon el alba tramont\u00f3.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\n\u2014\u00bfA d\u00f3nde va el cabrerizo?\u2014<br \/>\n\u2014Hacia el\u00a0<strong>hato del Hoy\u00f3n<\/strong>.\u2014<br \/>\n\u2014\u00bfDe donde viene?\u2014<br \/>\n\u00a1\u2014De<strong>\u00a0Casla<\/strong><br \/>\npara servirle, se\u00f1or.\u2014\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">La influencia que ejercen los cl\u00e1sicos en la poes\u00eda de E. de Mesa, en especial el Arcipreste de Hita y el Marqu\u00e9s de Santillana (Cansinos Assens le llama \u00abel nuevo Arcipreste\u00bb, que se asemeja m\u00e1s aun al noble trovador I\u00f1igo Lopez de Mendoza), queda patente en algunas de sus composiciones de\u00a0<em><strong>\u00abCancionero Castellano\u00bb<\/strong><\/em>, con aires de romancero y serranillas:<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Camino de Navafr\u00eda<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abCamino de<strong>\u00a0Navafr\u00eda<\/strong><br \/>\nsube alegre la serrana,<br \/>\ngolosa fruta temprana,<br \/>\ngala de la serran\u00eda.<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo tan sola se atreve<br \/>\na internarse en la vereda,<br \/>\nsi aun luce al sol la roqueda<br \/>\nSu blanca toca de nieve&#8230;<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\nEn su alborada feliz,<br \/>\nla moza el miedo desprecia,<br \/>\nhija de la<strong>\u00a0\u00abchata recia\u00bb<\/strong><br \/>\nque diera amor a\u00a0<strong>Juan Ruiz<\/strong>&#8230;<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<br \/>\nMoza: si por tu desliz<br \/>\nhoy\u00a0<strong>Pinilla<\/strong>\u00a0te desprecia,<br \/>\nv\u00e1lgate la\u00a0<strong>\u00abchata recia\u00bb<\/strong><br \/>\ndel<strong>\u00a0arcipreste Juan Ruiz<\/strong>&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Enrique de Mesa, pese a su coraz\u00f3n de poeta, no descuid\u00f3 la prosa, publicando en 1905\u00a0<strong><em>\u00abFlor Pagana\u00bb<\/em><\/strong>, y en 1910\u00a0<strong><em>\u00abAndanzas Serranas\u00bb<\/em><\/strong>. Se observa en la prosa de Mesa el \u00abaire po\u00e9tico\u00bb que se percibe de su palabra, de su sentir, como podemos comprobar en el texto\u00a0<em>\u00abSantillana y Manzanares\u00bb<\/em>, que cierra el segundo de los libros en prosa citados:<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00ab\u00a1Pobre\u00a0<strong>Manzanares<\/strong>! Poetas cortesanos hicieron s\u00e1tira del desmedro de tu corriente. Lacayos y graciosos de comedia te infamaron con burlas y donaires&#8230;..No saben que hace siglos el fluir de tu caudal, se\u00f1oril y ocioso, ense\u00f1\u00f3 \u00e1 un dulce poeta el ritmo ingenuo de sus serranillas&#8230;..\u00a1Pobre\u00a0<strong>Manzanares<\/strong>! Los que de ti se burlan, te infaman. No te han visto en tu manantial de pureza, cuando, sin ser cristal, a\u00fan eres blancor de nieve&#8230;..Quevedo, Lope y Tirso te insultaron. Yo, como los Santillanas, te veo bravo, pujante en las pedrizas, manso entre tomillos; oigo la armon\u00eda de tu corriente, cristalina y pura&#8230;\u00bb Manzanares el Real, 1908.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abAndanzas Serranas\u00bb<\/strong><\/em>\u00a0est\u00e1 compuesto de catorce cap\u00edtulos, y lo abre, como no pod\u00eda ser de otra forma, con una descripci\u00f3n sobre\u00a0<em>\u00abPe\u00f1alara\u00bb<\/em>, culmen de\u00a0<strong>Guadarrama<\/strong>, y linde de las\u00a0<strong>Dos Castillas<\/strong>, solo al alcance del alma y pluma de poeta:<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abContemplad su arrogante cabeza gran\u00edtica, tocada de nieve, ba\u00f1ada de sol, destac\u00e1ndose del zarco cielo castellano&#8230;..En las praderas del valle florecen los narcisos blancos, los lirios, las margaritas&#8230;..Luego la tierra ondula, se quiebra y enrisca; el sendero repta entre robledales; la canci\u00f3n del agua es nuestra compa\u00f1era. Acaso un labriego hachea en el pinar, y se oyen \u00e1 intervalos acompasados los golpes secos y el gemir del tronco centenario; una voz de zagal suena perdida en la distancia; una esquila tintinea perezosa&#8230;..Esta es la\u00a0<strong>Pe\u00f1a Lara<\/strong>, la m\u00e1s alta cumbre, se\u00f1ora de la serran\u00eda. Desde su risco m\u00e1s enhiesto se otean ambas Castillas: ella las separa&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Si tuviera que resumir lo que Enrique de Mesa nos ofrece con su poes\u00eda, su yo interior, su sentir, su profundo amor a la Sierra (de Guadarrama), nada mejor que estos versos de la Serranilla\u00a0<em>\u00abCoraz\u00f3n vete a la Sierra\u00bb<\/em>\u00a0integrante de\u00a0<em><strong>\u00abCancionero Castellano\u00bb<\/strong><\/em>:<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #0000ff\">\u00abCoraz\u00f3n, vete a la sierra;<br \/>\nderrotado del amor,<br \/>\nviste sayal de pastor<br \/>\ny oye el cantar de la tierra&#8230;<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<br \/>\n\u00a1La canci\u00f3n primaveral,<br \/>\nperenne cantar de amores<br \/>\nque con aroma de flores<br \/>\nacaricia el roquedal!&#8230;<br \/>\n&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<br \/>\nCoraz\u00f3n, vete a la sierra<br \/>\ny acompasa tu sentir<br \/>\ncon el tranquilo latir<br \/>\ndel coraz\u00f3n de la tierra.!<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">Continuar\u00e1&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>\u00abHistoria de la literatura espa\u00f1ola\u00bb<\/em><\/strong>, Jos\u00e9 Garc\u00eda L\u00f3pez. Editorial Vicens Vives.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abCamino de Perfecci\u00f3n (Pasi\u00f3n M\u00edstica)\u00bb<\/strong><\/em>, Pio Baroja. Ed. Rafael Caro Raggio, 1920 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abDivagaciones Apasionadas\u00bb<\/strong><\/em>, Pio Baroja. Ed. Rafael Caro Raggio, 1924 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abCanciones del Suburbio\u00bb<\/strong><\/em>, Pio Baroja. Ed. Caro Raggio, 1984 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abCastilla\u00bb<\/strong><\/em>, Azor\u00edn. Ed. tipograf\u00eda de la Revista Archivo, 1912 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>\u00abCancionero Castellano\u00bb<\/em><\/strong>, Enrique de Mesa. Ed. Renacimiento, 2\u00ba edici\u00f3n 1917, Madrid (archivo Biblioteca Nacional).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>\u00abEl Silencio de la Cartuja\u00bb<\/em><\/strong>, Enrique de Mesa. Ed. Renacimiento, 1916 Madrid (archivo Biblioteca Nacional).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abLos Reformadores de la Espa\u00f1a Contempor\u00e1nea\u00bb<\/strong><\/em>, M\u00aa Dolores G\u00f3mez Molleda. Ed. C.S.I.C., 1966 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abEspa\u00f1a Clara\u00bb<\/strong><\/em>, Azor\u00edn. Ed Doncel, 2\u00aa edici\u00f3n 1973 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong><em>\u00abExcursi\u00f3n Literaria por la Provincia de Madrid\u00bb<\/em><\/strong>\u00a0cap\u00edtulo IV, Sierra de Guadarrama, por Ricardo Valladares Rold\u00e1n. Revista Cisneros n\u00ba 46 de 1972 y n\u00ba 47 de 1973 (Biblioteca virtual de Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abEnrique de Mesa, noventayochista menor\u00bb<\/strong><\/em>, Annamar\u00eda Gallina. Actas del IV Congreso de la Asosiaci\u00f3n Internacional de Hispanistas (AIH), Universidad de Salamanca (1971).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abPor la Sierra de Guadarrama\u00bb<\/strong><\/em>, Cayetano Enr\u00edquez de Salamanca. Ed. Aro Artes Gr\u00e1ficas SA, 1981 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abGeograf\u00eda Literaria de la Provincia de Madrid\u00bb<\/strong><\/em>, Jos\u00e9 Fradejas Lebrero. Editado por el Instituto de Estudios Madrile\u00f1os (CSIC), 2\u00aa edici\u00f3n 1992 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abRealidad Hist\u00f3rica y Generaci\u00f3n del 98\u00bb<\/strong><\/em>, Antonio Heredia Soriano 1998 (Cuaderno Canela Vol. X).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abPaisaje y excursiones\u00bb<\/strong><\/em>, Nicol\u00e1s Ortega Cantero. Ed. Raices S.A. 2001 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abMemorias de Guadarrama\u00bb<\/strong><\/em>, Julio V\u00edas Alonso. Ediciones La Librer\u00eda 2\u00aa ed 2002 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abPe\u00f1alara, Revista Ilustrada de Alpinismo\u00bb<\/strong><\/em>, Tomo II n\u00ba 13-24 (1915). Ed. R.S.E.A.P. y C.A.M. (2003).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abPoemas In\u00e9ditos, Manuscritos de los Hermanos Machado\u00bb<\/strong><\/em>\u00a0Cuaderno 2. Ed. Fundaci\u00f3n Unicaja (2005).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abAndanzas Serranas (Por Somosierra y Guadarrama)\u00bb<\/strong><\/em>, Enrique de Mesa. Ed Maxtor, 2008 (Valladolid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abImagen del Paisaje: La Generaci\u00f3n del 98 y Ortega y Gasset\u00bb<\/strong><\/em>, Eduardo Mart\u00ednez de Pis\u00f3n. Ed. F\u00f3rcola, 2012 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abCampos de Castilla\u00bb<\/strong><\/em>, Antonio Machado. Editorial Literanda, Colecci\u00f3n Cl\u00e1sicos 2012.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abEnrique de Mesa, Cantor del Guadarrama\u00bb<\/strong><\/em>, Matilde Carrami\u00f1ana R., Jos\u00e9 Luis Fernandez G., Federico Su\u00e1rez C., ejemplar n\u00ba 062. Ed. Brujuleando la Sierra, 2012 (Madrid).<\/p>\n<p align=\"justify\"><em><strong>\u00abRevista Ilustrada de Alpinismo Pe\u00f1alara\u00bb<\/strong><\/em>, num. 543-I Trimestre 2013. Ed. Pe\u00f1alara.<\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a9 Texto de Rafael Rodr\u00edguez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<a href=\"https:\/\/blogs.desnivel.com\/rafaelrodriguez\/2014\/06\/17\/poetas-escritores-y-sierra-de-guadarrama-v-2a-parte-institucionismo-ile-y-generacion-del-98\/\" rel=\"bookmark\" title=\"Enlace permanente Poetas, Escritores y Sierra de Guadarrama V, 2\u00aa parte (Institucionismo, ILE, y Generaci\u00f3n del 98)\"><p>\u00abLa coexistencia del movimiento Modernista y la Generaci\u00f3n del 98 ha contribuido en discrepar a la hora de definir la n\u00f3mina de componentes noventayochistas, ya que seg\u00fan la obra o estudio que se consulte encontraremos algunas variaciones. 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